ID de la obra: 1494

ELEVEN EYES

Slash
NC-17
En progreso
1
Fandom:
Tamaño:
planificada Mini, escritos 28 páginas, 8.452 palabras, 3 capítulos
Descripción:
Notas:
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CURSED

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⚠️Contenido sensible.  1987. El sonido de los múltiples aplausos llenaban la habitación. Un aura de tranquila y expectativa dominaba en el lugar. —Todos deseamos que sea un buen comienzo para nuestro nuevo compañero —Dijo el jefe del departamento y el joven rubio sonrió. Nico acababa de ser transferido a esa empresa y no conocía a nadie. Pero todos se veían amables, así que tenía buenas expectativas. El primer día en un inicio fue algo incómodo, pero poco a poco se fue acostumbrando a sus nuevos compañeros. Los chistes internos, las pláticas banales y las rutinas diarias. Todo parecía encajar en el molde de lo cotidiano, como si fuera una pintura perfecta del día a día de un trabajador más con una vida tranquila. Hasta ese día que lo cambio todo. Esa ocasión donde todo comenzó. —No quiero ir sola —Escucho a una de sus compañeras murmurar. —Estoy ocupada, ¿No puedes aguantar un poco más? —Respondio otra mujer. Nico estaba concentrado en su trabajo, tecleando en aquella computadora que por momentos se trababa. Pero el parloteo de sus compañeras comenzó a distraerlo y volteo con discreción para ver de qué se trataba el problema. —Entonces ve al del siguiente piso —Las mujeres parecen llegar a una solución, pero el rubio todavía no comprende de que iba su conversación. No le da mas importancia y continúa escribiendo. Él nunca ha sido alguien que se meta en asuntos que no le competen, pero no podía negar que era observador. Y es que apartir de ese día se percató de que siempre había un problema que se repetía una y otra vez. Las mujeres en su trabajo parecían estar evitando algo, pero no eran muy expresivas al respecto. Cada vez que el problema se repetía, hablaban en un tono más bajo de lo normal y esto despertó la curiosidad del rubio. Pero no lo suficiente para embarcarse en averiguar que era aquello que ellas no podían contar. No al menos en voz alta. Y aunque buscaba mantenerse al margen, parecía que los problemas lo buscaban a él —Día pesado, ¿No? —Nico se sobre salta cuando escucha la voz de un hombre hablándole y se gira para verlo —Llevas varias semanas aquí y todavía no nos hemos presentado. Soy Jenson Button, un placer conocerte. —Nico Rosberg —Saluda el rubio de vuelta estrechando su mano. Jenson estira los brazos sin marcharse, como si estuviera esperando a que la conversación siguiera de alguna u otra forma. Pero Nico se enfocaba en lo suyo, y estaba bastante cansado como para quedarse platicando con su compañero. Quería ir a casa. —¿Te has adaptado bien? —El hombre suelta la pregunta cuando ve como el rubio comienza a tomar sus cosas para irse. —Es lo que quiero creer, no tenido ningún problema con el trabajo —Respondio Nico para después darle una sonrisa amable. No quería parecer grosero, pero de verdad estaba agotado. —Que bonito sonríes —Continuó Jenson caminando detrás suyo —Me gusta tu cabello, se ve muy lindo. Nico traga en seco al escuchar esto, principalmente por el tono de voz del hombre cambio y luego intento tocar uno de sus dorados mechones. —Gracias —Es lo único que atina a responder antes de subirse al elevador. Cree que finalmente sus caminos se separaran, pero Jenson no da su brazo a torcer y sube con él. —¿Tienes planes para esta noche? —Se aventura a preguntarle, no había podido quitarle los ojos de encima. No, nunca pudo. Desde el primer momento en que Nico llegó a la oficina capto su atención y no dejo de estar en su cabeza. Esos bonitos ojos, aquella alegre sonrisa y su cabellera dorada como el sol. Su aspecto delicado le parecía muy atrayente, deseando estar cerca de él tanto como le fuera posible. —Saldre con unos amigos —Mintió. A Nico ya no le estaba agradando la repentina cercanía del desconocido. No conocía a Jenson, ni siquiera se había percatado de su existencia antes de esa noche. Parecía ser alguien que sabía ocultarse. Finalmente llegan a la planta baja y el rubio no tarda en comenzar a caminar lejos de su compañero. Sin embargo, una situación bastante llamativa capta su atención cuando ve como una mujer está llorando mientras otra intenta consolarla. —Tranquila, no te puede hacer nada —Le dice la otra, quién acaricia su mano intentando calmarla. —Juro que la vi —Responde entre sollozos. Nico se detiene en seco antes de pasar a su lado, pero pronto siente como alguien lo jala hasta alejarlo de ahí. —Calma, no les prestes atención —Comienza Jenson mientras saca un cigarrillo para después encenderlo frente a él. —¿Qué les pasa a las mujeres en este lugar? Parece que siempre están paranoicas —Señala el rubio haciéndolo reír —Lo digo en serio. He visto que le tienen miedo a algo pero no entiendo de que se trata. En ese momento Jenson mantiene la mirada totalmente ajena a su compañero y apaga el cigarro en el suelo. —Les das mucha importancia a lo que piensan —Comienza el hombre —Ignoralas. Su tono de voz es más serio, como si algo de lo que dijo lo hubiera hecho cambiar de actitud. —Pero... —Y Nico no quita el dedo del renglón, pero no puede terminar de hablar. —Nos vemos mañana. Jenson simplemente se marcha sin responder a ninguna de sus preguntas. Su comportamiento resultaba extraño para alguien que se había mostrado muy intenso con la idea de salir con él. Y ahora se había ido sin más. Si creía que Nico dejaría el tema en esa ocasión, estaba muy equivocado Ahora el rubio tenía mucho interés en el tema y buscaría las respuestas a como de lugar.  Pasaron dos días donde Nico penso que todo seguiría con normalidad. Ninguna mujer se había quejado en ese tiempo, y Jenson comenzó de nuevo con su insistencia. Le resultaba muy incómodo la actitud de su compañero hacia él, principalmente porque notaba que había otra clase de interés de su parte. Pero no sabía cómo quitárselo de encima, se le acababan las excusas y la paciencia para lidiar con él. Sin embargo, habían otras cosas que llamaban su atención una y otra vez. Esa extraña actitud que tenían las mujeres de la oficina. Una tarde finalmente pudo obtener una pista. —Este lugar está maldito —Dijo la mujer entre lágrimas —No se irá, no nos dejara en paz. Nico la había visto llorando y le ofreció su pañuelo, pero la mención de una maldición le parecía por demás interesante. Pero cuando pregunto a sus compañeros sobre a qué se refería aquella mujer, todos guardaron silencio. Nadie quería decirle absolutamente nada sobre el tema. Y podía haberlo dejado ahí... Pero decidió investigar por su cuenta. Reviso los registros de cualquier incidente en el lugar, y había uno que siempre se repetía. Podría parecer lo usual, pero habían constantes quejas sobre el baño de mujeres de su piso. Sin embargo, no eran cualquier tipo de quejas sino testimonios que hablaban sobre una mujer, con un nombre que rápidamente anoto en un papel. Cada día terminaba más cansado que el anterior, pero aún así no desistió con encontrar la verdad y termino en la biblioteca de la ciudad revisando notas de periódicos. Algo que le ayudará a entender porque esa mujer parecía ser tan importante pero al mismo tiempo un tabu con sus compañeros. “Mujer termina todo en un baño...” Se quedó perplejo al leer esto, pero entonces las piezas encajaron y la maldición del baño tenía más sentido. ¿Pero que tenía de verdad? Bueno, eso pronto lo averiguaria un par de semanas después Últimamente se había quedado bastante tarde en la oficina. El trabajo lo estaba matando. Sus compañeros actuaban extraño cada vez que él quería tocar el tema de la mujer del baño. Al principio pensó que lo evitaban por miedo, que quizá creían que el fantasma iría tras ellos. Y al final creyó que tal vez solo se trataba de respeto por lo que había pasado. Así que intentó cerrar el tema una vez descubierto el motivo por el cual las mujeres lloraban cada vez que iban al baño. Se enfocó en su trabajo, en lo que tenía que hacer y cómo mejorar en este. —Por fin —Murmura el rubio quitándose los lentes antes de levantarse de su silla. Ya era bastante tarde y la oscuridad cubría la oficina dejándolo casi en penumbras. Terminó de hacer su trabajo y ya quería irse de allí. Sin embargo, le habían dado muchas ganas de ir al baño, y deseaba hacerlo antes de marcharse para no estar incómodo todo el camino a casa. Pero cuando llega al baño se percata de que este se encuentra fuera de servicio. —Maldición —Dice mientras voltea a ver hacia atrás. No había nadie más con él en la oficina, así que se le ocurrió una idea. Tenía dos opciones. Podría subir al piso de arriba y caminar hasta ese baño. O entrar al baño de mujeres. Lo piensa por un momento, pero sabe que de escoger la primera opción no podrá llegar a tiempo y era probable que tuviera un accidente en el camino. Suspira pesadamente y comienza a caminar hacia el baño de mujeres, aunque sucede algo extraño. Una sensación rara lo comienza a envolver, como un nerviosismo que se va haciendo presente poco a poco. Mueve sus brazos intentando deshacerse de esa sensación en su espalda. Quizá son simples nervios por ser descubierto metiéndose donde no debía. Era una necesidad humana, ya lo explicaría si era descubierto. Se apura en entrar y rápidamente se mete en un cubículo mientras se baja los pantalones. Intenta concentrarse mientras orina, pero esa horrible sensación se va haciendo insoportable. Es como si estuviera bastante tenso por algo, pero no sabe porque. Suelta un pequeño quejido incómodo, quiere terminar rápido para ya irse. Y ahora la sensación extraña se siente en su cuello. No duda en moverse pensando que es tensión por estrés, pero la sensación de estar siendo observado lo inunda. Termina con lo suyo y cuando se va subiendo los pantalones se sobre salta cuando cree ver que algo lo ha tocado. —Mierda... —Suelta algo atareado —Estoy muy cansado, es eso. Comienza a abrochar su cinturón mientras continúa negando con la cabeza. Tira se la cadena, pero siente que algo jala de su pantalón y retrocede en sus pasos bastante seguro que ya no se trataba de algo que estuviera en su mente Se gira para intentar abrir la puerta y en ese momento la luz se apaga, dejándolo completamente sumergido en la oscuridad. —No puede ser —Dice el rubio mientras busca abrir la puerta torpemente. Le lleva unos intentos llenos de terror hasta que finalmente abre y sale del cubículo. Es entonces que la luz regresa y puede ver al culpable de su espanto junto al interruptor. —¿Que carajo te pasa? —Nico no tarda en reclamar. Se mira al espejo y nota lo mal que se había puesto debido al miedo que sintió en plena oscuridad. —Deberias ver tu cara, se te fue todo el color —Responde Jenson con una sonrisa —¿Qué haces en el baño de mujeres? Eres muy travieso. A Nico no le hace nada de gracia. Él de verdad pensó que estaba solo en la oficina y había un fantasma espantandolo. —Queria usar el baño, es todo —Aclara el rubio mientras intenta caminar hacia la puerta pero el tipo no se mueve del camino, imposibilitando su salida —Por favor, déjame ir. El hombre sonrie y se hace a un lado, pero cuando lo ve acercarse corta el espacio para estar junto a él. —Nico, eres muy bonito —Comienza Jenson acercándose peligrosamente a él —¿Por qué no aprovechamos que estamos solos para divertirnos un rato? El rubio se tensa al escuchar esto. —Me tengo que ir —Responde, pero esto no detiene al hombre. —No nos llevará mucho tiempo, solo tienes que bajarte los pantalones y dejarme hacer todo lo demás —Continua al hombre haciendo oídos sordos. Jenson lo tiene casi contra la pared y no sabe si podrá hacerle frente para quitárselo de encima. Ni siquiera tiene tiempo para pensarlo cuando el mayor se pega a su cuerpo y sus manos comienzan a recorrer su tembloroso cuerpo. —¿Qué haces? Sueltame —Nico forcejea, pero el tipo es más fuerte y lo toma con brusquedad, apretando sus manos y provocándole un chillido de dolor. —De verdad que eres bonito, no pude quitarte la mirada de encima desde que llegaste —Dice Jenson junto a su oído —Solo necesitaba el momento perfecto para tenerte solo conmigo. Nico se queda perplejo al escuchar esto, sabe lo que ese hombre quiere hacerle y tiene miedo. Resultaba bastante obvio que Jenson había estado fantaseando sobre él desde hace tiempo. Incluso quizá lo estuvo cazando como un depredador a su presa. Y sus mayores miedos se hacen realidad cuando Jenson comienza a besarlo por la fuerza. Intenta deshacerse de él y en medio del forcejeo termina mordiéndole el labio, haciendo que el tipo se desconcierte un poco. Pero pronto Jenson le da una bofetada haciéndolo tambalear. —Intenté que fuera por las buenas, pero me obligas a hacerlo por las malas. En ese momento Nico sintió que todo estaba perdido, pero pronto las luces comenzaron a parpadear. —¿Ahora intentas aplicar ese truco conmigo? —Cuestiona Jenson con cierta burla —No soy idiota. Pronto el hombre volvió a acorralarlo y está vez fue más violento que al principio, jalandolo con fuerza e incluso tirando de su cabello. No tiene la fuerza suficiente para quitárselo de encima, y esto Jenson lo sabía desde el principio, siempre estuvo un paso adelante. Las luces del lugar parpadeaban y la temperatura comienza a bajar sin motivo alguno. Jenson no se percata de esto, pero Nico se queda paralizado cuando en uno de los destellos de luz pudo divisar a una figura extraña parada detrás del hombre. No supone dónde sacó la fuerza, pero logro pegarle en sus partes íntimas para poder sacárselo de encima. “Eres muy bonita...” Podía escuchar los murmullos de la voz de Jenson, pero él no era quien estaba hablando. “Hay que divertirnos...” Jenson se queda perplejo ante esto y muchos recuerdos invaden su mente. Siempre escucho lo que se decía de ese  baño, y sabía que los mejores secretos se escondían ahí. Pero jamás pensó que estos lo alcanzarían. De un momento a otro las luces se apagan y cuando regresan el espejo ya está roto, haciendo que ambos se sobre salten. Nico se encuentra más cerca de la puerta, y vuelve a ser testigo de como esa figura, que ahora nota es femenina, siempre está a la espalda de Jenson. Y no tarda en tomar una decisión. El rubio se apresura a irse hacia la salida, y puede escuchar los pasos de Jenson detrás de él. Sin embargo, no logra alcanzarlo y Nico cierra la puerta con tanta fuerza, apoyandose en esta para que nadie la pueda abrir. Escucha los golpeteos del otro lado, y los gritos desgarradores de Jenson. Sabe que nada bueno está pasando ahí dentro, pero aún así no se moverá a auxiliarlo. Cierra lo ojos con fuerza e intenta no pensar en eso. Concentrandose en cualquier otra cosa, buscando liberar su mente. Y finalmente lo golpes se detienen. Nico se aleja de la puerta, y tiene la sensación de que está en cualquier momento se abrirá y lo que hay ahí dentro irá tras él. Pero no es así. Suspira pesadamente y no duda en salir corriendo del lugar. Cada paso que da se siente más pesado que el anterior, pero no se detiene hasta salir del edificio. Esa noche apenas puede dormir un poco, pero tiene miedo de lo que se encontrara a la mañana siguiente. Y vaya que sería algo tan extraordinario y tenebroso como lo que había vivido la noche anterior. Todo estaba perfectamente normal. Sus compañeros parecían despreocupados, y las mujeres continuaba con el temor sobre el baño. La rutina parecía ser la misma, excepto por un pequeño detalle que le dejo el cuerpo helado. Su compañero Jenson Button había desaparecido sin dejar rastro. Nico le dio vueltas en su cabeza intentando encontrar la lógica detrás de todo lo ocurrido. Pero con el paso de la semana acepto que no obtendría ninguna respuesta que le pudiera calmar la angustia que sentía cada que veía ese baño. Y curiosamente poco a poco las mujeres dejaron de tener miedo a ir solas a dicho lugar. Finalmente Nico termino renunciando al no poder mantenerse tranquilo respecto al tema, dejando atrás una serie de eventos extraños y sin explicación. Sin saber que habia cerrado un capítulo mientras ocupaba el lugar de la mujer en el baño.  Nota; feliz cumpleaños nnotsberg6♥️ tkm amix, gracias por la paciencia jaja Pd: disculpa la hora xd
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