Mastermind
22 de diciembre de 2025, 18:47
Max estaba a punto de alejarse de la puerta cuando vio como los dos jóvenes caminaban con dificultad.
Checo no podía con el cuerpo de Lewis, quién tenía problemas para mantenerse en pie.
El rubio vio esto como una oportunidad de acercarse a su futuro hermanastro, y no lo iba a desaprovechar.
Salió fingiendo que iba al baño, y actuó un poco desinteresado cuando paso a su lado.
Entonces se giró y observo al pelinegro luchando.
—¿Quieres que te ayude? —Pregunto Max regresando hacia los dos jóvenes.
Checo no confiaba en él.
—No, puedo solo—Respondió el pelinegro y Max negó con la cabeza mientras sonreía.
—Vamos a dentro—Pidió Lewis casi en un susurro.
—No, no, ya nos vamos—Checo lo regaño mientras intentaba evitar que volviera a la sala.
Max no espero a que le pidiera ayuda, tomo a Lewis del brazo y lo levanto con facilidad.
El pelinegro no dijo nada y los tres salieron del lugar.
Llegaron al auto de Lewis y lo pusieron en la parte de atrás. El rubio estaba más que listo para recibir el agradecimiento que merecía.
Sin embargo, Checo lo ignoro y regreso adentro.
Max miraba a Lewis en la parte trasera del auto. Le hacia gracia verlo en esa situación.
—No…—Susurro el moreno y el rubio se acercó a intentar escuchar lo que decía—No me dejes—En ese momento saco su teléfono y comenzó a grabar todo lo que salía de su boca.
Checo no estaba de buen humor.
Primero el beso con Lewis, después el chicle de Max que no se despegaba de ambos y ahora las quejas de sus amigos por dejar la fiesta temprano.
—¿Por qué no se van ustedes solos? —Pregunto Carlos mientras abrazaba a Charles con fuerza, intentando no caerse en el camino.
—No puedo dejarlos solos a ninguno de ustedes, tontos—Respondió Checo mientras a lo lejos veía a Max aun lado del auto.
Para ese punto el rubio ya había obtenido lo que quería y ahora solo le quedaba fingir que le importaba un poco el estado de Lewis.
—¿Qué hace aquí? ¿Ira con nosotros? —Pregunto George observando a Max.
Checo lo miro con disgusto.
Sus instintos le decían que no confiara en él.
Además, era consciente de que Max sabía que él había provocado su ausencia en la cena de anoche. Solo esperaba cuando el momento en que regresara el golpe.
—Solo suban al auto—Dijo Checo dejando en evidencia su mal humor.
—Que no te ponga nervioso ese tipo—Bromeo Lance—No hará nada con nosotros a tu lado.
Checo simplemente desconfiaba demasiado.
—Esta noche nos quedaremos en mi casa—Ofreció Charles—No podemos quedarnos con Checo, recuerden su mudanza.
—Pues apúrense, me quiero ir lo más rápido posible—El pelinegro parecía cada vez más incómodo con la presencia de Max.
Llegaron hasta el auto y el rubio solo observaba como se acomodaban dentro de este.
Una vez listos, Checo no tuvo más opción que dirigirle la palabra.
—Gracias…—Escupió con molestia.
—De nada—Respondió Max en un tono burlón.
Se divertía viéndolo tan enojado.
El pelinegro subió al auto y comenzó a conducir alejándose del tipo que simplemente detestaba.
Max reviso su teléfono para ver el video que había grabado minutos atrás.
“No me dejes… perdóname Nico”
Sonrió una vez más.
Pero había una pregunta que no dejaba de rodar en su mente.
¿Perdón por qué? Pensó.
Todos creían que habían terminado por la distancia, ¿Acaso sucedió algo más?
Después se encargaría de eso.
Esa noche volvió temprano a casa, sorprendiendo a su padre.
Se encerró en su habitación y visito el blog al que parecía ser adicto.
“Extraños movimientos esta noche, parece que un matrimonio ayudara a componer una amistad”
Esa entrada le dejaba saber que alguien los había visto salir del lugar esa noche.
Los siguientes días se puso manos a la obra con su plan para conquistar a Checo.
Lo observaba todo el día, Deseaba saber todo lo que le gustaba para hacer más fácil su tarea.
Quería que cayera a sus pies.
Finalmente llego el día de la mudanza. El rubio se mostró interesado en la comodidad de su nueva familia, algo que despertó las alarmas en Checo.
Él era el hijo modelo, no Max.
El pelinegro estaba acomodando sus cosas en su nueva habitación, cuando de repente tocaron la puerta.
—¿Quién es? —Pregunto con un tono amable.
—Max—Respondió el rubio.
—Vete—Contesto a secas.
Sin embargo, el rubio no iba a ceder ante sus alejamientos. Y entro a la habitación, aunque se le había negado el permiso.
—Necesitamos hablar—Dijo Max intentando sonar amigable.
—No tengo nada que hablar contigo—Respondió sin siquiera voltear a verle.
El rubio se molesto ante esto y se acercó rápidamente a Checo, lo tomo del brazo y lo obligo a voltear a verle.
—Creí que eras el de los buenos modales—Dijo Max casi en un susurro.
Ambos estaban peligrosamente cerca el uno del otro.
Checo no lo quería admitir, pero eso lo puso nervioso.
—Suéltame—Intento sonar amenazante, pero esto solo provoco una pequeña sonrisa en el rostro del rubio.
—¿O sino qué? —Volvió en a hablarle en el mismo tono.
—No tienes idea de cuanta fuerza tengo.
—Podemos ponerlo a prueba—Max seguía sonriendo.
Entonces lo soltó, no era el momento indicado.
—Sal de mi habitación—Pidió Checo la manga de su brazo.
—No—El rubio volvió al tono juguetón—Vine a hacer las paces.
Checo lo miro con incredulidad.
—Eres demasiado problemático para si quiera poder comportarte—Le recordó—No me hagas perder el tiempo y vete.
—¿Y lo de ayer que fue? —Max insistió—Solo intento que nos llevemos bien. No podemos pelear para siempre.
—No estoy peleando contigo, créeme.
—La competencia entre nosotros…—Insistió el rubio, pero fue interrumpido.
—No existe tal competencia, nunca has sido rival para mí.
No había un tono de broma en sus palabras, lo decía en serio.
Max respiro profundo. Realmente le molestaba su actitud.
—Ahórrate el discurso y vete—Checo volvió a hablar—Tengo suficiente con soportarte en la escuela, no lo haré en mi casa.
“Mi casa” no solo quería robarse a su padre, sino también su hogar.
—Eventualmente tendremos que convivir—Continuo el rubio—Al menos hay que hacerlo por nuestros padres.
Sus intenciones parecían buenas. Pero no eran suficiente para convencer a Checo.
—No es justo para ellos tener que soportar nuestras peleas, no cuando están planeando su boda—Insistió—Al menos hagamos la paz en casa.
Tenía más sentido.
Checo preferiría no tener que verle, pero no le costaba nada fingir que le agradaba frente a sus padres.
Lo miro de arriba a abajo, había cierto desprecio en su mirada.
Dio una media sonrisa, pensando que no seria mala idea un poco de paz en los momentos adecuados.
—Bien—Respondió—Ahora largo de mi cuarto.
Max salió sin protestar.
Estaba feliz con el resultado. No era perfecto, pero había sido un avance.
Al menos Checo había aceptado la paz en casa. Aunque eso sería lo último que tendrían.