Neblina
22 de diciembre de 2025, 18:53
Sergio lo miraba expectante, temiendo que pudiera decir algo equivocado.
No había pasado nada malo entre ambos como para que el ambiente se sintiera tensó.
Resultaba confuso, y el miedo a los viejos recuerdos lo llevo a analizar si había hecho algo que molestará a su pareja.
—Amor, no puedo estar tranquilo —Comenzó el rubio captando toda su atención —Me aflige demasiado saber que no estoy cuando me necesitas.
El pecoso se mira más confundido que antes, no entiende a que va todo esto.
Sabe que su novio se preocupa por él, pero no comprende que es lo complicado que deba decir.
¿O acaso sentía alguna responsabilidad en eso?
—No te preocupes, cariño —Dijo el pelinegro acercándose a él —Llevo años en esto, se cómo funciona y los peligros que me rodean.
—Lo sé, pero no puedo estar tranquilo esperándote en casa sin saber si estás bien —Insistió el joven abogado acariciando delicadamente su mejilla —Checo, déjame cuidarte. Quiero ser tu guardaespaldas.
Sergio se sorprendió al escuchar esto y rápidamente negó con la cabeza.
—No, amor, no... —Se apuro en responder —No quiero que seas mi guardaespaldas.
A Max le tomo por sorpresa su respuesta.
Tan firme y rápida, un rechazo directo.
Pero él no se rendiría, tenía sus razones muy en claro.
—Quiero cuidarte, estar a tu lado cuando me necesites —Intenta tomar su mano pero el pecoso retrocede.
—Ya lo haces, amor, me cuidas siempre —Señaló el idol reacio a la idea de lo que su propuesta podría implicar —Tú debes enfocarte en tu arte, en tus sueños.
En ese momento el rubio corto el espacio entre ambos y lo envolvió en un cálido abrazo.
—Tú eres mi sueño —Afirmó para después darle un beso en la frente —Y estar a tu lado es todo lo que necesito para ser feliz.
—Pero no quiero que dejes tu pasión a un lado por mi culpa —Insistió el pecoso con sus ojitos llenos de lágrimas —Max, por favor, no hagas esto.
—Checo, por favor, déjame cuidar de ti —El rubio no dudo en posar sus manos en sus mejillas, y con su pulgar limpiando una solitaria lágrima que se deslizaba por su rostro —No estoy renunciando a nada. Solo deseo cuidar lo que más amo.
Sergio no estaba nada contento con esta idea, porque no quería ser otra razón por la cual su novio no siguió con su amor por el arte.
Él quería creer que está nueva vida juntos estaría llena de posibilidades para ambos.
Pero que se decidiera por ser su guardaespaldas no era algo que quería para su futuro.
Los exponía demasiado.
Y sabía bien que su novio lo amaba demasiado, lo cual lo tenía más nervioso.
Porque en un momento de peligro, este sería capaz de cualquier cosa por mantenerlo a salvo.
Sin embargo, la decisión parecía haber sido tomada y no había vuelta atrás.
Así que se deja envolver en sus brazos mientras piensa que en cualquier momento todo se derrumbara.
¿Realmente podrían con la presión?

Pasaron un par de horas hasta que finalmente la noche los alcanzó.
Habían decidido comprar algo de cenar antes de volver a casa, y aunque las cosas estaban más tranquilas entre ambos, todavía se sentía algo tenso.
—Alice dijo que vería la forma en que nadie hiciera preguntas —Afirmó el rubio durante el trayecto a casa —Ella cree que con el tiempo me acostumbraré al ritmo de trabajo...
Max voltea a ver a su novio, quién no quita la vista de la ventana del copiloto.
Sabe que está molesto, aunque no se lo va a decir.
—Amor, al menos di algo —El joven abogado nunca se había sentido tan afligido con el silencio de alguien.
Pero el pecoso se había mostrado bastante distante, y eso no le gustaba.
Y finalmente logra que lo voltee a ver, pero nota su decepción en su rostro.
—Felicidades por tu nuevo trabajo —Fue lo único que salió de los labios del pelinegro antes de regresar la vista a la ventana.
Max suspira pesadamente y continúa manejando de regreso al departamento.
Sabe que tienen que hablar las cosas antes de que todo se vuelva peor.
Así que cuando llegan al lugar y apenas cierran la puerta del penthouse, no tiene más opción que afrontar el problema.
Le ha dado vueltas en la cabeza una y otra vez para poder entender que lo hizo molestar.
Y entonces se dio cuenta de su error.
—Lamento no haberte preguntado antes de tomar una decisión —Comenzó el rubio y esto hizo que su novio se girara a verle —Pero necesito que me entiendas. Me sentí horrible después de ver las noticias y enterarme de lo que había pasado. Estaba tan tranquilo pensando que estabas bien, y luego me entero por terceros de que uno de tus compañeros fue atacado.
No pudo evitar reclamar un poco al respecto.
Sabía que no tenía la culpa pero al mismo tiempo había estado muy afligido al no saber nada de él en todo ese tiempo.
—No podía atender ninguna llamada, estaba muy ocupado esperando a que mi amigo no se muriera —Respondió el pecoso visiblemente molesto —Y no sé cómo convenciste a Alice para aceptar esta locura de ser mi guardaespaldas.
—Porque los dos nos preocupamos por ti.
Max no tenía intenciones de iniciar una discusión. Así que controlo el tono de su voz para no hacer todo un desastre.
—Pero no quiero que lo seas, pudiste preguntarme primero y no lo hiciste —Checo estaba visiblemente dolido al respecto —Somos una pareja, se supone que tomamos decisiones juntos.
—¿Pero cuál es el punto de vivir juntos si no puedo cuidar de ti? —El abogado insistió —Lamento mucho no haberte preguntado, pero de verdad no entiendo qué tiene de malo que quiera cuidar de ti.
—¡Porque no te quiero involucrar! —Confesó el idol bastante harto de la discusión.
Y su respuesta fue muy ambigua.
—Si vivimos juntos es para formar parte de la vida del otro —Señaló Max algo sorprendido con su respuesta —Literalmente me mudé de ciudad para estar contigo, ¿Y ahora no me quieres involucrar?
Checo sintió un deja Vu en toda esta discusión.
Se sentía bastante afligido y cansado, y culpable porque no podía controlar lo que sentía.
Además, no quería que su novio pensara que no lo quería en su vida.
—No es eso, sabes a qué me refiero —Se apresuró en aclarar —Ambos sabemos que nuestra relación debe permanecer en privado. Y tú eres muy celoso, ¿Realmente esperas que nadie se dé cuenta si estás muy cerca de mí?
Esta respuesta no le agradó para nada al rubio, no le gustaba que señalaran lo celoso que era.
—Si soy un poco celoso, intentaré controlarlo —Afirmó —Pero no me eches en cara que nuestra relación sea un secreto. Fue un acuerdo de ambos.
—Nuestra relación es privada, no secreta —Señaló el pecoso algo molesto —Hay una diferencia en eso.
El rubio parpadeó un par de veces sintiéndose un poco tonto por la mala lección de palabras.
—Lo siento, tienes razón en eso.
Pero el pelinegro seguía enojado, porque había una gran implicación detrás del uso de esta palabra.
—Aclaremos esa parte, porque creo que no entiendes que yo no quiero ser secreto de alguien —De pronto la discusión había tomado otro tono.
Y no iba a ir a un buen lugar si ninguno de los dos se detenía a pensar bien en sus palabras.
—¡¿Y yo sí?! —Reclamó Max algo indignado —Te recuerdo que ambos necesitamos que esto no se sepa.
Hizo énfasis en la palabra 'ambos' recordándole lo difícil que era para los dos todo esto.
—Por motivos diferentes, quizá —Afirmó el pecoso —Yo no quiero que las personas te ataquen por ser mi novio, pero tú lo haces por otra razón.
El rubio Lo miró confundido.
—¿Y cuál es esa otra razón?
Sergio trago en seco antes de continuar.
—Porque no quieres que tu familia sepa que me amas a mí... A un hombre —Señaló con la voz temblorosa, sabía que eran sus inseguridades hablando —Y seguramente no le has contado a nadie sobre mí, no solo por quién soy, sino por lo que soy.
Max negó rápidamente con la cabeza, no era precisamente por eso.
Claro que sabía que su padre era bastante idiota y no la aceptaría.
Pero la razón principal por la cual no quería que su relación se supiera, era la misma por la que el pecoso necesitaba que nadie se enterara.
—Eso no es así —Comenzó el rubio —Si no le he contado a nadie es para protegerte a ti. Porque si todos se enteraran de nuestra relación, esto arruinaría tu carrera y yo no quiero que pierdas lo que más te importa.
A Sergio le dolió esto último, ¿Cómo podría decir que eso era lo que más le importa?
Claro que ama su carrera, pero no tanto como lo amaba a él.
—Tú eres lo que más me importa, idiota —Respondió bastante frustrado y molesto, caminando rápidamente a su habitación sin esperar una respuesta.
Max se quedó parado en medio de la sala.
Había sido la primera vez que discutían y había sido una pelea algo grande.
Era como si un montón de dudas se hubieran acumulado dentro de una burbuja y en ese instante había explotado entre los dos.
Se sentó en el sofá y sollozo con sus manos en la cara.
No podía creer que Sergio pensaba que lo ocultaba como si le diera algo de vergüenza.
Lo amaba demasiado como para siquiera sentir otra cosa más que orgullo cuando pensaban en él como su novio.
Creía estar haciendo algo bien para ambos cuando tomó la decisión de ser su guardaespaldas.
Pero no pensó que esto terminaría ocasionando una pelea entre ambos.
No le gustaba ver ese atisbo de decepción en su rostro, ni escuchar como su voz temblaba cuando le respondía.
Y si odiaba por no haberse detenido.
Porque sabía que ambos lo habían llevado demasiado lejos. Y ninguno hizo algo para evitarlo.
Se levanta del sofá con los ojos llorosos y la cabeza ardiéndole.
Pasa cerca de un espejo y puede ver lo sonrojado que está su rostro de tanto llorar.
Camina lentamente hacia la puerta de su habitación y se detiene cuando escucha a su novio sollozando.
¿Quedarse o irse?
No sabía cuál era la decisión correcta, tenías demasiado invasivo en una situación tan tensa.
Pero no podía dejarlo llorar de esa manera, y mucho menos sabiendo que él era la razón de esto.
Y Sergio no podía estar más desconsolado.
Sentía que lo había arruinado todo por haberse molestado por algo que ahora parecía ridículo.
Pero realmente no le gustaba la idea.
No porque desconfiara de Max, sino de Lewis.
La situación dentro del grupo ya era lo suficientemente tensa que apenas lo podía sobrellevar.
Y no le gustaba la idea de que su novio se enterara de todas las veces y las maneras en las que el moreno lo molestaba.
Sabía bastante bien que su novio no toleraría ese comportamiento cerca de él.
Checo podría dejarlo pasar, Max no.
Esto solo complicaba la situación, porque se exponían al estar tan cerca de todos.
Pero comprendía por qué quería hacerlo.
Solo que no le gustó que no lo tomara en cuenta, y simplemente tomó la decisión por sí mismo.
Uno, dos toques en la puerta.
El pecoso levanta la cabeza de la almohada y sabe bien que se trata de su pareja.
No dice nada, y aún así el rubio entra.
Cierra los ojos, no quiere seguir discutiendo.
Ya ha tenido suficientes peleas de pareja en el pasado, y tiene miedo en cómo vaya a terminar esta.
Porque siempre que discutía con Lewis, este se aseguraba de romperle el corazón y recordarle que era su culpa.
—Amor... —La voz suave de Max lo hace salir de sus pensamientos —Perdóname, no te quiero perder. Yo te amo, jamás he querido que pienses lo contrario.
El pelinegro abre lentamente lo ojos y no puede evitar sollozar, algo que lleva a su novio a abrazarlo.
—Mañana le diré a Alice que es una mala idea, yo... —El rubio fue interrumpido porque en ese momento Sergio se abalanzó a su brazos —Perdón...
—Perdóname... —Murmuró el pecoso.
Todo había sido una montaña rusa de emociones.
Ambos sabían que no era el mejor momento para discutir, pues estaban recién saliendo de una situación complicada con el compañero de Sergio.
Las emociones estaban a flor de piel y se dejaron llevar por el enojo. Siendo cegados por este y explotando innecesariamente.
Pero tenían que aprender a sobrellevar su nueva vida, porque tendrían que afrontar situaciones más complicadas en el futuro.

Nota; disculpen que a veces se me pasa actualizar, pero a veces regreso cansada del trabajo :(