Merecedor
22 de diciembre de 2025, 18:52
Las cosas en la residencia de los Verstappen iban de mal en peor.
No pasó mucho tiempo desde que Checo comenzó a llorar hasta que su hermano se levantó de la cama y salió de la habitación a toda prisa.
—Eso es lo que querías, ¿No? —Mick reclama alzando la voz, casi en un grito lleno de rabia y frustración —Ahora mi hermano está llorando por tu culpa. Porque fue a ver a ese tonto idiota que lo trato mal porque ustedes están peleando por el otro chico.
Aunque al principio Sophie estaba algo confundida por los reclamos de su hijo, su respuesta ayudó a comprender la actitud del pelinegro.
—¿Él fue a verlo? —Pregunta con cierta molestia —¿Fue a casa de ese hombre?
La mujer ni siquiera espera una respuesta cuando comienza a caminar hacia la habitación de su hijo menor.
Toca la puerta una y otra vez, pero no recibe respuesta alguna.
—Sergio, abre la puerta —Le dice pero el pecoso es firme en su decisión y no le abrirá —Por favor, abre.
No quiere verla porque no está listo para afrontar lo que le va a decir. Piensa que a ella solo le importa el otro joven, y eso le afecta demasiado viniendo de la mujer que lo crío.
Sophie se apoya contra la puerta e intenta aclarar su mente, pero está demasiado enojada y no es capaz de sostener la situación. Así que comienza a caminar para salir de casa.
Mick solo la observa y no dice nada. Solo regresa a la habitación de su hermano donde lo encuentra hecho un mar de lágrimas.
Por su parte, la mujer toma uno de los autos de la familia y comienza a manejar hacia el mismo edificio departamental del cual había salido el pelinegro.
Apretaba el volante con fuerza y movía su pierna algo impaciente.
—No me vas a robar a mi hijo —Dijo en voz baja.
No parece existir fuerza en la tierra que la detenga en ningún sentido.
Tiene muy en claro lo que va a hacer, algo que debieron haber hecho desde el inicio para evitar esta situación. O al menos eso es lo que ella piensa al respecto.

En la casa de los Horner todo estaba demasiado tenso desde que el rubio descubrió la identidad del joven que le había robado su vida.
—Max, hijo, tienes que comer —Christian no ha dejado de tocar la puerta de su habitación buscando poder entablar una conversación con él.
Pero el joven está demasiado molesto con todos, principalmente con la vida que le había tocado vivir.
—Sabes que tenemos que hablar de esto, no podemos seguir peleando así —Insistió el hombre endulzando su voz tanto como le era posible —Sal, por favor. Te juro que yo no he hecho nada a tus espaldas, eres mi hijo y me importa mucho lo que sientes con todo esto.
—Él es tu hijo, no yo —Responde el rubio al otro lado de la puerta —Ya deja de llamarme así.
Estas palabras lastiman a Christian.
Se siente demasiado afligido pero también impotente ante la situación, pues él era todo lo que tenia y ahora ni siquiera era suyo.
Estaba a punto de responder casi en un ruego para que lo dejara entrar, pero un golpeteo en la puerta lo hizo detenerse.
Seguramente era su amigo Frédéric, a quien había llamado contándole la situación y el cual le aviso que apenas se desocupara iría a verlo.
Así que decide ir a atender para recibir su ayuda y así poder lograr que Max salga de su habitación, pues su amigo era muy bueno mediando entre ambos. Aunque luego señalará la mala educación del joven.
—Gracias a Dios que llegaste —Dice mientras abre la puerta, pero se queda estático al ver que no se trataba de él —Disculpe, ¿Puedo ayudarla en algo?
Sophie lo mira de arriba a abajo, analizando cada parte de él con cierto atisbo de desprecio hacia su persona.
No puede creer que su hijo derrame lagrimas por esa persona que a sus ojos no valía nada.
—¿Christian Horner? —Pregunta con una voz firme y el hombre asiente —¿Así que eres tú quien se quiere robar a mi hijo?
Él se tensa al escuchar esto, y rápidamente la reconoce como la madre de Sergio.
—Señora, yo no... —Pero ni siquiera puede terminar de hablar cuando ella lo hace a un lado para entrar y él solo atina a cerrar la puerta.
—No estoy dispuesta a alargar demasiado este asunto, debimos ser claros desde un inicio para que esto no llegar demasiado lejos —Comenzó ella mientras sacaba su chequera de su bolso —Así que dime ¿Cuánto dinero necesitas para alejarte de él?
Estas palabras dejaron estático al hombre, quien no podía creer lo que estaba escuchando.
—¿No me escuchaste? Dime cuanto quieres para mantenerte lejos de él —Ella insiste y chasquea los dedos en la cara para llamar su atención —No te quiero cerca de él y sé que necesitas el dinero, se nota a simple vista.
En ese momento Christian finalmente reaccionó e hizo todo lo posible por moderar su voz al responder.
—¿Disculpe? ¿Está consciente de lo que está diciendo? —Preguntó visiblemente indignado —Yo no pretendo robarme a su hijo ni nada remotamente parecido. Pero me parece demasiado bajo hacer esa clase de oferta.
—Deja de lado tu orgullo y acepta el dinero, te daré un millón de euros para que lo dejes en paz —Ofreció con una frialdad que le causó un escalofríos al hombre —Será mejor que lo aceptes, y no alimentes la fantasía de quedarte con él.
—¿Que clase de persona cree que soy? —Reclama el hombre alzando ligeramente la voz.
Ninguno de los dos se ha percatado que ahora son tres en la conversación.
Max salió de su habitación debido a lo extraño que le resultó la ausencia de su padre, y se sorprendió al escuchar la voz de Sophie.
Creyó que quizá finalmente había ido por él para llevárselo a casa, pero pronto la discusión dejo ver sus verdaderas intenciones.
—Solo quiero que Sergio continúe con su vida normal, con mi familia —Señaló la mujer —Y no voy a permitir que te interpongas en su camino. Él tiene un gran futuro, y tú no podrías costearlo. Así que toma el millón de euros y desaparece para siempre.
Escuchar como su madre estaba dispuesta a pagar tal cantidad de dinero por un joven que ni siquiera llevaba su sangre, lo hacía enfurecer.
—Maldito, lo tienes todo —Murmura observando la escena.
Max desearía que simplemente cambiarán lugares, arreglando el error que se dio hace veinte años. Y que cada uno esté en el sitio al que corresponden.
Quiere vivir en la mansión de los Verstappen, y expulsar a Sergio para que viva en ese pequeño departamento sin ningún apoyo económico de su familia.
Porque, para él, no se merecía nada de lo que tenía.
—No quiero ni necesito su dinero, y le pediré que, por favor, salga de mi casa —Christian hacia todo lo posible por controlarse.
No era capaz de tolerar otra falta de respeto hacia su persona. Sophie simplemente había cruzado los límites al haber llegado a su casa a solo insultarlo e intentar comprarlo.
Y como ella no parece tener intenciones de moverse, la toma del brazo para obligarla a salir a rastras de aquel departamento.
El joven observa eso y decide intervenir poniéndose en medio y empujando a Christian en el proceso.
—No la toques —Dijo el rubio dejando perplejo a su padre —No vuelvas a empujar a mi mamá.
Christian se mantiene estático ante esto, su hijo nunca lo había empujado de esa manera y menos por una extraña.
—Max, hijo, tranquilo —Sophie acaricia los rubios cabellos del joven para calmarlo —No molestaré más, me voy.
El tono de la mujer se volvió más calmado y cariñoso, contrastando con la manera fría y prepotente con la que había tratado a Christian.
Esto rápidamente lo noto el hombre, haciendo que se molestara aún más.
Ante sus ojos era una mujer manipuladora.
—Mamá —Dijo Max tomando su mano —Por favor, llévame contigo.
Sophie toma su mano con las suyas y le sonríe.
No hay nada que más quiera en este mundo que llevárselo con ella, pero teme demasiado que esto afecte la dinámica de su familia.
Sin embargo, está segura de que si se hubieran llevado a Max desde un inicio, todo acabaría mas rápido y Horner no podría hacer nada en su contra.
Era el castigo que creía él merecía.
—Toma tus cosas, nos vamos —Con esa frase habría sentenciado el futuro de todos.
Max hace lo posible por ocultar su felicidad al escuchar estas palabras, y corre a su habitacion para intentar guardar lo primordial.
Christian se levanta del suelo de manera casi automática, y toma unas llaves de emergencia que tenía cerca.
Corre hacia donde sabe está su hijo y jala la puerta de la habitación para encerrarlo bajo llave.
—¡Oye, abre la puerta! —Grita Max al observar esto y comienza a forcejear para intentar abrir.
Con tanto escándalo, la mujer se acerca para averiguar qué está sucediendo.
—¿Qué estás haciendo? —Dice Sophie llegando hasta a él y observa las llaves en la cerradura de la puerta —¿Estás loco? No voy a dejar que secuestres a mi hijo.
Christian estaba harto de todo y no iba a permitir que se lo llevara, no después de tanta humillación.
—Él no se irá contigo —Respondió como si fuera una promesa —No dejare que te lo lleves.
En ese momento Sophie intentó quitarle las llaves y ambos comenzaron a forcejear por estas.
Entre empujones y jalones, la mujer recurre a arañarlo y así arrebatarle aquellas llaves con las que abre la puerta con cierta dificultad porque Christian no se rendía.
—ÉL no te quiere, entiendelo, no desea vivir contigo —Le repite una y otra vez, lastimando su afligido corazón.
—¡Es mi hijo! —Grita en su desesperación.
La empuja con fuerza, haciéndola caer al suelo, pero ya es tarde. Logró abrir la puerta y finalmente Max salió de la habitación.
—Te dije que no la toques —Dijo el joven sumamente molesto y dándole otro empujón para después correr hacia donde estaba la mujer y ayudarla a levantarse —Vamos, mamá, tranquila. ¿Estas bien? ¿No te lastimo?
—Estoy bien —Respondió Sophie levantándose del suelo —Vámonos.
En ese momento los dos comienzan a caminar hacia la salida del departamento, pero en la entrada se topan a alguien que Max conocía muy bien.
—Tio Fred —Murmuró el rubio.
Frédéric había llegado tal como se lo había prometido a su amigo, y escucho unos gritos que lo llevaron a forzar la puerta para entrar.
—¿Qué está pasando? —Preguntó el hombre viéndolos a ambos —¿Quien es usted? ¿Y a dónde pretendes ir con eso, Max?
—Me voy con mi madre —Afirma sin titubear.
—¿Con tu madre? —Fred se confunde un poco, pero rápidamente recuerda lo que le contó su amigo y reconoce a la mujer como la madre del rubio —¿Max, por qué?
Él simplemente no entendía cómo podía tomar esa decisión tan a la ligera.
No había una prueba de ADN de por medio ni nada que asegurará que lo dicho por la familia Verstappen fuera cierto.
Solo su palabra, pero sus malas acciones parecían opacar esto.
Y tampoco comprendía la manera en cómo el joven tiraba a la basura años de amor y sacrificios, como si todo el esfuerzo de Christian valiera nada.
Pero para Max había algo más importante que el amor de su padre, algo mucho más valioso.
Aquello que había perseguido toda su vida.
—Porque es mi verdadera familia, y quiero vivir con ellos —Respondió el joven mientras tomaba con fuerza la mano de su madre.
Sin embargo, había alguien más que lo agarro. Christian se acercó a él, arrodillandose frente suyo y tomándolo de las piernas.
—Max, por favor, hijo, no te vayas —Rogaba el hombre haciendo que el joven comenzará a jalarse para soltarse de su agarre —No me dejes, por favor.
Aún así, viendo en el suelo rogando por él, max no se detiene y logra safarse de él.
Christian intento volver agarrarlo, pero está vez el joven no se dejó y es su amigo quien lo abraza para que no lo siga.
—No dejes que se vaya —Implora pero Max ya se ha marchado.
—Él es un adulto, déjalo ir —Respondió su amigo.
No era como si él aprobará está decisión, de hecho le parecía pésima. Pero también lo veía con decepción.
Max había demostrado ser muy ambicioso, importandole poco todos los sacrificios de su familia hacia él.
Y sabía que se arrepentiría tarde o temprano.

Nota: perdón por la ausencia de tantos meses, me bloquee horrible.