ID de la obra: 1489

¿POR AMOR O POR DINERO? |CHESTAPPEN|

Slash
NC-17
En progreso
2
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planificada Maxi, escritos 279 páginas, 87.471 palabras, 39 capítulos
Descripción:
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Pacto entre los dos

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Carlos se había propuesto a hablar sobre su relación con Charles. Quería dejar las cosas en claro, ya no soportaba la incertidumbre y la falta de confianza que se había generado entre ambos. Esta dispuesto a hacer todo lo posible para arreglarlo, pero se queda estático por un momento cuando se abrió el elevador y lo vio. —Espero que mi padre ya dejé en paz ese tema —Dice Charles con una sonrisa incómoda. El alfa observa con atención todo de él. Cada movimiento, pestañeo, cada cosa que lo alertara en su comportamiento. Sus instintos lo llevaban a actuar de manera celosa, territorial. —¿Cómo está llevando lo tuyo con Carlos? —Lewis se apoya en la pared mientras lo escucha hablar de lo complicado que era —Siempre lo detesto por ser un chico malo. Esto último lo dice en tono de broma, algo que no le sienta bien al alfa quién los está espiando. Sin embargo, Charles siente un escalofrío repentino. Algo en él lo hizo girarse hacia donde su mirada se encontró con la de su prometido. —C-carlos... —Balbucea nervioso y el moreno rápidamente se quita de dónde se encontraba, marcando algo de distancia —¿Cuando llegaste? El alfa español camina hacia ellos con una mirada seria. Muy en el fondo sus instintos le dicen que algo no está bien. —Hace poco —Responde con una voz dura, no es capaz de controlar su molestia. —Estaba cerca de aquí y quise pasar a saludar —Lewis comenzó dando explicaciones que nadie pidió y pronto ve los objetos en sus manos —Pero creo que interrumpo algo. Resultaba obvio que el vino y los chocolates que llevaba Carlos eran en un tono más romantico, algo que lo hizo sentir como el tercero en discordia. —Si, yo también —Responde el castaño sin quitarle la vista de encima. Era una mirada asesina. —Mejor me voy —Dice el moreno sintiendo como el aroma del prometido de su amigo se volvía amargo, insoportable —Nos vemos en la boda. El alfa se marcha sin decir más palabra, sabe perfectamente que Carlos está siendo muy territorial en ese momento y no quiere que las cosas se pongan mal. Después de que Lewis se fue, Charles se vio en la necesidad se invitar a su amigo a pasar al departamento. —No me dijiste que ibas a venir. —Queria darte una sorpresa, pero yo fui el sorprendido —Dijo Carlos dejando la botella de vino en la mesita de café de la sala —¿Qué hacía aquí? —¿De que hablas? —Charles puede sentir lo molesto que está su prometido. Sabe que de dar más vueltas con preguntas las cosas se podrían poner más tensas. —Lewis, ¿Qué hacía aquí? —Repitió. —Es mi amigo —El de ojos verdes se sienta en el sofá mientras lo observa con atención hacer lo mismo —Sabes que yo fui el intermediario entre Sergio y él cuando se separaron. Carlos lo mira un momento en silencio. Siente que hay algo más, confía en su instinto. Pero también sabe que no debería cuestionar tanto a su prometido, porque de por sí su situación es muy inestable. Necesita ceder, porque sino no avanzarán. —Te traje esto —Cambia la conversación acercándole los chocolates que compro para él —Sé que te gustan mucho. Charles observa la caja de Love Inc y la toma rápidamente. Son unos chocolates que una vez Carlos le había regalado hace unos años. Resultaban muy especiales porque estos se los dio un 14 de febrero, después de que ningún alfa se quisiera acercar a él debido a su intimidante padre. Y si algo hacia bien Carlos, eso era enfadar a Mark. “Esos chocolates apestan a él” todavía podía escuchar la voz de su padre quejándose al respecto. —Muchas gracias —Dijo el de ojos verdes antes de destaparlo y llevarse uno a la boca. Últimamente había querido comer cosas dulces. —Charles —El alfa habla después de un largo silencio, quiere enfocarse en lo que llegó en primer lugar —Quiero que sepas que para mí no fue solo sexo. El Omega se queda en silencio por un segundo. No sabe en qué momento la conversación tomo ese rumbo. —Carlos, no hablemos de esto. Es muy incómodo —El de ojos verdes desvía la mirada. Ya era bastante vergonzoso lo que había pasado entre ambos y como sus padres los estaban forzando a casarse. Incluso los chismes que iban y venían en su círculo cercano le resultaban difíciles de manejar. Pensaba que si ignoraba todo, así como lo hizo con sus sentimientos durante muchos años, quizá las cosas se arreglarían por si solas. Sin embargo, ese no era el caso y no podía controlar lo que su prometido tenía que decir. —Tenemos que hablarlo, vamos a casarnos —Le recordó —Yo no quiero que sigamos así. Es raro, hemos sido amigos toda la vida... Esa última parte lastimó al Omega. —En eso tienes razón —Y Charles rápidamente lo interrumpió —¿Quizá esa es la solución, no? Un matrimonio que vive como si fueran simples amigos. Carlos baja la mirada cuando se da cuenta de que no escogió las palabras adecuadas. —No es eso a lo que me refiero —Continuó mientras se levantaba de su asiento —No quiero que lo nuestro resulte ambiguo. Eso no es lo que deseo para ambos. El alfa no sabía bien como expresar lo que sentía y esto rápidamente fastidio a su Omega. —¿Y que deseas exactamente? —Vuelve a interrumpirlo también levantándose del sofá. En ese momento Carlos se acerca a él y lo toma de los brazos. —A ti —Confiesa mirándolo fijamente y esto toma por sorpresa a Charles —Muy en el fondo siempre lo supe, pero sabía que tus padres me matarían. Lo que pasó entre nosotros no fue un error de borrachera. El Omega no sabe cómo reaccionar ante esto. Era una confesión inesperada pero también muy deseada. —¿Es en serio? —Murmura mirándolo con esos ojos cansados que lo hipnotizan hasta en sus sueños. —Lo es. Carlos toma la mano izquierda de su prometido y le da un beso en el dorso de está. Sin embargo, sus ojos son testigos de la ausencia de su anillo de compromiso. Por instinto, su mirada comienza a buscar por toda la habitación hasta que se detiene en la mesa del comedor donde hay dos copas casi vacías y el anillo en medio de estás. Cómo si no valiera nada. —¿Carlos? —Pregunta el de ojos verdes confundido por el cambio de actitud —¿Qué pasa? Los celos del alfa hacen que su mente divague en una serie de escenarios donde los protagonistas son su prometido y el moreno. Sin embargo, no quiere dejarse llevar por estos y, en busca de probar su punto, se acerca al Omega y respira muy cerca de su marca, sintiendo la presencia de otro alfa. —Lewis... —Susurra en su oído, tensando al Omega. Retrocede un paso y observa esos ojos verdes que ahora lo miraban con una inseguridad que parecían confirmar sus sospechas. —Me dio un abrazo —Y rápidamente se excusa —Hace tiempo que no nos veíamos y sabe que estos dias no me he sentido bien... Carlos está demasiado molesto que siente que en cualquier dejara de pensar con claridad, así que comienza a caminar hasta la puerta. —Hablaremos mañana, necesito calmarme —Admite mientas coloca su mano en el pomo. Pero Charles se apresura en detenerno. Habían tenido un gran avance, uno real entre ambos y no quería perderlo. —No es lo que piensas —Podia sentirlo por su aroma y su lazo con su marca. Aunque algo débil debido a la falta de conexión entre ambos, era capaz de percibir sus celos. —¿Y que es lo que pienso exactamente? —Pregunto el alfa con una voz dura. Esto deja sin palabras al Omega, quién suelta su brazo para dejarlo ir. Y esa noche fue un punto de inflexión en su relación.  Momentos más tarde, después de que el alfa español diera vueltas en su auto intentando calmarse de lo molesto que estaba. Pronto aterrizó en la realidad de que habían más de 3 involucrados en ese enredo amoroso. Se apresura en conducir hacia el penthouse de su amigo, llegando tan rápido como pudo y entrando sin permiso alguno. Necesita sacar con alguien aquello que lo atormentan y pronto llega a su habitación, abriendo la puerta sin tocar. —¡Sergio! —Grita apenas abre, pero pronto se siente avergonzado por la situación en la que encontro a su mejor amigo —Ay, carajo... Puede ver el fuego en los ojos del pelinegro, principalmente después de ver por un milisegundo al Omega en la cama. Era hombre muerto. Y en un par de segundos el pecoso lo toma del cuello de su camisa para sacarlo de su habitación, haciendo que la vida de Carlos pasará por sus ojos. —¿Qué haces aquí, Carlos? —Reclama Sergio sumamente molesto para después soltarlo bruscamente. —Perdóname, señor, no pude detenerlo —Dice Otmar llegando hasta ellos. —Lo siento, Sergio, perdón —Repite el castaño sabiendo que había invadido su privacidad —Pero tenía que hablar contigo porque creo que se cuál es el secreto de Charles, y tiene que ver contigo. —No te preocupes Otmar, puedes retirarte —Dijo el pecoso sin quitarle la mirada de encima a su amigo. —Le agradezco, señor —Responde su mayordomo —Que tenga buenas noches. El beta se aleja pero voltea a ver un par de veces para no perderse los detalles. Sin embargo, su jefe es muy precavido y espera a que este se marche por completo para poder hablar. —¿De que estás hablando? —Pregunta el pelinegro —¿Acaso no has visto la hora? ¿O realmente está tontería no podía esperar para mañana? Checo estaba muy molesto porque ya estaba más que dispuesto a dejarse llevar por las mieles del amor y el deseo, hasta que su tonto amigo llegó a arruinar todo. —Es que creo que Lewis y Charles son amantes —Confiesa dejando sin palabras a su amigo —Fui a casa de Charles, quería hablar con él sobre lo nuestro y los encontré juntos. —¿Besándose? —El pecoso murmura esto último. Era extraño que su amigo llegara a una conclusión tan rebuscada, así que pronto se hace la idea de que está equivocado. Jamás se le cruzaría por la mente algo así, porque ambos habían terminado bien. Y Charles era un gran amigo. Incluso si su relación con Lewis había llegado a su fin, él jamás le haría eso. Porque sabe lo significativa que fue esa relación en su momento. —No, pero... —Sergio sonríe ante esto —Lo digo en serio. Los dos excusaban su presencia y Charles no llevaba su anillo, habían venido algo y, lo peor, olía a él. El pelinegro pasa ambas manos por su rostro, todavía no puede creer como una posible noche de pasión termino con él como mediador de sus amigos. —Son amigos, quizá hablaron de algo sobre la boda y Charles le mostró su anillo y se le olvidó ponérselo, acuérdate que es muy olvidadizo —Señalo el pecoso y esto hacia un poco de sentido, después de tantos años se conocían muy bien —Es el efecto de la marca. Carlos lo miro con confusión. —¿Efecto? —Marcaste a Charles, así que te has vuelto muy territorial con él. ¿O no te acuerdas cuando me diste un manotazo solo por querer ver su marca? —Le recordó y esto rápidamente avergonzó a su amigo —Lewis es un alfa con mucha presencia, quizá por eso te sentiste así. Sergio había estado leyendo mucho sobre el efecto de la marca tanto en alfas como en omegas. Cómo la creación del lazo los hacia sentir débiles ante el otro, e incluso agresivos hacia otros. Lo había estado investigando desde que conoció la historia de Max y la razón por la cual su madre estaba en el hospital. Una marca que de a poco iba desapareciendo y matándola en el proceso. Y por eso era muy precavido. Por su parte, el castaño baja la mirada intentando analizar sus palabras. Quizá era cierto y lo había llevado muy lejos. —Estupida marca —Susurra haciendo reir a su amigo —Tienes razón, soy un idiota. —Si, lo eres —Dijo Checo recordando como los interrumpió —Ya vete. Carlos asiente sin decir más palabra. Sabe que de darle más vueltas al asunto solo hará que la paciencia del otro alfa se agote y recuerde que miro a su Omega en un estado vulnerable. Y estaba dispuesto a morir esa noche. Finalmente, Sergio regresa a la habitación junto a su lindo Omega que sigue cubierto por las sábanas. Se acomoda a su lado en la cama y remueve una de estas para poder verlo. —¿Ya se fue? —Pregunta el rubio sumamente colorado. —Asi es bonito, ese idiota ya se fue —Responde el pecoso para después darle un beso en la nariz. —¿Podemos solo dormir? —Max se muestra muy avergonzado por lo ocurrido y teme que el alfa se moleste por el cambio de planes. Sin embargo, Sergio jamás podría enojarse con él por eso. —Claro que si, ven aquí —El alfa abre sus brazos para que el Omega se acomode junto a él, recostandose en su pecho. Acaricia sus cabellos dorados mientras no deja de pensar en la estupidez que dijo su amigo. Ya no sentia nada por Lewis, de eso estaba seguro. También sabía que era bastante probable que el moreno y su amigo hubieran creado una amistad debido a que Charles fue quien facilito la comunicación entre ambos cuando su abuelo los separó. Sin embargo, lo que más le resultaba preocupante era que tanto su pasado podria afectar su presente, e incluso su futuro.  Nota; bonita noche, que descansen ♥️
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