Estado de emergencia

Mezcla
NC-17
En progreso
6
Tamaño:
planificada Midi, escritos 17 páginas, 7.162 palabras, 3 capítulos
Descripción:
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Mentiras

Ajustes
-Capitan Park… -Su animo disminuye ante mi solicitud. -si quiere hacernos un reporte a mi y a mi compañero no tendremos problema. Por favor perdónenos.Se inclina ante mí, agachándose más de lo que su espalda parece permitirle y toma el brazo de su compañero, Su expresión cambio un poco ante mi solicitud y se giró para ver a su compañero que parecía igual de confundido ante su actitud y lo obliga a inclinarse, presionando su mano contra su nuca para que toque con su frente sus rodillas. -Cabo. -Se alza ante mi voz, teniendo un aspecto serio. -No voy a hacer ningún reporte. Solo necesito que me lleves con el General. -Paso mi vista a su mano, fijándome como es que aun mantiene a su compañero inclinado, sosteniendo su cuello para que no se alce. -Claro…-Toma su tiempo para contestar. - ¿Llevo sus cosas? -Se ofrece, retirando la presión de su mano, para estirarla a nosotros, sonriéndole a los niños que se asoman a los lados de mis piernas, fijándose en lo pesadas que lucen sus mochilas. -No es necesario. -Sí, lo es. -Sonríe como un conejo, siendo demasiado confiado para este lugar. -Protocolo. No le creo, pero no quiero crear un problema tan pronto y menos con los niños presentes.Quito el seguro de mi mochila, dejándola en el suelo y me agacho a la altura de los niños, desabrochando sus mochilas para quitárselas con cuidado, revisando un par de cosas en estas y saco lo necesario para ponerlo en mi propia mochila. -Aquí… -Le doy las mochilas de los menores y se queda esperando, hasta que ve que me vuelvo a abrochar mi mochila sobre mi cintura. - ¿Lo suyo no? - Me gusta llevar lo mío. -No agrego nada más, tomando de las manos a cada uno de un lado. El portón se abre con aquel rechinido que me eriza la espalda y en cada paso la tierra cuje bajo mis botas, el aire sopla, moviendo la bandera de Corea del Sur que se mantiene en el centro del campo militar y en ese aire soy capaz de oler la pólvora de las armas, combinado con el aceite viejo que usan para los autos. Mi cuerpo se detuvo en cuanto la pesadilla me empezó a envolver, de pronto el humo estaba en todos lados y el sonido de los gritos de aquellos que no pudieron salir me taladraban la cabeza.Fui capaz de regresar cuando Hee me jalo la mano, queriendo seguir el ritmo de Jeon, estando demasiado emocionada para mi gusto. - ¿Ellos son?... – Su curiosidad parece ganarle después de un tiempo. -Familia. – No animo mucho la conversación. -No sabía que tenía hijos… -La decepción en su voz me toma desconcertado. -No está en ninguno de los informes. -Porque no les corresponde saberlo. -Le corto la conversación, sin quererlo escuchar y pasamos un par de minutos. Retome la caminata, siguiendo al cabo Jeon que pasaba de vez en cuando su mirada hacia atrás, tratando de verme mejor.Así que, para no verlo, le presté atención al lugar; Todo había cambiado desde la última vez que estuve aquí, era obvio que después de aquel combate, el gobierno dio suficiente dinero para que sus futuras armas estén cómodas y preparadas por si vuelve a necesitarlas. Esa idea y todos los recuerdos que se arremolinaban en mi mente, todas esas cosas estaban dándome esas molestas ganas de vomitar, mi estomago seguía jugando, dudando sobre si debería dejar salir lo poco que desayune o si lo guardaba. -Parece que todo está bien. -Necesitaba distraerme. - ¿Mmm? -Jeon observa el lugar, bajando un poco el paso para ponerse a un lado de Hee, caminando a nuestro ritmo. Lo dije como una forma de distraer a mi estómago, pero ahora que veía a mi alrededor, todo estaba demasiado tranquilo para la alarma que se dio hoy temprano. Era lo común, trotes, ejercicios de combate, estudios. Todo era como un día normal, sin pánicos, sin preparaciones y eso no me agradaba. -Parece que mejoraron las instalaciones. -Trato de que mi comentario anterior cambié de significado, sin estar seguro sobre la poca información que recibí. -Todo gracias a usted, Capitán. -Exagera. -Mantengo el paso lento, dejando que Jeon nos guie. Me se el camino de memoria, lamentablemente este fue un segundo hogar para mí, pues fui parte de las tropas por años, así que es casi imposible que no me sepa el camino hasta la oficina de ese desgraciado Me da un Tic en el ojo al sentir como vuelve a verme fijamente, siendo persistente, como si esperara que yo también me girara al verlo. Mi limite es cuando tropieza un par de veces, cosa que Hee con una sonrisa intenta imitar. - ¿Pasa algo, cabo? -Intento no ser muy obvio con mi molestia. -Yo solo… -Cierro los ojos cuando se mueve nervioso al darme cuenta de su obvia curiosidad por alguna otra cosa sobre mí. -Quería decirle que es todo un honor conocerlo. -Dice, intentando mantener un tono profesional. -Fue el oficial más joven en recibir mando táctico en zona fronteriza. - ¿Cómo sabes eso? -Frunzo el ceño. -Esta en nuestras clases, es un ejemplo. -Sigo el paso, sin querer verlo. -Cuando dio inicio el conflicto en el norte, usted ya estaba desplegado. -Que curioso… -Muevo mi cabeza a un lado, tratando de tronar mi cuello. - ¿Dicen algo más? -Sí, en el entrenamiento el profesor siempre se da un momento para explicarnos lo fabulosa que era su técnica. -Jeon era un tipo curioso, reflejaba todas sus emociones en su rostro y eso me irritaba. -Su forma de estirarse como un gato, la forma tan silenciosa en la que lograba todo y su fuerza pese a su aspecto. - ¿Qué tiene mi aspecto? -Eso me llego, me sonó más como un insulto que como un halago y me encuentro con su cara boba sonriéndome. -A mi parecer usted es perfecto… -Suspira. - ¿Qué hay sobre aquel apodo? -Le rompo su burbuja, sintiendo un escalofrió recorrerme ante ese tono empalagoso. -Esta registrado así por sus excompañeros. -Me explica. -Dicen que al verlo parecía que era poderoso, hábil para toso lo que hiciera. - ¿Eso dicen? -Me da otro tic en la ceja y no solo por lo que dice, si no por como lo dice. -Cada año se inventan algo mejor… -Digo en voz baja, notando como es que Hee se mantiene atenta a lo que decimos. -Tío, ¿Eres como un superhéroe? -Su voz se escuchaba tan dulce que me daba tristeza traerla a un lugar como este. -No existen los superhéroes, Hee. -Le aclaro, acercándola a mí. -Solo es gente que intenta hacer lo correcto. -Eso es exactamente lo que diría un héroe. -Él no me veía a mí, veía a la leyenda que alguna vez fui, al tipo que, a sus 24 años regreso al país con la victoria, quien se supone debía proteger a gente inocente, pero si tan solo supiera que yo no fui capaz de nada. Alejo a Hee de Jeon, acomodándola del otro lado, junto a su hermano, no me gustaba que estuviera tan cerca de él, ni de esas ideas. -Es impresionante como nunca dudo, es todo un ejemplo en mis clases. -Continua.Todo lo que le dijeron eran mentiras, pues dude, dude demasiado al momento de alzar el arma. Ya que la zona de ataque no era más que el hogar de tantas personas que no eran culpables, el bando enemigo no sabía de nosotros y fue nuestro propio ejército quien bajo órdenes confusas inicio el tiro. Ninguno confirmaba objetivos, todos disparaban a quien sea que se moviera. -Cabo… -No mostro compasión, protegió a los nuestros. -Me detengo, apretando la mano de Hee. “Los nuestros.” La forma tan fría en la que dice eso, era propio de un chico ignorante de 20 años, quien nunca estuvo en un enfrentamiento.Alguna vez fui como él.Pero ahora entiendo, pues estos niños son lo mío y en ese ataque al que nos mandaron con mentiras, había madres que también intentaron proteger a los suyos, quienes sostenían manos pequeñas e inocentes que no merecían caer.Trate de detener el tiro, baje armas y pele con mi propio escuadrón, ordenando que detuvieran el ataque, hasta que todo se encendió y fue entonces que me di cuenta de que nosotros éramos los monstruos que nos dijeron que destruiríamos, en ese ataque yo me había vuelto un monstruo. -Jeon. – Mi voz salió de una forma tan fría que pude verlo erguirse al pensar que hizo algo mal. -Cuando tienes a alguien enfrente, pidiendo ayuda y sangrando… no te fijas de qué lado esta. -Se lo digo de cerca, tratando de que no nos escuchen los niños.Hee intenta soltarse de mi mano para caminar más adelante, lo cual le niego, ajustando mi agarre, revisando que este sosteniendo a Seo. -Pero usted lo hizo, después de todo hubo soldados disfrazados de civiles. -Trato de relajarme, su tono era de genuino desconcierto. -Cuenten las ventanas. -Les pido a los niños, tratando de distraerlos para que no quieran alejarse de mi agarre. - ¿Quién te dijo eso? -Regreso mi atención a Jeon. -Está en los informes del ataque. -Escucha, Jeon. -Parece emocionarle que use su apellido. -No todo lo que está en los informes es verdad. ¿Había fotos? ¿Números de caídos, nombres? -No, se supone que se perdieron y algunos sufrieron daños… -Contesta después de pensarlo demasiado. - ¿Quién fue el encargado de firmar los informes? – Sabía la respuesta a eso, no lo vi, pero se de lo que es capaz. -El General de División. Claro que fue él, me hizo ver como el héroe de la nación para protegerse. Pues si un Park fallaba, el quedaba mal ante la prensa, sería la vergüenza si el nieto que entreno desde niño se negaba a pelear en una falsa guerra, una que preparo para poder tomar territorio. -Siempre verifica. -Trato de sonar un poco amable, le estaba lanzando muchas contradicciones. La historia de mi vida y la de los informes tenían cosas diferentes, yo no era la leyenda de la cual todos hablaban, solo era un joven torpe que perdió el control de sus tropas y duro 4 años en algo que se pudo evitar. -Las guerras no son limpias, los informes sí.Se quedo en silencio, bajando un poco su ritmo y lo dejo ser. Pongo a mis niños por delante queriendo verlos bien y Hee parece emocionada de que dejo de sostenerlos cerca.Nos quedamos en silencio y sé que algo en su cabeza se mueve, una grieta a todos lo que le han dicho, pero en este momento necesitaba información, no un colapso. - ¿Siempre hay tanta rotación en horario matutino? -Hablo después de darle unos minutos, bajando el ritmo para estar igual a su paso y por primera vez mantengo la vista en su rostro. -No exactamente, señor. -Fija su vista en el último camión. -Hace unos días reforzaron turnos y nos han mandado provisiones. - Creo que los van a felicitar, ¿Quién las envió? -Fue por parte del provincia de Cheongju-si. -Afirma, adelantándose para abrirnos una puerta, dejándonos pasar. -creo que fue una colecta. - ¿Crees? -Repito sus palabras, pasando primero a los niños y estando en una zona cerrada les permito caminar un poco alejados de mí. - ¿No han recibido informes externos? -No, señor. -Se ha negado a verme, pero ha mantenido mi paso. Creo que por fin se da cuenta que no soy el héroe que le dijeron que era. - ¿Cómo están sus comunicaciones? -Funcionando como deberían. -Su postura cambio en el tiempo que hablamos, lucia tan despreocupado cuando empezamos a hablar, incluso altanero, pero con todo lo que empecé a decirle su comportamiento se volvió pesado, como si todo tomara forma en su cabeza. Puede que dude de mi palabra. -Mantenemos la satelital, interna y la red militar. Ahora mismo puede ver al equipo trabajando. -Me hace ver a un lado y me encuentro el vidrio que nos deja ver a unos cuantos militares en uniforme usando las computadoras de forma simultánea, solo que se sentía algo raro como tecleaban con tanta seguridad. -Vaya, trabajan tanto… -Asiento en silencio, tratando de que la rueda de hámster de mi cabeza empiece a funcionar. -Deberían darles tiempo libre, que vean la tele o darles un poco de tiempo en internet. -Solo mantenemos señal abierta en el recinto y se han restringido los servidores de red para todo aquel que no sea del servicio de informática. - ¿Desde cuándo? -Desde el lunes, señor. -Me muerdo el labio, una vieja costumbre cuando algo no me cuadra y dejo de ver a los niños que van un poco más delante de nosotros para girarme a ver las torres de comunicación del recinto. - ¿Ha intentado usar su teléfono personal fuera del perímetro? -No está permitido. -Jungkook, tuve tu edad. -Suspiro suave, despeinando mis cabellos. -No te pregunte si está permitido, ¿Cómo esta funcionando tu red? ¿Has tenido contacto con algún familiar? Pese a las preguntas tan peculiares que le estaba haciendo, parece que disfruto que usara su nombre por primera vez desde que llegamos y se acercó animado, volviendo a ocupar parte de mi espacio personal. -La señal está un poco inestable. -Habla en voz baja con un tono inmaduro, actuando como si me contara un secreto. Su postura sigue formal, todavía no estaba seguro de cómo actuar cerca de mí. - ¿De dónde eres? -De Busan, señor. -… ¿No te has podido conectar con tu familia en Busan? -Se acerca demasiado, causando que me pegue a la pared del pasillo. -No, desde el lunes ha sido complicado poder llamar a mi madre.Hubo reportes de daños en la red en algunas áreas, pero Busan era una zona conocida y con un sistema apropiado para estos incidentes. Era difícil creer que no han sido capaces de arreglarlo. Regreso mi vista al pasillo, buscando con la mirada a los niños y me concentro al ver a Seo tropezando, dejando caer su peluche al suelo. Me apresuro hacia él para ayudarlo, hasta que alguien se adelanta y toma el peluche del suelo. -Gracias… -Murmuro cuando nos enderezamos, sin verlo al rostro, realmente no me interesa conocer gente nueva y paso a un lado a Seo, queriendo que se aleje de alguna persona de este lugar. Alzo mi mano, queriendo tomar el peluche y desvió mi atención a la etiqueta de su uniforme, deteniéndome al leer el nombre con los detalles de los servicios especiales del país. -Vaya ¿Sin abrazo? -Alzo mi rostro, encontrándome con esos ojos que me ayudaron tanto tiempo y sin previo aviso soy sujetado de la muñeca, para ser jalado y ser atrapado en un abrazo. - ¿Tae?
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