ID de la obra: 1488

𝐖𝐢𝐧𝐝𝐟𝐥𝐨𝐰𝐞𝐫~ᶜʰᵉˢᵗᵃᵖᵖᵉⁿ

Slash
NC-17
En progreso
4
Fandom:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 365 páginas, 115.635 palabras, 51 capítulos
Descripción:
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Leon guardián

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A la mañana siguiente todo parecía un poco más tranquilo. Sergio se estaba bañando cuando Max terminaba de vestirse. Si bien habían hablado sobre el asunto del trabajo, y como esto podría ocasionar un conflicto, decidieron seguir adelante. El rubio ya se había comprometido y no pensaba quedar en mal con Alice, aunque ella no le agradara, pero sabía lo importante que era para la vida y carrera de su novio. Así que ambos decidieron aceptar esta nueva etapa en su vida y relación. —Amor, tu desayuno —Dijo el rubio cuando vio como el pecoso se ponía los zapatos dispuesto a irse —No comiste nada. —Hoy no, cariño, vamos tarde —Respondió el idol sin darle oportunidad de hacerlo cambiar de opinión. Los dos salieron del departamento rumbo al edificio de CH&H entertainment, donde tendrían una reunión con el CEO de la empresa. No tardaron mucho en llegar, pero el ambiente se sentía muy tenso por los eventos recientes. —Vamos, es por aquí —Señaló el pecoso tomando su brazo para guiarlo, pero pronto lo suelta —Sígueme. Caminan juntos hasta llegar al elevador donde tienen la suerte de encontrarlo vacío. Suben y se mantienen en silencio por un momento, es bastante obvio que están nerviosos. —Amor... Checo, ¿Seguro que no tienes hambre? No comiste nada antes de salir —Murmuro el rubio corrigiendose a pesar de que no hay nadie cerca. —Estoy bien, te lo prometo —Afirmo sin siquiera voltearlo a ver —Solo estoy un poco nervioso, no me gusta hablar con Christian. El joven abogado lo volteo a ver sumamente extrañado. —¿Christian? —Pregunto mirándolo con atención —¿Y quién es ese? —Mi jefe —Respondió y en ese momento el ascensor se detuvo y las puertas se abrieron. —Ahí están —Dijo Alice, quién estaba terminando una llamada —Vamos. Los dos la siguieron por el pasillo hasta que llegaron a la sala de juntas, pero en ese momento iba saliendo alguien que la hizo detenerse. Christian Horner, CEO de CH&H entertainment, sonreía ampliamente mientras se despedía del joven Charles. —Me alegro que estés mejor, eres un ejemplo para todos —Dijo el mayor dándole una palmada en la espalda y pronto su mirada se poso sobre el pelinegro —¡Hey, Sergio! Desde el primer momento en que Max vio a Christian, supo reconocer una amabilidad forzada en él. Esa sonrisa alegre, la necesidad de buscar contacto físico y la forma en cómo hablaba, como si buscará agradar a cada momento. Alguien tan desesperado por lucir bien no podía traer nada bueno. —Señor Horner —Checo lo saluda algo incómodo y pronto el hombre lo abraza. —Casi no veo a mis muchachos, pero me alegra que estén bien después de todo lo que pasó —Afirmó pegándose a él —Te veo nervioso. No te preocupes, ya no es necesario una reunión. Charles y yo ya platicamos, así que pueden ir a sus actividades sin más. Sergio pronto busca la forma de separarse de su lado sin parecer maleducado. Christian es excesivamente amable con aquellos idols que le generan mucho dinero. —Gracias, señor —Murmuro regresando junto a Max. —Alice, te los encargo —Dijo Horner antes de marcharse. Ni siquiera se molestó en saludar o mirar al rubio. No le podía importar menos. —¿Esta todo bien, Charles? —Pregunto la pelirroja y el castaño asintió —¿Estás seguro que esa es tu decisión? —Lo estoy, y me alegra poder regresar a mi vida normal —Afrmó con una sonrisa calida. Max lo observa con atención, le parece un chico muy risueño y amable. No entendía porque alguien podría odiarlo. —¿Te dieron el alta tan rápido? No nos dijeron nada —Dijo Checo acercándose a él para abrazarlo. Charles le corresponde y pronto da unos brinquitos muy feliz cuando explica lo contento que está por no quedarse otro día en aquella solitaria habitación. —Max, ¿Puedes ayudarme con unas cosas que debemos subir a la camioneta? —La voz de Alice hace que el rubio deje de prestarle atención a lo que dicen los idols —Por favor, son muy pesadas. En realidad no lo eran, solo quería darle privacidad a los jóvenes. Ambos caminan hasta unas cajas que apenas pesaban un poco y el ahora guardaespaldas se encargo de llevarlas hacia la camioneta donde ella le indico que la había dejado. Pronto se encontró con un hombre alto y de cabello oscuro, el mismo que vio en el hospital. —Oh, Xavi, mira, él es el guardaespaldas de Checo —Dijo Jo señalandolo —Es nuevo. —¿Un guardaespaldas personal para Checo? —Xavi cuestionó extrañado, pero pronto saludo al rubio —Bienvenido al equipo. Los dos se quedaron conversando mientras el pelinegro subió para hacer algunos pendientes en el edificio. —Max, trae la última caja y ya nos podremos ir cuando los chicos terminen arriba —Dijo Xavi y el rubio asintió. El guardaespaldas paso cerca de una sala de ensayo cuando llevaba la última caja, y por la ventana pudo reconocer a su novio junto al moreno. Parecían nerviosos. —Sergio, sigues tú —Una voz desconocida hizo que el pecoso caminara unos cuantos pasos y se detuviera para subir a algo. Max, tan curioso como siempre, se acercó para ver de qué se trataba. —Subiste un poco de peso —Otra vez esa voz. Sergio se encontraba sobre una báscula mientras ese desconocido tomaba notas sobre él. Pronto le piden que se baje, y después de unas palabras desalentadoras sobre su cuerpo, el pecoso camina hacia una esquina y se apoya en la pared con una expresión derrotada en su rostro. Luego es Lewis quien sube a la báscula y el desconocido lo felicita por mantener su peso ideal. Max no puede evitar sentirse mal por su novio, pero también molesto por como era tratado solo por su cuerpo. Ahora entendía porque no quería comer esa mañana.  Cuando los jóvenes terminaron con sus actividades en el edificio, pronto se fueron hacia la camioneta donde los esperaban parte del staff. Era una van lo suficientemente grande para que entrarán todos los chicos junto a ellos y el material que usarían esa mañana. Todos menos Max, cuya presencia no había sido tomada en cuenta. Cabían todos menos él. —Tenemos que buscar la manera de acomodarnos en la camioneta —Afirmó Jo intentando encontrar una solución. Lewis, quién se cuestionaba un poco la presencia de ese repentino guardaespaldas, no dudo en soltar un comentario algo molesto. —Pues si tanta protección necesita el niño, que vaya en sus piernas —Dijo con cierta burla. No pensó que con su comentario le saliera el tiro por la culata. —Si a él no le molesta, por mi no hay problema —Respondió el pecoso fingiendo indiferencia hacia el rubio. —Por mi está bien —Y Max lo apoyo. Alice sonrió algo nerviosa, no era la mejor situación en la cual estar. Solo esperaba a que los dos fueran más discretos. —Problema resultó, vámonos —Dijo Xavi más que listo para marcharse o llegarían tarde. Todos tomaron asiento en la camioneta, con Jo y Xavi al frente, seguidos por Lewis junto a George, en medio Alice y Carlos, mientras que hasta atrás se encontraban Charles y la pareja de tórtolos. El camino hacia el programa musical al que se presentarían esa mañana se vio complicado por el tráfico. Así que los jóvenes aprovecharon ese momento para dormir durante el trayecto. Casi todos estaban durmiendo o escuchando música, mientras que Max abrazaba por la cintura a su pareja. No había dejado de pensar en la forma en cómo Lewis le hablaba a su novio. O como le sonrió con cierta burla después de bajar de aquella báscula. El rubio se pega hacia la ventana y puede ver un poco de Lewis recargado en su asiento, posiblemente dormido. Max no podía negar que lo odiaba. —Deja de verlo —Susurro el pecoso llamado su atención. Y como respuesta a esto, el guardaespaldas lo jalo hacia él con cierta fuerza que casi lo hace reír de lo nervioso que estaba. En otra situación no tardaría en besarlo y arrancarle la ropa, pero sabía que debía controlarse. Aunque le encantaba ver a su bien ejercitado novio con esa ropa tan ajustada que lo hacia babear como un tonto. Pero era como si Max le hubiera leído la mente, y comenzó a acariciar sus piernas sin mucho cuidado. Sus traviesas manos las recorría hasta llegar a su cintura, y el idol no dudo en moverse sobre sus caderas, restregandose a él para provocarlo. El rubio no era alguien atrevido en público, pero había querido animarlo un poco después de verlo triste esa mañana. Y vaya forma de hacerle saber que le gustaba todo de él. No son conscientes de que un tope ha hecho que Charles poco a poco abra los ojos y se encuentre aquella imagen de su amigo seduciendo a su guardaespaldas Aunque el castaño se encontraba un poco confundido, pensó que quizá estaba viendo mal. Pero de un momento a otro vio como su amigo tomaba la mano de Max y la llevaba a su entrepierna, dejando que lo acaricie con sus dedos largos. Entonces entendió que no estaba viendo mal, sino que algo más ocurría entre esos dos. —Chicos, ya vamos a llegar —La voz de Jo hace que ambos se detengan y Charles finge despertar para que no sepan que los vio. Al parecer más de un integrante de Moon Lovers está guardando un secreto amoroso. Llegan al lugar y rápidamente bajan de la van en la parte trasera del sitio. No era algo habitual en ellos, pues siempre buscaban interactuar con las fans. Pero después de lo que pasó, estaban tomando ciertas medidas para una mayor seguridad. Sin embargo, mientras Max está ayudando a bajar las cosas se percata de algo extraño. Desde que salieron del estacionamiento de la agencia se dio cuenta de un taxi que siguió el mismo trayecto que ellos. Y ahora estaba bastante cerca del lugar. Pero todas sus dudas se aclararon cuando una chica bajo de este y mostró una cámara con un enorme lente. El rubio se dio la vuelta para darle la espalda, pero sabía bien que esa clase de fans eran las conocidas sasaengs. —Entren, vamos —Dijo Alice haciendo que todos avancen hacia dentro del lugar. Max sabía que estaban a salvo de ellas mientras se encontrarán en una zona tan restringida como ese programa músical. Pero no se podía quedar tranquilo. No después de lo que pasó con Charles. Sin embargo, no había tiempo para eso cuando debía ayudar a los jóvenes para que tuvieran todo listo para su presentación. Todavía faltaban unos cuantos grupos por presentarse, así que decidieron sentarse a comer un poco antes de subir al escenario. El grupo se encontraba en una mesa, mientras que el staff se sentó en la mesa de al lado de ellos. —¿Entonces no vas a presentar cargos? —Pregunto Checo todavía sorprendido por su decisión. —Es muy joven, hizo una estupidez y reflexionó, por eso se entregó —Afirmó el de ojos verdes convencido de que era lo mejor. Aunque Sergio acepto esto, en el fondo tenía dudas si esto era resultado de su conversación con Horner. —Mejor hablemos de otra cosa —Dijo Carlos algo incómodo al recordar el evento, aunque ya lo habían platicado entre ellos, todavía se sentía culpable —¿Es verdad lo del protagónico? Esta pregunta llamo la atención de todos. —Si, Christian me lo comento está mañana y estoy feliz con la idea, siempre quise ser actor —Charles sonría al contar esto y pronto todos lo felicitaron —Aunque estoy algo nervioso. —Lo harás bien —Checo no tardo en darle ánimos. Todos parecían genuinamente feliz por él. La había pasado mal los últimos días, pero su popularidad se incremento después de lo ocurrido y las ofertas no dejaron de llegar. Todos sabían lo complicado que era que una agencia aceptará trabajos individuales de ese estilo, ya que implicaba alterar la agenda del grupo. Pero no podían dejar pasar esa oportunidad para Charles. —Ire por algo de beber, ¿Quieren algo? —Pregunto George levantándose. —Una botella de agua —Pidió Sergio y Charles también quiso una. El de ojos azules se marchó y ellos continuaron conversando. —¿Cuando inician las grabaciones? —Pregunta Lewis temiendo que afecte las actividades del grupo. —Todavia no lo sé —Respondió Charles —Es temprano para decirlo. —Tendras a muchas señoras detrás de ti —Se burló Carlos y esto los hizo reír. Entonces George regresa a la mesa y le pasa una botella con agua a Sergio, pero a Charles le da una de jugo de naranja. La expresión de alegría del de ojos verdes pronto desapareció. —Creo que te equivocaste —Dijo el pecoso tomando el jugo y dándole la botella de agua a su amigo. Quizá había sido un error, pero resultaba extraño que, sabiendo lo que pasó, aún así decidiera darle jugo a su amigo. Incluso cuando Charles les había comentado que no quería volver a tomar jugo de naranja en su vida. Sin embargo, quiza la mejor idea era pasar de eso y seguir adelante. O no.  Nota: perdón por la falta de actualización :c
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