Salva mi corazón roto.

Het
R
En progreso
1
Fandom:
Tamaño:
planificada Midi, escritos 83 páginas, 28.466 palabras, 11 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
Compartir:
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar

Capítulo 5 - Jane.

Ajustes
La recuperación de Billy está siendo todo un éxito. Lo que resta de su convalecencia en el hospital, Max y Ce cuidan de él con la ayuda de Joyce de vez en cuando. Cada día va mejorando su estado de salud, pero para su mala suerte, él tiene que quedarse por lo menos dos semanas más todavía en la clínica... Sus heridas no han cerrado del todo y necesitan hacerle su limpieza varias veces al día para que no se infecten... algo con lo que tampoco está nada contento. Como de costumbre, ambas chicas están dentro de la habitación haciéndole compañía sin su consentimiento. Once se encuentra muy entusiasmada con una caja nueva de Eggos entre sus manos. Tímidamente ella le acercó el postre a Billy, con una gran sonrisa predominante en su cara y él revisó la caja de arriba a bajo sin muchas ganas -¿Qué es está mierda?- La cuestiono sin mucho tacto, juzgandola con la mirada y Max intervino de inmediato. -¡Hey! ¡Así no se le habla a una chica, tarado!- Ella lo señaló con el dedo, reprochandole su vocabulario y el rubio rodó los ojos, gruñendo en voz baja para después volver a revisar la comida que tenía en la mano. -Piérdete.- Billy le respondió con desdén y Max frunció las cejas, enseñándole la lengua a propósito. -Deberías sentirte honrado, Ce no comparte con cualquiera su comida favorita.- Ella la observó con sonrisa comprensiva y Ce le correspondió su gesto con timidez. -?¿Jodidos Waffles congelados? Sí, qué delicia.- Exclamó sarcásticamente y Max le dió un codazo con fuerza, dirigiendole una mirada asesina. Once no dijo nada... solo mordió su labio intranquila, bastante desanimada pero Billy no dejó pasar eso de largo. -¡Mira! Si no lo quieres, con mucho gusto puedo comerlos yo.- Max se aproximó a Billy y tomó los Eggos con su mano para quitárselos, pero él rápidamente se los arrebató alzando su brazo para que ella nos los alcanzará. -Nunca dije que no me los quedaría, tonta.- Comentó sin mirarla de vuelta, con una sonrisa descarada... sabiendo bien que después se arrepentiría de lo dicho y así fue. Ce alzó la vista sorprendida, regresandole automáticamente la felicidad a su bello rostro. -¿Entonces para qué haces tanto alboroto? Solo te gusta llamar la atención.- Max se acomodo el pelo, moviendo el pie desesperadamente. Él le dio un vistazo de reojo a Once, sin ninguna expresión y ella le sonrió con dulzura, aún sin decir nada. Solo lo observaba muy emocionada por su gesto, bastante incrédula de su actuar. Al ver la escena, Max puso los ojos en blanco y movio sus manos hacia adelanté, asqueada de lo dulce que podía ser Ce con su estúpido hermano. Su comportamiento con él era bastante extraño... y al notarlo, Max palideció repentinamente. Ella no podía estar enamorada de Billy... ¿o si? Sin querer pensarlo dos veces, ella negó rotundamente con la cabeza, tratando de despabilar su mente. Eso era una tontería... Once no podía sentir eso, ella amaba con locura a Mike y jamás en la vida lo traicionaría. Max volvió a observarlos y fue entonces, cuándo unos pasos aproximándose llamaron su atención. Desde la puerta, pudo ver cómo su madre entraba lentamente. -¿Mamá?- La llamó con duda y Susan la miró, tratando de ocultar la preocupación que emanaba de su cara. -Hola cariño.- La mujer tomó el hombro de Max y saludo a Once débilmente con su mano. -Me da gusto verte tan bien Billy. Has mejorado bastante.- Susan trató de ser amable, pero al verla... Billy puso su típica cara seria, sin prestarle atención. -¿Por qué has venido? ¿Ocurrió algo?-- Max ignoró a su hermano, tratando de que las cosas no fueran tan incómodas entre ambos. -No quería venir hasta aquí a molestar, pero necesito hablar contigo. ¿Podrías venir un momento afuera?- Al ver a su madre tan rara, Max tomó sus cosas y se acomodo a su lado. -Está bien, voy enseguida.- La pelirroja asintió y Susan se despidió otra vez, saliendo con cautela. -¿Vienes Ce?- La invitó Max, pero Once se negó con amabilidad. -¿Estás segura?- Volvió a preguntar y ella desistió otra vez. -Si, tu mamá parece querer hablar contigo a solas... se ve preocupada.- Ce acomodó suavemente un mechón de su cabello castaño atrás de su oreja, dándole una sonrisa reconfortante a Max. -De acuerdo, no tardaré mucho. Billy por favor no hagas ninguna estupidez mientras no estoy aquí.- Le advirtió ella con los ojos entrecerrados y él resopló aire con fastidio, quedándose en la misma posición con los brazos cruzados. En ese momento, Max salió apresurada detrás de su madre, con una mal presentimiento en su pecho y ambos nuevamente volvieron a quedarse solos. El tiempo parecía haberse detenido... solo el sonido del reloj se escuchaba en la habitación. Once al notar el cambio tan brusco en el humor de Billy, le dio un pequeño vistazo pero él rápidamente la descubrió haciéndolo. -¿Qué tanto me miras siempre?- Gruño molestó de inmediato al hacer contactó visual. -N-Nada, lo siento.- Negó ella, frotándose el antebrazo un poco alterada por la abrupta reacción de Billy... no le gustaba que él siempre reaccionara a la defensiva cuando lo miraba, pero no tenía otra opción más que tratar de entenderlo. -Carajo...- Él alzó los hombros con hartazgo, pellizcando el tabique de su naríz. -Deja de disculparte todo el maldito tiempo, me molesta.- Billy chasqueó la lengua, alzando su quijada. -Perdón no que...- Once se mordió la mejilla por dentro, apretando los labios al darse cuenta que estaba a punto de disculparse otra vez... pero antes de que pudiera terminar la frase, cerró la boca rápidamente y Billy bufó molestó. Ella comenzó a mover sus piernas, balanceándose en el asiento de la silla inquieta. Ya no se sentía incómoda con Billy, ni tampoco le temía más... pero no sabía porque se encontraba tan nerviosa y su corazón latía tan rápido en este momento. Justo en ese instante, Billy fijó su atención en ella y la observó fijamente por varios segundos, examinándola de arriba a abajo detenidamente... Primero decidió inspeccionar su cabellera ondulada. El color chocolate de su pelo era bastante agradable a la vista... Sus mechones castaños caían suavemente sobre sus hombros y al parecer eran más largos de lo que recordaba la última vez. Él descendió su mirada hasta toparse con las facciones de su rostro, los rasgos que la caracterizaban eran exquisitamente delicados... y lo que más le llamó la atención de Once fue su nariz... Era larga y respingada, bastante bonita para ser honesto. Después, lentamente bajó más sus pupilas hasta llegar hasta su pecho... revisando su cuerpo delgado con una mirada intensa. Billy, aún con toda esa ropa holgada que tenía puesta... se dió cuenta fácilmente de que ella poseía una linda figura femenina para su edad. Once era una chica bastante atractiva... aunque odiara admitirlo. Él dejó escapar un gruñido y apretó los puños, volteando su rostro rápidamente al lado contrario. Ella definitivamente... para nada era su tipo. Billy jamás podría verla de una forma íntima... solo era una mocosa tonta igual que su hermana. El rubio fijo la vista en la ventana de su habitación, ahora su mal humor había incrementado de repente... tanto que parecía que en cualquier momento le saldría humo por las orejas. Aborrecía quedarse a solas con ella. Once no se percató de la situación... mucho menos de la irritación repentina que Billy estaba sintiendo por ella en ese mismo instante. Y de pronto, un silenció aún más incómodo se apoderó de la habitación por lo que parecía una eternidad. Billy trató de despejar su mente, sus cejas estaban juntas por el hartazgo... pero de la nada un pensamiento rumió su cabeza. ¿Está chica realmente se llamaba Once? No podía ser cierto, eso era absurdo... nadie en su sano juicio nombraría a otro ser humano de esa forma. Además... ¿Quién diablos le ponía a su hijo el nombre de un puto número? Esto tenía que ser una jodida broma. -Tú... ¿Cual es tu nombre?- Dijo de tajo de la nada, sobresaltandola. -¿Qué?- Ce preguntó confundida, volviendo a hacer contactó visual con él. Él arrugó el entrecejo, sin dejar de mirarla por un segundo y Once se rasco la nuca, sin entender bien su petición. -Te lo dije antes, soy Ce.- Le recalcó ella con suavidad. -No me refiero a esa mierda de apodo.- Apretó los dientes tratando de no explotar con ella como lo hacía de costumbre. -¿Apodo?- Ella repitió la última palabra, tratando de entender. -Si un sobrenombre, un alias...- Movió la mano con desdén, intentando explicar su punto. -No puedes llamarte simplemente Once.- Billy habló con su tono de voz aún más grave, quería respuestas. -Es patéticamente ilógico que tu nombre sea el de un maldito número. No soy estúpido.- Billy tenso la mandíbula, mientras Once lo veía desconcertada. Al verlo tan alterado, inconscientemente, ella se frotó la muñeca con fuerza y fue en ese instante cuándo Billy finalmente se dio cuenta del tatuaje que tenía en su mano derecha. Él abrió los ojos de golpe y con rapidez agarró la muñeca de Once sin permiso, acercando su brazo a su rostro para revisarlo. La tinta del tatuaje parecía genuina... e inmediatamente, Billy raspó sus dedos con brusquedad en su piel tratando de borrarlo. Pero no desapareció. Al darse cuenta de que no era falso, subió su cara de golpe, fijando su mirada sorprendida en ella. -Un tatuaje... ¿Quién diablos te hizo esto?- Billy la miró a los ojos con una expresión de irá en el rostro y ella evitó su mirada, sin decir nada. 011, esos tres dígitos estaban grabados en la piel de su muñeca. ¿Cómo había sido tan ciego para no darse cuenta de eso antes? Era bastante visible a simple vista... Billy rechino los dientes con impotencia, sin apartar los ojos del brazo de Ce. Claramente esta mocosa guardaba muchos secretos para su edad... y eso lo intrigaba demasiado. Incómoda, Once apartó su mano y la escondió detrás de su espalda, sin querer contarle su historia... evadiendo su mirada. Billy al notarla tan abrumada, se forzó a cumplir la promesa que le hizo a Max y comenzó a calmarse. -No necesitas hablar si no quieres...- Le indicó cortante, tratando de lucir sereno. Billy tomó unas cuantas respiraciones bajas y después de estar un poco más tranquilo, habló otra vez. -Pero nadie tenía derecho a marcarte. Tu no eres una jodida res de ganado.- Hargrove volvió a hacer contactó visual con ella de repente y todos los músculos de su cara estaban contraídos por la impotencia. Sus venas ardían de coraje al imaginar el infierno que ella tuvo que pasar para ser tatuada de esa forma. Eso era llegar muy lejos... incluso para alguien como él. Once al escucharlo decir eso, sonrió débilmente. Se sentía feliz al darse cuenta de que Billy se preocupaba tanto por ella... a su manera. Ella inhaló aire profundamente, observando el suelo antes de animarse a hablar otra vez. -Eso fue hace mucho tiempo.- Pronunció de nuevo casi en un susurro, tocando con sus dedos la tinta en su piel con lentitud. -Papá era un hombre malo y me hizo mucho daño...- Ella tenía una mirada triste mientras decía eso... y al instante, Billy se percató de que ella estaba apretando la tela de sus shorts con fuerza. Once juntó sus cejas con impotencia al recordar al Doctor Brenner.... todavía sentía miedo de solo nombrarlo. -Pero... ya no puede lastimarme, no más.- El dolor se podía escuchar en su voz y al verla así, tan afectada, Billy arrugó el ceño furioso. Él quería romperle la cara a ese tipo, aún sin conocerlo... y de inmediato le preguntó sus dudas para estar seguro. -¿El jefe de policía?- Hargrove cuestionó con voz ronca y una expresión sombría cubrió su rostro. -No, Hopper es bueno... él me fue quien me salvó.- Jane negó apresurada al ver el cambio de actitud de Billy. -Él siempre cuida de mi, aunque la verdad... La mayoría del tiempo es demasiado asfixiante.- Once le sonrió a Billy al mencionar a Hopper... pero está expresión de felicidad desapareció al instante cuando las malas memorias inundaron su mente. Ce se quedó callada por unos segundos... tratando de calmarse a sí misma. -Bueno... lo hacía.- Once se frotó el brazo. -Hopper solía ser un buen padre, era... el mejor.- Su voz se quebró y pasó saliva con dificultad mientras un nudo se formaba en su garganta. Ella apretó los puños, tratando de no derramar ninguna lágrima. Sabía que Billy odiaba verla llorar y no quería arruinar lo poco que había progresado su relación. Al notarlo... Hargrove palideció un poco al escucharla así, era verdad... Max se lo había dicho antes. Jim Hopper se había sacrificado en Starcourt... justo como él lo hizo en ese centro comercial, pero... el sujeto no tuvo la misma suerte. Billy por primera vez agachó la mirada y observó sus nudillos con una expresión diferente en su rostro, parecía... ¿Empatía? "Eres un estúpido por mencionarlo..." Se reprendió en su mente, contrayendo sus dedos. Odiaba esta mierda sentimental... y él mismo había comenzado está estúpida conversación... Billy resopló aire, soltando rápidamente lo primero que se le vino a la mente para distraerla y cortar la tensión del momento. -¿Y... quién diablos era ese hombre que mencionaste antes? ¿Tú padre biológico?- Hizo de nuevo la pregunta con un tono de voz más ansioso. Ce asintió con la cabeza sin muchas ganas... y Billy entendió que era el mejor momento para cambiar la conversación. Él se masajeó los párpados con pesadez, poniendo toda su atención en ella. -Mira... vamos al grano. No volveré a repetirlo otra vez niña. ¿Cuál es tu verdadero nombre?- Se impacientó, tocándose el tabique de su naríz. Once lo miró de reojo... sin decir nada. Ella no estaba totalmente segura de querer revelarle eso. Su verdadero nombre no le gustaba, la hacía sentir diferente y rara... pero se lo diría solo porque él se lo estaba pidiendo. Ce inhaló aire lentamente... y alzó su mirada para verlo a los ojos. -Me llamó... Jane, Jane Hopper.- Reveló con la voz levemente temblorosa. Billy al escucharla alzó ambas cejas con sorpresa y sus labios se separaron un poco, claramente no esperaba esa respuesta. -Jane.- Repitió con su voz grave, asintiendo con la cabeza al cavilar la reciente revelación. -Eso suena bien, mejor de lo que pensé... es un lindo nombre.- Sonrió de lado ligeramente, más satisfecho que de costumbre. -¿En serio lo crees?- Ce abrió sus grandes pupilas muy halagada y él al notar su cambió tan radical, suspiró pesadamente con hartazgo al ver su rostro tan iluminado. Billy puso los ojos en blanco y se quejó en voz alta. -No hagas un maldito alboroto sobre ésto, solo fui honesto con lo que pienso.- Le plantó los pies en la tierra enfadado y aún así, a ella no le importó. Jane río en voz baja, moviendo las piernas muy feliz en su asiento por el cumplido. Está era la primera vez que Billy le decía algo lindo... y de verdad se sentía muy contenta por su cumplido. Billy la observó de reojo, endureciendo sus facciones y aunque no quería admitirlo, las reacciones tan infantiles de esta chica lo atraían bastante. Ce alzó la vista y sin querer, de inmediato hizo contactó visual con Billy. Las iris celestes del rubio eran profundas y afiladas, tanto que se sentía hipnotizada por ellas. Él también la miró, sin parpadear, examinando sus enormes ojos marrones sin decoró... La penetrante mirada de Billy parecía traspasar su alma. Esos ojos eran fríos como el hielo pero también... se veían tristes. Sonrojada, Ce no aguantó más tiempo y agachó su rostro apenada. Ella no sabía ni por dónde huir... Se sentía extremadamente nerviosa. -Iré a ver si Max necesita algo...- Intranquila, inventó cualquier excusa que se le ocurrió y saltó de la silla precipitada, evitando cualquier contacto con Billy, pero él no le quitó los ojos de encima ni por un segundos. Sus pupilas azulinas la siguieron firmemente hasta que salió de la habitación. Al estar afuera, Ce inhaló aire con trabajo y acomodó las manos sobre sus rodillas temblorosas, tratando de calmar los latidos de su corazón. ¿Qué había pasado? Por qué de repente ella se sentía tan vulnerable ante Billy... Cuando por fin se tranquilizó, se enderezó y acomodó un poco su cabello castaño. Volteó por todas partes, esperando que nadie la hubiera visto en esa situación tan vergonzosa y fue en ese preciso momento cuando vio a Max en un esquina de la sala de espera, sollozando desconsoladamente. Once corrió con todas sus fuerzas hasta llegar a ella, sumamente angustiada. Tocó su hombro y ella alzó la vista con la cara roja de tanto llorar. -Max... ¿Qué sucede?- Le habló con suavidad, tratando de averiguar lo que le había sucedido. La pelirroja al ver que se trataba de Once, rompió en llanto otra vez y se acurrucó en su pecho, tratando de contener su respiración. -No se que v-vamos a hacer a-ahora Ce...- Max confesó con dolor en su voz. -¿Por qué dices eso?- Jane se alejó hasta quedar frente a ella y apartó su cabello dulcemente. Max apretó sus labios, respirando hondo y frotó su mejilla, limpiando las lágrimas que seguirán cayendo de sus párpados. -Mamá me acaba de confesar que tendremos que desalojar la casa donde vivimos.- Max cerró sus manos con fuerza. -El bastardo de mi padrastro ya no ha mandado dinero... literalmente desapareció y ella no puede con todos los gastos sola.- Confesó muy angustiada, su rostro solo reflejaba preocupación. -Ni siquiera sé cómo le haremos para pagar la deuda del hospital.- -Y Billy... ¡Él no puede enterarse de nada de esto! Sería perjudicial para su salud Ce, tú lo sabes...- Max estaba al borde del colapso, su cara lucía demacrada y muy triste. Ce la tomó de las manos, tratando de esconder sus emociones. -Tranquila, estoy segura de que encontraremos una solución.- Once quiso darle unas palabras de aliento pero ella negó con la cabeza, volviendo a derramar lágrimas saladas de sus párpados. Jane se alarmó y atrajo a su amiga en un abrazo, acariciando sus espalda tratando de tranquilizar la. -Todo saldrá bien... por favor, ya no llores Max.- La castaña cerró los ojos con pesar, tratando de no llorar también. -No estás sola... todo estará bien.- Las dos chicas se quedaron así por un tiempo, acompañándose la una a la otra como siempre en los momentos más difíciles.
Notas:
1 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección Descargar
Comentarios (0)