ID de la obra: 1488

𝐖𝐢𝐧𝐝𝐟𝐥𝐨𝐰𝐞𝐫~ᶜʰᵉˢᵗᵃᵖᵖᵉⁿ

Slash
NC-17
En progreso
4
Fandom:
Tamaño:
planificada Maxi, escritos 365 páginas, 115.635 palabras, 51 capítulos
Descripción:
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Estrellados

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Ambos sabían que no era una buena idea, pero no podían quedarse con los brazos cruzados mientras Sergio vivía sus aventuras románticas de manera descuidada. Solo había un forma de saber que era verdad. Tocan el timbre y nada. —Quizá no está en casa —Señala Charles, quién no creía era una buena idea estar ahí —¿Y si mejor nos vamos? —Debe estar aquí el pecoso ese —Responde Carlos volviendo a tocar el timbre, repitiendo la acción una y otra vez —Mira. Ambos observan un paquete de comida bien envuelta junto a la puerta, dejada por el repartidor minutos antes de que ellos llegaran. —¿Y si no es la dirección correcta? Y ahora estaremos en problemas por chismosos —Parecia que el de ojos verdes buscaba cualquier excusa para marcharse. —Tocare de nuevo y no es él, nos disculpamos y nos vamos —Soltó Carlos como una promesa, volviendo a tocar el timbre. Se quedan esperando un momento y cuando están a punto de marcharse escuchan una voz que los deja perplejos. —Voy —Y  cuando la puerta se abre se confirman sus sospechas —Amigo, podías solo dejarlo aquí... El rubio está frente a ellos y lo reconocen al instante. Y la situación es más complicado, e incómoda, a como lo habían imaginado. Lo ven en una bata de baño con el cabello todavía mojado y el sonrojo de su rostro, ya sea por la vergüenza o por otras cuestiones, delatan lo que podía haber estado pasando ahí dentro. —¿Max? —Murmura Carlos algo nervioso. No tenía un plan para cuando preguntaran por qué estaban ahí. Quizá era demasiada su curiosidad que lo había dejado como lo que era, un simple chismoso, pero ahora había llegado tan lejos como para arrepentirse. Por un momento lo duda, ¿Y si en realidad consiguió la dirección del departamento de Max? Sin embargo, esa idea rápidamente se esfuma. —¿Esta todo bien, amor? La voz de Sergio era tan fácil de reconocer para ellos. Lo conocían casi de toda la vida. En ese instante Charles toma del brazo a su novio y lo jala ligeramente como si quisiera que se fueran en ese momento. No quiere estar ahí no solo por lo incómodo de la situación, sino porque sabe que cruzaron un límite. —¿Max? —Pregunta el pecoso acercándose a ellos. No sabe lo que le espera. Y fue muy imprudente de su parte acercarse así, pero igual lo hizo porque le preocupó que su novio no le respondiera. Fue entonces cuando se encontró de frente a sus dos compañeros de grupo. Los cuatro se quedaron perplejos, era bastante obvio lo que estaba sucediendo. Checo solo llevaba una bata de baño al igual que el rubio. Podría haber dicho que los fue a visitar o que tuvieron una reunión para hablar de las siguientes actividades en su agenda. Sin embargo, ninguno de los cuatro se tragaría la mentira de que no pasó algo antes de que los otros dos llegaran. Y Max solo atinó a cerrarle la puerta en la cara. Cuando lo hizo, sintió como si los  segundos fuera meternos y la puerta se deslizará muy lentamente hasta cerrarse. —Dios santo —Murmuró el pecoso —¿Qué acaba de pasar? —Cómo pudimos ser tan descuidados —Soltó el guardaespaldas —Nos atraparon. —No nos atraparon podemos, hacer algo —Insistió el pelinegro tomandolo de la mano —¿Y si les decimos que viniste de visita y se derramó el café? —¿Y luego nos duchamos juntos? —Max Lo interrumpe señalando lo absurdo de tal escenario —No nos creerían. —Podemos intentarlo, no son tan brillantes —Volvió a insistir. —¡Hey, te estoy escuchando! —Y la voz de Carlos los interrumpe —Ouch, amor bájate. —Es que yo también quiero escuchar. El parloteo de sus voces harta al pecoso y en ese momento abre la puerta para encontrarlos pegados a esta, con el de ojos verdes sobre la espalda del otro. Ambos se tambalean y Charles casi se golpea en el suelo, de no ser porque Carlos lo abrazó antes de que pasara. —¿No puedes tener más cuidado al abrir la puerta? —Se quejó el castaño mientras revisaba a su novio para ver que no se hubiera lastimado. —¿No puedes dejar de ser un chismoso? —Y Sergio no se deja. Está muy enojado. —¿Pueden pasar? No creo que sea una buena idea hablar en el pasillo —Max no tiene más opción que interrumpirlos, pero ya era suficiente con que dos personas más se enteraran de su relación y no quería que eso se expandiera por todo el edificio. Una vez dentro, Sergio y Max se apuran a cambiarse en su habitación mientras que los integrantes de Moon Lovers discuten lo mala que había sido esa idea. Pero pronto las dos parejas se sientan el uno frente al otro. Como si estuvieran esperando a que los demás hablasen. —¿Entonces? —Comenzó Carlos siendo él quien rompió el hielo —¿No vas a decir nada? —¿No voy a decir nada de qué? —Y el pecoso seguía a la defensiva —Tú eres el chismoso que vino a mi casa. El que tiene que decir algo eres tú. —Amor, cálmate —Murmuró Max pero no lo suficientemente bajo como para que los demás no lo escucharan. —Aja, ahí está, le dijiste amor —Señaló el castaño y en ese momento recibió un pequeño golpe con un cojín que el pelinegro le arrojó en la cara —¡Oye! Solo estoy señalando que es tu novio y ustedes han estado ocultando esta relación. —Carlos... —Murmura Charles, quién rápidamente niega con la cabeza señalándole que esa no es la mejor dirección por donde empezar. —Tú también le dijiste amor a Charles, ¿Con qué cara me vienes a decir esto? —Y Sergio estaba más que prendido para iniciar una discusión —Ahorita mismo me vas a explicar qué haces aquí. —Solo quería saber si era verdad... —Comenzo el castaño pero rápidamente fue interrumpido. —Estás aquí por chismoso —Sentenció el pecoso. —Estoy aquí porque se supone que somos amigos y tú no me dijiste nada —Reclamo Carlos mientras su pareja y el de su amigo solo se miraban en un silencio incómodo. —No te dije nada porque eres un chismoso —Respondió el pelinegro visiblemente molesto y levantándose de su asiento —No se te puede contar nada porque luego, luego andas de chismoso y hasta lo exageras. Todavía me sorprende que pudieras esconder bastante bien tu relación con Charles. —Oigan, ya no me mencionen en su conversación... —Murmuro el de ojos verdes. —Pues tú también eres bastante chismoso, ¿O no? —En ese momento Sergio lo señala con su dedo y Carlos se levanta para ponerse frente a él, en medio de ambos. —A Charles no lo metas —Dijo con una voz bastante seria. Pero en ese instante el rubio no tardo en posicionarse entre los dos, mirando con molestia al castaño. —Cuida como le hablas —Y Max no se andaba con juegos. Había dejado que su novio manejara la situación porque sabía que él conocía mejor a los dos integrantes de Moon Lovers. Pero no iba a permitir que le hablaran de esa manera frente a él. Había prometido protegerlo, y eso incluía hacerlo de cualquiera. Incluso de él mismo. —Yo creo que esto se está saliendo de control de manera innecesaria —Afirmó Charles levantándose del sofá —Quizá sea mejor que nos vayamos. ¿Chequito, podrías poner el código de la puerta para que nos podamos ir? —No —Respondió el pecoso, borrando su sonrisa al instante. —Amor, déjalos ir —Murmuró el rubio. —Nadie se va de aquí hasta que me digan cómo consiguieron nuestra dirección —Sentenció. Todo el ambiente se puso tenso. —¿Nuestra? —Y Carlos se dio cuenta de ese pequeño detalle. —Max... El código de la puerta, por favor —El de ojos verdes tuvo que recurrir al guardaespaldas en busca de ayuda. Pero una sola mirada de Sergio hacia Max fue lo suficiente para que este ni siquiera moviera un dedo por ayudarlo. —¿Cómo consiguieron la dirección? —Y el rubio apoyó a su novio. En ese momento Carlos y Charles intercambiaron miradas. Dos días antes. En los pasillos del edificio de CH&H Entertainment se encontraba una pareja de novios murmurando varias tonterías. —¿Por qué quieres saberlo? —Insistió Charles —Mejor no nos metamos en eso. —Solo quiero saber si tengo razón —Afirmó su novio —¿No te parece que Checo ha estado actuando muy extraño? —Desde hace meses, quizá un año. Pero Max lleva trabajando con nosotros un mes —Señaló. —Eso no significa que hayan empezado apenas. —No significa nada para nadie, porque no nos debería importar —Insistió —Amor, tu deseo por querer tener la razón, y todos los chismes, no nos llevarán a nada bueno. —Solo ayúdame por esta vez, y prometo dejarte en paz —Afirma mientras comienza a acortar el espacio entre ambos. —Sabes que no me gusta que me dejes en paz —Murmura el de ojos verdes dándose la vuelta —Vamos. No pueden darse el beso que tanto desean, están siendo observados por las cámaras de seguridad del lugar. —Mira, recursos humanos —Señalo Carlos —Yo entraré a hablar el encargado para distraerlo y tú busca la forma de colarte. Charles asintió poco convencido. Y así fue como Carlos comenzó a platicar con Laurent Mekies, encargado de recursos humanos, quién también era fan del grupo. —Debemos gustar de nuestro trabajo, sino no lo disfrutamos —Afirmo en medio de su conversación. Mientras Carlos hablaba con él, más se daba cuando de que quizá no era tan complicado como pensaba. Así que se aventuro a hacer la pregunta. —¿No tienes la dirección de Checo? Es que me gustaría llevarle una sorpresa —Y rápidamente notó lo nervioso que se puso. —Esa es información confidencial —Respondió —Pero podrías preguntarle a Alice, fue ella quien actualizo la información personal de Sergio. Ambos sabían que era imposible que la pelirroja soltará tal información. Para Laurent era una forma de quitárselo de encima, y Carlos los sabía muy bien. —Eso no funcionaría —Respondió con una sonrisa —Vamos, amigo, te recompensaré muy bien. Boletos en primera fila, un álbum autografiado por todos, lo que quieras. Solo es un pequeño favor. Y mientras Carlos intentaba convencerlo de que le diera la información, Charles estaba en su propia batalla en los ductos de ventilación. Apenas podía avanzar usando sus brazos en ese diminuto espacio y podía sentir el sabor del polvo en el aire. Cuando ve una luz, no duda por ir tras él y aventurarse para salir de ahí. Pero se ha equivocado y cuando sus pies buscan el suelo, termina cayendo sobre una montaña de ropa. Ha terminado en la lavandería del edificio. —Ay, que menso medí mal —Murmuro para si mismo. Por su parte, Carlos obteniendo la dirección a base de mucha negociación y Charles un par de ropa limpia. —¿Y eso es todo? —Cuestiona Sergio bastante indignado —¿Eso vale mi seguridad? ¿Boletos en primera fila y un álbum autografiado? —La verdad me salió barato —Y la palabras de Carlos solo lo molestaron más. —Chequito, perdón por haber venido. Carlos solo quería saciar su curiosidad —Comenzó el de ojos verdes —Pero la verdad lamento mucho como se dieron las cosas. Y también los felicito por su relación. Max asiente, pero no deja de pensar en ese apodo 'Chequito'. —Veo que viven juntos —Señala Carlos —De verdad que estoy feliz por ti. Lo digo en serio. —Sigo molesto contigo. —Lo sé, y lo lamento. El castaño sabe muy bien que hizo mal al insistir tanto con ese tema y realmente ya quería irse a casa. No le gustaba la forma en que Max lo miraba. Ser chismoso casi llevo a que le partieran la cara y no podía permitir que lastimaran su fuente de empleo. Aunque también sabe que lo llevo muy lejos, y se prometió a si mismo no repetir ese error. —Por favor, no digan nada a nadie sobre nosotros —Comenzó Max —Nuestra relación es privada y no queremos causar problemas. —Los entendemos perfectamente —Afirmó Charles tomando la mano de su novio —Así que no se preocupen. Ambos asienten con una sonrisa calida, nadie planea decir nada. Y así es como esa noche termina. Con una amistad nueva, secretos revelados y la cena fría en el suelo.  Nota: perdón por no actualizar :c intentaré no hacer eso otra vez.
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