Obsessed
22 de diciembre de 2025, 18:52
Pato miraba su teléfono con confusión y sintió como las miradas se posaban sobre él.
Entonces su mirada se encontró con la de Ollie y no dudo en comenzar a caminar hacia él.
—¿Qué es esto?—Dijo Pato apenas llegó frente a él.
Arthur, quien se había distraído viendo su teléfono, tardó en reaccionar pero finalmente se interpuso entre los dos jóvenes.
—Más bien, ¿Quién eres tú y que quieres?—Soltó el mayor con una voz tan seria que sus amigos reconocieron su molestia.
—Arthur, basta—Susurró Liam a su lado, intentando que las cosas no se salieran de control.
—Solo quiero saber quién escribió esto —Respondió Pato intentando conservar la calma.
—¿Crees que yo lo hice?—Preguntó Ollie con una voz algo tímida.
Se sentía avergonzado por esa publicación, pero saber que Pato pensaba que él lo había hecho lo asustaba un poco.
Él nunca se expondría de esa forma, mucho menos a alguien más.
Todos lo conocen por su naturaleza tranquila y amable, no quería que eso cambiará.
—Tranquilo Ollie, creo que solo está confundido igual que nosotros —Intervinó Logan abrazando a su amigo—No te preocupes, nadie piensa que tú lo harías.
Oscar se mantenía al margen de la discusión, observando como Arthur era el único que mostraba su molestia.
—Yo me preocuparía más por la persona detrás de esto —Comenzó Arthur sin despegar la vista de Pato—Porque es claro que ya no tendremos paz si alguien no hace algo para detenerlo.
—En eso ambos estamos de acuerdo —Respondió Patricio sin dejarse intimidar.
En ese momento el timbre de la escuela sonó anunciando el inicio de la primera clase.
El grupo de amigos se alejo del chico nuevo, siendo Ollie escoltado por Arthur hasta su aula.
Definitivamente habían iniciado con el pie izquierdo.

Oscar se encontraba sentado en su silla favorita cuando sintió como alguien se sentaba a su lado.
Al girar, vio a Pato acomodándose en la silla y sacando su material escolar.
Pensó en decir algo, pero no quería hacer más grande el drama con Ollie.
Además, no pudo evitar darse cuenta de como sus demás compañeros no dejaban de verlo y murmurar sobre él. Algo que lo hizo sentir mal.
Pato fingía desinterés por lo que decían de él, sin embargo, no estaba seguro de que le gustará toda esa atención.
Quería hacer amigos, sí, pero era abrumador empezar en una nueva escuela de esa manera.
Intento relajarse pensando que nada de eso tenía importancia. Solo pasaría su último año escolar en Kingsley y después no volvería a ver a esas personas.
Para la segunda clase ambos jóvenes tomaron el mismo camino, coincidiendo en la mayoría de las materias.
Oscar comenzó a preguntarse si esa era una señal para hablarle. Pues lo miraba demasiado solo.
No sabía que un simple “Hola” cambiaría su vida para siempre.

Ollie estaba muy ansioso para cuando inicio la primera clase, y las otras dos no fueron de ayuda.
Sentía que todos lo miraban de vez en cuando.
Se sentía observado y ser la comidilla de la escuela no era nada agradable.
—Necesitas relajarte, no es para tanto—Le dijo un joven sentado detrás de él.
No reconoció esa voz, así que supuso que también era nuevo en Kingsley. Había muchos estudiantes nuevos.
Ollie suspiró frustrado y asintió intentando calmarse.
El extraño había sido amable y él no quería parecer maleducado.
—Apuesto a que, quien hiciera eso, tiene una vida muy aburrida—Continuó el joven detrás de él —Pero no puedo dejar de preguntarme, ¿Cómo consiguió el número de todos?
La joven víctima del blog se giro a verlo casi de inmediato.
Era cierto, ¿por qué no había pensado en eso?
Creer que el blog era una tontería ya no era opción.
La persona detrás de este se había tomado la molestia de crear un impacto en los jóvenes.
Pero tener los números de teléfono de toda la escuela implicaba dedicación, inteligencia y falta de límites.
Sin embargo, ¿Eso no significaba que el autor asiste a Kingsley?
—¿Que dijiste? —Preguntó Ollie observando a su nuevo compañero, el cual sonrió al notar su interés.
—¿No es obvio? Soy nuevo y aún así tiene mi número —Respondió Yuki mostrando la notificación en su teléfono —Debe ser algún perdedor sin nada que hacer.
Ollie se giro de vuelta, pensando en ese dato tan importante.
Él tiene algunos números de sus compañeros, pero no de todo Kingsley. Ni siquiera alguno de sus amigos podría tener el contacto de todo el alumnado.
Si alguien estaba detrás de ese juego tonto, debía tratarse de una persona con fácil acceso a los datos que guardaba el instituto.
Así que se iba a apresurar en contarle todo a Pato apenas lo viera, no quería que se llevará la impresión de ser un soplón.
Pero había un problema: su primo Arthur.

—Debes tener cuidado —Dijo Liam sentándose a su lado —No hagas que el escándalo sea más grande.
Arthur resopló molesto.
—Se están diciendo cosas de Ollie... —Comenzó, pero su amigo no lo dejo terminar.
—Y se dirán más si sigues actuando así —El rubio se acomodo en su asiento observando disimuladamente que nadie les estuviera prestando atención —Te molesto la foto ¿No?
—Cállate —El castaño se mostró incómodo.
Liam se acercó más a su asiento, intentando crear un espacio privado entre ambos.
—Ambos sabemos lo que te pasa —Comenzó el rubio en un tono de voz poco audible para el resto —Ten cuidado, porque ese blog podría descubrirlo gracias a tu pésima actitud.
—No me pasa nada —Insistió Arthur desviando la mirada —Solo fue una tontería que dije una vez, no era real.
Liam se alejo de él y lo observó durante unos segundos.
—A mí no me puedes engañar —Las palabras del rubio lo hicieron girarse para encontrarse con su fuerte mirada.
Arthur suspiro pesadamente, quizá tenía razón y debía mantener la calma antes de que todo se salga de control.
Pero ese maldito blog era una amenaza que solo se debía combatir con indiferencia hasta encontrar al culpable.
Así que tomo su teléfono y buscó la página del blog para desligar cualquier notificación en ese lugar.
Incluso bloqueando la cuenta de la página, así evitando más correo e información basura.
Se sintió en paz cuando lo hizo, pero ahora solo necesitaba encontrar al autor.
Debía ser una broma tonta, algo hecho para la diversión del momento y el autor tarde o temprano buscaría el reconocimiento y atención que gritaba por obtener.
Eso era lo que pensaba Arthur.
Pero había algo en lo que estaba en lo correcto: el blog moriría sin la atención requerida.
¿Cuál era el mayor problema? Kingsley y sus antecedentes de gustar del cotilleo.
Nadie dejaría pasar el tema del blog, principalmente debido a la intriga que generaba el anonimato del autor.
No importaba si Arthur bloqueaba la cuenta y desactivaba las notificaciones, otras cien personas estarían atentas para leer la próxima entrada.
Y así el blog se mantenía con vida.

—Hola —Dijo Oscar apenas terminó la clase.
Pato levantó la mirada y en su rostro se mostró un atisbo de sorpresa al reconocerlo.
—H-hola —Balbuceó un poco mostrando su nerviosismo —Perdón, hola.
—¿Estás bien? —Pregunto mientras se paraba frente a él, observando como guardaba sus cosas.
—Claramente no ha sido mi día —Confesó Pato cerrando su mochila —No tienes que compadecerte de mí, puedes murmurar como todos los demás o señalarme como lo hizo tu amigo.
Óscar se mostró incómodo ante dicho comentario y vio como el chico nuevo caminaba hacia la puerta.
—Yo no estoy aquí para juzgarte —Buscó tranquilizarlo —Solo quería invitarte a almorzar.
Pato se detuvo en seco.
—Es muy amable de tu parte, y lamento haber hecho un juicio sobre ti —Comenzó el más bajo —Pero no creo que tus amigos me quieran ahí.
Óscar se acercó para acortar la distancia entre ambos.
—No son tan malos —Comenzó —Es solo que el blog nos tomo desprevenidos a todos.
Pato se lo pensó por un momento, al final asintió.
Quizá era momento de darle la oportunidad a ese grupito de amigos, al final del día estaban relacionados ¿No?
Pero pronto sintió que había sido mala idea cuando vio a Arthur en aquella mesa hacia donde se dirigían.
Por un lado estaba siendo observado por todos. Y por el otro, Arthur lo mirada con cara de pocos amigos.
—No es buena idea —Murmuro Pato deteniéndose.
—Tranquilo, déjame hablar —Oscar le puso una mano sobre el brazo, un acercamiento algo incómodo, retirándola rápidamente.
Liam le dio un pequeño golpe a su amigo, haciéndolo voltear a verlo.
—Cálmate —Dijo el rubio en un tono bajo —Se te nota a kilómetros.
—No entiendo que hace Oscar trayendo a ese idiota —Se quejó el castaño en el mismo tono.
—Arthur, ¿Esta todo bien? —Habló Logan, quien no había podido entender lo que hablaban.
—¿Pato? —Susurró Ollie, quien era observado por su primo.
Sin duda alguna Pato se había convertido en alguien importante para el más joven, emocionandose ante la idea de verlo otra vez.
Oscar y Pato se sentaron en aquella mesa, mientras que Arthur no despejaba la vista del nuevo.
—¿Qué hace él aquí? —Soltó Arthur sin ningún tipo de filtro.
—Yo lo invite —Oscar respondió con una voz firme, sin titubear ni un segundo.
—No pretendo causar problemas —Comenzó Pato manteniendo una voz tranquila y amable —Soy nuevo aquí, no es mi intención ser una molestia.
Esta última frase conmovió un poco al grupo, a todos menos a Arthur.
—Bien, pues no lo seas —Comenzó Arthur, mostrando cierta autoridad en su hablar —Mientras no sepamos quién está detrás del blog, será mejor que no te acerques a nosotros y mucho menos a Ollie.
Ese tono de voz acabo con la paciencia del más nuevo.
—¿Acaso eres su padre? —Soltó Pato sumamente molesto.
—Pato... —Dijo Ollie casi en una súplica, lo último que quería era otro escándalo.
Pato recobro la compostura rápidamente, volviendo a su actuar sereno.
Él tampoco quería problemas.
—Te dije que no era una idea —Murmuro Pato muy cerca del rostro de Oscar, con una voz sumamente desanimada.
Pronto se retiró de la mesa ante la atenta mirada de todo Kingsley, quienes rápidamente recibieron notificaciones en sus teléfonos.
Era una nueva entrada del blog.
“Broken family” era el título.
“Dos confrontaciones en menos de un día, claramente los amigos más unidos están atravesando problemas con el nuevo integrante que todavía no se adapta a la familia”
La nota venía acompañada de dos fotografías, la primera había sido tomada esa mañana y la segunda cuando Pato se levantó.
Los chicos leyeron lo que decía, todos menos Arthur. Ya que él se había desecho de eso.
—No lo lean, le están dando poder —Advirtió el mayor.
Sin embargo, la inmediatez era espeluznante.
Quién estuviera detrás del blog, realmente tenía la información al instante.
—Entonces no le des de que hablar —Soltó Oscar sumamente molesto.
Él solo había intentando ser amable ante el chico nuevo, y su amigo lo había arruinado por completo.
—No quiero decir que te lo dije... —Comenzó Liam con una media sonrisa.
—No sé si ustedes se sienten igual, pero está foto me da escalofríos —Comenzó Logan —El autor nos está observando.
—¿Pero por qué nosotros? —Pregunto Oscar girando para buscar de que ángulo pudo tomarse dicha fotografía.
—¿Por que yo? —Susurró Ollie, quien rápidamente se levantó de su asiento alejándose del grupo y Oscar corrió detrás de él.
—Tú no —Dijo Liam sosteniendo a Arthur del brazo —Ya hiciste demasiado.

Esa tarde Ollie se negó a regresar con Arthur, Logan y Liam, pidiendo que Óscar lo llevase a casa.
Pasaron a dejar a Logan, quien tenía clases de piano por la tarde. Así que solo quedaron los dos amigos.
En el camino, Arthur se detuvo en un semáforo y Liam sintió que era momento de hablar.
—Lo de hoy no debe volver a pasar —Comenzó el rubio —Te pones en evidencia.
Arthur soltó una pequeña risa molesta.
—Ya te dije que era una mentira, estaba ebrio —Insistió mientras apretaba el volante con fuerza.
—¿Crees que no me doy cuenta de como lo miras? —La pregunta de Liam lo hizo voltear a verlo —Si continúas así, solo será cuestión de tiempo para que el autor del blog lo descubra.
—No hay nada que descubrir —Insistió el castaño.
Liam suspiro pesadamente y continuaron el camino en silencio.
Cuando estaban afuera de la casa del rubio, este abrió la puerta y se marchó, no sin antes decirle:
—Sé que te gusta Ollie, pero no lo hagas más difícil de lo que es.
Cerró la puerta y Arthur finalmente dio un golpe al volante.
Se arrepentía mucho de haberle contado a alguien su secreto.
Pero no podía evitar sentirse tan celoso.
Cuando vio esa foto su corazón se hizo pedazos, ¿Por qué? ¿Por qué un extraño y no él?
Pronto su teléfono comenzó a sonar con la llegada de una notificación:
Era la entrada nueva del blog.
El castaño se asombro por eso, pues había desactivado las notificaciones y bloqueado la cuenta.
Entonces le llegó un mensaje.
No una notificación de redes sociales ni un correo.
Un mensaje directo a su celular.
“Vuelve a bloquearme y les contaré a todos”