ID de la obra: 1606

3 años

Het
NC-17
En progreso
4
Fandom:
Tamaño:
planificada Mini, escritos 18 páginas, 6.559 palabras, 8 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
Compartir:
4 Me gusta 2 Comentarios 3 Para la colección Descargar

Capítulo 1 Punzada

Ajustes de texto
Capítulo 1 — Punzada. La mañana empezó como cualquier otra en la Corporación Cápsula: ruidos metálicos en los laboratorios, vapor escapando de válvulas, el aroma a café recién hecho colándose por los pasillos pulidos. Pero aquella jornada, el aire tenía algo distinto. Una electricidad apenas perceptible. Una promesa peligrosa. Bulma ajustaba su guante de trabajo mientras revisaba un panel lleno de cables expuestos. Llevaba dos noches sin dormir, obsesionada con un nuevo prototipo de energía comprimida. Su cabello azul, recogido a medias, caía sobre su hombro con un desorden encantador. Había grasa en su mejilla. Ni lo notó. —Bulma, ¿segura que no quieres descansar? —preguntó Yamcha desde la entrada del laboratorio. Ella giró apenas el rostro y sonrió. Yamcha se acercó, tomó su cintura y la jaló hacia él con la confianza de alguien que, hasta ese momento, creía tener un lugar sólido en su vida. Atrapó sus labios en un beso lento, de esos que buscan territorio. —Tengo trabajo, Yamcha. —Un beso rápido no mata a nadie. Ese beso, sin ellos saberlo, no pasó desapercibido. A pocos pasos, apoyado contra una columna metálica como si no le importara nada, Vegeta observaba. Brazos cruzados, ceño marcado. Tenía la típica expresión que anunciaba su mal humor, pero había algo más: una chispa oscura, un malestar extraño que él no estaba dispuesto a reconocer. No saludó. No hizo ruido. Solo apareció, como una sombra que sabe hacerse notar. —Si ya terminaron su espectáculo —interrumpió con voz seca—, necesito avanzar con las pruebas. Bulma lo miró de arriba abajo con fastidio. —Nadie te está deteniendo, Vegeta. —Tu distracción sí. Yamcha, no dijo nada, solo lo miró con fastidió. Era mejor no iniciar una pelea con él. —¿Qué quieres, Príncipe? Él avanzó hasta quedar frente a ella. Cada vez que ella lo llamaba de ese modo, lo hacía estremecerse, sin que nadie lo supiera. Se detuvo tan cerca que Bulma pudo percibir el calor que emanaba de su piel. No era sudor. No era calor humano. Era… algo diferente. —Tu prototipo —gruñó él—. Dijiste que estaría listo hoy. —Y estará, si me dejas trabajar. Yamcha solo se hizo a un lado, un poco lejos para no interferir en el trabajo de ella. Bulma, fastidiada, regresó al panel. El príncipe se inclinó a su lado sin pedir permiso. Sus hombros se rozaron. Ella tragó saliva sin quererlo. Él fingió no notarlo. El prototipo emitió un chispazo repentino. —¡Cuidado! —Bulma empujó a Vegeta por reflejo unos centímetros lejos del chispaso. No había peligro real, pero el gesto fue impulsivo, íntimo… inesperado incluso para ella. Vegeta la miró, sorprendido. No por el empujón, sino por lo que percibió en sus ojos en ese segundo. Algo que ninguno de los dos estaba preparado para nombrar. —No vuelvas a tocarme —dijo él, demasiado rápido para sonar convincente. Bulma soltó una risa suave. —Pues deja de meterte donde no debes. Yamcha chasqueó la lengua. —¿No tienes otra cosa que hacer? Vegeta volvió a mirarlo con ese desdén natural suyo. —Si no te apartas, sí. Bulma intervino antes de que algo estúpido ocurriera. —Ya, basta los dos. —Respiró profundo—. Tengo que calibrar el núcleo. Vegeta, si quieres probar fuerza, espérame afuera. Yamcha, acompáñame a traer las cápsulas energéticas. Yamcha aprovechó, se acercó a ella y pasó su mano por si cintura antes de caminar junto a ella. Un gesto pequeño. Cálido. Pero clarísimo. Vegeta no apartó la vista, los vio alejarse. Una punzada rara le recorría el cuerpo cada que ese gusano la tocaba.
4 Me gusta 2 Comentarios 3 Para la colección Descargar
Comentarios (1)