ID de la obra: 1533

Stolen Kisses

Slash
NC-17
Finalizada
4
Fandom:
Tamaño:
109 páginas, 32.902 palabras, 20 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
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Atado a ti

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Lewis no estaba seguro de si aquello que hacía estaba bien o mal. Solo sabía que lo distraía de su dolor. Moviendo sus caderas en un vaivén de placer, tomaba el cuerpo de aquel joven que estaba tan enamorado de él. George se sentía en el cielo. No esperaba que su día terminaría en la cama del hombre que tanto admiraba y amaba. Cuando fue a buscarlo esa tarde, creyó que era para continuar con la conversación que habían dejado antes de que Sergio apareciera. Pero en su lugar, el moreno lo invito a su departamento y no pudo decir que no. No pudo negarse a estar con aquel hombre que lo volvía loco. Lewis se acercó a su rostro y junto sus labios en un beso lleno de lujuria y desesperación. Cuando se apartó de él, creyó ver el rostro de Sergio sobre el de George y se asusto un poco. Sin embargo, no dejo que ese evento lo distrajera. Se sostuvo se las piernas del más joven y lo hizo abrirse un poco más, moviéndose dentro de él y llenándolo de placer. Los gemidos del castaño eran más que audibles, pues el miembro de Lewis le daba una satisfacción que nunca antes había experimentado. Era su primera vez con un hombre, ¿Y que mejor persona que aquel que tanto amaba? Pero deseaba que al menos fuera un poco más amable con él. Pues el moreno parecía estar dejándose llevar más por la frustración que por el placer. Lo trataba como si fuera un objeto para desahogarse, aunque George no se daba cuenta. Cuando su excitación llegó a su máximo nivel, Lewis ni siquiera se molestó en apartarse de aquel joven o preguntarle si estaba bien hacerlo dentro de él. Y George, siendo tan nuevo en ese aspecto, pensó que era lo normal que tu pareja sexual te tratara de esa forma. Pero no lo es. Lewis se levantó frustrado y observó el reloj, estaba llegando muy tarde para la función de esa noche. — Acuéstate a mi lado—Pidió George todavía aturdido por lo que acababa de ocurrir entre ambos. —No puedo, voy tarde a la función —Dijo Lewis caminando hacia el baño —Me duchare y me iré, deberías hacer lo mismo. George lo vio cerrar la puerta del baño pero en lugar de seguirlo, solo se envolvió en las sábanas y observó el muy ordenado cuarto de Lewis. Se preguntaba a sí mismo si había sido una buena idea haberlo acompañado esa tarde. Porque, muy en el fondo, comenzaba a sentirse utilizado. Lance golpeaba la puerta con mucha fuerza. Estaba muy molesto. —Tienes que calmarte, no sabemos lo que hará si llegas demasiado lejos con tus acciones —Le recordó Charles mientras veía como la desesperación se apoderaba de su amigo. —Entra en razón antes de cometer una locura —Carlos apoyo a su novio. Los dos sabían muy bien que nada bueno saldría de provocar a Sergio. —¿Para esto me llamabas?—Dijo Sergio bajando del elevador al ver a los tres hombres frente a su puerta— Otro berrinche de ustedes dos, par de llorones. —Por tu culpa se irá—Comenzó Lance —Mira bien lo que has hecho, perjudicaste su carrera en Monier. —¿Cuál carrera?—Respondió Sergio con cierto desprecio —Además, ¿Qué se supone que le hice? No fui yo quien se abrió de piernas a su profesor en sus clases privadas. —Pudiste quedarte callado—Sugirió Charles. —¿Cómo ustedes dos con Lewis?—Se burló el pelinegro. —Para todo esto y le diremos a él la verdad —Amenazo Lance—Nos creera si los tres le decimos todo. —¿Cuál verdad? La palabra de tres resentidos y envidiosos no cuenta—Comenzó Sergio mientras se abría paso para entrar a su departamento —Los tres fallaron horriblemente en su audición, es tan fácil negar sus palabras. —No nos importa la audición, Lewis está mal por tu culpa y alguien renunciará a su empleo gracias a ti—Finalmente Carlos habló —Esto es serio, va más allá que un estupido papel. —No me importa lo que le pase al profesor Fernando o si Lewis se cae otra tres veces —Sergio finalmente abrió la puerta de su departamento y entro para recargarse en el marco—Ya deberían saber que no me interesan si no tienen algo bueno que aportarme. Sergio estaba a punto de cerrar la puerta, pero Lance lo evitó poniendo toda su fuerza en contra. —Te daré mucho dinero por tu silencio —Ofreció Lance, algo que causó una risa en el pelinegro. —Ay, Lance—Comenzó Sergio mientras sonreía burlonamente —Tienes que aprender que no todo en esta vida tiene un precio. Entonces logro reunir la fuerza suficiente para cerrarle la puerta en la cara. Lance seguía molesto, pero continuar esa pelea no lo llevaría a nada. Charles y Lando lo invitaron a cenar esa noche, no querían dejarlo solo en su tristeza. Max estaba tomando una ducha mientras observaba sus nudillos lastimados. Había golpeado a Nico con tanta fuerza que creyó matarlo. Pero no le importaba. De hecho, se había sentido muy bien al desquitarse de esa manera. ¿Cómo se atrevía? Sergio era suyo, de nadie más. ¿Qué más tenía que hacer para dejarlo en claro? Por suerte Lewis se había librado de su rabia al terminar su relación con Sergio, ahora nadie se interpondrá en su camino. En ese momento escucho su teléfono sonar y salió de la ducha rápidamente. Lo tomó y sonrió al ver de quién se trataba. —¿Quieres venir a mi casa a esta hora? ¿Estás libre?— Dijo Sergio del otro lado de la línea. —Estaré ahí enseguida— Respondió Max con una alegría sin igual. Sin saberlo, Sergio estaría premiandolo por su comportamiento contra su otro amante. Era la forma perfecta de terminar un día exitoso. Max llegó al departamento de Sergio tan rápido como pudo y este lo dejo pasar de inmediato. Sergio lo tomo de la playera y lo acercó a su rostro, juntando sus labios en un sensual encuentro. Había intentado localizar a Nico pero este no respondía sus llamadas. Así que se decidió por pasar la noche con Max. A sabiendas que nunca rechazaría dicha propuesta, el pelinegro sonreía con satisfacción al tenerlo disponible las 24 horas del día. Cerró la puerta con llave y lo aprisionó contra la pared, tocando el miembro del rubio sobre sus pantalones. Max se mordió el labio al notar lo excitado que estaba Sergio como para ni siquiera decir palabra antes de comenzar con la acción. Entre tropiezos, ambos hombres terminaron en la cama del pelinegro. El rubio rápidamente se desnudo al ver que Sergio hacia lo mismo. Quedando completamente desnudos el uno frente al otro. Y mientras Sergio comenzaba a estimular a Max, un inseguro Lewis volvia a subir al escenario. Desde que salió de su departamento no había dejado de sentirse mal por lo que había hecho. Por un lado, sentía que se había aprovechado de George y de sus sentimientos. El pobre no tenía la culpa de lo que estaba pasando, de que su corazón estuviera confundido y herido. Por otro lado, se sentía mal ya que al final termino dándole la razón a Sergio al irse con aquel joven. Y si bien ya no estaban juntos, debido a que habían terminado su relación esa tarde, no podía evitar sentir culpa por haber dormido con alguien más. Se sentía una basura y eso se reflejaba en el escenario. Error tras error, una noche más desastrosa que la anterior. Otra función fallida, una vergüenza más. Lewis termino vomitando en el baño de su camerino. La culpa y el arrepentimiento se estaban apoderando de él, y lo consumían lentamente. Tenía que hablar con Sergio. Necesitaba verlo. El pelinegro era como una droga para él y estaba en medio de una abstinencia que lo mataba por dentro. Guardo sus cosas tan rápido y no se molesto en despedirse de sus compañeros Habían pasado un par de horas desde que lo había visto y sabía que no tenía por qué buscarlo. No debía correr detrás de él, pero su corazón podía más que su mente. Llegó al complejo de departamentos y tocó la puerta con tal rapidez que creyó que levantaría a todo el edificio con el ruido. Sergio se encontraba durmiendo junto a Max, la noche había sido muy placentera para ambos. Pero el incensante ruido de su puerta lo hizo levantarse sumamente molesto. ¿Quién podría ser a esa hora? No era la primera vez que lo levantaban con sus tonterías y se estaba hartando. Tomó su ropa interior y se la puso, además de una playera para disimular un poco su desnudez. Camino hacia la puerta sintiendo que sus pasos eran pesados y cansados. Cuando vio por la mirilla, supo que algo malo había pasado y no pudo evitar sonreír ante la idea de un Lewis arrepentido. —¿Qué haces aquí? —Pregunto Sergio apenas abrió. —Necesitamos hablar—Suplicó, algo que provocó una ligera sonrisa en los labios del pelinegro. —Lewis, vete a casa, es tarde —Respondió Sergio a punto de cerrar la puerta, pero el moreno lo detuvo. —Te amo—Dijo Lewis con tal rapidez, como si creyera que si no lo decía se moriría—Te amo solo a ti, y sé bien que tú solo me amas a mí. En ese momento Sergio se dio cuenta del atisbo de culpa que envolvia a su ex pareja. —¿Qué hiciste? —Preguntó intentando ocultar una sonrisa que se asomaban por sus labios. Lewis titubeó un poco antes de hablar. —Fui un idiota, pero tú también —Intento defenderse—Olvidemos todo y sigamos adelante. No tiremos nuestra relación por un par de errores. No se necesitaban más palabras para saber que Lewis se había metido con alguien más y Sergio ya sospechaba de quién se trataba. —Sabía que debía desconfiar de él desde que lo vi aquella noche en tu camerino—Sergio soltó la primera acusación —Y mientras me señalaba, sin ninguna prueba, te revolcabas con él. Lewis comenzó a negar con la cabeza. De nuevo todo se le había salido de las manos. —No, yo nunca... —¿Y entonces por qué te pones así? ¿Por qué hablas de un par de errores?—Comenzó el pelinegro —Te lo llevaste de nuevo a la cama ¿No? ¿Y que hacías con él en esa aula vacía? ¿O en tu camerino? Me engañaste todo esté tiempo y desquitabas la culpa conmigo. —¡No es verdad!— Lewis gritó desesperado. —Vete Lewis, no quiero verte más —Continuó Sergio —Tu amor es tan falso como tu bondad. Te llevaste todo de mí y aún así no fue suficiente. Sergio no se molesto en recibir una respuesta y rápidamente cerró la puerta en la cara del moreno. Regreso a su habitación y se recostó entre los brazos de Max, muy satisfecho por el día tan exitoso que había tenido. Lewis se sintió muy derrotado. Camino hacia el elevador mientras no dejaba de pensar en lo que había pasado. Ahora Sergio pensaba lo peor de él, y el pobre solo había intentado remediar todo. Por otro lado, alguien más no estaba teniendo la mejor noche de su vida. Nico había sido encontrado por un transeúnte, quien llamo a una ambulancia y ahora se encontraba en el hospital. —¿Qué pasó?—Fue lo primero que salió de sus labios cuando fue aturdido por las luces del hospital. —Te robaron —Jenson, su mejor amigo desde que salió de Monier, estaba a su lado y pendiente de él—Te trajeron aquí tan pronto como te encontraron. Nico se quejo al intentar moverse, sentía su cuerpo sumamente adolorido. —No te muevas demasiado, dicen que tienes una fractura del pilón tibial— Dijo su amigo mientras se encontraba a su lado—No creo que haya sido un simple robo, quién sea que te haya hecho esto te tenía mucho odio—Suspiró un momento antes de continuar —Solo sé que es malo, muy malo. —¿Qué tan malo?—Nico se apresuró a preguntar con cierto temor. Jenson intentaba buscar las palabras adecuadas para decírselo, pero sabía que ninguna sería capaz de aliviar el dolor y la incertidumbre de su amigo. —Si tienes suerte y todo sale bien, tu pie volverá a su función normal—Comenzó todavía nervioso —Y sino es así, puede que no vuelvas a caminar bien. Nico sollozo al escuchar esto último. Sabía bien que el resultado del tratamiento puede determinar si su carrera seguía adelante o no. Pero el daño era demasiado fuerte, solo un animal podría haber hecho algo así. Y el responsable dormía plácidamente en la cama de su amante.
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