Moon Lovers [Chestappen]

Slash
NC-17
Finalizada
4
Fandom:
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
26 páginas, 7.148 palabras, 6 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
Compartir:
4 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Luz de luna

Ajustes
Habían pasado días desde que la princesa presenció a los dos amantes escondiéndose del resto. Pensó en más de una ocasión en como resolver el problema sin afectarlos a ambos. Aunque claramente no debían continuar con su aventura. Jane analizo la situación y llegó a una simple solución. Era una tarde tranquila cuando Emilian paseaba en los jardines en compañía de su amado. El príncipe nunca se había sentido tan feliz y afligido al mismo tiempo. Su corazón revoloteaba de felicidad al estar junto a la persona que amaba, quién provocaba sus sonrisas y le robaba suspiros. Pero su mente se sentía angustiada debido a la incertidumbre que le generaba el saber si este sentía lo mismo por él. Michel sabía que el príncipe jamás lo vería en serio. Era su cortesana, y serlo significa que no hay amor entre ellos, solo placer. Pero había pasado tanto tiempo juntos que sentía que su corazón se rompería si no estaba a su lado. Sin embargo, debía recordar cuál era su realidad. Él solo era su cortesana y nada más. Estaban conversando tranquilamente cuándo fueron interrumpidos por la llegada de un mozo, que le aviso al príncipe que debe presentarse ante el Rey. Emilian se puso algo nervioso, no era usual que su padre solicitara así de la nada. Sin embargo, no se podía negar a las órdenes del Rey, así que se despidió de su amado para atender su audiencia. Michel no le dio mucha importancia, pues creía que era algo de lo que no estaba involucrado. Pero no pudo evitar darse cuenta que un par de hombres lo observaban a lo lejos. Cuando Emilia llegó hasta su padre y este comenzó a hablar de sus planes, entendió que nada bueno saldría de esa conversación. Principalmente cuando notó la presencia de su hermana quien parecía estar más nerviosa de lo que alguna vez la había visto. Y mientras más hablaba el rey más entendía hacia dónde se dirigía toda esa situación ”Llegamos a la conclusión de que es momento de sellar un matrimonio qu beneficia el reino” Le informó su padre sin decir más. No explicaciones. No preguntas. Nada. Pero había algo raro en su voz. No era la calidez habitual que recibía por parte de su progenitor. No, había algo más que no se le estaba diciendo. Sin embargo, sabiendo que sus opciones eran muy limitadas, y sin querer llegar a una confrontación, decidió agachar la cabeza y a sentir ante la propuesta. Aunque de propuesta tenía poco, pues sus opiniones no eran recibidas ni pedidas. No era una pregunta, sino una confirmación. No era un padre preguntándole a su hijo si quería casarse, era un rey ordenándole a su heredero el hacerlo. Emilia se apresuró a regresar a sus cámaras privadas y solicitó la presencia del compositor de inmediato. Michel no esperaba que el príncipe lo llamara de una manera tan evidente. Normalmente se ponían de acuerdo respecto a las horas en las que se verían. Pero Emilian se había desaparecido toda la tarde, y para cuando recibió la noticia de que debía verlo ya había oscurecido. El compositor acudió a su llamado sintiéndose nervioso, pues por alguna razón no se sentía del todo cómodo. —Esto es un desastre —Dijo el príncipe apenas lo vio entrar y lo tomó de la mano para llevarlo hasta su cama, donde lo abrazó. —¿Qué ha pasado?— el pelinegro no sabía que lo tenía tan afligido, así que solo se limitó a envolverlo en sus brazos. —Terribles noticias, simplemente eso—Comenzó el rubio mientras se refugiaba en su pecho—Han decidido que debo casarme, sin siquiera cuestionar si estoy cómodo con la idea. Michel tragó en seco cuando escuchó esto. De pronto se sintió como si todos sus miedos se hicieran realidad en un instante. La vida le recordó, una vez más, quién era y qué posición ocupaba en la vida del príncipe. No era nadie importante. Sabía que tarde o temprano llegaría a pasar eso. Emilian es una persona de suma importancia y su descendencia es primordial. La verdadera pregunta ahora era: ¿Se quedaría, incluso si tuviera que verlo con otra persona? ¿Incluso si el príncipe le profesará amor eterno a alguien más? ¿Podría su corazón soportar eso con tal de estar a su lado? No lo sabía con certeza, pero temía demasiado el futuro. Dió un largo suspiro, intentando calmar sus emociones. No podía evitarlo, quería llorar de solo pensarlo. Emilian, ajeno a esto, solo se abrazaba con fuerza su cuerpo. Pensaba que, de casarse con alguien más, su corazón se amargaría eternamente. —Es su obligación— Fue lo único que salió de la boca del compositor. El príncipe se giro a verlo, negando con la cabeza mientras una lágrimas se deslizaba por su mejilla. —Pero no es lo que deseo—Respondió separándose de su cuerpo. —A veces no podemos tener lo que deseamos—Comenzó el pelinegro —Y algunas personas simplemente tenemos que callar y dejar que todo pase. El rubio no podía creer lo que salía de la boca de su amado. Se negaba a que creyera eso. Quería que le dijera que eso le hacía daño. Que lo amaba y que saldrían juntos de eso. Deseaba, con todas sus fuerzas, que aquel hombre frente a él luchara por su corazón. —No, me negaré y no podrán decirme nada—Comenzó el rubio, mientras limpiaba su rostro con sus manos—Soy su único hijo, no puede obligarme. Y, cuando yo sea Rey, haré lo que quiera y tú estarás a mi lado. Michel sonrió. Le parecía tierno pero también problemático el actuar del príncipe. No había posibilidades de que eso llegara a suceder y lo sabía muy bien. Era una fantasía, tal como su relación, no era real. O al menos eso creía. —No debes desatender tus responsabilidades —Le recordó —Además, yo debo irme pronto. Emilian lo miro estupefacto. ¿Que llevo a Michel a tomar esa decisión? Esa tarde, mientras el príncipe estaba en audiencia con su padre. Michel se percató de que su instinto no era erróneo y que, efectivamente, lo estaban observando. Eso, sumado al repentino compromiso del príncipe, llevo al compositor a creer que se estaba comenzando a sospechar de la relación que ellos mantenían. —No hagas esto, por favor—Rogó Emilian mientras lo tomaba de las manos—No me dejes, te lo suplico. —Un príncipe no debe suplicar, y mucho menos a alguien tan inferior—Estas palabras le dolieron más al príncipe que al propio compositor. ¿Realmente creía que no valía nada? —Eres muy importante para mí —Comenzó el rubio— Quizá no empezamos de la manera más convencional, pero eso no significa que no sea real. Estoy enamorado de ti, y me niego a renunciar a esto. Michel no podía creer lo que estaba escuchando. Sintió que su corazón latía rápidamente, impulsado por un sentimiento de alegría y tranquilidad. Sabiendo que sus sentimientos eran correspondido. Que no era visto como un simple objeto de placer. —¿Es real? ¿De verdad?—Susurró el compositor mientras apretaba con fuerza la mano de su amado—Porque para mí lo es, pero mi corazón teme ser lastimado. Emilian no respondió, en su lugar se acercó a su rostro y junto sus labios tiernamente. Y cuando se separó, solo un poco, lo miro directamente a los ojos, admirandolo por completo. Deseando siempre verlos. —Vamonos juntos—Propuso el príncipe—No puedo vivir sin ti, no soportaría estar lejos de lo nuestro. Michel sentía mil emociones al mismo tiempo. Amaba a Emilian, pero no quería ponerlo en riesgo. —Ellos te necesitan, eres el heredero —Le recordó, pero el rubio negó. —Se las pueden arreglar sin mí, pero yo no puedo hacerlo sin ti—Explicó—A tu lado todo se siente más real, más vivo. No necesito aduladores, tú eres el único que me importa. El compositor entendió que no podría hacerlo desistir de la idea. Principalmente porque él sentía lo mismo. Pero escaparse tampoco le parecía buena idea. Sin embargo, ¿Qué más opción tenían? Jamás le permitirían estar juntos si permanecía allí. No se arrepentiría de pasar toda su vida con Emilian, pero era un movimiento arriesgado. —Esta bien—El pelinegro se rindió —Pero si lo haremos, tendrá que ser rápido. El rubio sonrió ante esto. Él solo deseaba una vida tranquila junto a la persona que amaba. Y todo parecía estar tomando lugar para cumplir su deseo. Michel correspondía sus sentimientos, aceptó huir juntos y todo por amor, un amor real, lo único real en su vida.
4 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)