ID de la obra: 1543

══ᴄʀᴀᴢʏ ᴅᴀʏꜱ ᴀɴᴅ ɴɪɢʜᴛꜱ══

Slash
NC-17
Finalizada
5
Fandom:
Tamaño:
6 páginas, 1.695 palabras, 31 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
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Desired

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Max estaba frustrado. Desde ese día que se besaron no había podido encontrar la oportunidad de volver a hacerlo. Sergio había puesto una barrera entre ambos. El día después de su borrachera, el pelinegro lo corrió de su habitación y actuó fríamente hacia él. Pero había algo que llamo su atención los siguientes días. El pelinegro ya no se juntaba con Lewis. Se moría por saber lo que había pasado. Pero incluso el blog Good boys go bad no había publicado nada al respecto. Se sentía estancado en su plan. Rápidamente entendió que Sergio no se enamoraría tan fácilmente como lo pensó, pero si existía cierta tensión sexual entre ambos. Y sus planes se vieron frustrados cuando sus padres anunciaron que se casarían lo antes posible, ya que a Toto le habían salido varios asuntos de trabajo que debía atender y solo tendrían una semana de luna de miel antes de viajar por trabajo durante un mes. Tres días. Eso era todo lo que tenía. El plan había cambiado. Ya no iba a enamorarlo, ahora tendría que llevarlo a la cama antes de la boda. Checo caminaba por los pasillos de la escuela. Miraba a lo lejos a Lewis, se veía feliz sin él. Su corazón había estado sufriendo en silencio. Estaba enamorado de una persona que no le correspondía, pero aun quería ser su amigo. La boda de sus padres seria dentro de poco y le hubiera gustado solucionar todo con su amigo y así poder ir a la boda juntos. También estaba el asunto de Max. Admitía que se sentía atraído por él. Le gustaba besarlo, más de lo que hubiese deseado. Pero recordaba que pronto serian hermanastros y no quería arruinar, y complicar, más las cosas. Por esa razón evitaba estar cerca del rubio. Pues este ya había demostrado no tener autocontrol al momento de arrinconarlo. Llego a su casillero y encontró una nota dentro de este. Curioso, la abrió. “Te extraño :c” Su corazón dio un vuelco. Conocía esa letra. Comenzó a buscarlo con la mirada, esperando encontrarlo pronto. Y así fue. Lewis se había ocultado detrás de un muro, intentando observar la expresión en su amigo mientras leía su nota. Checo camino hacia él, sintiendo sus pasos pesados al ritmo que llevaba. Si pudiera, volaría. —Yo también—Soltó apenas llego hasta él. —¿Sigues molesto conmigo? —Pregunto casi en un susurro. El pelinegro negó con la cabeza. —Solo quiero dejar de ignorarnos—Pidió. —¿Todo olvidado? —Propuso. Checo no estaba seguro de esto. Era como volver al mismo problema una y otra vez. Pero estar lejos de Lewis tampoco era una opción. —Olvidado. Esa tarde la pasaron juntos, algo que molesto al rubio. Pues sentía que todos sus avances no habían servido de nada. Necesitaba tener la atención de Sergio solo para él. Pero los dos días restantes no hubo avance, todo estaba perdido. Checo por su lado había vuelto a sonreír como antes. Solo quería la vida que conocía y nada más. Había invitado a Lewis a la boda y este acepto a ir gustoso. Todos sus amigos estarían ahí. No más soledad. El pelinegro estaba alistándose para la boda, se puso su mejor traje y se miró al espejo sintiéndose muy atractivo. Estaba decidido a que esa noche fuera perfecta. Max no podía estar más molesto. Su plan no pudo llegar a concretarse gracias a la necedad de Sergio y la intervención del idiota de Lewis, como le gustaba llamarlo con sus amigos. Termino de arreglarse y salió de su habitación con cara de pocos amigos. La boda se llevó a cabo en un salón precioso, con detalles de columnas y estatuas griegas Además de una hermosa iluminación y muchas flores adornadas con perlas. Aunque la pareja de recién casados estuviese bailando en el centro de la pista, Checo no dejaba de buscar a Lewis con la mirada. De pronto lo vio llegar y sonrió al instante, pero esto duro poco al ver con quien venia de la mano. Lewis había llegado con Nico. Max también se percató de esto y reviso su teléfono al ver la nueva actualización de Good boys go bad: “La pareja más amada esta de regreso; It boy y Charming prince retomaron su relación. Que mal para aquellos que creían tener una oportunidad” El rubio rápidamente volteo a ver a Sergio, pero este ya no estaba en su lugar. Checo había huido al baño, ocultándose de cualquiera que pudiera descifrar la expresión de dolor en su rostro. No quería que lo vieran llorar. “¿Qué juego es este?” Pensó. ¿Por qué Lewis le oculto eso? ¿Acaso lo hizo para burlarse de él? El moreno sabia sus sentimientos, Sergio lo tenía en claro. Pero se acostumbró a mentir para la comodidad de este. Tomo un poco de aguan entre sus manos y se mojo el rostro. Necesitaba aclarar su mente. Ese no era el momento ni el lugar para caer. Regreso a su lugar, intentando disimular que nada había pasado. Sonrió cuando vio a su padre tan feliz. Deseaba alcanzar la misma felicidad. Max lo observaba de vez en cuando. Admitía que le parecía impresionante la fortaleza del pelinegro. Pues sabía que había algo intenso entre este y el moreno. Cuando la pareja se despidió, ambos supieron que era momento de regresar a casa. Era un viaje incómodo. Ninguno de los dos dijo palabra, solo subieron al penthouse. Cada uno se fue a sus respectivas habitaciones, pero Max no dejaba de pensar si seria arriesgado hacer otro movimiento. Sus padres se habían casado, pero existía el divorcio. Él solo tenia que empujar unas piezas, o su cuerpo entero. Apenas se había quitado el saco y la pajarita de su smoking cuando entro en la habitación del pelinegro sin permiso. —Ya hemos hablado de esto—Dijo Sergio mientras se quitaba los zapatos sin siquiera voltearlo a ver. —Que bonita pareja, ¿no? —Se burlo esperando obtener una reacción. Así fue. Checo lo volteo a ver con molestia y se levanto para empujarlo hacia la puerta, exigiéndole salir. —Déjame en paz, por una noche. —Te pongo nervioso ¿No? —Continuo el rubio y se acercó rápidamente al pelinegro, tomándolo de la cintura para juntar sus cuerpos—Por eso siempre me alejas. —No, idiota—Respondió Sergio empujándolo para separarse—¿Acaso no eres consciente de lo que ocurrió hoy? Ahora somos hermanastros, no podemos jugar a esto. Max sabia que tenia que ceder un poco, hacerlo confiar en él. Volvió a pegarse a su cuerpo, y se acercó a su oído para susurrarle. —Pero te deseo tanto—Esto puso nervioso al pelinegro. Ser deseado era algo nuevo para él. —Es una estupidez—Susurro el pelinegro, sin saber si lo decía para Max o para él mismo. Max se apoyo en él, posando sus labios en su mejilla. —Solo por una noche. Entonces se separo un poco para verlo a los ojos, viendo el deseo que tanto quería provocar. Lo había conseguido, esa noche seria suyo.
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