Capítulo 5. I
14 horas y 16 minutos hace
Fuimos dentro de la heladería, el suelo estaba pulido, parecía que hacía poco habían pasado la mopa de lo reluciente que estaba el suelo. Habían mesas, la mayoría para dos personas y algunas con cuatro sillas que parecían haber sido arrastradas hasta ahí, algunas personas pidiendo sus helados, un hombre detrás de la heladera donde quedaban en exhibición los sabores disponibles, encima de la vitrina estaban los tamaños de las tarrinas, al igual que de los vasos y conos junto a sus respectivos precios. Las paredes eran de color rosa como de papel, y el lugar no era ni muy grande ni claustrofóbico, así que estaba bien. No era mi primera vez entrando a ese sitio de todos formas.
Cuando acabaron de pedir las personas delante nuestro caminamos nosotros al frente.
—”Decidme.” Dijo el vendedor con una leve sonrisas, apoyándose sobre la vitrina y mirándonos a ambos con atención. Primero habló Bastian después de mirarme de reojo.
—”A mí me gustaría una tarrina mediana de menta con chocolate.” Con el dedo apuntó al sabor, el hombre asintió y seguidamente el azabache se quedó observando como le ponía una bola dentro del bol de cartón y los restregaba para que quedara aplanado.
—”Eh..a mí me gustaría un cono de fresa…, ¿le puedo poner otra bola de otro sabor?” Cuando el vendedor dijo un suave y dulce sí claro entonces volví a mirar la vitrina con los sabores, decidiéndome. Por un momento me quedé pensando que yo ni siquiera traía dinero. Igualmente acabé de pedir. “¿Entonces podrías ponerme otra de vainilla, porfa?” Luego miré a quien ya sabes y él me miró de vuelta. Cuando el heladero me dio el cono en mano, Bastian sacó un monedero y lo pagó él así que me sentí aliviado porque yo estaba sin blanca.
Fuimos a sentarnos y junto cuando me senté me sentí incómodo, se me había olvidado que…
—”Oye, ¿me puedes sujetar el cono? Voy al baño rápido.” Cuando Bastian cogió mi cono me levanté velozmente de mi silla y dando pasos grandes llegué hasta al baño, encerrándome en uno de los cubículos.
Miré si había papel, y cuando vi que quedaba un poco me sentí aliviado. Aún de pie me bajé la cremallera del pantalón poco a poco, empezando a ruborizarme de la vergüenza cuando separé la fina tela interior de mis calzoncillos para revisar que aún tenía restos de…bueno, cuando me emocioné antes. Algunas partes aún estaban húmedas y otras ya se habían secado un poco.
Dios mío, ¿seré precoz?
Suspiré y me saqué..emm..ya..uh…ya sabes, el pene…todo flácido, joder. Cogí un trozo de papel de los que quedaban mientras murmuraba para mí mismo: Que vergüenza en serio, y sentí la textura áspera contra mi piel mientras lo sujetaba por la base mirando hacia abajo a mi propia mano, limpiando mientras seguía a mis calzoncillos viendo como se iba quedando pegado al papel y como se esparcía un poco en la tela, limpiando los restos que quedaban. Me la volví a mirar, pensando de nuevo en Bastian…Bastian antes sin camiseta, qué hubiese pasado si nos hubiéramos quedado más tiempo en su cama, me miraba de una forma que…miré hacia arriba a unas palabras escritas con permanente en la puerta “lol xd”. Negué con mi cabeza, solo salí con los pantalones bien puestos, me lavé las manos con el inexistente jabón y sequé como pude mis manos contra la parte baja de mi camiseta — bueno, su camiseta, pero que ahora la llevo yo.
Me paré frente al espejo y deslicé mis manos húmedas una y otra vez contra la cerámica blanca del lavamanos hasta que poco a poco comencé a echarme al suelo. Al llevarlas hacia a mí de nuevo evité tocar el suelo ya que hasta mis zapatos se quedaban pegados al suelo, ¿cuántos guarros no saben apuntar al orinal o se les va la mano? ¿Cuántos se equivocan? Es algo tan simple y de sentido común y de todos modos lo hacen mal.
…
Si me hubiese negado a Bastian no estaría aquí pensando en cómo hacerme cargo de algo de lo que yo no debería ser responsable. ¿Así se sentirán los de la limpieza? Os entiendo, a mí tampoco me gusta pensar que tengo que limpiar algo de lo que no me considero culpable. Pero creo que no debería seguir cayendo en este espiral y ponerme a divagar, dije que volvería rápido.
Así pues, me levanté del suelo impulsándone hacia arriba usando el lavamanos de antes, dejando salir un exhausto suspiro cuando estaba de pie. Antes de salir entró otro hombre y nos quedamos mirando fijamente, viendo que yo estaba dentro dio media vuelta.
“No pasa nada” le dije en mi cabeza “yo tampoco quisiera que me vieran mear.” Salí entonces más rápido y al escuchar la puerta cerrándose detrás mío me empecé a mover, volviendo a la silla junto a Bastian, agarré mi helado de nuevo, viendo que estaba lamido.
—”¿Por qué lo has lamido?” Dije viendo al cono, dándole una vuelta sobre mi propia mano para ver si había lamido en algún otro sitio. Por alguna razón me sentía apenado, asumí que era porque aún no había superado el espiral en el que iba a caer allá en el baño.
—”Porque se estaba derritiendo.” Miré a sus ojos directamente, pestañee y mi mirada se dirigió a su helado.
—”Pero el tuyo está derretido.” Señalé, el suyo se veía como un mar con una pequeña isla de lo que quedaba del helado.
—”Lo sé.” Ahora que él tenía las manos libres cogió la cucharita de plástico, de esas que parecen una pala, y se llevó su helado de menta a la boca, antes de que tragara agarró un trozo de chocolate y lo añadió a su mezcla bucal, mirándome fijamente. Él hacía que mi foco se fijara en sus labios, porque nadie se come su helado con tanto esmero. Me sentí..desafiado. Entonces hice lo mismo, giré el cono a donde él había lamido, saqué mi lengua y la deslicé por ese mismo lugar donde la suya había estado, ninguno de los dos quitándonos el ojo de encima. Al momento de hacer ese gesto sus labios comenzaron a torcerse en una leve sonrisa.
Me sentí bien. Fue como volver a tener un poco de poder, entonces lo volví a hacer en el mismo lugar del mismo modo. Él solo se recostó en la silla y seguía comiendo el suyo propio, siguiendo mi mismo ritmo. La lengua recogía la mezcla entre aquel bonito rosado de la fresa y el amarillo claro casi blanco de la vainilla, un sabor dulce que mis papilas gustativas agradecían. Una textura suave, fría, que bajaba por mi garganta plácidamente, apagando el sabor mentolado del enguaje bucal de antes, endulzándome de nuevo. Mis labios deslizándose contra ello, casi como un beso, la boca suficientemente abierta para recoger parte del postre con el revés de mi lengua. Una y otra vez, yendo cada vez más lento para que disfrutara del espectáculo, que viese con detalle como los colores se arrastraban por ahí, como algún que otro hilo de saliva aparecía y lentamente se rompía…veía que a Bastian le divertía esto, que no parecía tener una forma de responderme y eso me encantaba. Solo suspiró, y su cabeza se inclinó un poco hacia abajo, a lo mejor me lo invento pero su respiración más pesada, ¿Bastian estaba..excitado? No lo culpo, yo necesitaba ajustarme.
No fue hasta que mis dientes chocaron con el frío del helado que paré porque me molestó un poco la temperatura en mis encías, de ahí él volvió a hablar, acercándose de nuevo a la mesa y apoyándose en ella.
—”Tu helado se habría caído si yo no lo hubiese lamido, además que estaba comenzando a chorrear. Pero el mío está en una tarrina, no peligraba como el tuyo, ¿sabes?” Solo asentí, limpiando con una servilleta del servilletero, de estas duras que parecen papel de seda de bazar. “¿Quieres probar el mío?” Me ofreció la cucharilla.
—”Está bien, a ver si es verdad eso que dicen de que ese sabor de helado es terrible. Sin ofender.” Me reí en una carcajada mientras recogía un poco antes de llevármelo a la boca lo vi a Bastian coger una chispa de chocolate, la punta de sus dedos llenándose del postre.
—”No te olvides de esto, le da su toque.” Dejé que lo pusiera junto al contenido que ya tenía y finalmente lo comí.
Estuvo bien, no me disgustó aunque fuese una mezcla rara. Después de eso volví a comer del mío, mordiéndolo ligeramente ahora que ya no me molestaba tanto en las encías.
—”Me lo esperaba peor, pero la verdad es que no está mal.”
—”El tuyo está muy bueno.” Después de que Bastian dijera eso solo nos quedamos en silencio observándonos el uno al otro mientras acabábamos de comer lo último que nos quedaba. No mucho tiempo después él dejó el suyo, ya acabado, encima de la mesa. Como el mío era un cono simplemente me lo comí todo y ya.
…
—”Ahora sí, hablemos de lo importante ahora.” Hablé echándome hacia delante, apoyando los codos sobre la mesa y acomodándome el pelo. Sin embargo, él se levantó así que después de mirarlo por unos segundos tratando de entender por qué se había levantado pregunté. “¿Por qué te levantas?”
—”¿Podemos hablarlo allá afuera sentados en la fuente?” Cuanto rollo se monta este tío para hablar.
Ahora que estábamos fuera sentados en el bordillo de la fuente con el sonido del agua fluir con delicadeza lo veía a él hundiendo una de sus manos en el agua, sus ojos estaban pegados al movimiento de ella.
—”¿Lo has pensado ya? ¿Quieres o no acabar el proyecto conmigo?” Su voz era suave. Enterrar a Yamara junto a él, por un lado no quería porque sentí que ya había hecho demasiado con solo matarla, pero tampoco quería dejarlo a solas con eso. ¿Por qué dejarías a alguien lidiar con algo tan grave solo? Es decir, si yo matara alguien me gustaría que alguien me ayudara, bueno…eh, sí he matado a alguien, pero me refiero si yo hubiese elegido matar a alguien, em, bueno sí elegí matar a Yamara. O sea me refiero, si yo hubiese premeditado que iba a matarla, la hubiese secuestrado y matado yo. Aunque en realidad pensándolo bien sí estaba de alguna forma premeditado porque Bastian me dijo que si la matábamos juntos, acordamos un día y todo eso, ¡pero en realidad mi intención mi pensamiento cuando salí con él no era matar a nadie! Yo solo quería salir un poco, estar con alguien como él que parece tan interesante y nos llevamos tan bien, yo no quería matar a nadie, yo no quería matar a nadie. ¡Yo no quería matar a nadie!
—”Yo no quería matar a nadie.” Se me escapó decirlo, y mi voz tembló, entonces sentí como mi sangre se enfrió y todo los nervios comenzaban a bajar a mi estómago y se formaba un montón de nudos en mi garganta, y me costaba respirar, y me quería levantar y quería correr y y quería gritar y tirarme al suelo y retorcerme y lanzarme a Bastian y desgarrarme y temblar y vomitar y eyacular y reír y llorar y no puedo respirar, ¡ah! No puedo respirar no puedo respirar, oye no puedo respirar, ¡oye! ¡¿No me escuchas?! Bastian no puedo respirar, ¿no me escuchas? Digo que no puedo respirar, ¡no puedo respirar! Necesito decirlo pero no puedo, ¿dónde está el aire? ¿dónde están mis pulmones? ¿Y mi nariz y mi boca? ¡¿Por qué no me llega el aire?! ¡¿Por qué no puedo respirar?!
—”¡Koi!” Cogió mi cara de golpe, parece que mis pensamientos eran tan ruidosos que llegaron a sus oídos, ¿se me notaría en la cara? Una de sus manos estaban mojadas por lo que él estaba haciendo hace unos momentos, la otra estaba a una temperatura normal, sentí como gotearon, sentía que su mano mojada se derretía contra mi cara y pensaba que las gotas que bajaban por mi cara era su carne derritiéndose. No sé por qué pensé eso. Pero se sentía bien pensar que...él también se estaba destruyendo por culpa mía.
—”Está lloviendo.”
—”No Koi, no está lloviendo, estás llorando.”
—”¿Puedes llorar tú también para que mi cabeza piense que está lloviendo y no estoy haciendo esta cosa?”
De repente se tiró agua en la cara y luego me tiró agua en la cara a mí también, eso no me lo esperaba.
—”¡Ese agua estará asquerosamente sucia, Bastian! ¿Eres gilipollas?” Solté un bufido pensando en todo lo que tendría el agua de la fuente. Entonces lo escuché reír y mis cejas se fruncieron. “¿Y ahora de qué coño te ríes?”
—”Ahora puedes pensar que te he tirado un globo de agua y que tú me has tirado uno a mí.” De repente me tiró agua otra vez.
—”¡Que no me tires agua, coño!” Entonces yo también le lancé agua y después lo empujé, haciendo que se cayera del bordillo al suelo, pero de nuevo él solo se siguió riendo. “¿Qué te parece tan divertido?”
—”Que ya no estás llorando, bueno perdón, corrijo: que ya no está lloviendo. Que fácil es cambiar tu humor.”
Eso último que dijo no me acabó de encajar bien, mi cejas se tensaron por un momento y mis ojos se entrecerraron por la misma cantidad de tiempo. Por un segundo se me había olvidado que estábamos en una zona pública hasta que se acercó una mujer a preguntarle a Bastian si estaba bien, él solo asintió y la mujer lo ayudó un poco a levantarse. Se sacudió los pantalones y volvió a sentarse junto a mí. Entonces incliné mi torso hacia él, mi voz fue un susurro algo avergonzado.
—”Perdón por tirarte.” Luego mi mano se puso en su rodilla, estaba cabizbajo de nuevo, luego la quité de ahí. Sentí como él también se inclinó hacia mí, su respiración, como estábamos a tan poco del otro, demasiado cerca. Me incliné hacia atrás para luego deslizarme, estableciendo una nueva distancia entre nosotros. Junté mis manos sobre mi regazo y por fin lo miré. “Sí que quiero.”
—”¿El qué? … Ah, acabar el proyecto. Entonces, hay un problema que he estado pensando mientras acabábamos de comernos el helado.”
—”¿Qué pasa?” Sus ojos pestañearon y miraron al suelo, luego volvieron a pestañear y me miraron a mí.
—”Los eh..las personas que están como ella, o sea..” Sacó la lengua, dejó caer su cabeza a un lado y cerró los ojos para referirse a las personas que están muertas. “No tardan mucho en endurecerse. Cuando estábamos en clase me dijiste que tal vez necesitarías un día para que pudieses estar cómodo con eso de…acabar el proyecto, pero para mañana estará dura, perdón, duro y no podremos uhm…moverla y acomodarla con facilidad. Creo que tenemos que volver a eh…clase para acabarla, digo, acabarlo, el proyecto sí, acabarlo. Hoy, sí o sí.”
—”Al menos aún no olerá mal, digo, porque eso empieza cuando se acumulan los gases y todo eso, ¿no?” Añadí, empecé a imaginarlo. Incluso si seguía disgustándome la imagen de Yamara muerta ahora mismo no me daba tanto repelús como antes que me daban ganas de vomitar nada más pensarlo, ¿tal vez haya sido el helado? Bueno, la imagen tampoco es tan clara en mi cabeza ya, creo que mi cerebro ya está trabajando en olvidarla.
—”Supongo. En fin, ¿vamos? Mejor ahora que más tarde.” Cuando vi que se iba a levantar lo empujé hacia abajo de vuelta para que no lo hiciera.
—”Espérate, vas demasiado rápido y yo aún tengo cosas que decir.” Reclamé, entonces quitó mis manos de sus hombros y se acomodó de nuevo esperando a que yo hablase. “Me alegro, supongo, de que no estés en esto solo aunque me disgusta ser yo quien sea parte de esto porque pues, joder, yo no pensaba que fuese hacer algo así en mi vida. Em…Tengo curiosidad de saber si la hubieses eh…ya sabes, sin estar yo en la fórmula, digamos. O sea, ¿ya habías pensado en todo esto antes o cómo va la cosa? Simplemente no, no me cabe en la cabeza que haya pasado esto, no logro” Tragué saliva “procesar que he hecho eso, y es raro porque me siento mal pero a la vez no, y y no sé qué coño está pasando, y no sé si decirte que me has arruinado la vida o simplemente me has hecho descubrir una parte de mí que no sabía que estaba ahí.” Me restregué el sudor de mis manos que estaba apareciendo mientras hablaba. “Y…eh…admito que me sentí bien haciéndolo, pero no solo bien, sino bien bien, demasiado bien.” Vino un flash a mi cabeza de antes cuando me estaba limpiando y empecé a agarrar la tela de mis pantalones por la zona de los laterales de mis muslos. “Pero yo no quería hacer eso, o sí quería pero no sabía que quería hasta que lo hice. Tengo la cabeza hecha un bombo, y no sé cómo te sentirás tú o cómo te sentiste mientras ocurrió, aún así admito que…”
“No…no me molestaría si algo así se vuelve a repetir.”
Tras decirle eso, él solo se quedó atento mirándome. No dijo ninguna palabra, solo me miraba y sentía como sus ojos atravesaban cada fibra de mi piel, como si pudiese ver como la sangre corría por mis venas, como eran oxigenadas, o como el helado se disolvía en el ácido de mi estómago, como mis ojos trabajaban para que mis pupilas se dilataran cuando manteníamos la mirada así. Que suerte tenía él de que sus ojos fueran tan oscuros.
No sabía que estaba pensando él, solo noté como sus párpados se levantaron mínimamente y sus cejas apenas se alzaron. Yo tampoco le quité el ojo de encima, solo sentí como mis párpados se relajaron y mis cejas también subieron. Eché mi barbilla hacia abajo un poco como si estuviera poniendo la cabeza recta. Inhalé dejando que el aire llenara mis pulmones, sentía como mis costillas, tórax, diafragma se expandían dentro de mí junto a mis pulmones que recibían nuevo aire, mantuve el aire. En mi boca podía notar mi lengua yendo por debajo de la hilera de dientes inferiores notando las encías y aquella cosa que parecía el tendón de las muñecas pero que está dentro de tu boca, luego la punta se deslizó debajo de la punta de mi canino izquierdo hasta que quedó apoyada contra mi paladar, justo después de eso tragué saliva y dejé salir el aire en una larga exhalación nasal. Mis dedos dejaron de estar recogidas en un puño, haciendo que mis falanges se desenroscaran, mis manos subieron a mis rodillas y se quedaron ahí. Mi espalda dejó de estar tensa y pude darme cuenta de como mis hombros caían un poco hacia delante en un ángulo bajo. Mi cabeza se ladeó hacía el lado izquierdo y simplemente lo seguía mirando. Pensaba en como me gustaría ahora mismo ver que estaba pasando en su interior, literalmente hablando. Me gustaría saber si he podido atravesarlo con mi mirada también, que se sintiera igual de visto así como yo en ese momento, y ojalá su cabeza esté igual de vacía que la mía, que solo pueda pensar, verme delante y decir Koi. Al igual que yo digo Bastian. Espero que sepa que en ese momento mi cuerpo se movía mínimamente hacia él. Luego de eso él se movió también, tal vez igual de tímido que yo, su vista se desvió hacia abajo de vuelta a mis ojos y yo solo puse mis manos debajo de mis muslos. Podía sentir y ver como de nuevo sus ojos miraban hacia abajo, moviéndose de un lado a otro como si estuviera escaneándome, podía sentirla en mi clavícula, luego en mi cuello, pero pegó un salto a mi nariz, luego las mejillas y finalmente mi mirada de nuevo. Su pecho se expandió, suspiró y de repente su mano se deslizó, siguiéndole el brazo, sin querer dentro de la fuente. Siseó y sacó su mano rápidamente de ahí, sacudiendo el agua. Y fue entonces como pude notar como se puso un poco rojo, supongo que de la vergüenza. Después de eso la mano seca fue hacía su rostro, tapando su nariz y boca por encima sin siquiera caer contra él, sus cejas se fruncieron aunque sus mejillas se veían cada vez más rojas. “Puta…” Susurró a sí mismo, y luego se quedó de perfil mirando a lo lejos con las cejas aún fruncidas, con su mandíbula tensa hasta que su rubor se dispersó, dirigiendo su cara hacía a mí de nuevo. Yo solo dejé salir un bufido, ya que me había parecido cómico.
Por muy largo que haya sonado esto, en verdad todo pasó rápido.
…
Caminar hasta el chalet de nuevo se me hizo pesado, cada cuesta me sentía peor y el ambiente no ayudaba en nada, incluso si Bastian hablaba en el fondo de cualquier cosa yo solo participaba dando frases cortas en respuesta, no cabe duda que lo habrá notado; sin embargo no me dijo nada, así que qué más da. Al llegar fuimos directo por el pasillo donde, antes de irnos, Bastian pasó también mientras yo me quedé viendo el cuadro. Así que al llegar afuera de nuevo vi cómo estaba tapada, detrás de la caseta típica donde hay herramientas y esas cosas, como un almacén.
—”Oye, una pregunta importante que pienso que no has llegado a considerar. ¿Cómo se supone que salimos con esta cosa sin que se vea raro? Imagínate que justo alguien le da por salir o aparece alguien, no nos damos cuenta, y mañana tenemos a la policía tocando en la casa de cada uno preguntando qué cojones estábamos haciendo anoche, o sea, ahora, bueno después.” Hice un gesto con la mano en dirección al cuerpo cubierto de Yamara y continué, poniéndome de cuclillas, él imitó la acción, enfrente de sus pies. “¿Tú ves las dimensiones de esto? Si nos ve alguien y nos pregunta qué decimos, ¿qué es la basura? ¿Y por qué tendrías tú basura en el chalet si vienes cada mil? ¡Qué no tiene sentido! ¿Te das cuenta? Que hay cámaras donde tú no sabes, ¿el cuerpo qué? ¿Lo enterramos, te vas a poner a cavar? ¿Lo tiras al río? Pues dentro de unas semanas cuando esté alguien por ahí va a ver el cuerpo, llama a la policía, investigan, nos pillan, fin de la historia. ¿La vas a descuartizar? Si es así, no cuentes conmigo, ya me faltaba a mí hacer eso, voy a tirar hasta la comida que aún me queda por comer si nos ponemos aquí a ir cortándola miembro por miembro.” Me levanté de golpe y me llevé las manos a la cabeza, toda la situación me parecía increíble llegados a este punto, y que Bastian no respondiera me ponía más nervioso. "¿Por qué no dices nada? No lo habías pensado, ¿verdad?” Mi tono sonaba algo molesto, cruzando mis brazos mientras esperaba una respuesta, y al no recibir nada seguí otra vez. "¡Joder, menuda mierda! ¡¿Por qué me he metido yo en esto?! Esto es una mierda, ¡una reverenda” fui sílaba por sílaba y alargué la vocal A al final. "mierda!” Eché mis brazos al aire, a la altura de mis hombros y di una media vuelta sobre mi talón, me iba a ir, pero me giré de nuevo hacia el otro para decirle. "Yo me voy. A tomar por saco.”
—”¿A dónde vas? ¡Ey, tú ahora no te vas! Hostia, no, no había pensado en todo eso, lo admito, pero joder antes dijiste que no me querías dejar con todo en las manos, no te puede ir después de decir eso. Si ibas a llegar a esta conclusión, mejor te hubieras quedado callado, que bien dicen que todo lo que digas se puede utilizar en tu contra. ¿Quién crees que se quedaría peor parado? ¿Aquel que ha matado y se ha ido para desentenderse de lo que ha hecho dejándola aquí, conmigo, haciéndome a mí hacerlo todo? ¿O el que se ha dedicado solo a enterrar?" Bingo.
—”Tú enterrar solo no habrías hecho. ¿La paliza qué? ¿El secuestro, o cómo sea que se llame en esta situación, qué? Tú también cómplice, la has sujetado, la has callado para que no grite, ¿y aún tienes los huevos para decirme que yo, precisamente yo, me llevaría lo peor? ¿Quién tiene historia con ella? Tú, la policía investigaría y se daría cuenta que yo poco tengo que ver con esto, ¿qué es peor, dime tú, homicidio improvisado u homicidio intencional? Pues ahí tienes mi respuesta."
—”Menudo hijo de puta." Se puso a reír de repente, aunque no parecía que algo le hubiese parecido gracioso, todo indicaba que era de nerviosismo. "Estás en mi casa…¿crees que corres más que yo? ¿Quieres que lo comprobemos?" Se quedó viéndome de forma fija, mi cuerpo se inclinó hacia atrás instintivamente, cualquier defensa ahora sería pura mentira ya que estaba claro quién de los dos era más atlético. Así que aparté la mirada y negué con la cabeza. Me cabreaba tener que admitirlo. Seguidamente, di unos pasos hacia él hasta que estuve delante, obligándolo a ver hacia arriba, desde mi posición bajé la voz y seguí.
—”Podrías matarme si quisieras, vaya, podrías hacer lo que te diera la gana conmigo.” Ladeé la cabeza a un lado y miré mis propias manos, de nuevo dirigí mi vista hacia él.
—"Me encantas….” De repente, cambió de posición, poniéndose de rodillas, y colocó sus manos encima de las mías para luego cogerlas. Creo que fue una de las únicas veces en las que sus ojos brillaban de forma genuina, observó mis manos con detenimiento: las giraba una y otra vez, se quedaba observándolas. Después sus ojos se fueron a mi rostro y se inclinó hacia atrás. "Todo esto se siente como tener una epifanía, es como si todo estuviera explotando, estoy pelando las capas de la realidad y descubriendo una nueva.” ¿Se le ha ido la cabeza? Solo le he dicho cuatro cosas, ¿se puede saber qué está pensando..? " Dios mío, tienes razón, como he sido tan tonto de no pensar antes en qué pasaría, estaba como los caballos viendo en un una única dirección. No sé qué hacer." Jadeó, aunque en su cara había de todo menos cansancio, se veía bastante despierto ahora, y con una sonrisa que podría describirse como alegre, dijo. “No tengo ni puta idea."
Qué sexy.