THE BEAR
22 de diciembre de 2025, 18:53
1985.
En una zona poco habitada al norte de Canadá, en medio del verano que nada de caluroso tenía, unas jóvenes conducían por una carretera solitaria.
La situación se prestaba para relatar escenarios que erizaban a cualquiera que los escuchara.
Llevaban un par de estos que recaen en el folclore tradicional de fantasmas que solo asustarian a un niño. Hasta que una de ellas observa la oscuridad de la noche y decide tocar un tema que parecía prohibido.
—¿Has escuchado las historias que se relatan sobre el valle Nahanni? Dicen que las personas no suelen quedarse mucho tiempo en el bosque porque hay algo que acecha en ese lugar —Hannah cambia el tono de su voz, intentando agregar más dramatismo a su relato —Nadie debería entrar a ese lugar, está maldito.
—¿No es el mismo lugar que tiene otro nombre? —Alice intenta recordar ante la expectativa de sus amigas —¿No le decían "El valle de los hombres sin cabeza"?
—Mi padre se obsesionó con esas historias —Ahora fue Angela quien habló desde el asiento trasero, disfrutando de golosina que llevo para el camino —Principalmente con el caso de los chicos y sus padres, ya saben, el de hace dos años.
—Mis padres se preocuparon tanto que limitaron mis salidas —La castaña sonríe con cierta mofa —No soy tan idiota para ir sola al bosque, y mucho menos a una zona tan alta y alejada como es el valle.
—Pero es raro lo que sucedió con los padres, ser encontrados sin cabeza debió ser muy aterrador —Alice se aflige de solo pensarlo —Y sus hijos... tienen nuestra edad y nadie sabe dónde están.
—Escuche que algunos creían que ellos fueron quienes hicieron eso —Señala la rubia negando con la cabeza —Aunque yo no lo creo, pero nadie encuentra otra explicación.
—¡Hannah, cuidado! —La pelirroja grita haciendo que su amiga pise el freno de manera abrupta y provocando que el auto se mueva bruscamente.
—¿Qué carajo, Alice? —La castaña se ve molesta por la manera en cómo las alerto, siendo que no veía nada por lo cual ponerse así.
—¿Si sabes que pudimos tener un accidente por tu bromita? —Angela estaba igual de enojada por lo sucedido —Mierda, derrame mi soda.
—Les juro que vi algo —Alice se apresura en defenderse —Había alguien que cruzó la carretera corriendo.
—Quizá deberías dormir un poco, y ya no contemos más historias porque te ponen mal —Hannah estaba dispuesta a marcharse cuando su amiga abrió la puerta del copiloto y se bajó —¡Alice, sube al maldito auto!
No era una buena idea quedarse mucho tiempo en ese lugar a altas horas de la noche, principalmente porque estaban en un entramado muy cerca de la carretera que lleva hacia el valle y eso aumentaba el peligro.
Nadie sabe lo que acechaba por la zona, pero no querían averiguarlo.
—Es una persona, la vi cruzar —La pelirroja insiste y camina hacia la orilla de la carretera, donde se detiene abruptamente —Mira, ahí está.
—¿Qué? —La castaña logra darle alcance y se queda paralizada al ver de qué se trataba.
Su amiga no había mentido, realmente era una persona, un joven visiblemente demacrado.
Encontrar ayuda en esa zona no era viable debido a lo lejos que se encontraban de la civilización, así que terminan trasladando al joven en su vehículo.
—Esto esta mal —Dice Angela mientras observa al desconocido a su lado, quien apenas es consciente de lo que está pasando —Nos meteremos en muchos problemas.
—No podíamos dejarlo ahí —Alice responde intentando mantener la calma —Mira como esta, moriria de frio alla afuera.
—Es sorprendente que no lo haya hecho antes —Señala Hannah sin despegar la vista del camino.
Su comentario las dejo pensando. El clima era atroz y el joven apenas estaba vestido apropiadamente.
¿Cómo había logrado sobrevivir en esas condiciones? Y, principalmente, ¿Quién era?

Una vez que lograron llegar a una zona habitada, no tardaron mucho en dar aviso a las autoridades, quienes se presentaron en el lugar.
Toda la situación resultaba muy extraña, pero las cosas se complicaron cuando se dieron cuenta del gran parecido con alguien que debería estar muerto.
Sebastian Vettel, uno de los jóvenes que desaparecidos en el valle Nahanni, estaba frente a ellos en un visible estado de desnutrición y muy lastimado.
Estaba cubierto en sangre, pero no era suya.
Rápidamente recibió ayuda médica, pero no reaccionaba cuando le hablan; era como si estuviera ido, con su cuerpo en la tierra pero su mente en las estrellas.
—Seb, por favor, reacciona —El oficial Vasseur, conocido por su amabilidad y paciencia, intenta no presionarlo al querer comenzar una conversación con él —Vamos, al menos come algo.
El joven tiene un ligero temblor que no pasa desapercibido para los presentes y apenas parpadea de vez en cuando, incluso sus dedos parecen inquietos y sus pies se balancean de aquí para allá, como si quisieran salir corriendo.
Recurren a darle un sedante y dejarlo descansar.
Pasaron dos días de silencio, donde los medios locales se morían por cubrir la historia del joven que regresó de la muerte.
Vasseur no permitió que se acercaran a él, hasta que finalmente el joven decidió dar su versión de los hechos.
Sebastian se notaba más tranquilo, pero por momentos se perdía en su mente.
Le daban toda la ayuda que les era posible, hasta que tuvo la confianza de hablar solo con el oficial y con la condición de que solo escuchara.
"Era una tontería. Si lo pienso ahora, creo que fuimos muy ingenuos, o más bien estúpidos. ¿Como pudimos pensar en hacer algo así?
Se suponía que solo serían unos días, mi padre no creía que algo así podría ocurrir. Creo que nadie lo creería.
Incluso si se lo contara, pensara que estoy mintiendo.
Pero había algo más en ese bosque... algo... él..."
—¿Él? ¿Quién? —El policía interrumpe su relato y pronto el joven niega con la cabeza.
—El oso.
—¿Un oso? —Repite y el joven asiente.
Desvía la mirada y se sumerge en sus pensamientos, recordando poco a poco cada detalle de lo ocurrido.
“¿Alguna vez haz ido al valle Nahanni?
Es una belleza terrenal, pero dentro de lo hermoso se oculta el peligro.
Siempre escuché historias sobre ese lugar, pero nunca las creí. Ahora sé que está maldito.
Mi padre tampoco las creía, al menos no todas. Solo le interesaba una de ellas.
El oro del valle.
Joder, todos hablaban de la cantidad de oro que podías encontrar en el valle y que cualquiera que pasará al menos un día entero buscando por la zona, se haría asquerosamente rico.
No es que necesitaramos el dinero, pero ya sabe... Nunca es suficiente.
Cuándo papá me habló de ir al valle a una expedición, pensé que sería interesante intentar desafiar la naturaleza.
Y fui tan idiota de invitar a mi amigo...
Daniel...
¿Por qué lo lleve?
Al final su padre también se sumo al viaje y partimos en la madrugada del verano del 83'.
Ni siquiera puedo recordar el día... Deje de contarlos.
Viajamos durante mucho tiempo, y el frío era helado en esa zona tan remota.
El camino era duro, difícil de recorrer y bastante cansado. Estábamos agotados pero no podíamos dar marcha atrás.
Jamás había experimentado esa extraña sensación en el cuerpo, como si algo me provocará escalofrío y esto empezó en el Flat River.
Como si el lugar te observará a ti, el extraño que invadía sus tierras...
Si hubiera dicho algo en ese entonces, quizá podríamos habernos salvado”
—¿Qué los ataco? —Cuestionó Vasseur —Dijiste que te sentías observado, ¿Había alguien más con ustedes en el valle?
Sebastian se queda un momento en silencio y luego asiente.
—Algo.
“Debimos dar la vuelta cuando vimos lo agresivo que era el Flat River. Con las corrientes tan rápidas, no debíamos avanzar más.
Primero nos detuvimos en la orilla y no era mentira, había bastante oro.
Sin embargo, papá no quería pasar días en el valle rascando el oro de la tierra.
Había escuchado que en la desembocadura del Flat River se encontraba la mayor cantidad de oro en el valle, así que decidió que deberíamos ir ahi.
¿Sabe una cosa? Es curioso el nombre del río, porque no tiene nada de plano.
Podias sentir que el agua te arrastraba, y solo un milagro impedía que te desviará del camino.
Más allá del agua, el lugar era tenebroso.
Durante el día había suficiente sol para poder trabajar en la tierra, pero en la noche se sentía como un sueño lucido.
La piel se te erizaba y resultaba difícil descifrar lo que se escuchaba en el bosque.
Y esa horrible sensación de que alguien te observaba...
Quería irme de ahí.
Los cañones son enormes, más de lo que la gente relata en las historias... Todo es peor.
Daniel lo estaba manejando mejor que yo. Me decía que no fuera cobarde, que me estaba dejando llevar por lo que se decía del valle.
Pero yo sabía que no era algo en mi cabeza, que no estábamos solos”.
—¿Pudiste ver a la persona que los ataco? —El policía vuelve a interrumpirlo.
—Era un oso.
“Daniel me dijo que fuéramos a dar un paseo en lo que nuestros padres terminaban de alistar las cosas.
Habíamos pasado varios días en ese horrible lugar y sentía que me volvía loco.
Creí que estaba perdiendo la cordura cuando vi algo que paso cerca de nosotros, pero no pude distinguirlo en ese momento.
Mi amigo pensó que era un ser humano, pero nadie más había ido con nosotros.
Y usted lo sabe, nadie es tan idiota para ir solo al Flat River.
Nos habíamos alejado un poco cuando escuchamos una serie de disparos, así que salimos corriendo de regreso al campamento.
Cuando llegamos vimos a Christian en el suelo, con sus manos tomando torpemente su arma pero...”
—No tenía cabeza —Completo Vasseur.
—Ninguno de los dos lo tenía —Afirmó el joven sin levantar la mirada.
“El oso los había atacado, y pronto golpeó a mi amigo en la cabeza.
No pude hacer algo para defenderme, era demasiado fuerte.
Caminaba en dos patas, pálido, con un rostro extraño... Antinatural.
Nos...”
—¿Necesitas un respiro? —Pregunta el policia al verlo tan perturbado.
Las palabras no parecían querer salir de su boca.
Se queda en silencio, con su mirada perdida y sus manos temblando.
Cierra los ojos con fuerza y da un pesado suspiro antes de tomar el valor de continuar hablando.
—¿Alguna vez ha visto a un oso devorando a un hombre? —Cuestiona hacia el policía, quién niega con la cabeza —Yo si. Y se que lo que siente ser devorado.
“Nos había arrastrado a una cabaña bastante alejada del río.
El golpe había sido tan fuerte que perdimos el conocimiento durante unas horas.
Supe que Daniel seguía con vida porque escuché sus gritos al otro lado de la habitación y yo no podía moverme para ayudarle.
La puerta estaba cerrada con llave, mis piernas estaban débiles y mis brazos dolían hasta el hueso.
Aprendí a sobrevivir esa noche.
Cuando el oso vino por mi...
Sus garras arrastrandose sobre mi piel...
Era un oso viejo, pero muy fuerte.
No sé porque no nos mato en su momento, hubiera sido más fácil de digerir.
Resultaba un tormento.
No podía ver a Daniel, ni él a mí. Pero el oso nos miraba a ambos.
Devoraba cada parte de nosotros, pero no nos mataba.
Nos alimentaba, pero no sabíamos si nosotros éramos su mascota.
Perdí la noción del tiempo, del día y la noche.
Hasta que Daniel no pudo soportarlo más.
El oso era muy salvaje, muy descuidado.
Como un animal, intento deshacerse de mi amigo.
En medio de su lucha, Daniel logro liberarme pero eso fue lo último que pudo hacer por mi.
Cuando sentí la energía recobrando mi dañado cuerpo, ataque al oso y aunque esté de defendió, pude dejarlo malherido.
Salí, corrí y llegué al Flat River.
Tome el bote que había hecho mi padre, estaba gastado y apenas podía mantenerse a flote.
Pero yo no pesaba nada, ya no había rastro de mi.
Solo sabía correr”
—Y mirenos aquí —El joven termina su relato levantando la mirada al oficial —¿Cree que pueda creerme?
Vasseur se mantiene en silencio.
Un oso que mato a dos hombres y le arrancó la cabeza.
El mismo que se llevó a dos jóvenes.
Un animal salvaje que los mantuvo vivos por meses hasta que se revelaron.
El oso blanco de mirada y rostro extraño, que caminaba en dos patas y devoraba a sus víctimas cada noche.
¿Realmente era un oso?

Nota: el segundo relato después de meses sin nada jaja viva la spooky season.