ID de la obra: 1516

Blue Velvet [Chestappen]

Slash
R
Finalizada
3
Fandom:
Tamaño:
101 páginas, 30.894 palabras, 22 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
3 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Recuerdos de media noche [Extra]

Ajustes de texto
Max estaba sentado en una banca de la escuela. Sintiéndose solo igual que en los últimos 24 años. Y en todo ese tiempo no había una noche en la que no pensara en él. Era la reunión de ex alumnos. Pero no tenía ni un solo buen recuerdo en ese lugar. Ni siquiera sabía por qué estaba ahí. Quizá una parte de su alma quería recordar aquellos momentos especiales que pasó al lado de su amado príncipe. Había sido difícil dejarlo ir. Viviendo una vida de arrepentimientos. Lamentándose por negar quien era realmente. Observaba el lugar. No había cambiado mucho, tan solo se había modernizado un poco. Vio la escalera donde Checo y él corrieron esa noche. Su primera cita no oficial. La nostalgia lo abrumaba como nunca hubiera imaginado. Sintiendo una enorme necesidad de pasear por toda la escuela, reviviendo recuerdos en aquellos lugares específicos que tanto añoraba. Mientras caminaba por los pasillos, le vinieron toda clase de recuerdos. Primero, los malos. Sus últimos años en Worsley no habían sido buenos. Era el constante blanco de burlas y acoso, aunque se defendió en cada oportunidad que tuvo. Pero en el fondo siempre pensó que se lo merecía. Le hubiera gustado ir a su primera habitación, aquella donde todo ocurrió. Solo pudo verla de lejos, pero sentía que si se acercaba su corazón se saldría de su pecho. Sin embargo, estaba prohibido que no-alumnos se pasearan por los dormitorios, principalmente ahora que se había vuelto un colegio mixto. Soltó una risa cuando paso cerca de la vieja enfermería. Recordando cuando no podía dormir pensando en Checo. Lo confundido que estaba y como intentaba mentirse a sí mismo. Camino hacia la cafetería y vio aquella mesa en donde compartió risas y recuerdos con su amado y los amigos de este. Pero también recordó cuando hizo que Lewis se llevara a Checo de su habitación, en un intento para que no conociera a su padre. Ese último recuerdo lo amargo un poco. Le hubiera gustado ser más valiente. Le habría encantado defenderse a sí mismo. Tal como lo termino haciendo años después. Un matrimonio fallido y una familia que no le dirigía la palabra. Aunque creía que no importaba porque ya había perdido lo que más amaba. Sin embargo, ¿no era peor perderse a sí mismo? Antes de enfrentarse a su familia, primero peleo en su interior. Innumerables veces pensó en terminarlo todo debido a la repulsión que se tenia por estar constantemente negando quien era en realidad. Un día comprendió que solo él podía cuidar de sí mismo. Siguió caminando mientras reflexionaba sobre las decisiones que lo llevaron ahí. Se preguntaba si alguien habría descubierto su lugar secreto. Su preciado lugar donde guardo los recuerdos más dulces y dolorosos. Donde se refugiaba del acoso que recibía a diario. Donde solo lo recordaba a él en sus brazos. Pero algo lo hizo detenerse. Si, había alguien más ahí. Su corazón latió más fuerte cuando lo vio bien. Era él. Max volteo a ver a todos lados, intentando descubrir si alguien más estaba con ellos. Pero también pensando en como marcharse sin hacer ruido. Lo vio sentado leyendo algo en sus manos. Cuando el rubio dio un paso atrás, se tropezó con sus propios pies casi cayendo. Checo se levantó por el ruido. Volteo y vio al hombre que le había robado el corazón hace años. —¿Max? —Fue lo primero que salió de sus labios y rápidamente guardo la vieja nota en su bolsillo. El rubio estaba muy avergonzado. Habían pasado muchos años después de aquella horrible discusión, sumado a la carta de chantaje de su padre. No sabría cómo podría mirarlo a los ojos. —No quiero molestar—Susurro mientras desviaba la mirada. —¿Acaso me tienes miedo? —Pregunto el pelinegro juguetonamente—Sabes bien que no muerdo. —No es miedo—Dijo Max defendiéndose—No sé por qué querrías hablar conmigo. —Han pasado años—Comenzó Checo—¿Por qué viniste aquí? Max seguía sin voltearlo a ver. En cambio, fingía estar muy interesado en los árboles. —Es la reunión de ex alumnos—Explico—¿Y tú? —Acompaño a mis amigos—El rubio hizo una mueca de disgusto—Pero sabes bien que no me refería a la reunión. Checo sabia bien cuales eran las palabras exactas a usar cuando hablaba con Max. Pues este ultimo siempre intentaba desviar los temas, incluso cuando eran adolescentes. —Este es mi lugar secreto—Le recordó. —Nuestro—Corrigió. —No existe un nosotros desde hace años—Las palabras eran de Max, pero también el dolor fue más intenso en él. —Te casaste con Kelly—El rubio no sabia si tomarlo como un reclamo. —Ya no estoy con ella—Soltó sin pensar—Además, no sé por qué te interesas tanto. Checo sonrió ante esto. —¿Crees que sigo enojado? —En ese momento Max no dudo en voltear a verlo—Hace años te he perdonado. Max no pudo evitar soltar un suspiro de alivio. De alguna forma su corazón no había podido estar en paz consigo mismo después de lo ocurrido con Checo. Era como si finalmente pudiera cerrar el círculo. —¿Por qué no me…? —El rubio comenzó a hablar, pero no pudo terminar. —¿Buscarte o decirte? —La pregunta de Checo era mordaz—Si te buscaba, me desmoronaría frente a ti. Si te decía, correríamos en círculos por tu indecisión. No estabas listo. —Siempre sentí que sabias más de mí, que yo mismo—Confeso. —Me gustaba escucharte. —¿Sabías que me encontrarías aquí hoy? —Max necesitaba saber si aun estaba interesado en él. —Sabia que tarde o temprano volveríamos a este lugar. El rubio se acerco al pelinegro, sintiendo una familiaridad nostálgica. —¿Y con que motivo? Checo sonrió y tomo su mano con delicadeza. —Te he perdonado hace mucho, mucho tiempo—Comenzó el pelinegro—Pues éramos unos niños intentando ser adultos. Pero quiero saber una cosa, ¿Te has perdonado a ti mismo? Esa última frase fue suficiente para romper al rubio. Entonces Checo lo envolvió con su cálido abrazo, haciendo que todo fuera más emotivo para Max. Sus lagrimas rodaban por sus rojas mejillas. Extrañaba sentirlo tan cerca. Y por un momento sintió que volvía a tener dieciséis años. —Todo habría sido más fácil si no hubiera sido un cobarde—Confeso mientras se separaba de él. —No lo eras, nunca lo fuiste—Insistió el pelinegro. —Incluso una vez desee que hubiera sido una chica, así habría sido más fácil—Max estaba soltando todo lo que venía guardando hace años. —Jamás desee que fueras alguien más que tú—Checo acaricio las lágrimas que rodaban por las mejillas del rubio—Nunca vuelvas a decir eso. —Siempre amaste más que yo. —Quizá. —Hace unos años, cuando leí de tu compromiso en el periódico…—Max volvió a tocar el pasado, confesando jamás haberle perdido el rastro. —No pude hacerle eso a ella, ¿Sabes? No podía mentirle—Hablo el pelinegro—Pero eso me libero del miedo. —Es mejor que un divorcio—Bromeo el rubio. —Si ya no vives con miedo, entonces puedes venir conmigo. Esas palabras hicieron revolotear el corazón del rubio. Tantos años había soñado con ese momento. Ahora no solo estaba en paz con su amado, sino también consigo mismo. Ya no tenía miedo. Era libre.
3 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)