ID de la obra: 1609

"Zoro's Path"

Het
PG-13
En progreso
0
Fandom:
Emparejamientos y personajes:
PFO
Tamaño:
planificada Mini, escritos 5 páginas, 2.448 palabras, 1 capítulo
Etiquetas:
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
Compartir:
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

"Un hombre de pocas palabras"

Ajustes de texto
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! —¡Síganla! ¡Detengan a esa mujer! Doble la cuadra sujetándome de la pared haciendo que la inercia hiciera el trabajo. Maldita sea estas moscas estaban por todas partes. Metí la mano dentro de mi sostén para comprobar que la carta seguía ahí. Sí, lo estaba. Genial, había hecho bien en robarle al marino ése de pacotilla. Ahora sólo necesitaba perder a estos idiotas. Salté sobre unas cajas abandonadas y me sujeté de la canaleta del techo, impulsándome hacia arriba. Recuperé aire para luego saltar sobre los tejados, hasta que encontré una ventana abierta de un departamento. —¡Siento la intromisión! — exclamé causando que la señora de la casa corra despavorida a encerrarse en su baño. ¿Donde mierda estaba la puerta para salir? ¡Lotería! Abrí la puerta y aparecí en el pasillo. Lo ideal sería ir al lado contrario del establecimiento y esconderme luego de dos edificios más. No serían capaces de seguir mi velocidad. Comencé a correr y al llegar al pasillo opuesto probé cada una de las puertas hasta que me topé con una abierta. Escuché a alguien acercarse para ver pero no me detuve y corrí a lanzarme desde el balcón al siguiente establecimiento. Ahora debía bajar. Descendí por las escaleras deslizándome por la barandilla disculpándome con las personas que me cruzaba. Salí a la calle y miré ambos lados. No había nadie, de todas maneras tenía que tener cuidado. Tomé un callejón y como si estuviera en una maratón me pasé tres cuadras hasta que decidí detenerme. Me oculté detrás de varios cubos de basura para que nadie me molestara. Ni el olor podría hacerlo. Con mis manos en las rodillas decidí recuperar aire. Uff, me había agitado mucho. Igual no importa. Volví a sacar la carta de mi sostén. Al menos tenía esto. —¡Que no se escape! ¿Cómo mierdas me encontraron? Volteé hacia atrás y vi a un tipo fornido de pelo verde corriendo hacia mí. Con los marinos detrás. —¡Hijo de puta! — lo maldigo mientras me pongo a correr. —¿Hmm? — me alcanza al segundo. Me atrevo a escudriñarlo y su singular cicatriz en el ojo se lleva mi atención. Luego miro atrás y veo que dejamos a los marinos cada vez más lejos. —¿Una ladrona? —¡No! —¡Detengan a esa mujer! ¡Se ha robado la carta del vicealmirante! Me percato de la llegada de dos marinos frente a nosotros y lo tomo del cuello de su abrigo jalándolo hacia una esquina. —Oh, además de ladrona, mentirosa. —¡Cállate y concéntrate en huir! Advertí que la cornisa de la casa a mi derecha era baja, por lo que me salté para sujetarme y con apoyo de la pared, ascendí al techo. El tipo este hizo lo mismo sin problemas. Nos agazapamos al escuchar sus pasos. —¿Por dónde se fueron? —La maldita Kayra debe estar por el techo como las gatas en celo. Hijo de... ¿Quién me dijo eso? A verle el rostro. —¡En celo tu mujer mientras tú estás aquí perdiendo el tiempo siguiéndome! —¡Idiota! —me susurra el peliverde mientras me aleja del borde para ocultarnos en vano. —¡Ahí están! ¡Arréstenlos! —¡Voy a matarte cara de pija! Sí sabía que mi compañero de huida era gigante y fornido, pero el hecho que me pudiera reducir tan fácil me impactó considerablemente. Con un brazo rodeándome la cintura me apretó a él y se propulsó a los tejados mucho más altos dejándome con las ganas de desmadrearme con ese imbécil. —¡Ya! ¡Suéltame! — dije sacudiendome de su agarre. Me suelta —Casi logras que nos atrapen. —Por favor, eso no iba a pasar. Ambos sabemos que podemos lidiar con esa situación. ¿Para qué tienes tres espadas entonces? Me miró fijamente unos segundos y le alenté a responderme. Que me ignorara y observara a su alrededor no me molestaba en lo absoluto. —¿Entonces por qué corrías? — pregunta. —¿Por qué corrías tú? —¡Agh! Me parece más molesto enfrentarlos. —Pues lo mismo. ¿Y por qué te perseguían a ti? Se cruzó de brazos —Soy un pirata. Estoy en los carteles de "Se busca". ¿Ah sí? Con razón su rostro me suena de algo... —¿Y tú? ¿Por qué te robaste esa carta? — pregunta mientras observa la ciudad en busca de algo. ¿Carta? ¿Qué carta? ¡Ah la carta! Da un respingo cuando ve que meto la mano en mi sostén. Mierda, no la había leído aun. ⸻ Confidencial Remitente: Vicealmirante H. Drakeston Destinatario: Comodoro S. Renma – División de Transferencias Especiales Fecha: Día 203 del Ciclo 18 Ubicación: Isla Trient – Base G-94 ⸻ Asunto: Traslado de Carga Clasificada a Enies Lobby – Protocolo 7C-R Comodoro Renma, Por la presente se autoriza el movimiento de la carga clasificada Epsilon-9 desde el depósito subterráneo de Isla Trient hacia Enies Lobby, bajo el amparo del Protocolo 7C-R. Tal como fue establecido en la Reunión de las Mareas Negras, se procederá con el embarque nocturno el día 205 del Ciclo 18 bajo estricta vigilancia CP-0. Se requiere máxima discreción. Personal civil no debe estar al tanto de los preparativos, y los marinos involucrados deberán ser aislados 48 horas posteriores al cumplimiento de su función, como ya se ha hecho en incidentes anteriores. Cualquier intento de interferencia deberá ser neutralizado en el acto, y los documentos relacionados, destruidos. Es imperativo evitar filtraciones, especialmente considerando el aumento de movimientos subversivos en los últimos meses. La presencia de elementos hostiles en la isla aún no ha sido confirmada, pero se han detectado transmisiones encriptadas en código antiguo CP-5. Proceder con cautela. Adjunto las coordenadas codificadas y las claves de acceso al compartimiento sellado. No se permite copia de esta misiva. —Vicealmirante H. Drakeston Sello oficial G-94 ⸻ Epsilon-9... eso no estaba en ningún informe. ¿Una operación paralela del Gobierno Mundial? ¿Un arma? No puedo decírselo a Sabo sin pruebas. Pero si están moviendo recursos en secreto, esto es más grande de lo que pensábamos. Me quedo en silencio. El viento sopla con fuerza y casi arranca la carta de mis dedos. —¿Cipher Pol...? —murmura el tipo detrás mío. Había leído la carta. —Shhh —Guardo la carta con más cuidado esta vez. —Mira que eres curioso. No me mira con desconfianza, aunque lo está pensando. —Ha sido un placer... — no me sabía su nombre. — pero tengo que retirarme. Será mejor estirar un poco antes de moverme. Extiendo mis brazos para arriba y me pongo de puntitas. Tengo mucho que hacer antes del 205. Si logro salir viva, esto no será solo una misión cumplida... será mi venganza. —Al menos acomoda tu blusa. Le puse los ojos en blanco mientras lo hacía. Doy un brinco al verlo ponerse frente a mí y evitar con la espada las balas. —Es hora de movernos. —Déjamelo a mí— extendí mi mano hacia el suelo — Teri Teri no Identity. Extiendo miTerritorio. Las estructuras a mi alrededor se hacen visibles en mi mente. Siete pisos. Sesenta y cuatro personas. Cinco armados. Dos salidas, una sellada hace cinco años. Material: concreto y acero, oxidado. Debilidad: columna central. Observo el edificio a nuestra derecha. Cuatropisos. Treinta y dos personas. Tres armados subiendo las escaleras en el primero y tercer piso. Una escalera de emergencias externa, en la cara opuesta a la nuestra. Material de la escalera: acero, de unos cinco años. Debilidad: los apoyos. —¡Sígueme! — hice una carrera previa antes de lanzarme a la zotea a nuestra derecha. Cuando caigo, giro sobre mí y me pongo de pie rápidamente. Lo escucho seguirme de cerca. Me dejo caer a la escalera y sujetándome de los pasamanos me dejé caer hasta el suelo. —A dos cuadras encontraremos un burdel, sígueme. —¿Qué? No tengo tiempo para sus estúpidas preguntas. Lo tomo de la muñeca y lo jalo para que me siga. Escuchamos los disparos y me atrevo a entrar en un callejón antes y cambiar de plan. Jala de mí y nos introduce dentro de una casa a través de la ventana. Un niño salta del susto y corre a esconderse a otra habitación gritando despavorido. ¡Lo siento pequeño! —¡Aquí no! — Le digo. El mapa se visualiza frente a mí—. ¡Espera! Vamos al primer piso. Subimos las escaleras y busco la habitación de los padres. A llegar, me atrevo a salir por la ventana y me preparo para saltar. —¿Qué estás...? — dice pero no lo escucho terminar cuando me lanzo al almacén abandonado que tenemos en frente. Me sujeto de la cabriada y me balanceo un poco antes de dejarme caer. Poco después lo veo a él hacer lo mismo y descender a mi lado. Utilizo de nuevo mi fruta percibiendo que no hay nadie a nuestro alrededor. Al fin puedo descansar un poco. Me desplomo al suelo respirando profundamente. —¿Estás bien? — le pregunto. Por pura cortesía. Se nota a leguas que lo está. —Sí. ¿Y tú? Le sonrío. Se nota que no le interesa en lo más mínimo— También— Un momento—. ¡Ah! —Levanta una ceja ante mi sorpresa—. ¡Ya recuerdo!—Esa habilidad con la espada, la monstruosa energía que desprende...—. Cabello verde, tres aretes, la cicatriz en el ojo y el cuerpo atractivo, duro, trabajado y macizo... ¿Eres Roronoa Zoro verdad? Se me queda viendo ¿qué es esa cara? ¿está cansado? —Sí — dice finalmente — ¿Y tú quién eres? —Demonios, con lo que Dragon me advirtió que no me relacionara con ustedes—toqué las puntas de mis pies con las manos—. Va a echarme el sermón de mi vida. Suspiró fuerte —¿Eres del Ejército Revolucionario? —Así es. Mi nombre es Kayra —saqué mi Den Den Mushi de mi bolso de tiro de gimnasio—. Disculpa —Espero que me atiendan del otro lado. —. ¿Hola? ¿sí? ¿Sabo? Ajá, lo conseguí. No fue problema—Volteo hacia Zoro—. Ah, no le digas a Dragon pero me topé con los Mugiwaras. No, osea, con Roronoa Zoro pero si me encuentro con Luffy se lo digo. ¿Robin? Okay pero...¿Qué? Pero yo me encargaría de esta misión. ¡Sabo! ¡Puedo hacerlo! No—¡Ugh! Bien, regresaré en cuanto les entregue la carta. Sí, bueno, adiós —corté —¡Ah! ¡Sabo siempre hace lo mismo conmigo! Me cuida como si fuera de porcelana. —¿Qué piensas hacer? ¿Qué debería hacer? ¿Dejar a la brigada enviada a que se encargue o hacerlo yo misma? Soy perfecta para espionaje. Podría identificar qué es el Epsilon-9 e informar a la base antes que tomen medidas por haberles robado la carta. —Estás pensando ir. —No voy a dejar que me traten de debilucha — confieso—. Puedo hacerlo. Su mirada recorre mi cuerpo comprobando si soy lo suficientemente capaz. Me siento desafiada. —¿Quieres probarlo? —¿Qué? —Mi cuerpo —veo que se pone de pie—. Hey ¿A dónde vas? —Ya que he confirmado que no eres una amenaza, me largo. —¿Al menos sabes por donde ir? Según la información que tengo tienes problemas de dirección. —Cállate. Sólo debo ir por el tejado hasta que encuentre a mis compañeros. —Ugh, eres un caso perdido. Yo te guío. —No— —Por favor —digo poniéndome de pie y limpiándome los pantalones—. Mi fruta te facilitará encontrarlos. —Está bien. Vámonos. .. —¡Oye! ¡Zoro! — escucho a lo lejos mientras nos acercamos hacia el puerto y antes que pudiera hacer algo siento cómo me rodean la cadera y me sacuden como muñeca de trapo mientras soy arrastrada entre pasillos y calles transitadas, luego levantada de vuelta hasta estrellarme por el suelo. Au. ¿Qué...? ¿Qué es este olor? ¿Estoy en un barco? Me sujeto la cabeza tratando de analizar si tengo alguna lesión, pero creo que estoy bien. —Maldición se habían tardado. —¡Siempre estás causando problemas cabeza de musgo! —Cállate pervertido. Levanto la vista y veo a unos cuantos lunáticos raros alrededor mío —¿Los mugiwaras? El chico con sombrero de paja me mira desconcertado, girando ligeramente la cabeza. Este tendría que ser Luffy. Debió haberme arrastrado por error con Zoro a su barco —¿Quién eres tú? —¿Trajiste a una chica contigo? — dice quien supongo es Vinsmoke Sanji acercándose a mi por lo que doy un paso atrás. —La estás incomodando —espeta Zoro. —Soy parte del Ejercito Revolucionario. Sólo traía a Zoro de vuelta. —¿Qué eres? — veo a la Gata Ladrona bajar las escaleras mirándolo con reproche— ¿Un perro perdido? —Movieron el barco entonces no lo pude encontrar. —No lo movimos. —Vaya, Kayra —¿Quién conoce mi nombre aquí?—¿Qué haces por aquí? —¡Robin! ¡Al fin te vuelvo a ver! —Me lanzo sobre ella a abrazarla. La ultima vez que la vi fue hace tiempo cuando se había quedado con el ejército. Me devuelve la sonrisa— ¿Cómo has estado? ¿Has sabido de Maddy? Ah, no por supuesto. No te imaginas todo lo que pasó —me estoy distrayendo—. ¡Ah! Sabo me dijo que te pusiera en contacto con él cuando te viera. Me había olvidado que estabas con los Mugiwaras por un segundo. A veces pienso que sigues en la base cuando estoy de misión. Busco el Den Den Mushi y llamo a Sabo. Después de unos segundos al fin contesta. —¿Hola? Sí, aquí con los Mugiwaras. Ajá... Sí, Robin está a mi lado. Te la paso. —Hola —responde Robin y se queda en silencio. Espero más de ella mientras me quedo de pie dando saltos. ¿Qué tanto le dice Sabo? —¿Qué pasa? —le susurro. —De acuerdo. Déjamelo a mi. Sí. Nos vemos. —¿Nos vemos? —cuestiono a Robin que corta la llamada—¿Va a venir? ¡Dime que te dijo Robiiiin! Por favor... —Luffy —él voltea hacia nosotras—. Lamento tener que pedirte esto pero ¿podríamos quedarnos unos días más? —Hmm...Okay, está bien —se ríe emocionado—. Ya que yo también quiero ver a Sabo. —No deja de hablar de ti en el cuartel. Es un insoportable. En fin, debería irme. ¿Nos veremos luego entonces? De nada por devolverles su mercadería. —Gracias. Lo cuidaremos mejor —me responde todavía divertido. —¡Oye! — reclama Zoro lo que me hace reír. —Ha sido un gusto escapar contigo, bueno, realmente no. ¡Nos vemos Zoro! —Sí...— veo que se detiene a verme el rostro un momento—. Adiós. —Espera Kayra —Robin me detiene—. ¿A dónde piensas ir? —Hmm —registro mis proximidades rápidamente frente a mí—. Hay una casa abandonada a tres bloques. Estaré bien allí. —Creo que deberías quedarte con nosotros. Los marines deben estar buscándote —espera—. Creo que deberíamos alejarnos del muelle hasta que dejen de buscarla— sugiere ella. Los demás asienten concordando con ella y se ponen a trabajar. Yo no pensaba quedarme aquí. Tengo que prepararme para— Zoro me observa fijamente atento a mis reacciones. Él es el único que sabe lo que está en juego. —CP-0 estará en esta isla dentro de dos días. No... ¿por qué lo dice? Todos se congelan en su lugar, estupefactos ante la tremenda noticia y voltean a verlo. —¿Qué? ¿Por qué? —Nami se cruza de brazos—. No quiero estar aquí cuando lleguen. —¿Kayra? —exige Robin a mi lado. Yo le desafío con decir algo más con los ojos —Es problema del Ejército Revolucionario. —También ya es problema nuestro.
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)