Tentaciones
22 de diciembre de 2025, 18:52
Intentaba concentrarse.
Eso era lo que Carlos había intentando desde aquella situación en su habitación.
Y es que cada vez que lo veía sentía que su mente volaba hacia escenarios que lo ponían nervioso.
—¡Carlos, aquí! —Grita Charles llamando su atención durante el partido —¡A mí, dámelo a mi!
Su voz lo saca de sus pensamientos y no tarda en pasarle el balón, pero luego se distrae viendo sus carnosas piernas.
La forma en cómo se mueve al correr y esos shorts que han llevado sus pensamientos a algo que todavía le incómoda.
¿Por qué no puede dejar de pensar en él de esa manera?
“Te puedo ayudar a experimentar conmigo”
Claro, si Charles se le insinuó en esa ocasión y por eso no había dejado de darle vueltas al asunto en su cabeza.
El grito de celebración de su equipo lo regresa de nuevo a la realidad y ve al de ojos verdes celebrando porque ha anotado un gol.
Y en medio del festejo ve una mano golpeando el trasero del heredero, algo que visiblemente lo molesta.
—Oigan, ¿Quién fue? —Pregunta un Charles divertido, sabe que solo lo hicieron para molestarlo como juego.
Pero pronto su mirada se encuentra con la de Carlos, a quien no le cayó en gracia.
Y esto le gustó.
Continuaron con el partido con normalidad, pero podía sentir la mirada del español sobre él.
Esos últimos dos días habían sido una tortura para él, quién tenía que soportar el tiempo de reflexión del español.
Sabía que debía tener cuidado si no quería arruinar el avance que había logrado, pero estaba tan deseoso de él que se sentía agobiado.
Llevaba meses buscando la manera en cómo acercarsele en un sentido más íntimo, y sentía que se le escapaba cuando apenas había dado un paso.
Incluso se alejaba lo máximo posible de él después de los partidos, y eso no le agradó.
Y ahora que había captado su atención, no lo dejaría ir.
—Duchense rápido y descansen, nos vemos mañana —Dijo el entrenador mientras los jóvenes se adentraban al vestidor.
Carlos espero a que sus compañeros se ducharan mientras intentaba mantener la distancia de su amigo.
Todavía podía recordar el sabor de sus labios.
Niega con la cabeza un par de veces y poco a poco el lugar se va quedando vacío.
Cuando cree que se ha quedado solo, comienza a desvestirse para bañarse con la tranquilidad de saber que no hay nadie cerca.
El agua fría cae sobre su cuerpo y relaja sus músculos, se siente molesto por su propia reacción frente a su amigo.
No quiere admitir que se sentía celoso al saber que alguien lo toco y no fue él.
—Deja de pensar tonterías —Murmura para si mismo mientras cierra los ojos y deja que el agua lo cubra por completo.
—Carlos... —Y la voz de Charles lo toma por sorpresa, haciendo que voltee a verlo hacia la dirección donde escucho su voz.
El de ojos verdes se encontraba dándole la espalda y con su cabeza gacha.
—¿Q-qué haces aquí? Pensé que ya te habías marchado —Balbucea un poco mientras cierra la llave del agua y busca su toalla para cubrirse —Me asustaste.
—Perdón, es solo que quiero hablar contigo —Comenzó el heredero —Pero como no quieres verme, entonces yo tampoco te veré.
Carlos suspira pesadamente ante esto.
—Mira, Charles, déjame pensarlo bien —Y no tuvo más opción que tocar el tema —No estoy seguro de que eso es lo que quiera. Son demasiadas ideas en mi mente y me abruman.
—Bien, yo te dejaré en paz para que te dejes de sentir así —Afirma el de ojos verdes con una voz apagada que causa conflicto en su amigo —Me voy.
Charles sale del lugar mientras deja a un confundido Carlos solo con sus pensamientos.
Esa no era la idea, pero necesitaba hacerle saber que no lo esperaría para siempre.
No podía seguir dándole vueltas.

Y durante la cena las cosas se pusieron interesantes.
Carlos mantuvo la distancia, no mentía cuando decía que necesitaba tiempo.
Pero tampoco le gustó la forma en cómo su amigo se alejo, era como si hubiera hecho algo que le molestó y ahora estuvieran distanciados por alguna pelea.
Cuando no había sido así.
—Y George esta muy ocupado para hablar conmigo sobre como quiere desaparecer el club de música —Se queja el moreno para después probar bocado.
—Esta con el nuevo entrenador del equipo de polo, por eso nosotros tampoco hemos tenido actividades —Explicó Lance —Ya sabes, tiene que explicarle varias cosas del reglamento y la verdad me da mucho sueño el solo pensarlo.
—Lo sé, pero yo también necesito hablar con él —Insistó Lewis y luego observo el asiento vacío junto a su amigo —¿Y Charles?
Carlos se encoje de hombros, no tiene idea de dónde está.
—No se, quizá no tenía ganas de cenar —Responde intentando restarle importancia.
Aunque por dentro se muere por saber en dónde se encuentra.
Y no tarda mucho en recibir la respuesta a esa pregunta.
Charles entra al comedor con una idea en la mente.
Toma una bandeja y hace fila para recibir su comida.
Se pueden notar los nervioso que está, sabe que puede salir muy bien o muy mal.
Cuando parece que va camino a la mesa donde se encuentran sus amigos, pasa de largo y se va a una mesa donde se encuentra alguien que no es del agrado de todos.
—Hola, ¿Puedo sentarme aquí? —Pregunta el castaño con una sonrisa amable.
Max lo mira con atención y confusión, porque sabía que es del círculo de Carlos.
—¿Aquí? —Pregunta intentando asegurarse de que escuchó bien y Charles asiente —Claro, ¿Te mando Carlos, no?
El de ojos verdes lo mira algo extrañado, pero rápidamente niega con la cabeza.
—No, ¿Por que haría eso? —Y la naturalidad de sus preguntas hace que el rubio le crea.
—Esta bien, siéntate —Responde sin más.
Y toda la mesa de Carlos los observa con atención.
El español no da crédito a lo que está presenciando.
¿Acaso Charles buscaba molestarlo? ¿O por qué de repente había decidido juntarse con la persona que más odiaba en el colegio?
Quiere levantarse y tomar lo del brazo para llevarlo junto a ellos. No lo quiere cerca de Max.
Pero sabe que no tiene ningún derecho a hacerlo.
Y aunque fueran algo más que amigos, tampoco lo tendría.
—¿Qué hace Charles junto a Max? —Pregunta Lance visiblemente confundido.
—¿Ahora son amigos? —Lewis también se fija en esto.
Ellos saben bien porque no les agrada Max, y ahora que uno de sus amigos se siente con él resulta extraño.
—No son amigos —Afirma Carlos pero ni siquiera él cree en sus palabras.
Y en ese momento Charles pasa de estar sentado frente a Max, a ponerse a su lado.
—Parece que te gusta meterte en problemas, pero a mí no me da miedo un poco de peligro —Dice el castaño con una sonrisa y llamando su atención —Oye, soy muy malo en la clase de historia y escuché que siempre sacas diez, ¿Podrías ser mi tutor?
Max lo mira con atención, su amabilidad le resultaba extraña pero se lo adjudicó a su deseo de convencerlo para que lo ayudará.
Sin embargo, no se siente emocionalmente bien para lidiar con las consecuencias de aceptar.
Podía sentir la mirada de Carlos sobre él y estaba bastante seguro de que lo odiaba por lo sucedido con Sergio.
No quería más problemas.
—Lo siento pero estoy muy ocupado, tendrás que buscar alguien más —Afirmo el rubio intentando levantarse pero en ese momento Charles le toma la mano para evitarlo.
Esto alerta a Carlos, quién no ha dejado de verlos desde el segundo uno.
Observar la mano de su amigo sobre la del rubio realmente despertó algo en él.
—No te vayas —Pidió y este termino cediendo —Lamento si te incomode, puedes seguir cenando. Hasta luego.
Charles se levanta de su asiento y comienza a caminar hacia la salida del comedor.
—Ni siquiera nos saludo —Dijo Lance cuando el heredero de Mónaco paso al lado de su mesa sin detenerse.
—Quiza no nos vio —Lewis intenta excusarlo, pero eso no detiene al español de levantarse para ir tras él —¡Carlos!
Sus palabras se las lleva el viento, sabe que no se va a detener porque siempre ha sido muy decidido.
Y Carlos camina por los pasillos tan rápido como puede, intentando dalre alcance.
Entonces lo ve abriendo la puerta de su habitación dispuesto a irse a dormir, pero él tiene otros planes.
No tarda en poner su cuerpo para evitar que cierre la puerta y Charles lo mira asombrado, para después ser empujado por el español hacia adentro.
No puede evitar notar que su actitud es diferente, más decidido pero molesto
—¿Carlos? —Intenta probar terreno —¿Pasa algo?
—¿Qué haces hablando con él? —Reclama con cierta molestia en su voz —Sabes que lo detesto, ¿Por eso lo hiciste, no?
—Puedo hablar con quién yo quiera, no tengo porque darte cuentas de eso —Afirma Charles fingiendo despreocupación, pero se muere por saber a dónde va eso —¿Y a ti que más te da?
Carlos camina hacia a él casi de manera automática, arrinconandolo contra la pared.
—¿Qué que más me da? —Pregunta mientras lo toma de la cintura para jalarlo hacia él —Que solo yo puedo tocarte.
Entonces cierra el espacio entre ambos, reclamando sus labios en un candente encuentro.
Charles no es nada tonto, sabía que eso podría pasar.
Ha notado lo celoso que puede ser, así que le gusta jugar con fuego.
Siendo bastante habilidoso, logra llevarlo hasta la cama y sentarse sobre él, acariciando su pecho sobre su desalineado uniforme.
—Entonces tócame como yo quiero —Murmura mientras comienza a mover sus caderas sobre las suyas, estimulandolo sobre la tela de sus pantalones.
Carlos instintivamente puso sus manos en su cintura y el monegasco se sostuvo de sus hombros mientras sonreía al ver su reacción.
La fricción poco a poco se estaba volviendo constante y la temperatura aumentaba en esa habitación.
Jamas pensaron que llegarían a eso de un momento a otro y guiados por celos
Pero haya que lo estaban disfrutando.
—¿Te gusta? —Preguntó el heredero y Carlos cerro los ojos intentando no pensar demasiado, se estaba dejando llevar —Dime si te gusta de esta forma u otra.
El español traga en seco, es todo un espectáculo ver a Charles moviéndose sobre él y sintiendo su redondo trasero en su entrepierna.
—S-si, me gusta —Balbuceo un poco.
—Vamos Carlos, hay que divertirnos un poco —Insistió el de ojos verdes —Dejame mostrarte lo mucho que podemos hacer para pasarla muy bien.
El español lo duda un poco, sabe bien lo que quiere pero no está muy seguro si quiere dárselo.
Resultaba bastante conflictivo admitir algo así.
Pero en el fondo sabía que lo deseaba.
—No podemos —Y aún intenta mantenerse apegado a su miedo, aclarandose un poco la garganta para disimular lo que está pasando ahí abajo.
—¿No quieres o no puedes? —Insistió.
—Ambas, esto no está bien —Respondió pero sin hacer el intento de alejarse.
Entonces Charles continuó.
—Pero si estás tan duro —Murmura el de ojos verdes casi en un quejido y desliza su mano hasta la entrepierna de su ¿Amigo? —Déjame probartelo, y me detendré si así lo quieres.
Carlos titubea un poco.
Nunca pensó encontrarse en una situación tan caliente como esa y al mismo tiempo tan confusa.
Tenía miedo de enfrentar la verdad, pero parecía que entre ellos dos no había algún secreto.
Charles había sido directo todo ese tiempo y él no quería ser un mentiroso.
Más que curiosidad, sentía deseo.
—Bien, hazlo —Respondió mientras quitaba las manos de las piernas del monegasco.
El heredero sonríe y se desliza en la cama hasta llegar a la cintura del español, donde desabrochó el cinturón de su pantalón.
Se muerde el labio mientras lo toca descaradamente, y Carlos siente que se le va el aire cuando lo ve sacar su miembro erecto de sus boxers.
—Te prometo que no te vas a arrepentir.

Nota: disculpen la hora jaja