DADDY (S.P & M.W) |ONE SHOT|

Slash
NC-17
Finalizada
4
Fandom:
Tamaño:
23 páginas, 7.503 palabras, 2 capítulos
Descripción:
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EYES WIDE OPEN

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TW NSFW CONTENIDO ADULTO. ⚠️ Infidelidad ⚠️ Voyevrismo ⚠️ Boypvssy ⚠️ Omegaverse  Cuando Sebastián y Max se percataron del celo de Checo, estos rápidamente recibieron una explicación por parte de Mark. —Le di unos supresores que me quedaban, por suerte se pudo calmar un poco —Mintió el alfa mayor. Claro que no les diría que la forma que uso para calmarlo era dándole su nudo. Aunque esperaba que no notarían como sus aromas se habían mezclado un poco. — ¡Achu! —Sebastian llama la atención de todos al estornudar tan sonoramente —Perdón, creo que me va a dar un resfriado. —Te haré un té —Max rápidamente se ofreció en ayudar a su madre. —No, hijo, ve con tu pareja para saber cómo está —Dijo el Omega mayor y su hijo sabía que no tenía caso protestar. El rubio pronto camino hacia la habitación que compartiría con su pareja, alejándose de la vista de sus padres. —Yo haré el té —Mark, quizás por culpa, sintió que debía complacer a su pareja. —No, vamos a dar un paseo —Sebastian lo toma de la mano sin darle tiempo para analizar la situación —Podemos ir por un café. El alfa pronto entiende lo que podría estar insinuando. —Pero tu resfriado... Y la cena... —Comienza a buscar excusas para no salir de casa. —Ellos necesitan estar solos —Señaló su esposo sentenciando esa conversación. Mark era muy territorial, él era consciente de eso. Y saber lo que pasaría en su ausencia, no podía negarlo, lo ponía celoso. Sin embargo, insistir demasiado podría ser contraproducente, así que terminó yéndose con su esposo. Por otro lado, en la habitación solo se escuchaba el sonido de la regadera debido a que Sergio había dejado abierta la puerta del baño. Max se acerca con cautela, pero pronto ve a su novio completamente desnudo frente a él y con su mano acariciando su coño. —Ma... —Susurra con dificultad, con los ojos cerrados y completamente empapado por el agua. El celo no se ha ido. —Amor —Dice el rubio llamando su atención, haciendo que abriría los ojos de golpe —Pensé que habías tomado supresores. Checo sonríe, entiende la mentira de Mark y continúa adelante con eso. —El efecto duro poco, Maxie, cógeme —Suplica sin dejar de tocarse —Solo tienes que meterlo aquí. Señala su coño con sus dedos sin ningún tipo de vergüenza y esto pone colorado a su pareja. Aunque también el celo de su novio lo está afectado y no puede evitar sentirse caliente al ver tan exquisita imagen frente a él. El rubio se acerca a la puerta de su habitación y se asoma para ver si sus padres están cerca. Pero escucha como el auto arranca y se siente un poco avergonzado al respecto. —Maxie... —Y su novio está desesperandose. No tarda en volver al baño, pero está vez comienza a desnudarse frente a su pareja. Checo sonríe y se acerca a él con una mirada llena de deseo. Pega su cuerpo mojado al de su novio y sus labios no tardan en devorar los suyos. Max coloca sus manos en la cintura del pecoso, puede sentir lo enjabonado que está por la manera en cómo sus dedos se resbalan en su piel. —Siempre quise que me tomarás de esta manera —Susurra el pelinegro en sus labios —Tócame, te deseo. El rubio sonríe y termina bajando sus manos hasta el trasero de su novio, tocando sus suaves nalgas y las aprieta ligeramente. Sus labios se vuelven a encontrar y está vez sus lenguas danzan entre ellas a la par que tropiezan hasta llegar a la cama. El alfa no puede evitar empujarlo hacia el colchón a la par que se va quitando el resto de su ropa. Pronto se encuentran completamente desnudos frente al otro, y su erección se hace presente. Pero él tiene otra idea. —Si hablamos de cumplir fantasías... —Susurró el rubio antes de abrir las piernas de su novio y pasar su resbaladiza lengua sobre sus pliegues. Checo suelta un pesado gemido y abre más las piernas, elevando un poco las caderas, y esto es aprovechado por su pareja. —Si, Maxie... —Murmura el pelinegro el alfa comienza a pasear su lengua por toda su entrepierna, tomándolo con sus fuertes manos para pegarse más a él —Que rico, comeme. Hunde su rostro entre sus piernas y su nariz presionando sobre su coño hace que el pecoso gima sin vergüenza. Siente su lengua resbaladiza saborendo cada parte de su coño, entrando en él sin permiso alguno pero siendo bien recibido. Max pronto abre bien la boca y mueve la cabeza rápidamente, como si estuviera negando con esto, pero en realidad le estaba provocando una ola de placer a su pareja. —Max, joder —Dice el pecoso abriendo bien la boca. Siente que se va a correr en cualquier momento de seguir así. —Deseaba hacer eso —Respondió el alfa con una sonrisa para después seguir saboreando el coño de su novio. —Dame tu nudo, amor, te deseo —Checo se estaba desesperando y el rubio sabía que no le convenía hacerlo esperar más tiempo. Así que se reincorporo para acomodarse entrañe las piernas de su novio. —Me detendré si así lo deseas, solo tienes que decirlo —Dijo antes de tomar su miembro y presionarlo ligeramente contra la entrada de su pareja. El pecoso se acercó en respuesta y lo tomo del brazo para sostenerse de él, observando como entraba poco a poco en su intimidad. Max era cuidadoso, no quería lastimarlo. Mueve sus caderas ligeramente a la par que observa los gestos de tu pareja, quién suelta pequeños gemidos al sentir miembro golpeando su interior. —Maxie... —Murmura sintiéndose algo desesperado por el ritmo de su novio —No seas tímido, dijiste que cumpliríamos nuestras fantasías. Esto provoca una sonrisa en el rubio, quien recibe luz verde para continuar moviéndose pero con mayor fuerza. Comienza un vaivén de caderas que arranca gemidos del Omega en celo en aquella cama. Checo no puede creer que no solamente había perdido su virginidad con un hombre mayor, sino que ahora también estaba acostándose con el hijo de este. —Joder, más —Susurró el pecoso mientras esté pensamiento se apoderaba de su mente. El alfa se coloca encima suyo y comienza a devorar su boca mientras sus caderas no dejan de embestirlo. —¿Te gusta así? —Pregunta entre besos, y su respuesta lo sorprende. —Más, quiero más —Insiste. Entonces Max se arriesga un poco y lo toma del cuello mientras lo embiste con cierta brusquedad. No esperaba que su novio gozará de esa clase de actividad de esa manera. El pecoso gimotea lleno de placer y su novio ahora no lo dejaría en paz hasta que estuviera satisfecho. Siempre fue un Omega muy consentido. Gime sin ningún tipo de vergüenza y con sus piernas se abraza tanto como puede a las caderas de su novio. Max está tan cerca que se muere por dejar una marca en el cuello de su pareja, pero se contiene porque todavía tenía una pregunta muy importante para hacerle. Sin embargo, esto no hace que no le de su nudo y termine corriendose dentro del pelinegro. Pronto siente como el pecoso se corre al alcanzar el clímax, pero se detiene cuando la punta de su pene se hincha para ensancharse en el interior de su novio. —No te muevas amor, tranquilo —Murmura el rubio mientras intenta no hacer algún movimiento brusco que lo pueda lastimar. Se quedan estáticos por un momento y aprovechan este tiempo para recuperar la respiración. No dejan de mirarse el uno al otro después de haber consumado su amor por primera vez en tanto tiempo de relación. Una vez más tranquilos, Max se asegura de que su pareja esté bien y decide darse una ducha rápida antes de que regresen sus padres. Sergio estaba agotado. Pero antes de que pudiera dormir, el rubio se aseguró de darle un supresor para controlar el celo y esperaba que esta vez funcionara bien. Y cuando el matrimonio regresó a la casa, encontraron a su hijo preparando la cena mientras el pecoso estaba durmiendo en su habitación. Mark no sabía cómo reaccionar; Entendía que no tenía derecho alguno, pero no podía evitar preguntarse si ese Omega había sido marcado en aquel encuentro. Estaba enojado pero consigo mismo, principalmente por lo aliviado que se sintió cuando notó que no era así. Pero ya no debería sentirse de esa manera, porque Sergio no era suyo.  Pasaron dos días desde el celo del joven Omega y Mark no podía dejar de observar cada cosa que hacía. Se sentía un idiota traicionero, pero también un imbécil por estar cazando al pelinegro en busca de otra oportunidad. Claro que el pecoso también había dejado la puerta abierta con su propuesta, pero siempre estaban acompañados. Una tarde, después de un largo día de compras, ambas parejas se reunieron en la sala para ver una película. Sebastián se acostó en una esquina, reposando su cabeza en la pierna de su esposo. Mientras que Mark estaba sentado justo al lado de Checo, quién a su vez se encontraba en los brazos de su pareja. Todo parecía haberse enfriado entre ambos, por más que al alfa mayor le costaría concentrarse cada vez que el joven Omega se paseaba frente a él con sus pantalones cortos. Le gustaba verle las piernas y recordar lo que habían hecho. Incluso intento mantener relaciones con su esposo, pero no podía dejar de pensar en lo ocurrido en su estudio. Y mientras su mente divagaba en aquel recuerdo mientras fingia ver la película, pronto sintió como alguien tomo su mano y las puntas de sus dedos sintieron algo húmedo. Mark volteó a ver hacia donde estaba tocando y casi se le escapa un suspiro cuando vio como Sergio había tomado su mano y la poso en su coño. Sus shorts estaban visiblemente húmedos por la excitación que emanaba del Omega. El alfa se alerta porque sabe que no están solos, pero pronto se da cuenta de dónde su yerno sacó tanta valentía. Sebastian y su hijo estaban profundamente dormidos por el pesado día que habían tenido. Cómo Max estuvo fuera mucho tiempo de su lugar de origen, su madre lo obligó a visitar a algunos familiares para dejarles obsequios. Y mientras ellos descansaban, Mark le tocaba el coño al novio de su hijo. Sergio se abre de piernas y deja expuesto lo mojado que está a través de esos apretados pantalones cortos. Se muere el labio mientras espera a que Mark haga algo. Y lo hace. El hombre mueve con cuidado la tela del short y exponen parte del coño del joven, tocándolo con sus dedos y marchándose de su lubricante natural. Ese Omega lo volvería loco. Toca con cuidado y el pecoso cierra los ojos mientras de su boca escapan algunos pequeños gemidos que se pierden con el ruido del televisor. Ninguno dice nada, solo hacen lo que desean. El alfa toca cada vez con un poco más de confianza al escuchar los ronquidos de su esposo, puede sentir su polla tan dura como una roca en sus pantalones. Checo parece divertirse con esto. —Mételos —Susurra con una sonrisa traviesa. Mark parece hechizado por el Omega y no tarda en obedecer sus órdenes. Comienza un metro sus dedos provocando un sonido acuoso que creyó despertaría a sus parejas. El alfa no se puede contener, no es suficiente con tocarlo. Y aunque el pecoso parece estar satisfecho, él no. Con cuidado saca sus dedos y acomoda a su esposo en el sofá, de manera que ya no tenga que estar en sus piernas. Se acomoda enfrente del joven y le baja los shorts para dejarlo expuesto frente a él. Hunde su rostro entre sus piernas y prueba ese delicioso coño que no ha podido olvidar. Checo suspira pesadamente y siente que se están arriesgando demasiado. Pero la habilidadosa lengua de Mark lo hace permanecer en su sitio. Chupa, lame y saborea cada parte de él. Esto lo pone muy nervioso porque no es capaz de controlar bien sus reacciones. Y la situación solo hace que se excite un poco más, terminado por correrse en la barbilla de su suegro. Piensa que todo ha terminado, pero Mark se saca el miembro y comienza a pasearlo contra su coño. —No, no lo hagas —Dijo el pecoso casi en un estado de pánico y siendo incapaz de moderar su voz. En ese momento Max se remueve de su lugar, acomodándose mejor en el sofá para seguir durmiendo. El alfa le hace una señal para guardar silencio y continúa estimulandose contra su piel suave y húmeda. Checo gime por lo bajo cuando siente la cabeza del pene de su suegro presionando contra su coño. Mark entra un poco y esto hace que el pecoso apriete su miembro de manera instintiva. —Mierda... —Murmura el alfa —Déjame hacerlo solo un poco. El Omega lo duda un momento, pero termina accediendo. Entonces su suegro se acomoda bien, entrando poco a poco en su suave coño y siendo bien recibido por este. El mayor suelta un pesado gemido debido a lo excitado que estaba. —Mark, cállate —Lo regaña el pecoso con cierta dificultad. Entonces el alfa comienza a moverse lentamente, pero sabe que esa tarea será muy difícil de cumplir sin terminar delatandose. —Vamos al baño, déjame cogerte bien —Dice casi en una súplica. Checo ya no está dispuesto a ceder si hay una posibilidad de perder. —Sal, déjalo así —Y sus palabras no le gustan al alfa. Pero no tiene más opción que respetar su decisión. Sale del joven y se acomoda de nuevo la ropa. Checo no tarda en hacer lo mismo, para al final terminar despertando a su novio y llevarlo a su habitación. Mark se acuesta en el sofá junto a su esposo, pero puede escuchar como es Max quien ahora se divierte con ese lindo Omega que lo estaban volviendo loco.  Así pasaron un par de días dónde no se dio la oportunidad de nada. Hasta que una noche Sergio despertó en la madrugada. Tenía mucha sed y se dispuso a ir por un vaso con agua a la cocina. No quería despertar a su novio, pero también algo dentro suyo le decía que esa noche sería interesante. Salió de la habitación intentando no hacer mucho ruido y pronto se encuentra en la cocina sirviéndose un poco de agua. Un aroma familiar se hace presente. Solo una persona estaba despierta a esa hora, quizás por falta de sueño o por su desesperación al verse complicado de su deseo. Cuando se percató que no era el único despierto, el hombre se asomo por el pasillo para ver al omega caminando hacia la cocina. No tarda en ir tras él. Mark no podía evitar observar a aquel joven como si fuera un hombre hambriento. Se acerca hasta donde esta y lo abraza por la cintura, haciendo que pegue un pequeño brinco. —Me asustaste —Murmura el Omega apenas se percata quién es. Alfa pega su cuerpo al joven, presionando sus caderas contra el trasero de este y el omega corresponde a sus insinuaciones. Sergio puede sentir el miembro duro del hombre pegado a sus nalgas, y sin dudar no tarda en mover sus caderas para estimularlo con el roce de sus cuerpos. Mark lleva una de sus manos a la entrepierna del joven y presiona con sus dedos hasta que la humedad se hace presente en la tela de sus pantalones cortos. Suelta pequeños gemidos que solo lo incitan a continuar tocandolo, y claro que ambos desean llevar más allá del juego. —Quiero cogerte —Susurra en su oído —Darte mi nudo una vez más. Checo sonríe y con su mano recocorre el abdomen del mayor sobre su playera, bajando hasta su entrepierna y acariando su miembro sobre sus shorts. Se muere el labio de solo imaginarlo tenerlo dentro de él como aquel día en su estudio. —Puedes hacerlo rápido, Max está durmiendo. Está vez no tendremos interrupciones —Propone en el mismo tono y el mayor no tarda en bajarle los pantalones cortos hasta la mitad de su pierna. El pecoso se sostiene de la barra de la cocina, el hombre libera su erección y se sumerge entre sus piernas. El Omega abre la boca pero se contiene para no dejar escapar un gemido cuando siente el miembro del alfa entre sus pliegues. Está tan excitado que su coño no podía estar más húmedo y listo para él. Mark lo toma de la cintura con sus fuertes manos y comienza a mover sus caderas en pequeñas embestidas que no buscan llamar la atención de los otros en su casa. —Tu piel es tan suave —Murmura el alfa mientras besa su cuello —Me moría por tocarte una vez más. Sube una de sus manos hacia el pecho del joven, colándose entre su jugadora y tomando un pezón con sus dedos. Lo aprieta ligeramente y Checo se muerde los labios para intentar controlar la fantasía que está viviendo. Pero titubea un poco cuando el mayor le pega una nalgada que podía llamar la atención de cualquiera. —Mark... —Se queja el pecoso pero el alfa simplemente continúa en lo suyo. Ni siquiera se molesta en cerrar su boca, dejando escapar diversos gemidos y gruñidos que elevan la temperatura en la cocina. Sus embestidas se están volviendo más descontroladas y esto provoca un sonido acuoso que los podría delatar en cualquier momento. Deja en paz el pezón del joven y en su lugar su mano desciende hasta su entrepierna y con sus dedos acaricia el coño del pecoso. —Me tientas mucho cuando abres las piernas —Confiesa para después darle una pequeña nalgada —Como ese día en el sofá, cuando tomaste mi mano. Eres tan travieso. Esto provocó una pequeña risa en el Omega, pero pronto se le escapó un gemido y esto solo calentó al mayor. —¿Te gusta como te lleno el coño? —Mark ni siquiera buscaba que respondiera, su rostro lo decía todo —Quiero que tomes hasta la última gota. Checo sintió sus mejillas arder de lo excitado que estaba. Era como si su suegro se hubiera liberado de la culpa que sintió la primera vez que lo hicieron, justificando su actuar a base de ayudar. Pero ahora no había un celo de por medio que pudiera provocar esa situación, sino el deseo mismo. A Mark le gustaba ver su gordo trasero rebotando en sus piernas, dándole un placer sin igual. En su mente buscaba excusas para su propio comportamiento y el poco respeto que le estaba teniendo a su Omega. Quizás alguna crisis de mediana edad que lo hacía sentir joven cuando se metía entre las piernas de su yerno. Ya encontraría alguna mentira que fuera capaz de creer. Pero ahora, cuando sintió que estaba llegando al clímax, se quedó pasmado cuando el joven lo hizo salirse de él y se puso de rodillas en el suelo, metiendo su longitud en su boca. Estaba tan cerca que no se pudo controlar y termino corriendose en la humeda pero igual caliente boca del pecoso. —Pero... —Mark estaba a punto de reclamar cuando escuchó a alguien caminando en el pasillo que conectaba las habitaciones con la cocina y la sala de estar. Esto lo llevo a esconderse detrás de la barra de la cocina, evitando ser visto por su hijo. Sergio, por su parte, se levantó del suelo a la par que se subía los cortos para disimular lo ocurrido. Tragó antes de poder decir palabra. —Amor, ¿Qué haces despierto? —Pregunta el pecoso mientras toma el vaso con agua que se había servido con anterioridad. —Desperte y no estabas, quería ver si te encontrabas bien —Explicó el rubio observando como su pareja bebía del vaso —Pero supongo que no me necesitas. Max se acerca a su pareja y lo toma de la cintura, no sabe que su padre está escondido muy cerca de él. —Claro que te necesito —Susurró el pelinegro rozando sus labios —Me haces el amor? El rubio sonríe antes de juntar sus labios en un candente beso que provoca un quejido en su pareja. —Mis padres están durmiendo, no debemos despertarlos —Responde en el mismo tono —Vamos a la habitación, sabes que me gusta consentirte. Los dos jóvenes caminaron alejándose de dónde estaba el alfa escondido. Max estaba algo adormilado que no era capaz de reconocer su aroma. Y cuando Mark estaba de camino a su habitación después de esperar alrededor de quince minutos en la cocina. Se percata que la puerta de la habitación de su hijo está abierta y puede ver al dulce Omega brincando sobre la polla del joven alfa. Checo le está dando la espalda a Max, quien está completamente recostado en la cama, y sus piernas están tan abiertas que puede ver como la polla del alfa se adentra en el coño del pecoso. El alfa mayor comenzó a sentirse como un completo pervertido al excitarse ante tal vista. Pero el Omega era muy juguetón y atrevido, tocando su coño a la par que montaba aquella polla. Y siempre viéndolo fijamente a los ojos. Mark comenzó a tocarse el miembro mientras Checo gimoteaba sobre la polla de su hijo. —Maxie, dame lo que me gusta —Murmura el pecoso. Es entonces como el alfa mayor es testigo de como su hijo hace que su Omega se acueste sobre su pecho mientras lo toma de las piernas para abrirlo bien y dejar que su polla golpee libremente el coño de este. Es brusco en sus embestidas, demostrando como dominaba al Omega en aquella cama. —Te dejaré el coño desbordando de mi esperma —Responde Max en el mismo tono. Mark se excita al ver como el pecoso era follado por su hijo. Siempre se pensó a sí mismo como territorial y celoso, pero jamás creyó que le gustará el voyerismo. —Si, papi, lléname el coño —Suplica el Omega mientras el alfa no deja de mover sus caderas. Max hace todo lo posible por atrasar su orgasmo, y Checo se corre en ese instante, no solo por lo bueno que era su novio en la cama, sino al saberse observado por su amante. Mientras que Mark se mancha las manos con su excitación al presenciar todo esto. Ver a Sergio, el Omega que tanto le encantaba, en esa situación tan pecaminosa como tabú, lo había llevado a descubrir una parte de sí mismo que no conocía. Pero pronto termino marchándose a su habitación para evitar ser descubierto en esa nueva fase de su vida adulta.  Nota: ¿Creen que sea una buena idea que me haga una cuenta de respaldo?
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