"Sanji's Path"

Het
NC-17
En progreso
0
Fandom:
Emparejamientos y personajes:
PFO
Tamaño:
planificada Mini, escritos 26 páginas, 11.604 palabras, 5 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección

"Cambios"

Ajustes
Me enderecé rápidamente despertándome al instante. Debía estar amaneciendo por la costumbre que tenía de levantarme en la isla. Las chicas seguían durmiendo tranquilas, así que no sabía que exactamente hacer. Me quedé unos minutos mirando al techo. ¿Cuánto habían dicho que hacía falta para llegar a la siguiente isla? ¿Cuatro semanas? Era bastante tiempo. Por lo mientras, había muchas cosas que hacer en el barco para ponerlo en mejores condiciones. Aunque Franky hacía un estupendo trabajo solo. Nami se remueve para dormir mejor. Yo ya no puedo. Será mejor que salga en silencio. Cuando abro la puerta el amanecer se presenta frente a mí con una calma acogedora, quizás sea la única despierta en este momento. Voy para la cocina para quizás atreverme a agarrar una fruta cuando veo movimientos en la ventanilla de la puerta. Es Sanji. ¿Está preparando algo tan temprano? La situación de ayer me cruza de vuelta. No había dicho nada mientras me servía la bebida ni había hablado con alguien más. Sirvió la cena y se quedó a un lado observando a los demás disfrutar. ¿Por qué? ¿Qué lo hizo encerrarse en sí? "—¿Le afecta tanto no haberse dado cuenta? —Tú no tienes idea." Abro la puerta despacio y él no voltea para ver quién entra —Buenos días Sanji. Sus manos se detienen unos segundos, parece estar pensando si responderme o no. No lo sé. Me acerco a la barra. —Buenos días Greta-san. ¿San? Frunzo el ceño un momento y luego me recupero. Cierto, él no sabía mi nombre. Jamás se lo dije. Hasta ayer. —¿Qué haces tan temprano despierto? —Organizo las comidas del día. Algunos van a despertar muy pronto. —Entiendo. No dice nada más. Todavía no ha volteado a verme. Juego un poco con los dedos incómoda. Hasta ayer no había tenido problemas para hablar con él pero ahora... este ambiente instalado me pone de nervios. No puede ser que sea por no haberse dado cuenta. —¡Buenos días! —Ussop saluda y se sienta a mi lado. —Buenos días Ussop. —Hola —saluda Sanji mirándolo indiferente. Creo que ahora está mejor con alguien más aquí—Ten, ya tengo listo tu desayuno. Coloca lo que creo sería su elección de desayuno habitual, unas tostadas y café. Él las recibe agradecido. —Greta-san ¿le gustaría desayunar también? —Eh, ah, sí. Por favor —me sorprende que me dirija la palabra. Dios, me vendrían maravilloso esas tostadas con la crema que Ussop le está untando. No sé si sería una molestia pedirle a Sanji que el café sea con leche pues... Aparece un vaso de jugo, un plato de frutas cortadas y huevos revueltos. El pan tostado al lado queda en segundo plano por unos brownies de chocolate junto a la taza de café. Esto es un montón. Volteo hacia Ussop que se encoge de hombros ante mi sorpresa. —Eh... ¿Sanji? —¿Sí? —¿Todo esto es para mí? —Sí — todavía no voltea. Sigue concentrado en la preparación de los demás desayunos. —¿Por qué? Como lo de Ussop estaba bien —de verdad no tiene que preocuparse por mí. —No, no puedo darte lo de Ussop. —¿Y por qué no? —Porque... —se le apaga la voz. ¿Qué tiene? ¿Cuál es el problema?— deberías alimentarte bien. ¿Con todo esto? Trago nerviosa observando lo expuesto frente a mí. Algo le pasa conmigo, definitivamente. No es que me desagrade lo que haya preparado, pero esto es muy diferente a lo de ayer. Es demasiada atención innecesaria hacia mí. Además ¿que debería alimentarme bien? Ya tengo veinticuatro, ya estoy lejos de dar un estirón. No digo nada mientras como con un nudo en el pecho. No debería estar aceptando esto. No me entiendo muy bien, pero me siento insultada. Lo analizo de vuelta. Está en silencio concentrado en su comida, con una energía rara a su alrededor. Necesito averiguar más. Trago la fruta en mi boca y me preparo para hablar. —Em, ¿Sanji? —¿Sí? —¿Tú ya desayunaste? —Sí Greta-san. Lo hice antes de que llegaras, gracias por preocuparte por mí —dice tranquilo, como si la mañana lo hubiera despertado con una luz tenue. ¿Qué diablos? Ayer me dijo flacucho. Me hablaba sin interés y ¿esta cortesía? —Eh... Greta —giro con el ceño fruncido hacia Ussop incrédula. Parece nervioso. Hmm... Así que él si entiende el porqué—, después únetenos al taller. Franky ya debe estar por ahí. Espero un poco más, quizás si fuerzo un poco de silencio consiga algo. Pero nada. Ussop se despide sin decir nada más y yo me quedo mirando su lugar vacío. Suspiro y termino de comer. Finalmente siento a Sanji apoyarse contra la mesada, donde corta sus verduras, para mirarme comer. Levanto la vista y está ausente. Mirándome, pero ausente. Le sonrío para despertarlo y sus ojos se disparan para otro lado. —¿Sanji? —¿cuántas veces le he llamado ya? —Dime. —¿Te pasa algo conmigo? —Claro que no Greta-san. —Te siento un poco... raro— ¿debería traer a colación lo de ayer? No, puede que lo esté pensando demasiado—. ¿Quizás hice algo...—no está molesto así que sería mejor decir— que te incomodara? Por un momento parece que va a responder enseguida... pero no lo hace. Su silencio me confirma que sí, así que aparto la comida unos segundos y espero a que me explique. Sus ojos se detienen apenas un segundo en mi rostro antes de desviarse. —No hiciste nada. Su voz es tranquila, pero hay algo rígido en ella. —Entonces... —El error fue mío. Frunzo el ceño. ¿Él? ¿De qué? ¿Por qué? —¿Error? —digo en un chillido, desconcertada—. ¿Qué error podrías haber hecho tú? Sanji se inclina contra la mesada frente a mí, cruzando los brazos. Su rostro muestra culpa y arrepentimiento y empiezo a repasar si había algo tan grave que haya hecho contra mí. —Te traté de una forma que no corresponde. Parpadeo, confundida. Me hago para atrás de la sorpresa. —¿A mí? —Por no darme cuenta. El silencio vuelve a instalarse entre nosotros. Lo miro unos segundos antes de soltar una pequeña risa incrédula. —¿Es por eso? Sanji no responde. Toma un cigarro del bolsillo y lo enciende. El humo se eleva lentamente mientras evita mirarme otra vez. —No volverá a pasar —sentencia para él. No era para tanto —Sanji... —le sonrío—. No te preocupes. No hiciste nada malo conmigo. Él levanta apenas la mirada. —No pensé que fuera importante —bromeo. Sus cejas se fruncen ligeramente. —Por supuesto que lo es. Espera. Su insistencia no me gusta —No, no lo es. No tienes que tratarme diferente. Como me tratabas antes está bien —digo atrayendo de vuelta mi plato hacia mí. El humo sale de su boca en un suspiro largo. —No puedo. La respuesta es inmediata. Demasiado inmediata. —¿Por qué? Sanji me mira ahora. Directamente. —Porque eres una dama. Si mis ojos fueran navajas, ya le hubiera atravesado los ojos. —¿Qué quiere decir eso? Sanji sostiene mi mirada un momento más antes de apartarla. El cigarro se consume lentamente entre sus dedos. —Que ayer no fui muy educado contigo. Frunzo el ceño. —¿Educado? —me está costando seguirle. —Te hablé con demasiada confianza. —Sanji, solo estábamos hablando. —Te llamé flacucho. —Eso no fue un insulto —lo fue pero no era para tanto. —Para mí sí. Lo observo unos segundos, desconcertada. —No tienes que cambiar cómo me hablas. Sanji niega apenas con la cabeza. —Debí hacerlo desde el principio. —¿Hacer qué? —Mostrar un poco más de cortesía. Resoplo por la nariz. —No necesito cortesía. Necesito que actúes normal conmigo. —Eso no depende de lo que necesites —se le escapa y veo que aprieta los labios. —¿Entonces de qué depende? —pregunto molesta. Sanji apaga el cigarro nervioso, puedo notar que está disgustado pero consigo mismo. —De cómo hago yo las cosas. Lo miro en silencio estupefacta. —Ayer te traté igual que a los demás. —Exactamente y estoy a gusto con eso. ¿Por qué eso estaría mal? Sanji tarda un segundo en responder. —Para mí sí lo está. Cruzo los brazos. —Pues a mí me parecía perfectamente bien. Sanji toma el cuchillo y vuelve a las verduras. Golpea la tabla con ritmo firme. Esto es completamente absurdo. —Te estoy diciendo como tratarme Sanji. ¿Puedes no— Escucho la puerta abrirse y cierro la boca insatisfecha. —Yohohohoho! ¡Buenos días! ¿Cómo amanecieron? —Brook toma asiento en donde estaba Ussop hace un momento—. ¿Descansaste bien Greta-san? Trato de que el mal rato que acabo de pasar desaparezca y me esfuerzo en sonreírle —Sí, no hubo problemas. Dormí tranquilamente. —Me alegra oírlo —dice sonriéndome. Sanji le acerca su desayuno y lo pone frente a él—. Gracias Sanji. Lo devoro todo lo más rápido que puedo sin que Brook sospeche que algo anda mal y me despido, no sin antes echarle una mirada a Sanji que me evita buscando otro cigarrillo. Seguro ya tiene los pulmones podridos. . . . Franky parece percibir que algo me pasa, pero todavía no estoy dispuesta a hablar lo de esta mañana. Así que ignoro estupendamente la situación y me concentro en seguir sus instrucciones. Ussop tampoco dice nada y estoy segura que sospecha que es por Sanji. Ugh, todo este dilema de chico-chica me tiene de los ovarios. —¿Me pasas la llave inglesa? —Claro —la tomo ya que está a mi lado y se la pongo en su mano. No le miro a la cara y retomo mi trabajo. —Oye Greta... —empieza y, por Dios, yo de verdad no quiero tener esta conversación—. ¿No estás molesta conmigo verdad? —No, claro que no —digo enseguida mirándolo. Pensé que ya sabía porqué. —Uff! Por un momento pensé que era porque me fui esta mañana. —Me hubiera gustado que me expliques la situación. —¿De qué están hablando? —Franky se detiene y levanta sus lentes para mirarnos. —Eh... Sanji le cambió su desayuno. —¿Hah? ¿Y qué tiene eso? —Me servía lo mismo que a ustedes y ayer se enteró de que soy una chica. Ahora está con todo eso de la cortesía y educación —no pienso ocultar mi frustración. —Oh —parece que ya comprende la situación—. No te preocupes por eso, Sanji es así. Déjalo ser. Siempre es muy atento con las chicas. —Pero yo no quiero que sea atento conmigo. Franky parece contrariado por mi declaración que se queda unos segundos mirándome —Esa es la naturaleza de Sanji. No puede evitar ser caballeroso con las mujeres. —¿Pero si yo se lo pido debería respetarlo no? —Ah... —Ussop le miró nervioso a Franky. Esa mirada que le lanzó disminuyó un poco mi esperanza—. No es tan sencillo. —Creo que deberías acostumbrarte —dice Franky como si no fuera la gran cosa. Pero me niego. A mí no me van a tratar diferente por ser mujer.
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección