Fisuras
22 de diciembre de 2025, 18:51
Sergio llenaba la boca de Max, haciendo que este lamiera sus testículos.
El pelinegro se movía sobre él mientras que con una mano continuaba masturbandose, sintiendo que en cualquier momento su excitación lo alcanzaría.
La respiración del rubio era pesada. Sentía su cuerpo arder gracias a los juegos sexuales de Sergio.
La vista que tenía Max hacia Sergio era magnífica. Viéndolo desde abajo hasta arriba. Tomándolo de su cintura para poder sostenerse y continuar con la tarea.
—Eres un buen chico, Max—Comenzó Sergio mientras sentía como su cuerpo respondía a su tacto—Te has portado muy bien, y te daré otro premio.
Entonces se separó un poco y comenzó a mover su mano rápidamente, sintiendo su líquido caer en el rostro del joven debajo de él.
Max abría la boca, intentando que cayera algo dentro de ella. Pero en cambio, recibió el miembro de Sergio deslizándose por su lengua.
Continuo lamiendolo, pero el pelinegro no parecía tener intenciones de volver a follar su boca.
Sergio sonrió al verlo tan colorado, maltratado y sucio. Mientras que su miembro se sentía tan satisfecho.
Se levantó de la cama y recogió el dije de su novio. Estaba manchado del semen del rubio, ya que lo había masturbado al punto de hacerlo correrse sobre esta.
Fue hacia el baño y lo enjuagó un poco. Observo el reloj en la pared y se dio cuenta de que podría llegar para el segundo acto.
Max se levantó de la cama, dándose cuenta de lo sucio que estaba y lo siguió hasta el baño.
—Hay que bañarnos —Dijo el rubio mientras abría la llave y el agua comenzaba a caer.
Sergio se dio cuenta de que, si ya iba tarde, ¿para que apresurarse?
Lewis apenas pudo hacer un trabajo decente en el escenario. Fingir que no pasaba nada no era lo suyo.
Era un buen actor en el escenario, pero no en su vida personal. Y estos se estaban mezclando en ese mismo instante.
Solo una vez se había sentido así.
Esa horrible sensación de que algo no está bien. Y que la otra persona, tu pareja, no esté para ti.
No quería pensar que Sergio lo hacía a propósito.
No quería creer que se repetiría lo de Nico.
Y mientras el moreno era un torbellino de emociones en ese instante, su amado novio continuaba con la diversión.
Max lo agarro de la cintura con delicadeza, sintiendo como tomaba su carne por completo.
Comenzando a mover sus caderas en un vaivén que satisfacía a ambas partes.
Sus pieles chocaban y el agua se expandia por las paredes de la ducha, siendo esto, y sus respiraciones pesadas, los únicos sonidos que inundaban la habitación.
El rubio comenzó a besar el cuello de su amante, escuchando su tensa respiración.
—Dime que soy un buen chico —Rogó Max mientras continuaba con sus movimientos lentos pero constantes—Por favor, dímelo.
Sergio apenas podía pronunciar palabra, le gustaba disfrutar del miembro de Max y no pensar en otra cosa.
Pero sabía lo necesitado que estaba por esas palabras. Y no lo decepcionaría.
—Eres un buen chico —Susurró con dificultad, mientras se giraba ligeramente para verlo—Siempre sabes cómo complacerme.
El rubio corto la poca distancia entre ambos y comenzaron a besarse, sintiendo que el agua también invadía sus bocas.
Para cuando comenzó el segundo acto, Lewis no dejaba de voltear hacia el público intentando encontrar a su novio.
Esa actitud tan poco profesional estaba alarmando a sus compañeros.
Charles se mostró muy preocupado, insistiendole a Carlos en ir a buscar a su amigo.
Pero este último se negaba.
No sabía que hacer, porque no quería involucrarse.
Sin embargo, una situación los dejo sin palabras a ambos.
Lewis no solo se había equivocado, sino también se había caído y después congelado en el escenario.
La audiencia lo miraba con confusión, preguntándose si acaso era algún tipo de modificación. No creyendo que alguien como Lewis pudiera equivocarse.
Y durante su tiempo en su camerino, no pudo evitar llorar al haber permitido que sus emociones afectarán su trabajo.
Cuando los amantes terminaron de jugar, salieron de la ducha y se dispusieron a vestirse.
Sergio intento acomodar todo en la habitación de su novio, de manera que no notará algo extraño o fuera de su sitio.
—Es muy tarde, debo irme —Comenzó el pelinegro mientras tomaba sus cosas y Max lo imitó — Vámonos.
Los dos jóvenes salieron del departamento y caminaron rumbo a la salida del edificio.
Sin darse cuenta de que alguien los vio salir del piso de Lewis. Generando muchas preguntas al observador.
Cuando Sergio regreso al teatro, se encontró a Carlos en la salida de este.
—¿Dónde carajo estabas?—Pregunto el castaño apenas lo vio, percatandose de su cabello ligeramente húmedo—Entiendo, no me equivoqué en mis conclusiones.
Ahora Carlos solo necesitaba confirmar que se trataba de Max. Pero a este no lo veía por ningún lado.
—Hablemos después —Respondió Sergio mientras lo empujaba a un lado para poder entrar al lugar.
Camino hacia donde sabía que estaría Lewis, llevando el dije en el bolsillo de su pantalón.
Se miro en un espejo y se dio cuenta de que su cabello podría generar preguntas en el moreno, así que tomo una gorra que encontró cerca y se la puso.
Abrió la puerta y lo encontró con una expresión derrotada.
—Amor, ¿Qué te paso?—Pregunto Sergio mientras se acercaba a él.
El rostro de Lewis se iluminó al verlo. Sintiéndose aliviado de tenerlo ahí, a su lado.
Levantándose de su asiento para correr a sus brazos. Envolviendolo en un abrazo, algo que necesitaba.
—Pensé que no vendrías —Dijo el moreno mientras hundía su rostro en su cuello.
Pero sintió su piel tan húmeda y fresca.
Su aroma era distinto.
Su aspecto diferente.
Algo estaba fuera de lo común.
—Pero si aquí estoy —Respondió Sergio sonriendo, pero Lewis se separó de él casi de golpe.
Su rostro ya no era de tristeza, parecía más molesto.
Y si bien el moreno no quería decirlo, sospechaba que algo había ocurrido en el tiempo que se fue.
La simple idea de que hubiera hecho algo malo en su ausencia, solo avivó la rabia que sentía al verse perjudicado en el escenario.
—¿Por qué tardaste tanto?—Comenzó Lewis —Es por ti que me ha salido mal.
Más que preocupación, parecía un reclamo.
Sergio había inventado una excusa en su cabeza, una que le serviría para voltear las cosas a su favor.
La pregunta de su novio lo había alarmado sobre la posibilidad de que su engaño fuera descubierto.
Y si bien no sabía de qué lo culpaba, no se dejaría tratar de esa forma.
—¿Mi culpa?—Reclamó el pelinegro —Fui a tu casa a buscar el maldito dije para que te sintieras seguro. Pero está tan desordenada que tarde en encontrarlo por limpiar tus porquerías, ¿Y resulta que yo soy el malo?—Sacó el dije de su bolsillo y se lo arrojo en la cara—Ahí lo tienes. Ve y resive los aplausos que tanto te encantan.
El Sergio se giro para salir de ahí, y Lewis lo tomo del brazo.
Lo había hecho sentirse culpable por haber echado toda la responsabilidad en sus hombros cuando solo intentaba hacer algo bueno.
—Espera—Dijo Lewis, intentando tranquilizarse.
Pero el ruido de la puerta, avisando que no le quedaba mucho tiempo, los interrumpió.
El moreno lo miro con deseo de que le diera otra oportunidad. Que no se fuera.
Y al pelinegro le encantó tanto eso.
—Te están esperando—Escupió Sergio con cierto desprecio.
Quería que se sintiera mal por insinuar que algo había pasado.
Deseaba que se arrastrará por él.
Que la gran estrella de la academia se sintiera menos ante él.
Así que salió del lugar sin darle tiempo a explicaciones. Viendo su triste mirada alejándose.
Y para cuando llegó el tercer acto, Lewis pudo concentrar su incertidumbre y tristeza al estar realizando el pas de deux final.
Finalmente el telón cayó y las felicitaciones no se hicieron esperar. Aunque Lewis no se sentía satisfecho con su desempeño.
Se había equivocado, algo que nunca pasaba.
Se había congelado, algo que generó cierto trauma en él.
Se había olvidado de la coreografía, algo que despertó un nuevo miedo.
Sergio ya se había marchado a su casa. Ni siquiera lo espero. Solo le dio sus llaves a Charles y se fue.
Y mientras sus compañeros se acercaban a felicitarlo, su nuevo amigo llegó con unas flores para alegrarlo.
—Felicidades, estuviste increíble —Dijo Max y Lewis sonrió con amabilidad—¿Puedo darte un abrazo?
El moreno acepto, creyendo que solo era un buen actuar de su amigo.
Pero cuando se acercó a él, sintió algo extraño.
Su aroma le recordaba a alguien.
Y la sensación de abrazarlo le provocó un deja Vu con su novio.
Un poco disgustado, Lewis se despidió de todos buscando llegar a su casa lo más rápido posible.
Sus pies eran rápidos, pero sentía que avanzaba lentamente.
Las dudas inundaban su cabeza.
Muchas ideas lo ahogaban en un mar de incertidumbre.
Llegó a su departamento y no vio nada extraño.
Suspiró al sentir que había sido solo un mal entendido. Que había sobre pensado las cosas.
Pero todo eso cambio cuando llegó al baño.
La ducha seguía húmeda. Evidencia de que había sido usada.
Y entonces se dio cuenta de que era eso.
El cabello de Max todavía parecía fresco cuando lo saludo.
Pero no podía recordar lo mismo de Sergio.
¿O los estaba confundiendo?
No lo sabía. Su mente, cansada, no tenía idea de qué pensar.