ID de la obra: 1533

Stolen Kisses

Slash
NC-17
Finalizada
4
Fandom:
Tamaño:
109 páginas, 32.902 palabras, 20 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
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Culpable o no [FINAL]

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A la mañana siguiente todo transcurrió con normalidad, pero Sergio fue llamado para una reunión privada con el profesor Christian. Este había sido uno de los jueces que decidió quien iba a protagonizar la bayadera. Cuando Sergio entró a su oficina fue recibido por un cálido apretón de manos. En medio de la conversación, que estaba más llena de felicitaciones y expectativas, surgió un tema interesante. —Estoy seguro que lo harás sensacional, no fue una cuestión de suerte lo que sucedió ese día—Dijo el profesor sin esperar que esto último despertara las dudas en el joven bailarín. ¿Cuestión de suerte? ¿Quién creería eso? —Quisiera saber, si no es una intromisión, pero ¿Realmente impresione a todos los jueces?—Pregunto el pelinegro. Christian hizo una mueca de disgusto, no debería mencionar quién sí y quién no confío en él. —Me gustaría saberlo, para recibir retroalimentación aunque sean críticas duras —Insistió Sergio, con el carisma que los caracterizaba— Realmente quiero dar lo mejor de mí. Sus palabras parecen sinceras, lo que llevo al profesor en confiar en sus deseos de mejorar. —Solo hubo una crítica y voto en contra—Comenzó el profesor Christian —Se trata del profesor Alonso, no creyó que fueras tan bueno o mejor que Lewis. Sin embargo, no podíamos arriesgarnos con este último. Ya sabes que no está en su mejor momento. Sergio sonrió algo disgustado. Eso no era lo que había acordado con Fernando. Sin embargo, siguió actuando con tanta naturalidad como le era posible. Pero había una deuda que tenía que pagarse y esperaría al momento indicado para hacerlo. Los días posteriores a su discusión y quiebre final con Lewis, Sergio siguió recibiendo llamadas y mensajes de su ex pareja. Aunque le alertaba la ausencia de Nico, lo dejo pasar porque debía enfocarse en su papel como Solor. Hizo la prueba de vestuario, los ensayos, todo iba tan bien como si fuera el mejor momento de su vida. Max lo seguía como un perro faldero y Lewis sufría en silencio por su amor. Cuando este último intento refugiarse en los brazos de George, cometió el error de llamarlo por el nombre de su ex pareja cuando este confesaba su amor. Esto termino de romper su corazón, confirmando sus sospechas como un premio de consolación. Pero siguió a su lado con la idea de hacerlo cambiar de opinión. Que no valía la pena seguir rogándole a Sergio. Todos en la academia Monier se habían dado cuenta de lo sucedido. En primer lugar, comenzó a correrse el rumor de que Lewis había dejado a Sergio en un arranque de celos por haber obtenido el papel de Solor. Una mentira difundida por su propia ex pareja. En segunda, se decía que Lewis y George comenzaron una relación antes de que el primero terminara con su ex novio. En tercera, Max había ganado cierto protagonismo como pretendiente del que parecía ser la nueva estrella de Monier. Era como si cada pieza hubiera sido posicionada a propósito con la finalidad de beneficiar a Sergio. Ya sea por suerte o inteligencia, el pelinegro había sido capaz de sacar provecho de cada situación que se le presentará. A unos días de la primera función de “La bayadera” Sergio mantenía su juego cruel contra Lewis. Ni siquiera él sabía cuándo pararía con eso. “Necesito más tiempo” “No puedo estar con alguien tan inseguro” “Eres demasiado complicado y absorbente, me asfixias” “Has demostrado ser demasiado traicionero para amarme de verdad” “¿Cómo puedes amarme si no te amas a ti mismo?” Eran muchas de las respuestas que le daba cada vez que se encontraban en los pasillos de la academia. Sus amigos comenzaron a decirle a Lewis una y otra vez que ya lo dejara ir. Ninguno de ellos quiso tocar el tema de la infidelidad. No querían hacerlo sufrir más. Pero de igual forma le hacían saber que Sergio no era una buena persona y que su presencia en su vida no traería nada bueno. Sin embargo, Lewis se aferraba a él. Sentía que podía hacerlo volver a quien era antes. Que podía reparar aquello que se había fracturado. Creía que podían ser felices una vez que terminará el año y salieran de la academia. Soñaba con una vida a su lado. Vivía de una fantasía que ya se había terminado y él no podía dejar ir. Sergio ya no era el hombre del que se había enamorado. Algo en él había cambiado. Un espacio en blanco, un mar sin fin, eso era lo que había entre ambos. Sergio lo soltaba lo suficiente para hacerle creer que era libre de él, pero luego lo retenía haciéndole saber que no podía vivir sin este. Su relación era como una cuerda que por momentos se tensaba y luego se aflojaba. El pelinegro parecía disfrutar con su dolor, con la incertidumbre en su corazón y con su alma afligida. Y todo llego a su punto máximo en la noche de estreno de “La bayadera”. Después varias funciones desastrosas con un bailarín que no parecía encontrar su lugar en el mundo, el público estaba expectante ante la idea de una nueva estrella salida de la academia Monier. Lewis estaba presente, aunque fuera blanco de burlarse y chismorreos. No le importa en absoluto. Quería que Sergio supiera lo mucho que lo apoyaba. Que no tenía envidia o resentimientos por un papel. Deseaba que eso lo hiciera reflexionar sobre su decisión de dejarlo. Y George solo lo miraba con preocupación. Por otro lado, un plan comenzaba a caminar a pasos acelerados tras bambalinas. Sergio, tan vengativo como cruel, había dado aviso a las autoridades escolares sobre el comportamiento inapropiado del profesor Fernando. Mandó el audio de su confesión, obviamente editado para quitar su propia voz de este y así revelar la verdadera naturaleza de la antigua estrella de los escenarios. A unos momentos antes de comenzar, el profesor Fernando fue llamado para retirarse del lugar. Sin saber lo que pasaba, él no esperaba dicha escena. Había decidido rescindir de su contrato después de finalizar su última producción a la cabeza, como lo era la bayadera. Pero fue sacado a empujones cuando vio que Lawrence, el padre de Lance, lo observaba con desdén y molestia. El señor Stroll era muy protector con su hijo, y se encargaría de arruinar la vida del hombre que se aprovechó de él. Lance era demasiado cobarde para enfrentarse a su padre, y se limitó a guardar silencio en su presencia. Aunque en el fondo quería correr y vengarse de Sergio por ser tan cruel con él. Comenzó el primer acto sin tropiezos. Sergio sentía que finalmente estaba cumpliendo su sueño. Que ahora era la mayor estrella de Monier. Lewis miraba muy orgulloso a su ex pareja, le demostraría que él también estaría apoyándolo sin importar que el foco no estuviera sobre sí mismo. Max, quien ya estaba harto de la insistencia de Lewis, había decidido exponer lo hecho por Nico y Sergio. Sabía que eso rompería para siempre su relación. Así que cuando empezó el segundo acto, el celular de Lewis sonó con la llegada de un mensaje. No estaba para distracciones, pronto sería el solo de Sergio y no quería perderselo. Pero ante la insistencia con tantos mensajes, reviso su teléfono con molestia. Eran una serie de fotografías y vídeos de Sergio junto a Nico. En estas se besában como una pareja enamorada, además de tocarse de la misma forma en que creyó haber visto que Sergio lo hacía con Max. Sus manos comenzaron a temblar. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Pero no, no de tristeza. Eran de rabia. Estaba muy molesto. Sergio había jugado con su mente y corazón. De pronto todo comenzó a hacer sentido en su cabeza. Recuerdos de varios momentos en que él trio había compartido salidas y bromas, donde se notaba cierta complicidad entre Sergio y su ex novio. Entonces se dio cuenta de que había sido engañado más de una vez. Primero con Nico, luego con Max. ¿Quién era Sergio? ¿Por qué le hizo eso? ¿Que satisfacción obtenía al hacerlo sufrir así? El pelinegro sabía bien cuánto lo amaba y eso no lo detuvo. George se acercó a ver aquello que había puesto tan mal a Lewis. —Te lo dije, él nunca respeto su relación—Susurró el más joven— Y todos lo saben. George recordó cuando Lando le contó sobre el encuentro en el departamento de Lewis. Y comenzó a sospechar del círculo de amigos de Lewis cuando hablaban de Sergio y se notaba que ocultaban algo. El más joven había sido el único capaz de decirle la verdad de frente, y aún así no le había creído hasta que vio las fotos. Pero nada lo había preparado para lo que estaba a punto de suceder. El solo de Solor había comenzando, pero eso poco le importaba al moreno. Sergio parecía una pluma en el aire. Saltaba con una gracia magnética a los ojos de la audiencia. “Todo lo que siempre he querido, que he merecido, está a unos cuantos pasos más” pensó el pelinegro para sí mismo. Su variación de Solor estaba siendo magnífica. Pero Lewis atravesó el escenario hecho una furia. Corrió hacia donde estaba su ex pareja, sin darse el tiempo de pensar. Sentía que no podía controlar su cuerpo, sus manos, su cabeza. Creyendo haber sido la burla de todos, hasta de sus propios amigos. ¿Quién guarda silencio en una situación así? Y él avanzaba cómo si estuviera actuando en automático, guiado por el dolor y el resentimiento. Resultados de una tortura larga y agónica, donde Sergio había sido su principal verdugo. El pelinegro no lo vio venir, solo sintió unas manos empujándolo salvajemente. Al estar en medio de su baile, y justamente en un salto muy alto, tropezó entre sus propios pies y no pudo encontrar el equilibrio ni la fuerza para detener su cuerpo, cayéndose de una altura mayor a la del escenario. Golpeándose fuertemente contra el suelo. Justo donde estaban las escaleras, donde el amortiguador fue su cuello. Un grito de horror ensordecedor sacudió a la audiencia, quienes apenas procesaron lo que acababan de presenciar. Todo paso demasiado rápido. Pero para Max todo se sentía como una película en cámara lenta. Se levantó de donde estaba y corrió hacia donde había caído su amado. Sentía que le faltaba el aire en sus pulmones cuando vio su cuerpo inmóvil en el suelo. Toco su mejilla con delicadeza, pero no parecía que obtendría respuesta. El director de la orquesta intento tranquilizar a las personas, pero no podía despejar su vista de la terrible escena. Lewis se quedó inmóvil al ver lo que había hecho. No fue su intención. Sin embargo, eso no importaba ahora. Porque los hechos eran eso, hechos. El rubio camino hacia él tan furioso como destrozado. —¡¿Qué hiciste?! ¡¿QUÉ HICISTE?!—Pregunto Max mientras colocaba su manos en el cuello del moreno, apretándolo con fuerza—¡LO MATASTE! Lewis no hizo nada por defenderse, por más que sintiera como le faltaba el aire en sus pulmones. Carlos intervino en un golpe, todavía sin entender lo que estaba ocurriendo. El castaño separó a los dos hombres con la ayuda de Charles, Lance y Lando. Max quería matar a Lewis por lo que había hecho. Pero en ese momento ya era imposible, pues más personas comenzaron a interceder para evitar otra tragedia. La audiencia comenzó a levantarse de sus asientos y abandonar el lugar. —¿Qué hiciste?—Susurró Carlos cuando se detuvo frente al moreno. George camino a través del escenario, observando con horror aquella escena. Se lamento por no reaccionar a tiempo y detener a Lewis de su locura. Pero ya era tarde. El precio de la verdad había cobrado a su más odiada víctima. Y más de una persona murió esa noche. Con Sergio se fueron todos los sueños y esperanzas de Lewis. Y con él también fueron sus mentiras.
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