Escapar de ti [EPÍLOGO]
22 de diciembre de 2025, 18:51
Había pasado un año desde aquel tráfico accidente que le cobro la vida a una persona y trunco los sueños de otra.
Al principio Lewis no aceptaba lo que había hecho.
Y si bien se había tratado de un accidente, los rumores no se hicieron esperar.
Comenzó a variar el móvil del crimen, acusándolo de haberlo cometido guiado por los celos y el resentimiento que sentía hacia su ex pareja.
Se decía que Lewis no había aceptado que Sergio lo rechazara y continuará con su vida sin él a su lado.
Que la mala temporada que había tenido con Manon, sumado a perder el papel de Solor, lo habían llevado a un estado de desesperación y recelo.
Y lamentablemente había desquitado su rabia, celos e impotencia con la persona equivocada.
Por otro lado, él se defendía diciendo que no había sido su intención acabar con su vida.
Solo había sido un empujón. No esperaba que cayera del escenario tan bruscamente.
Él no quería matarlo, él lo amaba.
Pero al final no pudo hacer nada con la sentencia que se le fue dada. Que para su suerte habían sido de solo siete años.
Sin embargo, sabía bien que su vida ya estaba más que arruinada.
No podría volver a los escenarios, nadie pagaría por ver a un asesino.
Todas las puertas se le habían cerrado.
Se había convertido en un monstruo para cualquiera que supiera su historia.
Pero nadie quería oír lo difícil que había sido estar con alguien como Sergio.
No, él se había vuelto casi un santo.
No importaba cuántas veces se hablarán de sus mentiras y engaños, que tenían como principalmente fuente a sus ex amigos. Nadie creía en eso.
Se había vuelto una víctima de un malvado ser que sintió celos de su éxito.
Y de pronto, el sujeto que solo había formado parte del cuerpo de ballet, se había convertido en una estrella apagada.
Y todos querían un poco de él.
Todos hablaban de él.
Siempre bueno, nunca malo.
El ángel.
El perfecto.
Mientras que su verdugo pagaba por no haberse librado de su control.
Sus amigos lo visitaban de vez en cuando.
Pero esa tarde recibió la visita de una persona inesperada.
Nico estaba sentado del otro lado del cristal, con una expresión derrotada y el cabello algo largo.
—Ha pasado mucho tiempo desde que te ví —Comenzó Lewis— ¿Qué te trae por aquí?
—La vida no nos ha tratado justamente, quería saber si estabas bien—Respondió el rubio— A veces paso cerca de Monier, y siento como si él todavía estuviera ahí.
El ambiente se puso tenso en un instante.
—Él ya no está aquí para seguirnos torturando —Lewis parecía tranquilo al hablar de Sergio, como si su persona ya no lo perturbara más.
Había estado asistiendo a terapia para superar lo ocurrido.
Gracias a esto descubrió y reconoció el mal que Sergio había hecho en su vida.
La forma en como lo había manipulado hasta hacerlo dependiente de él.
Su vida giraba en torno a Sergio y a todo lo que él quería.
Cómo le daba amor por montones y luego le arrebataba la estabilidad hasta hacerlo sufrir.
Se había acostumbrado a su trato volátil y justificado con malos días.
También reconoció su obsesión por el orden, en el sentido de tener expectativas demasiado precisas sobre sus parejas.
Algo peligroso si tienes dependencia hacia está.
Y él estaba aferrado a una idea de Sergio, de como debía ser para él y con él, pero sin darse cuenta de que esa fachada había sido derribada hace tiempo.
—No puedo entender por qué lo hiciste, él siempre me decía lo mal que estaban las cosas entre ambos—Comenzó Nico mientras jugaba con sus manos—Pero quiero saber tu versión.
—Él siempre jugó a ganar—Continuó el moreno— Incluso ahora, él sigue ganando. Siempre estaré encerrado siendo el monstruo, y él siempre será el bueno. No importa que versión te cuenten.
—Lamento lo que te paso—Respondió el rubio, y Lewis no pudo evitar sollozar.
Era la primera vez que alguien fuera de su grupo de amigos le decía eso.
Y realmente no sabía que necesitaba tanto oír eso.
—Lamento lo que te hizo a ti —Dijo el moreno y Nico tocó su pierna con delicadeza.
No había sido difícil deducir quien le había hecho daño después de enterarse de quién era Max y que importancia tenía en la vida de Sergio.
Sabiendo bien su historial violento, supo que este había sido el encargado de su propia tortura y caída.
—Al menos no está más aquí, y todo termino finalmente —Respondió Nico levantándose de su asiento, apoyándose en el bastón que ahora usaba para poder caminar bien.
Lewis lo observó marcharse, sintiendo mucha pena y tristeza por su ex novio.
Ninguno de los dos merecían lo que les pasó, eso lo tenía claro.
Regreso la mirada a la silla frente a él y por un momento sintió ver a Sergio sentado ahí.
Rápidamente cerró los ojos y negó con la cabeza, hasta que los abrió y se aseguró de que no había nadie en ese lugar.
Esa tarde mando una carta donde expresaba su más grande pesar sobre lo ocurrido.
Cuando Max, ahora convertido en una estrella de los escenarios, recibió esta carta, decidió que la leería después de su función de esa noche.
Estaba presentando “El lago de los cisnes”, y él era el príncipe.
Cuando bailaba sentía que Sergio estaba a su lado, apoyándolo.
Y por momentos le gustaba imaginarlo sentado entre la audiencia, orgulloso de verlo ser tan exitoso.
Esa maquinación mental le funcionaba para sacar a flote su talento. Pero con el paso del tiempo dejo de hacerle efecto.
Lo extrañaba demasiado.
La idea del él era alimentada por muchos delirio mental, buscando imaginar una vida a su lado.
Pero cuando la noche llegó a su punto máximo y abrió la carta caminando a casa en medio de la noche, algo dentro de él comenzó a morir.
“¿Qué se siente vivir sabiendo que sin ti él aún estaría con vida?”
Esa pregunta que venía en aquella carta lo había ahogado.
Lewis descubrió quien había mandado las imágenes y vídeos, y ahora le haría saber que su actuar fue provocado por sus deseos egoístas.
Abrir de nuevo ese recuerdo comenzó a atormentar al rubio.
Ya no servía de nada hacer ejercicios mentales para aliviar su dolor.
Camino hacia uno de los puentes más altos de la ciudad y dejó caer su cuerpo al agua.
“¿Se puede morir dos veces?” Pensó.
Max se había convertido en un cascarón vacío desde la muerte de Sergio.
Se convenció a si mismo de que su amado hubiera deseado una vida de éxito para él.
Que cumplieran su sueño juntos.
Una vez más, Max se había equivocado.
Él había matado a Sergio de manera indirecta, y ahora pagaría sus culpas en aquella fría agua.