El cazador y la presa
22 de diciembre de 2025, 18:51
Sergio se miraba molesto, con una expresión acusadora por lo que había sucedido entre ambos hombres.
—¿Puedes dejarnos solos?— Pregunto Lewis mientras miraba a George, quien asintió y rápidamente se retiró.
—Venía a preguntarte cómo te encontrabas después de lo que sucedió, pero veo que estás más que bien—Reprochó el pelinegro ignorando los ojos agotados de Lewis, muestra del cansancio mental y de su quiebre emocional.
—No estoy bien —Su tono era el más serio que alguna vez Sergio había escuchado —Vi lo que hiciste.
El pelinegro se tensó un poco al escuchar esto, pero retomo la compostura y se negó a ser intimidado por su pareja.
—¿Y qué hice?—Lewis sonrió ante su respuesta.
—Esa cercanía, esos toqueteos—Comenzó el moreno—No estoy loco, se bien que me estás engañando.
Sergio rápidamente se mostró molesto por la acusación.
—¿Otra vez?—Ahora fue el pelinegro quien se mostraba herido—¿Cuántas veces volveremos a esta locura? Esta claro que nunca cambiarás.
—No es una locura, yo te ví —Respondió molesto —Y al verlos perdí todo. El papel, mis sueños, a ti.
—¿Dices que viste algo mientras bailabas?—Pregunto Sergio con un tono burlón y Lewis titubeó un poco al asentir —Tus inseguridades te llevaron a alucinación.
—No...—El moreno no pudo terminar.
—Y ahora estás molesto conmigo, porque siempre es mi culpa todo lo malo que te pasa—El pelinegro retrocedió un poco en sus pasos— ¿Sabes qué? Estás celoso.
—Sí, de él y lo sabes bien—Lewis finalmente lo interrumpió —Te lo deje en claro y seguiste buscándolo, sin importar lo que me hacía sentir.
El pelinegro comenzó a negar con la cabeza mientras intentaba esconder una sonrisa.
—No, estás celoso porque hice una presentación magnífica mientras que tú fallaste—Continuó Sergio mientras lo señalaba con su dedo— Por una vez en tu vida no eres el centro de atención y por eso te desquitas conmigo.
—No es así —Lewis sentía que las lágrimas se asomaban una vez más.
No podía creer que su pareja pensara eso de él.
El moreno siempre que tuviera éxito en todo lo que se propusiera, así que su descripción de los hechos no encajaban con su forma de ser.
—Claro que lo es—El pelinegro no se tentaría el corazón con sus palabras —Es muy posible que obtenga el papel, debería estar feliz. Mi protagónico opacado por las inseguridades de una pareja egoísta.
—Sabes que siempre estaré feliz por ti, pero eso no es...—Una vez más, Lewis no pudo terminar de hablar.
—Me asfixias con tus inseguridades —Sergio se mordió el labio para evitar mostrar una sonrisa de satisfacción, realmente disfrutaba cuando atacaba a su novio —Nunca has querido que brille más que tú. Y usas a Max como excusa para culparme de tu incapacidad para actuar en el escenario. Eres despreciable, por eso Nico huyó de ti, y yo debería hacer lo mismo.
—No metas a Nico en esto—Lewis estaba enfurecido ante las palabras tan crueles de quien creía era el amor de su vida.
—¿Por qué no? Ambos sabemos el infierno que es estar contigo—Atacó de nuevo, lastimando más el maltratado corazón del moreno—Pero debo admitir que nunca debí desperdiciar tanto tiempo a tu lado. No vales la pena.
Unas lágrimas escaparon del rostro de Lewis y recorrieron sus mejillas. Se sentía tan despreciado por su pareja.
—S-si eso piensas, entonces terminamos—Respondió Lewis con una voz temblorosa.
Pero una parte de él deseaba que Sergio se retractara de todo y le pidiera perdón.
No quería terminar.
Lo amaba demasiado.
—Siempre supe que nunca debí darte una segunda oportunidad —Continuó. Sergio de camino a la puerta —Vete con ese chico, ni siquiera me importa. Veamos cuánto puede soportarte. Y dile que le agradezco por liberarme de una carga tan molesta como tú.
Sergio salió del aula dando un portazo que haría brincar a más de uno.
Lewis no pudo evitar llorar después de dicha confrontación.
Ni siquiera había podido liberar sus dudas. Él estaba seguro de lo que había visto, pero no quería creerlo.
Se negaba a pensar mal de Sergio. Se negaba a soltarlo y dejarlo ir.
Max había estado presentándose todo ese tiempo.
Sin duda se había molestado cuando Sergio se fue a perseguir a su novio.
Debería estar ahí para él.
Sin embargo, no dudo en fallar la audición en favor de su amante.
Siempre quería hacerlo feliz.
—No lo encontre por ningún lado—Dijo Charles regresando a dónde Carlos se había quedado.
No quería moverse demasiado, sentía que había hecho mucho esfuerzo con su pie lastimado.
—Debe sentirse terrible —Carlos se levantó de su asiento para caminar juntos a su novio —Es la segunda vez que le pasa. ¿Qué lo provocó? Creí que ya lo había superado.
—¿Encontraron a Lewis?—Pregunto Lance llegando hasta ellos.
—No está, es como si se hubiera esfumado —Respondió Charles y a lo lejos vieron como Sergio caminaba con tanta tranquilidad.
No había ningún atisbo de preocupación en su rostro. Y dicha actitud los molestaba.
—Ahí viene ese imbécil—Susurró Carlos.
De pronto el pelinegro se detuvo cuando se encontró con Max en el pasillo.
—Y el otro idiota—Completo el monegasco.
Estos comentarios no pasaron desaparecidos por Lance. Quién lo tomo como luz verde para hablar del problema con su "amigo".
—¿Paso algo entre ustedes con ellos?—Lance comenzó probando el terreno.
—Bueno, básicamente él me hizo esto—Respondió Carlos señalando su pie lastimado—Bueno, fue el teléfono de Charles, pero este estaba en pedazos gracias a Sergio.
La pareja ya no podía contener su rabia hacia el pelinegro, necesitaban soltarlo con alguien.
—A mí me amenazó con algo personal —Y Lance tampoco podía contener su angustia—Pero debemos discutirlo en un lugar más privado.
Charles y Carlos se miraron extrañados, pero decidieron hacerle caso y caminaron lejos de ahí.
—¿Cómo te fue con él?—Pregunto Max una vez se sentó junto a su amante en unas bancas cerca de donde pondrían los resultados de la audición.
—Esta vez parece que terminamos definitivamente —Comenzó Sergio— Dice que nos vio.
—Eso es genial ¿No?—Lo interrumpió Max y el pelinegro lo miró con molestia —Quiero decir, ahora no tienes porque explicarle nada. Se terminó.
El rubio quería creer que esto hacia feliz a Sergio, pero no era así.
El único feliz era él.
Pensaba que, ahora que su relación con Lewis parecía completamente irreparable, finalmente estarían juntos como una pareja.
Pero Max no era la gran estrella que parecía ser al inicio del año, y esto incomodaba mucho al pelinegro.
—Si, como sea—Respondió Sergio sin darle mayor relevancia —No importa —Parecia un comentario para convencerse a sí mismo—¿Celebramos esta tarde?
El rubio sonrió sabiendo lo que eso significaba.
Desde ahora en adelante Sergio finalmente sería solo suyo.
—¿Qué hiciste qué?—Fue lo primero que salió de la boca de Carlos al escuchar la confesión de su amigo.
—¿Con el profesor Fernando?—Charles tampoco podía creer lo que había escuchado.
—No le digan a nadie, por favor —Comenzó Lance mientras miraba para todos lados, ni siquiera podía haber alguien cerca al estar en aquel callejón —Sergio nos vio y me amenazó con decirle a mi padre.
—¿Y que gana él con eso?—Pregunto Carlos, todavía sin unir los puntos.
—¿No es el profesor Fernando parte del jurado de las audiciones?—Les recordó Charles.
Todos los jóvenes se acercaron rápidamente a la pizarra en medio de la academia.
“Resultados de audición para “La bayadera”
Sergio Pérez..........................................Solor”
El pelinegro sonrió ampliamente al ver su nombre junto al rol protagonista.
Finalmente lo había conseguido.
Pronto sería una estrella del que todos estarían hablando.
—Felicidades—Dijo Max mientras lo abrazaba e intento darle un beso en los labios, pero este lo esquivo.
Sergio se vio rodeado de varios de sus compañeros quienes lo abrazaban y felicitaban.
Los tres jóvenes regresaron a la academia a paso apresurado y vieron como sus demás compañeros felicitaban a su enemigo en común.
—Maldito—Susurro Lance al ver todo esto.
Estaba muy molesto. Incluso tenía ganas de correr hasta donde estaba Sergio y darle un golpe en el rostro.
Pero se detuvo cuando su mirada se encontró con la de Fernando, su profesor, quien negaba con su cabeza, como si supiera que ideas venían a esta.
—Ya consiguió lo que quería, te dejará en paz —Charles intento tranquilizarlo, pero Carlos no creía en las palabras de su novio.
Él conocía bien a Sergio y sabía que seguiría aprovechándose de esto, tanto como le fuera posible.
Pero no buscaba alterar más a Lance, así que le afirmó lo mismo.
De pronto el teléfono de Sergio comenzó a sonar y este se alejo sospechosamente.
Max lo siguió de cerca y se oculto detrás de una pared para que no lo viera.
—Lo conseguí —Dijo Sergio con mucha emoción —¿Quieres festejar conmigo? Lo de esa noche no fue suficiente para mí.
El rubio estaba hecho una furia.
Sergio ni siquiera se había percatado de la presencia de este.
—Lewis es un idiota, ¿Puedes creer que intento golpearme?—Continuó el pelinegro —Esta molesto porque no consiguió el papel. No sé cómo haré para soportarlo más tiempo.
Con quién sea que estuviera hablando, no dejaba de soltarle una mentira tras otra.
—Sabes que solo te quiero a ti—Esta declaración hizo enervar la sangre del rubio— Te veo esta tarde, Nico.
Sergio y Nico habían recobrado la comunicación desde aquella noche en el teatro.
El nombre del alemán estaba comenzando a ser cada vez más reconocido y eso llamaba la atención del pelinegro, quien no duraría en darle otra oportunidad.
Cuando escucho ese nombre, Max sintió como la rabia se apoderaba de su cuerpo.
No era justo.
Él había estado luchando por la atención de Sergio y Nico solo apareció para robarselo.
No lo iba a permitir.
Cuando la llamada termino, el rubio regreso casi corriendo con sus demás compañeros. Pretendiendo no saber nada.
—No puedo quedarme está tarde—Comenzó Sergio apenas regreso a su lado—El profesor Christian me pidió quedarme para acordar algunos asuntos sobre la producción.
Max sabía bien que estaba mintiendole, pero no haría nada en su contra.
Le quería de una manera retorcirda y extraña. Una posesividad poco sana y extremista.
—No te preocupes, lo dejaremos para mañana —Respondió el rubio mientras ambos caminaban por el pasillo —Debo irme, no te robo más el tiempo.
Sergio percibió un aura extraña de parte de su amante, pero lo dejo pasar.
Lance quedó de verse con su profesor para una última reunión.
—Presentare mi renuncia —Fue lo primero que Fernando dijo una vez que estaban solos —Así ya no tendrá nada con que amenazarte.
Lance estaba estupefacto.
No quería ser la causa de la huida de su profesor.
—No lo haga, lo arreglaré—Prometió pero hasta él sabía sus limitaciones.
—Es mejor así, vete—Respondió Fernando con la frialdad que lo caracterizaba.
Lance, derrotado, salió de la oficina con una molestia mucho mayor.
Necesitaba encontrar a Sergio.
Max persiguió a Sergio durante todo el trayecto hasta encontrarse con Nico en un bar algo lejos de la academia.
Cuando los vio saludándose con un beso, no dudo en tomar fotografías.
—Sabia que lo lograrías— Afirmó Nico mientras acariciaba su mejilla—Eres tan perfecto.
Sergio sonrió ante el halago.
Le gustaba ser alabado.
—Me gustaría festejar de otra forma—Respondió el pelinegro mientras ponía su mano en su pierna y la dirigía hasta su miembro.
Esto hizo temblar al rubio, pero Max era el verdadero infierno en su interior.
No dudaría en tomar evidencia de todo eso.
Cuando los dos hombres estaban a punto de irse, Sergio recibió una llamada inesperada.
—Estoy afuera de tu departamento, abre—La voz amenazadora de Lance se escuchaba del otro lado de la línea.
—No estoy en casa—Respondió Sergio intentando disimular su preocupación.
—Romperé la puerta y entraré para destruir todo, te haré pagar por lo que has hecho —Lance estaba hecho una furia.
—Espera, llegaré en un momento y hablaremos —Dijo Sergio para después colgar el teléfono sin esperar una respuesta.
—¿Esta todo bien?—Pregunto Nico y el pelinegro asintió.
—Es un problema en mi departamento, un vecino tiene una queja y debo irme—Respondió para después darle un corto beso en los labios —Te llamo luego, podemos continuar esto en la noche.
Nico estaba a punto de ofrecerse a llevarlo y Sergio se dio cuenta, pero no quería que esté supiera lo que estaba pasando.
Max se oculto bastante bien para que su amante no lo viera. Pero está vez dejo de seguirlo a él y se enfocó en su nuevo objetivo.
Están comenzando a oscurecer cuando Nico paso cerca de la academia Monier a recordar un poco su pasado.
Estaba llegando a la entrada cuando sintió que alguien lo jalo bruscamente del cuello de su abrigo y lo empujó con fuerza hacia la pared.
No pudo ver el rostro de la persona ya que lo había arrastrado hasta un callejón oscuro.
Solo sentía sus golpes cayendo sobre él. Uno tras otro, hasta que finalmente lo dejo en paz para comenzar a dar fuertes pisadas sobre su pie.
Aquella pierna donde Sergio había posado su mano, el pie de esta estaba siendo destrozado por la rabia incontrolable de un amante celoso.
Nico gritaba de dolor al sentir que algo muy malo había pasado con su pie. Y finalmente un golpe lo dejo inconsciente en el suelo de aquel frío y solitario callejón.