LOOK AT ME
28 de diciembre de 2025, 20:42
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Los días pasaron y Carlos parecía firme a sus palabras:
"Cosas así solo pasan una vez"
Así que comenzó a marcar una distancia con el joven, actuando de la manera más profesional que pudiese.
Y esto a Charles no le cayó nada bien.
—Acompañame, no quiero ir solo —El de ojos verdes volvió a intentar replicar su jugada del baño.
—Vigilare la puerta.
Pero esta vez ya no funcionó.
Y es que Carlos pronto comenzó a sentirse culpable por lo ocurrido.
Esa misma noche que ocurrieron los hechos, llego a casa y su prometido lo esperaba con la cena lista.
¿Cómo podía mirarlo a los ojos después de haberle sido infiel?
Pero su mente también jugaba en su contra.
Mientras se duchaba no dejaba de pensar en Charles y en todo lo que hicieron.
Las imágenes de lo ocurrido se repetían vividamente en su cabeza y no pudo evitar bajar su mano hasta llegar a su entrepierna.
El agua caía sobre su cuerpo, cubriéndolo por completo y disimulando los quejidos que escapaban de sus labios.
Con su mano derecha toma su falo y comienza a bombear mientras piensa en su enorme trasero rebotando en su polla.
Joder, Charles si que era sensual.
No solamente su rostro era bonito, sino también se cuerpo.
Tenía una figura envidiable, era atractivo y coqueto. Claramente llamaba la atención de todo aquel que estuviera cerca.
Y él cayó redondito.
No supo cómo empezó todo, pero era claro que debía terminarlo.
Aunque no dejará de pensar en él y terminará tocándose pensando en todo lo que le gustaría hacerle.
Pero debía mantener su secreto a salvo para poder continuar con su compromiso, aunque las cosas continuaron tambaleándose esa misma noche.
Lando, quién normalmente no era el que tomaba la iniciativa, comenzó a buscar consuelo en sus brazos.
Deseando su cálido amor, termino recibiendo una negativa.
Carlos estaba agotado después de su desliz con Charles, y luego esa última fantasía en el baño.
Ciertamente ya no tenía energías para su prometido, y también se vio reflejado la ausencia del deseo.
Y aunque Lando no dijo nada más, algo le decía que las cosas eran diferentes entre ellos. Pero intentó excusarlo con el estrés del nuevo empleo.
Le daría tiempo.
Pero no sabía si este le serviría para reafirmar su compromiso o decir dejarlo por su amante, del cual no tenía idea.

Pasaron varios días donde Carlos continuaba mantenimiento la distancia, y Charles ya no encontraba la manera de llamar su atención.
Hasta que Finalmente se le vino una idea muy arriesgada.
Si Carlos estaba tan seguro de su decisión, entonces debía soporta verlo con otros hombres.
Algo que sabía lo fastidiaria.
-Puedes quedarte en el auto a esperar, no tienes que seguirme a todos lados -Dice el de ojos verdes mirándolo de reojo.
-Mi trabajo es cuidarlo todo el tiempo -Señala el guardaespaldas mientras estaciona el auto -Eso implica seguirlo a todos lados.
Charles sonríe ante esto.
Pronto Carlos baja del auto para abrirle la puerta y el más joven sale mientras se acomoda la falda.
Ese día había decidido vestirse aún más coqueto de lo usual, aprovechando que estaría en compañía de alguien muy especial.
Carlos se muestra nervioso al verlo contornear sus caderas de aquí para allá.
Ese conjunto deportivo de falda y shorts blancos le quedaban perfectos y resaltaban su figura.
Habían asistido al club deportivo donde Charles solía reunirse con sus amigos de vez en cuando, pero en esta ocasión no se vería con ellos.
—Te ves hermoso —Dice el moreno cuando lo ve llegar.
—Hola guapo —Charles de acerca a él y le da un corto beso en los labios.
No era la primera vez que se besaban, ya no habían hecho un par de veces.
Pero eso no significaba que Carlos estuviera contento al respecto, aunque poco o nada podía reclamar.
Él decidió mantener la distancia y también estaba comprometido, así que debía soportarlo le gustará o no.
—¿Entonces quieres que te ayude a practicar? —Lewis no es discreto al verlo, se lo está comiendo con la mirada y esto hace molestar al guardaespaldas.
—Si, pero vayamos a una cancha más lejana —Responde el castaño tocando el cuello de la playera de su acompañante y pronto susurra en su oído —No quiero que nos vean.
Charles se aleja mientras muerde ligeramente su labio inferior.
Su actuar coqueto no pasa desapercibido para Carlos, quién simplemente se comporta más serio de lo normal.
No quiere que se de cuenta de que se está muriendo de celos. Pero ya es muy tarde para eso.
Charles lo sabe, puede verlo en su mirada y en la forma que aprieta sus manos en un puño.
Se está conteniendo, y eso que no ha visto nada.
Terminan caminando a una de las canchas más lejanas, donde casi no habían personas cerca.
El silencio no dura mucho cuando Charles se acerca a Lewis y este lo toma por la espalda.
Se acomoda para que su trasero choque con la entrepierna del moreno, quién sonríe al notar sus intenciones.
—Tienes que sostenerlo con fuerza —Dice Lewis ayudándolo a acomodar la raqueta.
Pero pronto da un pequeño brinco y suelta una risa nerviosa.
—¿Así? —Pregunta el de ojos verdes mientras su mano izquierda toca descaradamente sobre los pantalones del moreno, poniéndolo duro.
Lewis no iba a dejar pasar una oportunidad así. Entonces baja su mano de la cintura del joven hasta llegar a sus piernas y comenzar a acariciarlas.
La raqueta cae al suelo, haciendo que Carlos voltee, ya que estaba intentando parecer desinteresado.
Y no puede evitar ver con rabia como Lewis toca descaradamente al joven mientras se comienzan a comer las bocas.
Charles se gira para poder besar mejor al moreno, y este último colocaba ambas manos en el trasero del castaño, levantando ligeramente su falda.
Carlos ya no puede soportarlo más.
Cegado por los celos, termina acercandose a ambos y toma del brazo al de ojos verdes.
—¿Qué te pasa? —Pregunta Charles algo molesto por como lo había jalado.
—Hay una emergencia —Miente, solo quiere sacarlo de ahí.
—Oye, idiota. Sueltalo —Dice Lewis caminando detras de ellos y tocando el hombro del guardaespaldas para obligarlo a verlo.
En ese momento Carlos, en medio de sus celos y rabia, se gira y le suelta un puñetazo en la cara, haciéndolo caer.
—No interfiera en mi trabajo —Responde el español con una voz tan seria que tensa el ambiente —Debemos irnos. Ocurrió algo malo.
Charles voltea a ver a Lewis en el suelo, pero pronto se percata de que está bien cuando lo ve sentarse.
Sin embargo, no puede quedarse a su lado porque Carlos rápidamente lo saco del lugar y lo llevo al auto.
—Carlos, ¿Cómo pudiste pegarle? —Reclama el de ojos verdes mientras guardaespaldas seguía conduciendo —¿Acaso no sabes controlarte?
En ese momento Carlos se detuvo de golpe en medio de la solitaria carretera.
—¿Y tú si? —Su pregunta suena más a un reclamo de un amante molesto.
—No hay ninguna emergencia, ¿Verdad? —El joven sonríe después de decir esto, sabe que su plan ha funcionado —¿Por qué estás tan enojado? —Pronto Charles se recuesta boca abajo en el asiento trasero, levantando sus caderas —¿No te das cuenta de lo caliente que estoy? Lewis era perfecto para esa tarea.
Puede ver cómo el guardaespaldas aprieta el volante para después bajar del auto.
Abre la puerta trasera y lo toma del brazo para sacarlo.
—¿Crees que iba a dejar que ese idiota te follara? —Dice Carlos mientras lo arrincona contra el auto.
—Apuesto a que lo haría mejor que tú —Y Charles sabe bien donde golpear.
Entonces el español se acerca a su rostro lo suficiente para que sus labios se rocen entre ellos, pero no logren concretar el beso.
—Él no podría nunca cogerte de la forma en que lo hice —Señala el mayor mirándolo fijamente a los ojos.
Y cuando piensa que está a punto de besarlo, este termina haciéndolo girarse y lo hace apoyarse sobre el maletero del auto.
—¿Qué haces? —Pregunta Charles visiblemente confundido.
Entonces tiembla cuando le dan un manotazo en las nalgas.
—Tu padre me pidió que te castigará si te portabas mal. Eso estoy haciendo —Explicó —No puedes ir por ahí entregándole el culo a cualquiera.
En realidad lo que había pedido el padre de Charles era que no lo dejara salir de casa, nada que ver con lo que hacia el guardaespaldas.
Carlos se excita al ver esas dos nalgas ya coloradas por sus manotazos, y Charles comienza a mover el trasero como si estuviera incitándolo a más.
El español casi enloquece al ver que el joven solo llevaba una tanga del mismo color que la ropa, él realmente no buscaba otra cosa para esa tarde.
Se abre de piernas para que pueda verle bien todo el trasero y parte de su coño que se desvelaba cuando la diminuta tela se movía con cada nalgada.
Estaba tan mojado.
Pero entonces Carlos se detiene cuando ve como a lo lejos se acerca un coche, y no quiere delatar lo que están haciendo.
Así que lo toma del brazo y lo lleva hacia el bosque, ocultándose entre los arboles.
—Te portaste muy mal —Dice el español atrapandolo contra un árbol y bajando una de sus manos hasta la entrepierna del joven —Tal vez un poco de mi polla te ayude a calmarte.
Remueve ligeramente la tanga del joven, quién abre bien las piernas en su presencia y ve como Carlos baja el cierre de su pantalón y saca su miembro para acomodarse en su entrada.
En ese momento poco le importa la distancia que había decidido marcar o su prometido que lo seguía esperando en casa.
No, al diablo con todo eso.
Solo quiere cogerse a Charles.
—Oh... Uhmm... Carlos... —Balbucea el de ojos verdes cuando el español le mete la polla —Ah... Hazlo...
Carlos pronto lo agarro del cuello para sostenerlo con fuerza, y comenzó a mover sus caderas contra las suyas.
El moviendo de sus cuerpos era lo único que llenaba el lugar.
Charles no hacía el mínimo esfuerzo por callar sus alaridos, pidiendo cada vez más.
Lo dominante que se estaba comportando su guardaespaldas lo ponía tan caliente.
Y es que Carlos lo tenía agarrado del cuello haciendo una ligera presión, nada que lo lastimara pero bien que lo excitaba.
—Solo yo puedo follarte así —Le susurra a su oído.
Pronto sus labios se encuentran con los suyos, comenzando un baile sensual con sus lenguas que solo les arrancan la respiración.
Charles se abraza a su cuerpo, enredando sus dedos en sus suaves cabellos oscuros e invitándolo a que pruebe más de su boca.
No podía negar que ese hombre lo derretía.
Era tan varonil, atractivo y sensual.
Lo quería solo para él.
Pero sabía que su prometido era su mayor problema, y es que no estaba para nada dispuesto a compartirlo y mucho menos a renunciar a lo que tenían.
No tardaron en cambiar de posición, y ahora Charles se sostenía del árbol mientras Carlos lo agarraba con fuerza de la cintura.
Podía sentir su coño siendo llenado por el bien dotado miembro del español, que ya no ocultaba ni un poco lo mucho que le gustaba meterse entre sus piernas.
No era el mejor lugar para un encuentro como este, pero estaban tan desesperados que dejaron pasar la incomodidad del sitio.
Una nalgada, luego otra.
Charles se sentía en el paraíso.
Siente ese cosquilleo en su abdomen y gimotea cuando una chorrada de su excitación brota entre sus piernas.
—Mira lo rico que te follo, y tú buscando esto en otro idiota —Murmura Carlos con una sonrisa.
—Si, papi, que rico me follas —Balbucea el castaño —Llename con toda tu polla, la quiero tan adentro.
Y como si sus deseos fueran órdenes, Carlos no dudo en tomarlo con más brusquedad.
Embistiendolo con más fuerza, siendo sumamente dominante con él..
Lo hizo pegar su espalda a su pecho para asi poder estar más cerca suyo y besar sus labios.
Con una mano lo sostiene de la cintura, y con la otra se cuela debajo de su top, tocando uno de sus pezones sin vergüenza alguna.
Sus piernas tiemblan y pronto siente como se vuelven a mojar de toda la excitación que de derrama entre ellas.
Sabe que Carlos está cerca, y no olvida recordarle algo importante.
—No te vengas dentro —Le pide.
Aunque le gustaría que lo hiciera, tenía que ser algo cuidadoso al respecto.
Carlos asiente y sale de él cuando siente que está a punto de correrse.
Charles se pone de rodillas en el suelo, sin importarle lastimar sus piernas, y toma su miembro con ambas manos para comenzar a estimularlo.
Pasa su lengua sobre la punta de su polla, y juguetea con sus bolas en sus manos.
Carlos lo toma de sus rizados cabellos y lo hace meter su polla en su boca, marcando el ritmo mientras ese hormigueo aparece en su abdomen.
—Quiero ver que te lo comas todo —Le dice con una voz ronca que solo hace temblar al más joven.
Charles lo mira fijamente a los ojos, cada vez más embriagado por el placer.
Hasta que finalmente siente como ese pedazo de carne húmeda y caliente chorrea el líquido caliente dentro de su boca.
Cierra los ojos mientras mantiene la polla atrapada en sus labios, y cuando lo deja ir un hilo de saliva cuelga entre ambos.
Esta sumamente colorado y cansado por lo ocurrido, y Carlos lo ayuda a levantarse del suelo.
Una vez frente a frente, Charles le muestra su lengua llena de su líquido caliente para después tragarlo.
—¿Así? —Dice con una sonrisa coqueta.
Carlos sonríe y poco a poco ambos van recuperando el aliento.
—Esto que paso... —Y ahí iba de nuevo.
Solo que esta vez se vio interrumpido.
—Volvera a pasar —Completa el más joven —Deja de engañarte. Es a mi a quien más deseas.
Charles no iba a permitir que volviera a ese confuso juego de estar juntos o no.
—Ambos sabemos que me volveras a follar —Susurra a su oído mientras pasa sus dedos sobre su polla —Solo ten cuidado de no decir mi nombre cuando esté con él.
Charles suelta una pequeña risa para después darle un corto beso en los labios.
Lo ayuda a acomodar a su amigo de nuevo en sus pantalones, y juntos salen del bosque como si nada hubiera pasado
.
Aunque en todo el camino a casa Carlos no puede dejar de pensar en sus palabras.
Era verdad.
Él realmente deseaba más a Charles.
Acostarse una vez podía ser un simple desliz, ¿Pero dos veces y la segunda por celos? Simplemente estaba atrapado.
Y tarde o temprano tenía que tomar una decisión.