Estado de emergencia

Mezcla
NC-17
En progreso
2
Tamaño:
planificada Midi, escritos 11 páginas, 4.738 palabras, 2 capítulos
Descripción:
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Ganas de vomitar

Ajustes
El viaje empezó mal y continuo un poco inestable conforme avanzábamos. No dejaba de entender el mensaje de Min-ji, el campo fue nuestra pesadilla y pedirme llevar a los niños era extraño. Mientras la idea no dejaba de rondar mi mente, manejaba en círculos por la ciudad, tratando de ver algún daño o causa de peligro por la cual la alarma se activó para la militar, pero todo seguía normal, la gente iba a trabajar o estudiar como todos los días, los niños jugaban en los parques, animales tranquilos, patrones comunes que solo me ponían alerta. Y aunque llegamos a pasar por diversos restaurantes, tuve que cambiar los prometidos Hot Cakes por unos panes dulces que mantuve guardados y empaquetados de la casa, al igual que lo que quedaba de la leche. Tuve protestas de Hee y de Seo que deseaban comer alguna otra cosa, pero no podía arriesgarme, aún no sabía lo que sucedía y todo alimento hecho por alguien más era riesgoso. Así que, aunque fuera lo último que deseaba y las protestas de los niños que querían detenerse a comer algo, seguí la indicación de Min-ji y cambie la ruta a la carretera de Seul, manejando seguro, sin necesidad de un mapa pues me sabia el camino a ese lugar como si me lo hubieran trazado en la cabeza. Después de unas horas de viaje, sin encontrar nada raro en la carretera, comienzo a disminuir la velocidad al poder visualizar la zona principal de la base militar, pasando mi vista a los cabos que protegen la entrada, poniéndome aún más tenso. Realmente no quería estar aquí y mi mente sabiendo eso comenzó a trabajar al mil, intentado encontrar alguna otra solución solo para no llegar a la entrada, pero si el país tenía grandes probabilidades de entrar en emergencia, las armas se iban a volver un lujo, la comida y el resguardo serian imposibles de conseguir y los niños… son a los primeros que toman. No tenía opción. -Niños…- Estaciono con cuidado a las afueras de la base militar, tomándome mi tiempo al pasar mis manos por mi cinturón, desabrochándolo para bajar con cuidado de la camioneta sintiendo como mi mundo se pone cada vez más lento. Esto era peor que todos mis recuerdos y pesadillas juntos. Me sostuve como pude de la puerta trasera, abriéndola lentamente, sintiendo mi boca hormiguear por las fuertes ganas de vomitar, deteniéndome a ver a Seo y Hee dormidos tan plácidamente en la parte trasera, logrando ser mi sostén un momento. -Seo… -Susurro, pasando mi mano por su suave rostro, respirando más tranquilo cuando lo siento cerca. -Despierta. – Logro sonreír, viéndolo moverse lentamente, separándose de su peluche Tata que estuvo babeando todo el tiempo que estuvo dormido. -Hee…-Alzo un poco más mi voz, intentando que me escuche del otro lado, notando su molestia inicial por ser despertada y su marca rosada en su mejilla, una prueba de que se recargo de más en su cinturón al dormirse. - ¿Vamos a desayunar? -Probablemente… -No le presto demasiada atención a sus palabras, ayudando a Seo a desabrocharse su cinturón para bajarlo con cuidado de la camioneta, poniéndole su mochila y abrochándola sobre su abdomen, asegurándola. Lo dejo con cuidado, girándome a ver a Hee para hacer lo mismo con ella, pero solo la veo empujando la puerta de su lado, bajando por su cuenta. - ¡Desayuno! -Grita emocionada, rodeando la camioneta para sostener a Seo que aún no se despierta del todo. Camino hasta la puerta de conductor subiéndome a mi asiento, estirándome para tomar mi propia mochila, escuchándolos hablar. -De acuerdo -En serio no me estaba sintiendo bien, todo a mi alrededor parecía inestable. -Necesito que no se despeguen de mi lado. -Paso mis manos por el seguro de mi mochila, poniéndome a la altura de mis niños, llamando su atención. - ¿Cómo cuándo vamos al mercado? -Algo así… -Asiento a sus palabras, sosteniendo el hombro de cada uno. -Antes de desayunar… Necesito hablar con unos… ¿viejos amigos? -Dudo antes de decir eso, forzándome a ponerme de pie. - ¿Tus amigos viven aquí? -Seo parece un poco asombrado al ver las paredes de cemento que rodean todo el lugar, haciéndolo ver imponente. -Sí, pero son algo… juguetones. -Tomo a uno de cada lado, sosteniendo sus pequeñas manos para caminar a la entrada donde los cabos se mantienen firmes. -Aman jugar y estas son las reglas. Si alguno les llega a preguntar algo, no les contesten, se mantienen detrás de mí y si es necesario será hora de jugar a no veo, no escucho y no hablo, lo sabrán cuando se asome el conejo de su escondite. -Espero una afirmación de ellos, pero sonrió al notar su asentimiento a lo que digo, relajándome. Mi cuerpo no dejaba de pedir que vomitara, mi boca que parecía babear de más, como si todo fuera delicioso, no tardo en ser acompañado por el molesto hormigueo en mis labios, amenazando en vomitar lo poco que había podido tomar. Cada paso era un recuerdo, un grito de alerta y el constante sentimiento de que todo estaba mal. -Alto. -Parece gruñirme uno de los cabos de la entrada regresándome al momento, estando parado enfrente de ellos, sosteniendo a los niños. -Identifíquese. -No seas tan grosero… -Murmura su compañero, un chico un poco lindo para el cuerpo que tenía. Rompió su formación para susurrarle de cerca un par de cosas, que parece enfurecer al otro. -Es un civil, no puede estar aquí. -Le contesta de la misma forma. – El general nos pondrá a hacer flexiones por una semana si dejamos entrar a un civil -No si no soy un civil. -Exhalo el aire que no sabía que mantenía en mis pulmones, poniendo a Seo y a Hee detrás de mí, para sacar una identificación de mi pantalón. -Capitán Park, compañía Phantom, 1er Batallón, 3ra Brigada Ghost. -Abro de golpe la pequeña identificación, que se deja caer de forma pesada para mostrar mi foto y símbolos de cada batallón que mantienen las fechas de inicio y todos rangos que mantuve. Mantuve estirada la identificación, sin escuchar nada de los dos cabos, preocupándome que realmente se me esté negando el paso. Retrocedo de golpe, poniendo a Seo y Hee detrás, dudando si empezar a contar cuando se me arranca de las manos la identificación, sosteniéndola demasiado cerca de su rostro, como si buscara alguna mentira sobre mi información, pasando su vista de mi identificación a mí. - ¿Tú un capitán de una compañía? -Su tono acido me sorprendió, claro que no me esperaba la bienvenida de brazos abiertos o una fiesta por quien soy, pero ese tono frío, casi condescendiente fue lo suficientemente desagradable para recordarme que, en este horrendo lugar, tienes que volverte igual de desagradable para poder tener el poder. Mi asco se cambia por el fastidio cuando trata de ver a los niños, alzando una ceja arrogante, casi queriéndose burlarse de Seo quien se aferra a su peluche. - ¿Tienes mucha risa? - Odiaba esta actitud que el campo me obligo a tener, pero para proteger a estos niños yo me volvería el peor de los monstruos. – Bueno, viendo tu rango y tu formación tan lamentable, hasta yo me reiría de ti. - ¿Disculpe? -En efecto, deberías disculparte. -Gruño, arrebatando mi identificación de sus manos, rasguñando su piel en el proceso. Alzo mi mano detrás de mi espalda, arrugando mi dedo índice y el de en medio, haciendo una sutil señal, siendo el conejo que sale de su escondite, asintiendo suave al ver a los niños cerrando los ojos y tapándose los oídos. -Ahora busca a tu supervisor, antes de que te rompa esa puta cara de inútil y te entierre junto a los enemigos de esta tierra. El cambio es notorio. No soy tan amenazante, ni tan fuerte como lo fui hace cuatro años, pero recordaba un par de cosas y con eso era suficiente. La actitud del tipo parece empeorar ante mi amenaza y me preparo para lo que intente, hasta que su compañero lo detiene. - ¿En serio eres el capitán Park? -Bajo un poco mi guardia ante su tono, no tenía el odio del otro tipo, si no genuina curiosidad. Asiento suave, entregándole mi identificación sin problemas y el observa la información de forma tranquila. Su compañero era fácil de derribar, pero si el se negaba a dejarme pasar, sería un poco complicado hacer algo con el con mi condición. -Esto parece un sueño… -Me toma por sorpresa el como intenta acercarse más de lo necesario a mí, quedando tan cerca de mi rostro con una torpe sonrisa de conejo. - ¿Qué parece un sueño? – Lo aparto, presionando su pecho para que se aleje de mi y tomo la identificación de sus manos. - ¿Acaso no has escuchado del capitán Park? – Ahora el de sonrisa de conejo parecía enfadado con su compañero por la pregunta. -Es un placer conocerlo capitán Park, mi nombre es Jeon Jungkook, un fiel admirador de su trabajo. -Chico, es un poco turbio que digas eso si realmente conoces lo que he hecho. -Niego con la cabeza, sin muchos ánimos de hablar sobre eso. -Bueno, claro, fueron cosas “malas”. -Alza sus manos, haciendo comillas con sus dedos, para tomar mi mano y agitarla todo emocionado. -y no lo reconocí, es solo que es una leyenda con su cabello rosado. - ¿Cabello rosado? -Hee se asoma de mi pierna, interesada en lo que decía el cabo Jeon. -Hee, rompiste formación. -Le reclamo en voz baja. - ¿Tuviste el cabello rosado? – Sonrie al ver mi reacción. -Sí, el capitán Park es una leyenda en el lugar, en poco tiempo logro lo que a muchos de nosotros nos puede tomar años y porque su apariencia dulce contrastaba con su forma de pelear. -Cabo…-Lo detengo cuando Seo dejo de cubrir sus odios y se unió ante el relato que estaba dando, tratando de que no escuchen más. -Jeon Jungkook. -Se pone de pie, repitiendo con emoción su nombre, tratando de que lo llame así. -Aja… Cabo 110604. – Leo su numero de identificación, viendo la decepción en su rostro. -Ya que se me identifico, pido que nos dejen pasar y… -Me cuesta continuar, sin tener demasiados ánimos. -Solicito una reunión con su General de División. Necesitaba hablar con ese maldito anciano.
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