SE ALIMENTA DE TI
22 de diciembre de 2025, 18:53
Noah se encontraba completamente ajeno a lo que estaba pasando.
Escuchaba música en su walkman que le había regalado un amigo por su cumpleaños hace ya unos años.
Se distraía de esa manera porque no quería quedarse en cama, pero fueron órdenes de la enfermería y no tuvo más opción.
Mira el reloj en su mesita de noche y sabe que en cualquier momento tocaran su puerta para dejarle los deberes del día.
Era una rutina en Worsley cuando se trataba de un alumno enfermo. El profesor siempre mandaba a un alumno para dejarle la tarea al ausente.
Apaga el aparato y se recuesta en su cama esperando el llamado, el cual llega pronto.
—Adelante —Dice el pelinegro y la puerta no tarda en abrirse.
—Tienes suerte de que sea yo —Mike se adentra en la habitación y cierra la puerta rápidamente —De verdad que eres un maldito.
Noah se confunde por el actuar de su amigo, quién parece estar muy contento y emocionado por algo que desconoce.
—¿De qué hablas? —Pregunta mientras recibe un par de libros.
Mike sonríe y le da un pequeño golpe en el brazo, haciendo que su amigo se queje.
—No te hagas el tonto, y dime cómo estuvo —Comenzó pero ante el silencio de su amigo insistió —Vamos, Noah, ¿No me vas a contar lo que hiciste con Elizabeth “la pura” Wells? Aunque de pura ya no tiene nada.
El rostro desencajado de Noah era clara evidencia de su desagradó y sorpresa al escuchar a su amigo decir eso.
—¿De qué carajo estás hablando? Yo no hice nada con ella —Responde pero su amigo suelta una pequeña risa sin creerle —Hablo en serio.
—No te hagas el idiota para evitar la expulsión —Mike insiste mientras se sienta en la cama —Todos saben que Elizabeth te busco en tu habitación anoche, estuvieron juntos y por eso fue ella quien te llevo a la enfermería. ¿Fue aquí? —Pregunta llevando una mano hacia la orilla de la cama —¿O aqui?
En ese momento Noah le arrojo los libros haciendo que su amigo se levantara de la cama de forma automática.
Casi le pega en la cara al hacerlo con tanta fuerza.
—¡Hey! —Grita Mike algo molesto.
—¿Qué estupidez estás diciendo? Yo no me acosté con ella, Elizabeth solo me ayudó a llegar a la enfermería —Responde Noah levantándose de la cama —¿Quien comenzó esta asquerosa mentira?
Mike al principio no quiere creerle.
Ambos sabían bien lo buenos que eran conquistando chicas, uno más libertino que el otro.
Así que no creía que su amigo hubiera desperdiciado la oportunidad de dormir con una virgen Wells.
Pero al ver lo molesto que estaba, no podía pensar que fuera por la posibilidad de expulsión.
Entonces dudo un poco.
—Es lo que todos dicen —Señala levantando las manos como si quisiera desligarse de esto —Ya la llevaron con la prefecta. Si fuera falso, ¿Por qué harían eso?
Noah se tenso al escuchar esto.
Elizabeth podría ser expulsada del colegio por una vil mentira que lo involucraba y se sabía responsable de defenderla.
Así que se pone sus zapatos y sale de su habitación caminando por los pasillos tan rápido como era posible.
Escuchó a Mike gritándole para llamar su atención, pero no le hizo caso.
Sabía que debía apurarse en decir la verdad antes de que una inocente pagará por las malas intenciones de otra persona.
Cuando finalmente llegó a la oficina de la prefecta del ala de chicas, ni siquiera se molestó en abrir la puerta y solo se abrió paso por si mismo.
—Joven Astor —Dijo la mujer apenas lo vio —¿Que son esas formas de entrar a mi oficina?
—Disculpe prefecta —Comenzo el pelinegro cerrando la puerta —Pero no pude evitarlo. Se están esparciendo malintencionados rumores sobre mi compañera conmigo.
Elizabeth voltea a verlo detenidamente, en sus ojos cristalinos se notan sus lágrimas retenidas.
Con sus manos envuelve un pañuelo desechable que le ha dado la prefecta, pero ella solo lo gira apretándolo con fuerza, realmente se estaba controlando.
Y es que parecía que algo más estaba pasando en su cabeza.
—Estoy al tanto de los rumores, ya mandé a llamar al prefecto que los acompaño anoche —Comento la prefecta —Tome asiento.
Noah lo hace e intenta ver a Elizabeth, quién se ha girado pero no mirarlo.
Esta muy avergonzada por toda la situación.
Pronto llega el prefecto para confirmar que en efecto, Elizabeth y Noah no parecían haber estado en otra clase de situación cuando llegaron a la enfermería.
Y ambos sostenían relatos parecidos, con Noah siguiéndole el juego.
Sin más pruebas más que un sucio rumor, la prefecta los deja ir con una advertencia.
Elizabeth da un par de pasos cuando sale de la oficina y se recarga en la pared como si le costará caminar.
Los pasillos están casi vacíos, la mayoría de los alumnos se encuentran en sus clubes para obtener créditos extras.
Le resulta un alivio que no hubieran tantas personas cercas porque sentía que su corazón se estaba acelerando.
—Lamento mucho está confusión —Comenzo el joven Astor mientras se acercaba a ella —¿Estás bien?
Nota como la joven está bastante pálida y ella pronto lo empuja.
—Casi me cuestas todo —Le reclama alzando un poco la voz. La rubia se avergüenza y niega con la cabeza —No podemos hablar aquí.
Elizabeth camina sin decir nada más, siendo perseguida por los pasillos por Noah Astor.
Salen del edificio y el aire frío los envuelve, pero no los detiene.
Ven como se está desarrollando un partido de fútbol, donde no les prestan la mínima de atención.
Noah ya sabe hacia donde se dirigen.
El camino se sentía extrañamente familiar y lo confirmo cuando la rubia se adentro en la maleza, hasta finalmente llegar a ese camino que los llevaba al jardín secreto.
Es ahí donde la joven Wells se detiene en seco.
—C-casi me sacan del consejo, ni siquiera sé si Alix ya sabe lo que pasó —Comienza con una voz temblorosa por el frío y la impotencia —¿Y si llaman a mis padres?
En ese momento la rubia finalmente rompe en llanto y Noah no tarda en acercarse para abrazarla.
La pobre estaba demasiado asustada ante esa idea.
Él, como todos, sabía de lo estricta que era la familia Wells.
Claro que eran una de las familias más antiguas y ricas de Europa, pero también tenían su fama de crueldad.
Y Elizabeth no solo estaba sometida a la presión de un perfecto comportamiento, sino también a la violencia de su padre Doug.
Porque todos sabían lo que se rumoreaba a puertas cerradas sobre el matrimonio Wells.
—Tranquila, no le llamarán a tus padres —Comenzo el pelinegro mientras la joven reposaba su cabeza en su hombro —Nunca han llamado a los míos.
Esto último la relaja un poco, aunque no logra sacarle la sonrisa que Noah tanto quería.
—Es muy injusto, yo no hice nada —Murnura la joven todavía en sus brazos —Es tan cansado intentar ser perfecta para ellos.
Noah no dice nada, solo la abraza mientras la rubia llora en su pecho.
Era tan complicado comprender lo que ella sentía, porque no conocía todo lo que había pasado en su vida y mucho menos en los últimos meses.
Solo sabía que debía mostrarle apoyo, hacerle sentir escuchada así como le gustaría que lo hicieran con él.
—Ya paso, yo me encargaré de que nadie siga repitiendo esa mentira —Dijo como si fuera una promesa y la joven se separó de él.
—¿Y con eso será suficiente? —Su pregunta lo toma por sorpresa —Esa mentira no es el problema principal, sino la persona que lo esparció.
—Tienes razón, pero difícilmente podré encontrar a la persona —Señaló —Nadie confesara haber esparcido esa mentira.
Elizabeth se queda en silencio mirándolo fijamente, no le ha gustado su respuesta.
Si tanto se preocupaba por ella, ¿Por qué no acaba con el problema de raíz?
Y como no iba a hacerlo, no lo encontraba sentido seguir con eso.
—En eso tienes razón, nadie lo confesará y tú no lo buscarás —Comenzó la rubia —Así que lo mejor para ambos es que cada uno siga su camino.
Esas palabras tomaron por sorpresa al joven Astor, que no esperaba aquella chica tomara esa decisión.
—¿De que hablas? —Pregunta algo aturdido.
—Ya lo dijiste, no vas a poder encontrar a la persona que comenzó la mentira —Señaló Elizabeth comenzando a caminar lejos de él —Y yo no quiero hacer llamada otra vez con la perfecta, o que le diga a mis padres tales mentiras. Así que no podemos ser nada... Y tendrás que mantenerte lejos de mí.
Noah comenzó a seguirla. Estaba dispuesto que las cosas se quedaran así.
—No, Elizabeth, no es justo —respondió mientras seguía sus pasos a mí me estás castigando por algo que yo no dije.
—No te estoy castigando, cuido mi imagen —Explica la joven deteniéndose en seco y volteando a verlo —La mentira fue creada a base de nuestras interacciones. Lo mejor que podemos hacer es llevar caminos separados.
Noah debía de entender eso y dejarla ir. Eso habría sido lo mejor para ambos, principalmente para él.
Era una gran oportunidad para que se alejara de todo lo que iba a pasar.
Pero no lo vio de esa manera, porque no tenía idea de lo que le deparaba en un futuro con ella.
Y es que no podía pensar en nada más que Elizabeth, como si se hubieran cruzado en su mente. Como si se estuviera alimentando de su vida.
Alejarse de ella ya no era una opción, pues había sido una tortura todos esos días que no la vio.
Esa imposición de que ya no podrían convivir en lo más mínimo era un gran castigo que no podría soportar.
—Encontraré a la persona —Dice como una promesa —Haré que te pido perdón, lo digo en serio.
Elizabeth lo duda un poco, pero al final decide darle otra oportunidad.
—¿Prometes hacer que esa persona me pida perdón sin importar de quién se trate —La rubia saborea cada palabra que sale de su boca, ella tiene una idea de quién pudo ser el autor de la mentira y necesito asegurarse de que puede confiar en la palabra del joven Astor.
—Te lo prometo —Responde con firmeza.
Elizabeth sonríe ante esto y comienza a caminar hacia él.
—Así me gusta —Murmura deteniéndose frente a él —¿Recuerdas lo que pasó anoche?
La joven lo mira fijamente a los ojos y en ese momento Noah coloca sus manos en su cintura, jalandola hacia él.
Claro que lo recordaba.
—¿En serio nunca podremos algo? —Pregunta el pelinegro en el mismo tono.
Se moría por cerrar el espacio entre ambos, tan siquiera por una vez.
Y Elizabeth lo sabía, podía verlo en su mirada.
Le gustaba Noah, tanto por su físico como la aparente devoción hacia ella.
Sabía que llamaba la atención de los chicos en Worsley, pero con él todo era diferente.
Mas allá de que ella le gustará físicamente, se había mostrado protector y resolutivo.
Pero necesitaba que pasara la prueba de lealtad, si es que quería tener algo con ella.
—No lo sé —Responde la rubia acercandose lo suficiente como para que sus labios rozaran los suyos —Eso depende de ti.
En ese momento Noah la abrazo más hacia él, y casi logra robarle un beso, pero la joven se gira y se lo da en la comisura de sus labios.
El simple contacto le resulta electrizante.
Noah se mantiene pegado a su piel, sintiendo su suave calidez mientras su respiración choca con la suya.
Finalmente Elizabeth se separa de su lado y, sonriente, se marcha dejándolo solo.
Si había alguna manera en la que pudiera describir la sensación que siente cuando está cerca de ella, es como si fuera adicto a su presencia.
Y cuándo se va se siente como si estuviera en abstinencia.
Deseaba desesperadamente estar a su lado, desconociéndose por completo.
Porque jamás había sentido de esa manera.
Tan obsesivo, tan dependiente.
Haría todo por ella, y Elizabeth sabía muy bien eso.
Por eso deseaba que descubriera que quién empezó todo fue su hermana.