ID de la obra: 1543

══ᴄʀᴀᴢʏ ᴅᴀʏꜱ ᴀɴᴅ ɴɪɢʜᴛꜱ══

Slash
NC-17
Finalizada
5
Fandom:
Tamaño:
6 páginas, 1.695 palabras, 31 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
5 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

God, it's me again

Ajustes de texto
Sergio y Max estaban en la cafetería que había sido escogida para la coartada. —Necesitas relajarte—Susurró Sergio mientras esperaban sus bebidas. El rubio estaba muy nervioso. Temía que todo eso no sirviera de nada. —Siento que voy a vomitar—Respondió Max, su inquietud era evidente. —No pienses en eso—Insistió el pelinegro. Una vez le dieron sus bebidas, ambos salieron del lugar y dejaron que las cámaras los grabaran. Max arrojo la bebida a un bote de basura cercano. Estaba muy estresado. —¿Y ahora qué? —Pregunto el rubio harto de la situación. —Debemos volver a casa y continuar con nuestra rutina—Sugirió Sergio, entonces escucho a Jerome hablarle—Espérame en el auto, voy en un momento. El rubio obedeció y se subió a su automóvil. Le parecía impresionante como su novio podía mentir con tanta facilidad. Al punto de casi autoengañarse con el cuento que les pidieron aprender. — ¿Qué pasa? —Pregunto el pelinegro llegando hasta el abogado. —Malas noticias, la policía está en tu casa y buscan a tu novio—Sergio trago seco al escucharlo decir esto—¿Se han aprendido todo de memoria? —Estamos listos—Aseguró, pero todavía se le notaba nervioso—Llegaremos cuanto antes. Sergio camino de regreso al auto donde su novio lo esperaba. Subió y Max pudo notar como su semblante cambio, pero prefirió no preguntar. Durante el trayecto, el pelinegro tomo su teléfono y vio el mensaje de George. “¿Qué es esto?” —Sergio. No tardo en recibir respuesta. “Parece que se lastimo. ¿Escuchaste lo de Lando? Alguien lo ataco, y sabes bien que no me gusta sacar conclusiones. Pero no pude evitar pensarlo cuando tomé la foto” —George. Llegaron al edificio y bajaron del auto para caminar hacia el ascensor. —Nos están esperando—Susurró Sergio, captando la atención del rubio—Necesito que te concentres—Tomo su mano para entrelazar sus dedos—Recuerda todo lo que hablamos. No lo cuentes como si lo hubieras memorizado, sino como una tontería más. Y si te preguntan si alguien más se quedo con Lando, di que viste a Lewis cerca de ahí. El cambio de planes tomo por sorpresa al rubio. —¿Lewis? —Pregunto en el mismo tono bajo—Él no estaba ahí, no podemos probarlo. —Nosotros no tenemos que probar su presencia, él debe demostrar su ausencia—Insistió el pelinegro—Su palabra contra la nuestra. Sin embargo, Max parecía inseguro ante este nuevo giro. —¿No crees que es demasiado? —Necesitamos una distracción, y esto—Sergio saco su teléfono y le mostro la foto—Es lo suficientemente interesante para sospechar de él. El rubio asintió de poca fe. No creía que fuera buena idea, pero sus relatos debían coincidir y ninguno debía fallar o sería el fin. Llegaron a casa y, apenas se abrieron las puertas, pudieron divisar a unos cuantos oficiales junto a Christian. —¿Padre? ¿Qué sucede? —Hablo Sergio, ya que, según su relato, ellos no saben nada de lo ocurrido. —Un incidente dio lugar en el colegio Kingsley, tenemos por entendido que ustedes son estudiantes—Comenzó un policía—¿Cuáles de los dos es Max…? —Yo—Respondió el rubio interrumpiendo al oficial. —Necesitamos hacerte unas preguntas—Hablo una oficial—No te preocupes, no es un interrogatorio. —De igual forma me quedare junto a mi hijo mientras le hacen las preguntas que quieran—Christian se notaba a la defensiva. Le había dicho a Toto sobre la policía y este le pidió que mantuviera la calma. Se supone que nadie sabe nada. —¿Yo también puedo quedarme? —Pregunto Sergio mientras se acercaba junto a Max. —Solo el tutor puede estar presente—Respondió el oficial. Sergio asintió y se fue a su habitación. Sin embargo, era un manojo de nervios y no pudo evitar escabullirse por el pasillo e intentar escuchar lo que hablaban. —Tu compañero Lando Norris sufrió un altercado dentro de Kingsley y aseguró que fuiste la ultima persona con la que recuerda haber hablado—Comenzó la oficial—Un testigo afirma haberte visto irte con la víctima y que después te vio huir. —Es verdad, hable con Lando—Afirmó el rubio—Pero no recuerdo huir de algún lugar. —¿Qué hablaste con él? —Pregunto el oficial. —Hay un estúpido blog que cuenta los chismes de Kingsley—Comenzó Max—Estábamos discutiendo debido a que el filtro varias cosas a través de este y le pedí que dejara de hacerlo. Ambos oficiales se miraron mutuamente. —¿Y como se lo pediste? —Las implicaciones de esa pregunta no le gustaron a Christian. —Fue una pequeña discusión, jamás lastimaría a mi amigo por un estúpido blog—Continuó el rubio—Sergio me dijo que lo mejor era irnos. —¿Quién es Sergio? —Pregunto el policía—¿El joven que venía contigo? —Si, él quería ir por un café como todas las mañana y por eso salimos de Kingsley—Max intentaba controlar sus nervios. Sabia que dar demasiados detalles podía ser perjudicial. —¿Puedes decirnos exactamente el lugar? —Max asintió—¿Hay algún otro testigo aparte de Sergio? Max se hizo el tonto fingiendo pensar. —¿Alguien que tuviera un problema con tu amigo? —Insistió el policía. —No lo sé, puede que haya alguien, pero esta persona tiene problemas con todo el colegio ahora mismo—Max clavo la espinita de la curiosidad—Pero no lo creo capaz de pelearse. —Max, necesitamos que entiendas la magnitud de lo que sucedió—Hablo la policía—Tu amigo esta en el hospital, está en observación por el golpe que recibió en la cabeza. —¿En el hospital? —Fingió sorpresa e intento sonar preocupado—Pensé que solo había sido una tonta pelea de niños. —¿Quién es esa persona, Max? ¿Puedes darnos su nombre? —El policía volvió a insistir. —No quiero acusar a nadie—Respondió Max bajo la atenta mirada de su padre—Pero es sabido que Lewis Hamilton es problemático. Christian se sorprendió al escuchar la acusación de su hijo, pero intento controlarse para no arruinarlo todo. —¿Podrías darnos los datos de la cafetería? —Pregunto la oficial y Max le dio todo lo que pidió. —Entiendo, por lo que observo, que Sergio es su otro hijo—Hablo el oficial dirigiéndose a Christian—¿Podemos hablar con él? —Si, ahora lo busco—Christian subió rápidamente las escaleras y vio a Sergio espiándolos—Hablaremos después de que se vayan, ahora ve abajo. Sergio bajo actuando con naturalidad, aunque por dentro estaba en llamas. Le hicieron las mismas preguntas y dio respuestas parecidas, pero con pequeñas variantes. —¿Crees que tu compañero Lewis pudo hacer algo así? —Preguntó el oficial mientras le mostraba una foto del rostro golpeado de Lando. Esto hizo que Sergio se sobresaltara. —Él había sido mi amigo por años—Comenzó el pelinegro—Pero si usted me pregunta si lo conozco bien, la respuesta es no. Y dudo mucho que nuestros amigos en común crean eso. —¿Por qué lo dices? —Preguntó la oficial. —El blog expone los chismes de todos, nadie está exento—Continuó Sergio—Él fue expuesto hace poco, y situaciones de esa estilo cambian mucho a las personas, sé de lo que hablo. —¿Y quien escribe ese blog? —Los oficiales comenzaron a tomarle cierto interés a ese tema. —Todos—Respondió el pelinegro, algo que los confundió—No hay ni una persona en Kingsley que no haya escrito un chisme para esa página. Los oficiales se retiraron cuando tuvieron lo que necesitaban para continuar. Y una vez que estos desaparecieron de su vista, Christian exploto. —Ustedes dos son un verdadero circo—Dijo el mayor viéndolos a ambos—¡Estoy rodeado de mentirosos! —Es necesario—Excuso el pelinegro. —No me digas que es necesario—Comenzó Christian—¿Era necesario mentir sobre su ubicación? Sí, ¿Lo era el culpar a otro? No. —Solo estamos desviando la atención—Sergio intento tranquilizarlo. —No encontraran nada en su contra—Respondió Max—Y nosotros estamos limpios, hay videos que comprueban nuestra ubicación. —Esperemos que a ese pobre muchacho no le vaya mal—Christian respiro hondo—Pero al menos ya no es nuestro problema. Ambos jóvenes se miraron, sintiendo que el mundo finalmente los dejaba respirar. Lewis salió del hospital con su mano vendada. El golpe que le dio a la pared le había lastimado los dedos y ni siquiera se había dado cuenta gracias a la rabia del momento. Sentía que su vida estaba cayéndose a pedazos. Sin saber que estaba a punto de pagar errores ajenos.
5 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)