Here he comes
22 de diciembre de 2025, 18:52
Era otra noche normal en la fría Nueva York. Los jóvenes salían a divertirse aprovechando el último fin de semana antes de regresar a sus aburridas obligaciones escolares.
Patricio estaba sentado en la barra mientras miraba como los demás jóvenes de su edad se divertían.
Había decidido salir de fiesta para despejar su mente de la semana que empezaría.
Cambiar de escuela en el último año fue horrible para él, principalmente si no tenía amigos en esta.
Pero su mente pronto se distrajo cuando vio a un grupo de jóvenes divirtiéndose en el segundo piso del lugar.
Sin embargo, solo en uno de ellos le interesaba lo suficiente que no dudó en levantarse de su asiento e intentar acercarse.
Ollie estaba sonriendo feliz de pasar los últimos días del verano con sus amigos.
Él era el niño dorado de un grupo de amigos que se conocían desde la tierna infancia.
Oscar y Liam bromeaban entre ellos, mientras que Logan discutía sobre alguna tontería con Arthur.
Se dispuso ir al baño y, mientras bajaba las escaleras, se encontró con un joven que llamo su atención.
Ollie se detuvo en seco, sintiendo que el joven lo veía a él. Mientras que Patricio parecía absorto observando a aquel grupo, dando un parte de pasos y golpeando por accidente al chico que lo estaba viendo.
El más joven retrocedió en sus pasos, intentando que la bebida del desconocido no se derramará sobre él. Lo cual fue inevitable.
—Lo lamento —Dijo Pato al darse cuenta de lo que había hecho— Déjame limpiarlo por ti.
Ollie simplemente asintió tontamente, sin poder evitar notar las bonitas facciones de aquel extraño.
Y mientras Pato buscaba algo para limpiar el desastre, el más joven tomó valor para hacer una propuesta.
—Invitame un trago y aceptaré tu disculpa —El mayor sonrió al escuchar esto, y asintió para después llevarlo hasta la barra.
Después de recibir sus respectivas bebidas, el mayor busco la forma de romper el hielo.
—Eres más atrevido de lo que pareces—Comenzó Patricio mientras tomaba una servilleta y la tela estropeada de los pantalones del más alto.
Ollie se tenso al sentir su mano en su pierna. Recordando que, por más atractivo que fuera, seguía siendo un desconocido.
—¿C-cómo te llamas?—Balbuceo un poco debido a la cercanía de sus rostros.
—Patricio—Respondió sin siquiera voltear a verle—Pero todos me llaman Pato. Al menos lo hacían mis amigos.
—¿Por qué lo dices? ¿Ya no tienes amigos?—La insaciable curiosidad de Ollie lo llevo a interesarse más por su nuevo amigo.
Él jamás había tenido un novio, así que tampoco se iba a aventurar a algo con Pato. Al ser el más joven de su grupo de amigos, era sobre protegido por estos y, por lo tanto, le costaba relacionarse románticamente.
—Acabo de mudarme hace dos meses —Patricio dejo su mano sobre la pierna del más joven, y con la otra tomó un sorbo a su bebida—No tengo amigos, solo los que deje en mi antigua casa.
—Con razón jamás te había visto —Respondió Ollie con una sonrisa—Es que... Eres lindo.
Patricio sonrió ante la confesión del joven y se giro a observar a las demás personas cerca de ellos, para después asentir.
—Tambien lo eres—Dijo el mayor mientras le sonreía —Pero no me has dicho tu nombre.
—Oliver, pero prefiero que me digan Ollie—El joven pronto sintió sus mejillas arder de lo sonrojadas que estaban.
No sabía si era efecto del alcohol o la sonrisa de Pato.
—Creo que esa mancha en tu pantalón necesito más que solo está torpe servilleta—De pronto la mano de Patricio dejo su pierna y la llevo hasta la mano de Ollie, tomándola cálidamente.
Para cuando se dio cuenta, Patricio había arrastrado a Ollie al baño y lo empujó contra la pared. No dándole el espacio para escapar
El menor no pudo protestar, pues el mayor lo jalo de la camisa y junto sus labios.
Era el primer beso de Ollie.
Y aunque ciertamente no lo imagino así, no pudo resistirse a los encantos de Pato. Pero su respuesta fue torpe, clásico de alguien inexperto.
Patricio se separó un poco y vio lo rojo que estaba el muchacho.
—Nunca te habían besado ¿Verdad?
El tono de su voz no era burlesco. Más bien, parecía como si le resultará adorable.
—Realmente no soy tan atrevido como parezco —Ollie sonrió algo avergonzado.
—Pero yo puedo enseñarte —Pato no espero ninguna respuesta y se acercó de nuevo a su rostro.
Con su pulgar como la barbilla del más joven y lo hizo abrir la boca, para después juntar sus labios en un movimiento lento.
Hasta que poco a poco fue invadiendolo con su lengua, sintiendo el sabor del alcohol en su boca.
Entonces que, sumergidos el uno por el otro, alguien muy observador saco un teléfono y tomó una foto rápidamente.
La ausencia de Ollie alertó a su grupo de amigos. No era alguien que se separara fácilmente, y mucho menos se alejará de ellos.
—Yo iré a buscarlo, ustedes quédense aquí por si regresa—Propuso Arthur mientras bajaba las escaleras.
Dio un par de vueltas por el lugar, hasta que finalmente se le ocurrió buscarlo en el baño.
Cuando lo vio siendo tocado, besado y abrazado por un extraño. Arthur no hizo más que separarlos por la fuerza, empujando a Pato lejos del más joven.
Ollie quedó en shock ante esto, y solo sintió como su primo lo jalaba hasta sacarlo del baño.
Caminaba detrás de él, pero quería volver para saber si Pato se encontraba bien.
Sin embargo, lo único que escucho fueron los regaños de Arthur.
—Se supone que debo cuidarte—Comenzó mientras lo llevaba de nuevo hacia las escaleras —No vienes solo, Ollie, estás bajo mi responsabilidad. No debes acercarte a extraños y mucho menos besarlos.
—¿Dónde estaba? —Pregunto Oscar apenas los vio llegar.
—En el baño, ya nos vamos—Dijo Arthur mientras hacia que Ollie se quedará con los demás —Ire a pagar.
Pato se levantó del suelo algo aturdido. No se esperaba una reacción tan violenta de aquel joven.
Sin embargo, no se había arrepentido de besar a Ollie. Porque solo fue eso, un beso.
Pero sabía bien que la fiesta ya había terminado y debía volver a casa.
Cuando Patricio salió del baño, observó como Ollie se marchaba con su grupo de amigos.
Pato hizo lo mismo y salió del lugar. Subió a su auto sabiendo bien que no había bebido lo suficiente como para no poder conducir.
Hizo una parada antes de llegar a casa y finalmente se metió en su cama.
Patricio vivía solo desde que se mudó a Nueva York.
Había aprobado "independizarse" de cierta manera. No era estar solo por su cuenta, ya que su familia le seguía aportando dinero.
Sino más bien ser autónomo en cuanto a sus acciones lejos de casa. Entendía la responsabilidad de lo que es vivir solo y quería probarle a sus padres que podía hacerlo.
A la mañana siguiente, cuando finalmente era el primer día de clases, Pato se preparó para llegar lo antes posible a Kingsley.
Ollie se encontraba platicando con su grupo de amigos, cuando vio una figura conocida entrar por la puerta principal de la escuela.
Y no fue lo único que lo reconoció.
Arthur se fijó bien en la mirada de su primo y se dio cuenta hacia quién se dirigía, era el mismo tipo que lo había arrinconado en el baño la noche anterior.
Y antes de que pudiera iniciar una discusión, los teléfonos celulares de todos comenzaron a vibrar.
Sí Arthur, Ollie o Pato habían intentado dejar la noche anterior atrás, ya era tarde.
Un nuevo blog había nacido y las notificaciones llegaban directamente hacia sus teléfonos.
“Kings of the night” prometida a sus lectores traerles los chismes más frescos sobre la vida nocturna de los jóvenes pertenecientes a la élite de Nueva York.
Y su primer post, “Ollie's first love" dejaba en claro que tenían ojos en todas partes.
Acompañado de la fotografía que se les había hecho en el baño se destapaba el posible inicio de un romance entre el “The new lonely boy” y “The little bear”.
Los jóvenes se miraron extrañados no tenían la menor idea de quién era la persona detrás de ese blog y cuáles eran sus intenciones al hacer todo eso.
Pero si había algo seguro, era que debían cuidar más las cosas que hicieran a partir de ahora en adelante.
Porque siempre habrá alguien observando. Listo para tomar la siguiente foto y lanzar a la próxima estrella de Kingsley.
Algunos subirán, y otros caeran.