ID de la obra: 1530

La flecha de Cupido

Slash
NC-17
Finalizada
4
Fandom:
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
262 páginas, 83.317 palabras, 35 capítulos
Descripción:
Notas:
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El pasado en el presente

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La mano de Max recorría su entrepierna con delicadeza, haciendo que el pelinegro soltara uno que otro suspiro. —Max...—Susurró Sergio cuando sintió como su mano se apretaba alrededor de su miembro erecto. —No temas decir si te lastimo —Dijo el rubio mientras bajaba el cierre del pantalón de su novio —También si quieres que me detenga. —No quiero que te detengas —Aseguro el pelinegro. Con luz verde, Max termino de desabrochar aquella prenda que lo separaba del objeto de su deseo. Una vez con el pantalón en el suelo, el rubio pudo observar lo duro que estaba al marcarse tanto sobre su ropa interior, acercó su boca al miembro de su novio y con su lengua lo lamió hasta mojarlo por completo. Sergio soltó un gemido de placer al sentirlo casi sobre su piel, generando un calor en su interior y una necesidad de mover sus caderas hacia aquella boca que lo estaba provocando. No solo era la nueva sensación al tener su lengua húmeda caliente sobre su miembro en aquella tela apretada, sino la estimulación visual que le daba el ver a Max en aquella posición. El rubio coloco sus manos en la cintura de su novio y con sus dedos tomo el elástico de sus boxers para comenzar a bajarlos. El pelinegro se recargaba con fuerza en la cajonera que estaba detrás de él. Sus uñas se clavaban en la madera del mueble, impacientes y deseosas de estar sobre en la piel de su novio. Max termino de bajar los boxers de Sergio, liberando su erección en su rostro y observando como la respiración de su novio se hacía cada vez más pesada. El rubio jamás había hecho algo así, pero investigo lo suficiente como para saber que debía tener cuidado. Sus manos se deslizaron juguetonamente hasta la entrepierna de Sergio, con sus dedos acariciando cada milímetro de su piel y provocando un escalofrío en el pelinegro. Cuando sus manos tomaron la erección de su novio, no pudo evitar observar la expresión placentera en el rostro de este. Sergio decidió cerrar los ojos para no ver a Max, verlo era sumamente excitante y lo impacientaba. Así que desvío la mirada e inclino su cabeza un poco hacia atrás. Con la boca entreabierta, pequeños quejidos se escapaban de los labios del pelinegro. Sintiendo como las manos de su novio comenzaban a masajear su miembro duro y necesitado. Max movía sus manos para comenzar a estimularlo. Con una subía y bajaba sobre su carne caliente, y con la otra masajeaba sus testículos. — Mírame—Pidió el rubio al notar que su novio todavía se mantenía con los ojos cerrados —Por favor, mírame a mí. Sergio abrió los ojos y bajo la mirada para encontrarse con la de su novio. Fue entonces que el rubio apretó ligeramente el miembro del pelinegro, provocando un fuerte quejido de placer. Max sonrió al ver lo avergonzado que se había puesto su novio, incluso en momentos así le daba pena admitir su propio placer. También observó como Sergio se relamio los labios de manera inconsciente. Su desesperación era notable. Los movimientos de sus manos comenzaron a ser un poco más rápidos y ruidosos cuando el líquido preseminal empezó a salir del miembro de Sergio. El rubio se mordió el labio observando como las venas comenzaban a marcarse en el miembro de su novio. Incluso él estaba demasiado duro en ese momento, pero su atención estaba por completo en satisfacer al pelinegro. Fue entonces cuando Max se acercó al miembro de Sergio y con su lengua lamió la punta de este. El pelinegro se quejo al sentir de nuevo esa traviesa lengua sobre su piel. Pero un gemido ronco escapó de él cuando Max acercó sus labios y beso la punta de su miembro. El rubio se relamio los labios acostumbrándose al sabor de su novio. Le encantaba esa mirada tan deseosa, podía notar que Sergio disfrutaba de verlo. Siendo un poco más atrevido, Max dejo que el miembro de su novio invadiera su boca, sintiendo como su carne chocaba con su paredes vocales. El pelinegro no pudo evitar poner una de sus manos en el cabello rubio de su novio, sintiendo como su lengua y boca lo bañaban de sus fluidos. Esta sensación tan caliente y húmeda no duro mucho para Sergio. Pues a Max le había costado un poco de aire. Sin embargo, había resultado satisfactoria para ambos. Así que Max, ahora rojo como un tomate, deseaba volver a meter ese miembro palpitando en su boca. Fue entonces que saco un poco su lengua y recorrió la carne de Sergio con esta, raspando ligeramente con sus dientes y provocando una ola de placer en el pelinegro. Sergio quería más de esa sensación invasiba y caliente, y Max también. Así que volvió a meter el miembro de su novio a su boca, pero está vez fue más cuidadoso. Apenas sentio la punta de su miembro tocar su lengua, Max no dudo en mover su cabeza para estimularlo como si estuviera follando su boca. Al ser él que llevaba el ritmo, podía evitar que le faltará el aire o se ahogara con sus movimientos. Pero si hubo algo que había olvidado, era que el cuerpo humano también se guía por el instinto. Entonces Sergio, inesperadamente, comenzó a mover sus caderas para sentir el placer de la lengua de Max subiendo y bajando por su carne. Tomándolo de sus rubios cabellos para entrar más en su boca, la cual recibía tan bien su erección y lo apretaba lo suficiente para no lastimarlo y darle un gran placer. Max se esforzaba en no caerse, sus rodillas dolían y su boca realmente estaba siendo follada por su novio, quien lo hacía tomar su miembro por completo, casi hasta tocar su garganta. Esto último casi le provoca arcadas, pero respiro lo más tranquilo que podía. Sin embargo, Sergio realmente estaba tan necesitado y toda esa situación le había comenzado él. Así que se agarró de las caderas de su novio y lo hizo detenerse, entonces comenzó a mover su cabeza lo suficientemente rápido y fuerte, que a Sergio le costaba controlar sus gemidos. —Max...—Sergio hablo, pero los movimientos de su novio no lo dejaron hablar. Sentía una calor interno muy grande, sus piernas comenzaron a temblar y ese cosquilleo en su interior se iba intensificando. Era la misma sensación que había sentido la noche anterior, sabía lo que iba a pasar pero la boca de Max no lo dejaba hablar. El rubio saco el miembro de Sergio de su boca y comenzó a lamerlo con su lengua, siendo la punta de este su mayor víctima. Era una imagen demasiado obscena. Siendo que Max pasaba el miembro de su novio por sus colorados labios y con su lengua saboreaba su carne. Fue entonces cuando Sergio no pudo resistirse más y termino llegando al clímax. Max cerró los ojos al sentir que algo caía en su rostro. El pelinegro sintió un gran alivio al haber sido complacido por la boca de su novio, y soltó un gran gemido ronco al liberar su excitación. Sin embargo, se lamento mucho cuando observó como Max mantenía los ojos cerrados al haber sido víctima del orgasmo de Sergio. —L-lo siento—El pelinegro balbuceó al ver a su novio en aquella posición. Max se mantenía en el suelo con los ojos cerrados y la mano todavía sobre el cuerpo de su novio. Debió darse cuenta de que eso ocurriría gracias a los quejidos alaridos de Sergio, pero estaba tan enfocado en su tarea que no pudo prever la situación. —Tengo que ir al baño—Dijo el rubio levantándose del suelo y separándose de su novio. Sergio lo tomó del brazo y lo guió hasta el baño, pues este todavía permanecía con los ojos cerrados y dejó caer el agua sobre su rostro para limpiarse bien. El pelinegro lo observó cuando terminó de echarse agua en el rostro, pudo darse cuenta de que algo se asomaba en sus pantalones. —No te preocupes —Aseguró el rubio para intentar calmarlo —Era la primera vez que lo hacíamos y no es lo mismo que ayer, iba a pasar de todas formas y estoy bien con eso. —Mi león, déjame compensarlo —Dijo Sergio acercándose a él —Puedes hacer lo mismo, o hacerlo en mi boca. Esta sugerencia hizo que Max se pusiera tan colorado que sentía sus mejillas arder. La idea de ver a Sergio en el suelo con su miembro en la boca y follandolo de esa forma, era simplemente excitante. —¿Hijo, estás en casa?— La voz de Don Toño los alertó a ambos. Ni siquiera habían escuchado el ruido de la furgoneta al llegar. Max se asustó ante la idea de volver a escapar por la ventana, así que decidió arriesgarse. —Don Toño, buenas tardes. Estamos acá arriba —El rubio no iba a permitir que eso volviera a ocurrir. Así que se aseguró de que el padre de su novio supiera que estaba ahí. —¿Qué haces? Dijo Sergio en un tono más bajo pero con cierta molestia— Mi papá puede subir en cualquier momento, yo ni siquiera tengo pantalones puestos. —Le diré que estás en el baño. Así que deberías cambiarte, yo bajaré y me iré a mi casa —Dijo Max mientras tomaba su mochila —Hablamos al rato, todavía hay un tema que quisiera abordar contigo. Sergio asintió y recibió los labios de su novio en despedida. —Emilian, hijo ¿Qué haces aquí? —Pregunto Don Toño Cuando lo vio bajar —¿La lluvia te atrapó? Max mantenía su mochila frente a su cuerpo intentando cubrir el bulto que estaba en sus pantalones. —Sí, en realidad me encontré con Sergio en el camino y lo ayudé a llegar a casa —Explicó el rubio —Así que tuve suerte de que mi mamá me guardara una sombrilla y así los dos pudimos llegar sin ningún problema. —¿Sergio se quedó arriba? —Preguntó Don Toño y el rubio asintió. —Se había mojado un poco por la lluvia, así que decidió meterse a bañar —Continuo Max—Ya me voy, no puedo llegar tarde a casa. —Déjame llevarte hijo, por haber ayudado a mi niño —Ofrecido Don Toño, pero Max negó con la cabeza. —No se preocupe, no vivo lejos y la lluvia está más tranquila —Respondió Max —Nos vemos mañana. —Bueno Emilian, cuídate mucho hijo y gracias por cuidar a mi Sergio —Las palabras cariñosas de Don Toño eran muy reconfortantes para el rubio. Desearía que su papá lo tratara de esa manera. Max salió de la casa de su novio y corrió rápidamente a la suya, encerrándose en su habitación. Si Don Toño no hubiera llegado, el problema de los pantalones estaría siendo aliviado en ese momento. Sin embargo, las circunstancias lo orillaron hacer uso de su propia mano. Tan solo hizo falta recordar las palabras de su novio para deshacerse de su excitación. Max tomó un baño para relajarse y uso su teléfono para mandar un mensaje a su novio. “¿Por qué Carlos no te dejó en paz el día de hoy? ¿Qué se trae contigo? ¿Acaso sabe algo?😡” Sergio ni siquiera leyó el mensaje. El pelinegro se había quedado sumamente dormido del cansancio por lo ocurrido esa tarde. Cuando Max estaba levantando los platos después de la cena, recibió un mensaje de su amado pecoso. Sergio había leído el mensaje de Max y decidió no ocultarle lo que había ocurrido. Excepto que decidió no mencionar la intromisión de Óscar. Creía que esa parte ya se había resuelto y no era necesario traerlo a colación. “Me acusó de hacer amistad con tu equipo y no me dejó en paz en todo el día. Supongo que pensó que iría a verte y se aferró a mí para evitarlo🤷” Cuando Max leyó esto se molestó muchísimo. ¿Quién se creía que era? ¿Acaso Carlos se tomaba atribuciones que no le correspondían? Sergio era su novio y si él no le decía qué hacer y con quién juntarse, ¿Por qué Carlos creería que tiene esa autoridad? Al menos no se trataba de una situación de venganza, pero todavía no confiaba en las acciones e intenciones del castaño. “¿Carlos no siente algo por ti o sí?🧐” Sergio se incomodó ante la pregunta, pero se limitó a dar una negativa. Entendía la pregunta de su novio y las razones detrás de esta. “No, para nada. Él y yo solo somos amigos. Además, tiene algo con Charles. Así que creo que sus acciones se rigen más por el equipo que por algo personal😬” Después de leer esto el rubio hizo una mueca poco convencido. Quizá Carlos y Sergio sean muy amigos, pero él había visto cómo Carlos todavía no dejaba ir el pasado y lo seguía culpando de su separación con Lando. “Espero que lo ocurrido en el pasado no nos afecte en ningún sentido. Sabes lo mucho que te quiero🫵❤️ y que nunca haría algo para lastimarte. Jamás te haré elegir entre tus amigos y yo💘 solo quiero que confíes en mí” Sergio sonrió al leer esto, sentía un poco de paz al saber que su novio lo apoyaba. “Confío en ti, mi león ❤️🩹 y sabes que solo te quiero a ti y a nadie más que a ti✨ No importa si alguien más se interesa en mí, tú eres mi único amor ❤️❤️❤️❤️” —¿Por qué sonríes tanto? —La voz de su madre sacó al rubio de sus pensamientos. Se había quedado tonteando en la cocina al leer los mensajes de su novio. —Por nada, mamá —Dijo Max bloqueando el teléfono. —Es por esa chica, ¿No?— El rubio se sintió confundido al ver hacia dónde se dirigía esa conversación —La vi esta mañana, su nombre es Kelly ¿No? Le es imposible ocultar lo mucho que le gustas —Max no decía palabra, ni siquiera se había percatado de la chica del mostrador —No tienes por qué ocultar lo que sientes. Soy tu madre, no deberías ser tímido conmigo. Al menos que sea otra persona y no la chica de la cafetería. Max, temeroso de más preguntas, no tuvo opción que aceptar una mentira. — Es ella, pero, por favor, no le digas nada a papá—Rogó el rubio. —Sé que la vera con una distracción, así que no le contaré nada —Respondió a su madre —Pero, por favor, hijo. No ocultes estas cosas y no hagas tonterías, son muy jóvenes, no quiero que tengan algún accidente. Max se sentía cada vez más incómodo con esta conversación. Así que solo se limitó a sentir y se fue rápidamente a su habitación. Ahora tendría que hablar con Kelly y pedirle el favor de que se hiciera pasar por su novia. Se sentía muy nervioso. Sabía que era una mala idea. Apenas conocía a la chica y resulta que ella gustaba de él. ¿No sería aprovecharse demasiado? No, no se estaba aprovechando. Estaba siendo sincero y eso es lo que haría. A la mañana siguiente, Sergio y Max se encontraron en la esquina de la casa del pelinegro. Se despidieron de Don Toño y comenzaron a caminar rumbo a la parada de autobús. El rubio no sabía cómo bordar el tema, pero tenía que ser sincero con su novio. Se habían prometido dicha confianza. —Debo decirte algo —Comenzó Max mientras tomaba la mano de su pareja— Anoche mi madre me cuestionó sobre mi comportamiento. Ha estado sospechando que algo pasa y asumió una situación que no es verdadera— Escogía sus palabras con cuidado, no quería confundir a su novio —Ella cree que la chica del mostrador, Kelly— Notó como Sergio se tensaba al escuchar ese nombre, así que suspiró un poco cansado y frustrado —Ella piensa que es mi novia. —¿Qué? —Fue lo único que salió de los labios de Sergio. El rubio tragó en seco, no se sentía listo para lo que iba a decir. —Y yo le dije que lo era —Confesó y en ese instante sintió como Sergio soltaba su mano bruscamente —Pero no lo es, sabes que no lo es. —¿Por qué le dijiste eso? —Reclamó el pelinegro sumamente molesto e indignado —Ya no es suficiente con que tengamos que mentir sobre nuestra relación, sino que ahora pones a esa chica en mi lugar. Max se puso nervioso, jamás lo había visto tan molesto. —Entré en pánico y no supe qué hacer— Explicó s—Sé que no está bien, pero no pude evitarlo. Me estaba haciendo muchas preguntas y no quería que le dijera a mi padre. Por favor, entiéndeme. El pelinegro suspiro cansado. —Siempre te he entendido —Comenzó Sergio deteniéndose abruptamente —Pero esta vez no puedo, ¿Cuándo será el momento en que tú me entiendas a mí? Max se quedó sin palabras. No había previsto que todo saldría tan mal. —Amor, por favor —Comenzó el rubio —Yo sé que es difícil. Te he pedido que me digas cuando te sientes mal y lo entiendo. Iré a casa y me retrataré. —Hoy me iré por mi cuenta —Dijo el pelinegro ignorando sus palabras— Necesito estar solo, necesito pensar. Max observó como su novio se alejaba de él rápidamente. Sergio no pudo evitar preguntarse cuántas veces pondría a los demás antes que a él. Aceptó ocultar su relación porque Max se lo pidió. Soportó la molestia y absorbitante presencia de Carlos cuando este se enojó ante la idea de que se llevara bien con alguien de los Lions. Entendía perfectamente lo que Max sentía, comprendía los sentimientos de su amigo Carlos. Sin embargo, ¿Alguno de ellos se había detenido a pensar e intentar entender la forma en que lo afectaban las decisiones que ambos habían tomado? Si Max había dicho que no podría estar públicamente con Sergio debido al problema de los equipos y a su padre, ¿Por qué fue tan fácil para él aceptar una relación con Kelly? Ya no era solo negarlo, sino también reemplazarlo. Y esa idea lo carcomía por dentro.
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