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Mikhail terminó por graduarse de Hogwarts sin muchos más incidentes, salvo porque tenía a Regulus Black en su hogar y nadie podía saberlo. Una vez se graduó y tuvo su licencia de mago, decidió renunciar a su sueño de ser sanador. Con el paso de los meses su conexión con Regulus era mucho más estable y quería estar cerca de él. Tomó la decisión de desaparecer del panorama mágico de Inglaterra hasta que Regulus pudiera mostrarse libremente. Tendría que encontrar una manera de mover los hilos sin exponerse demasiado. Bastante era que nadie hubiera descubierto que era un lobo, no necesitaba que sospecharan más de él. Así que Mikhail se apareció en la mansión Le’Fay sin más distracciones. Allí Regulus lo esperaba con su mirada analítica que solo se suavizaba con él y que ninguno de los dos sabía qué significaba, pero no podían negar que se sentían bien juntos. — Ya eres un mago oficialmente. Mikhail bufó ante el comentario. — Supongo. — ¿Y qué harás a partir de ahora? — Cuestionó Regulus con intensidad en su mirada. — Quería ser sanador, pero decidí quedarme aquí, tomar posición como Lord Le’Fay y quedarme contigo. — Dijo esto último en un susurro. — Conmigo, ¿Eh? — Regulus no estaba dispuesto a ignorar ese comentario. Mikhail desvió la mirada nervioso. — Sí. — admitió en un susurro. Odiaba sentirse vulnerable y la marea de emociones que sentía no ayudaba. — Entonces quédate. — Regulus se acercó un paso. El aire entre ellos pareció electrificarse. No habían vuelto a hablar de las connotaciones de la conexión que los unía. Pero ahora no podían ignorarlo más. Mikhail no quería ignorarlo más.1: Conexión
13 de febrero de 2026, 4:39
Regulus Black desapareció en 1979. Se le dio por muerto y tal vez sí murió por un momento. Su cuerpo se quedó inerte entre los inferi que lo arrastraron a las profundidades del lago. No había modo en que sobreviviera.
Y sin embargo… Mikhail lo encontró en 1993. Un Slytherin de séptimo año que se sintió atraído hacia el lago. Nunca pensó encontrar a un “inferi vivo”, tampoco que su alma se entrelazara con la del hombre pálido y demacrado.
Mikhail no supo qué hacer, quiso huir pero el simple pensamiento de alejarse hizo que le doliera algo en el profundo de su ser. Así que sacó al “inferi” del agua y lo curó, agradecía que por su interés en ser sanador supiera muchos hechizos útiles.
Apartó los mechones de pelo mojado de la cara del chico, estaba seguro de que no era un inferi y que no debía estar allí.
El hombre abrió los ojos mostrando unos iris plateados que resultaban familiares al Slytherin. “Sirius Black” pensó, pero no era él, claro que no. Aunque el parecido era innegable.
— Tú… me has salvado. — Dijo con voz ronca el hombre.
Mikhail sintió un escalofrío recorrerle la columna vertebral al escuchar la voz. No fue desagradable, como si algo lo atrajera de este hombre. Alejó el pensamiento de su mente, no tenía tiempo para atracciones hormonales.
— Sí. ¿Cómo te llamas?
— Regulus Black.
Mikhail sintió que el aire se iba de su cuerpo dejándolo sin palabras por un instante. ¿Regulus Black? ¿Pero no estaba muerto? Bueno, el hombre ante él no parecía muerto, tampoco muy vivo.
— ¿Y cuál es tu nombre? — Le preguntó Regulus.
— Mikhail Le’Fay.
— Eres un sangre pura, pero ese apellido es de una familia extinta, cómo…— Comenzó a decir Regulus.
Mikhail le miró con sus ojos dorados en un porte severo. Se pasó una mano por el pelo negro y suspiro.
— Sé que tienes preguntas, yo también las tengo sobre ti, pero no es momento.
Regulus se incorporó del suelo quedando sentado a la orilla del lago. Miró a Mikhail con intensidad.
— Tus ojos no son comunes.
Mikhail gruñó frustrado. — Lo sé, deja de indagar. — Dijo dándole un golpecito en la frente a Regulus.
— Oye, más respeto.
— No. Gánatelo y deja de preguntar.
Regulus no supo por qué, pero este chico le gustaba. Y su magia lo atraía hacia él de una manera cálida que lo reconfortaba en contraste con el frío que sintió en el lago tantos años.
— Lo de la magia es porque por alguna razón nuestras almas se han unido. — Explicó Mikhail casi como si le leyera la mente.
— Nuestras almas… ¿En serio? Eso es magia antigua. — La voz de Regulus salió como un susurro grave.
— Iremos a la mansión Le’Fay. Allí podremos hablar y nadie nos molestará.
Sin esperar respuesta Mikhail tomó una mano de Regulus y los hizo aparecer en una majestuosa mansión.
Regulus tuvo que controlar el vértigo que sintió al no estar acostumbrado a esto desde hace años. Se apoyó en Mikhail quien no lo apartó y reafirmó su agarre en él para guiarlo al interior.
Mikhail sentía una calidez que nunca antes había experimentado. Se sentía cada vez más conectado a Regulus como si esa conexión de almas se estuviera asentando cuánto más tiempo pasaran juntos.
Pasaron por un pasillo lleno de retratos que susurraban entre sí al verlos. Mikhail los ignoró, sus antepasados a veces eran molestos.
Llegaron a un salón amplio decorado con muebles antiguos de madera y objetos de valor invaluable. Regulus supo que esta decoración no la había elegido Mikhail, toda la mansión tenía ese aspecto de no haber sido modificado en siglos.
— Siéntate. ¿Quieres un té o prefieres café? — Preguntó Mikhail señalando un sofá.
— Un café, sin azúcar.
Mikhail desapareció por lo que parecía hacia la cocina y regresó minutos después con una bandeja con un té y un café.
Dejó la bandeja en la mesita frente al sofá. Tomó su propia taza de té y bebió un sorbo antes de decidir hablar. Regulus también tomó un sorbo de su café mirando a Mikhail con ojos analíticos.
— ¿Qué quieres que responda primero?
— ¿Por qué tus ojos son dorados? — Regulus sentía inmensa curiosidad por esos ojos.
— Soy un lobo, no un hombre lobo común, sino uno sin la maldición de la luna y capaz de comunicarme con mi parte lobo en una conexión mental y me puedo transformarme cuando quiera. — Dijo sin rodeos Mikhail.
Los ojos de Regulus mostraron sorpresa antes de entrecerrarse. — Un lobo. Eso es…increíble. — Murmuró. — Y también un mago, de Slytherin. — Añadió analizando el uniforme de Mikhail.
— Muy observador.
— Por supuesto. — Regulus se permitió sonreír sutilmente.
— ¿Me dirás por qué estabas con los inferi? — Mikhail lo atravesó con su mirada.
Regulus se tensó. No sabía si podía revelar lo que hacía realmente ahí, no sabía si podía confiar, pero algo en su interior le decía que sí.
— Intentaba deshacerme de un horrocrux.
Ahora fue el turno de Mikhail de tensarse. — Traicionaste al que no debe ser nombrado. Genial. — Dijo con sarcasmo.
Regulus se inclinó hacia delante mirándolo con intensidad. — Vas a delatarme. — Afirmó aunque no estaba seguro.
— No.
La firmeza en la voz de Mikhail sorprendió a Regulus. — ¿No?
— No voy a delatarte. Voy a esconderte hasta que puedas revelar que estás vivo.
— ¿Qué? ¿Por qué harías eso?
Mikhail sonrió ante la confusión de Regulus.
— Para empezar porque la conexión de almas se está asentando y no quiero saber qué pasaría si te matan. Y después… porque mi lobo lo dice.
— ¿Tu lobo? ¿Qué?
— No sé. Confío en mi instinto.
El silencio que siguió fue pesado, como si estuvieran asimilando lo que aquello significaba.
Regulus se reclinó en el sofá suspirando.
— Supongo que tendré que confiar también.