Salva mi corazón roto.

Het
R
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1
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planificada Midi, escritos 83 páginas, 28.466 palabras, 11 capítulos
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Capítulo 4 - No mientas.

Ajustes
Once y Max se encontraban sentadas desayunando en la cafetería del hospital como de costumbre en su mesa favorita, charlando muy cómodamente. Ce había pedido waffles, sus favoritos, pero estos eran caseros y no sabían igual que sus preciados eggos. Ella tragó su bocado con un poco de trabajo y Max sonrió de lado, riéndose por dentro al notar sus muecas. -Sabes, todavía no entiendo por qué insistes tanto en acercarte a Billy... ¡Él es un idiota!- Max agitó las manos en el aire y toda la atención se centró en ella. Las chicas voltearon al unísono y Ce forzó una sonrisa incómoda, mientras Max fulminaba a todos los fisgones con la mirada. -No es tan malo como parece....- Negó Once jugando con el tenedor y Max dejó de comer su ensalada, agachando su mentón con una mirada juzgona. -¿En serio me lo dices a mí?- Preguntó ella retóricamente con el cubierto en la mano y Ce contrajo sus hombros apenada. -Mira Ce, no quiero hacerte sentir mal o algo por el estilo. Pero conozco a Billy como la palma de mi mano y no quiero que él te lastime.- Confesó Max intranquila. -Entiendo que quieras acercarte a él con buenas intenciones, pero... Billy es alguien muy inestable y puede llegar a ser muy hiriente con sus palabras.- Le dijo con sinceridad, bastante preocupada por el inusual interés que presentaba hacía su hermano. -Está bien Max, no tienes que preocuparte por mi. Puedo manejarlo.- Once tomó la mano de Max delicadamente, tratando de calmarla. -No, si tengo.- Abrió los ojos con un gesto exagerado. -Yo mejor que nadie se lo que te digo. Porqué aún cuando nuestra relación ha progresado mucho... Billy todavía sigue siendo el cretino de siempre de vez en cuando.- Insistió la pelirroja angustiada. -Así que trata de ser precavida y mantén tu distancia con él. ¿Está bien?- Max apretó su mano, esperando que escuchara su consejo. -No puedo hacer eso, Max... lo siento.- La castaña fue directa y Max suspiró pesadamente, sonriendo. -Eres más terca que una mula... bien, solo ten cuidado, ¿Si? No quiero tener que asesinar a mi propio hermano si me entero que te hizo algo.- La pelirroja clavó su tenedor con fuerza en la lechuga y Ce se quedó boquiabierta, para después reírse un poco por la reacción de su mejor amiga. Estaba más qué claro que Max estaba hablando muy enserio. ... El mal humor de Billy incrementó considerablemente desde que Once los frecuentaba sin falta cada día. Sabía que la razón de sus visitas era Max... pero realmente detestaba ver su rostro todo el tiempo. Él ya tenía suficiente con su hermana y tener que lidiar también con la supuesta mejor amiga, lo estaba sacando de sus casillas. Lo único que él necesitaba en ese momento... era salir de este maldito hospital de una vez por todas. Quería sentir el sabor del alcohol en su boca, fumar una cajetilla de cigarrillos completa y... ¿Por qué no? Tocar las curvas de alguna mujer necesitada de amor. De esa manera, él ya no tendría que soportar a esas tontas mocosas que probablemente todavía jugaban con muñecas y osos de peluche. Billy dejó escapar un bufido de fastidio y de pronto, se le vino a la mente la discusión que tuvo con Once. Para él, era increíble y hasta un poco denigrante... que aún a pesar de su trato cruel hacia ella... esa boba le hubiera agradecido honestamente. Billy hizo una mueca de desagrado, creyendo que esa chica era verdaderamente insoportable. La forma tan insistente en que lo observaba... lo inquietaba. Esos grandes ojos de ciervo lo seguían a todas partes y aunque sabía que de cierta manera se lo merecía, le disgustaba demasiado. Tampoco fue difícil para él descifrar que a pesar de la nueva faceta valiente que había mostrado ese día, ella todavía le tenía miedo. La chica ni siquiera podía mantenerle la mirada por mucho tiempo y con gusto, él usaría eso en su contra. Y así lo hizo. Cada que tenía la oportunidad, él la intimidaba y honestamente, le divertía bastante asustarla de esa manera. Así ella se mantendría alejada de su camino... justo como quería; sin más problemas. Pero desdichadamente, su hermana siempre se metía dónde no la llamaban y defendía a Once, regañandolo cada vez que lo hacía a propósito. -Te he dicho miles de veces que dejes de tratar mal a Ce, tonto.- Max le reclamó enojada por su forma de ser tan mezquina. -Ya deja de sermonearme, fastidias con lo mismo Maxine.- Dijo su nombre completo provocandola a propósito y ella contrajo su nariz encolerizada. Billy le sonrió de lado maliciosamente, esperando divertido su reacción. -¡No te atrevas a llamarme así otra vez!- Le advirtió, dándole una golpe en el brazo. -¡Hey! ¡Tú empezaste loca!- Gruñó Billy, tomando su muñeca sin lastimarla. Max le arrebató su brazo y le dirigió una mirada de advertencia, alzando su mentón indignada. -Estoy hablando en serio Billy, la conozco y estoy segura de que lo único que quiere es ser tu amiga.- Ella quiso explicarle, pero él resopló inconforme. Max conocía perfecto a Ce y sabía bien que ella solo estaba tratando de acercarse a Billy para ser su amiga; pero el idiota de su hermano se estaba comportando como el cretino de siempre y estúpidamente no se daba cuenta de sus verdaderas intenciones. -A mí no me interesan esas estupideces, dile a la bicho raro que deje de joder.- Le aclaró bruscamente y Max puso los ojos en blanco, masajeandose la cien con los dedos estresada. -Mira... nunca te he pedido nada Billy. Solo no seas tan cruel con ella. ¿Si?-- Lo vió a los ojos suplicante y él se volteó, frunciendo el ceño. -Once es... muy ingenua y puedes llegar a lastimarla mucho con tus palabras.- Ella agachó la mirada, recordándola. -¿Qué? ¿Eres su jodida protectora o algo por el estilo?- Se burló con descaro y ella le lanzó una mirada indignada. -Olvídalo, contigo jamás se puede hablar.- Max caminó muy enojada y salió del cuarto azotando la puerta, sin mirar atrás. Billy rodó los ojos y se tumbó en la cama nuevamente, fijando su mirada en el techo. Cuando se lo proponía Max verdaderamente podía ser un dolor en el trasero, especialmente si se trataba sobre "Ce". Ella siempre estaba dándole órdenes o sermoneandolo por su comportamiento y eso lo sacaba de quicio. Billy estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no mandarla al carajo, se había prometido que jamás volvería a lastimarla... y lo cumpliría, aún cuando ella no estuviera poniendo mucho de su parte. Max le había demostrado lo importante que él era para ella y lo mínimo que podía hacer, era corresponder su afecto... a su manera. Pensativo, se pasó el brazo a su frente, enfocando su mirada a la nada y desconectandose de la realidad. Todo su mundo se había venido abajo de nuevo y era mucho peor que en las otras ocasiones... Aunque siendo realista a estas alturas... él realmente prefería estar muerto. Todo habría mejorado si hubiera sido de esa forma... Max no tendría que lidiar con este asunto y él no se sentiría como la peor basura del mundo. Billy a los pocos minutos, pudo escuchar la puerta abrirse y unos pasos silenciosos aproximándose hacia él con cautela. Él suspiró pesadamente cerrando los ojos, sin cambiar de posición. Seguramente Max ya había regresado de su berrinche... pero él todavía no quería hablar con ella, así que decidió ignorarla. Pasaron varios segundos y el silencio siguió predominando en la habitación. Extrañado de que su hermana no estuviera molestando como de costumbre, se levantó de la cama para ver de quién diablos se trataba e instantáneamente sus ojos celestes se encontraron con los marrones de Once. Billy al darse cuenta de que se trataba de ella... instantáneamente endureció sus facciones. -Hola, Billy.- Ce lo saludó tímidamente con una sonrisa en los labios y el rubio la miró fijamente con total seriedad en silencio. Hargrove poco a poco se incorporó en al cama, sentándose con los puños cerrados sobre su regazo. Ella evitó su mirada, jugando con las puntas de su cabello torpemente... tratando de enfocar su atención en otra cosa. -¿Que no te enseñaron a tocar la puerta?- Chasqueo la lengua, rodando los ojos. -Lo hice... pero nadie respondió.- Once arrugó las cejas desconcertada, con miedo en sus pupilas avellanas hacia Billy, pero él no se inmutó. -¿Y por eso te quedaste en silencio, acechandome como una demente?- Reclamó el rubio enojado. -No... creí que dormías. No quería asustarte.- Trató de excusarse nerviosa. -Asustarme... ¿Tú?- Le cuestionó con voz grave alzando una ceja para después soltar una carcajada burlona, pasando su mano por su rostro y tapándose los ojos. -No seas ridícula.- Se pavoneó descaradamente. Ce lo observó con una mirada dolida... y él entrecerró sus párpados. Billy sentía que ella lo estaba compadeciendo con esos horribles ojos que poseía... y al intuir su intención, su semblante se oscureció. Odiaba que ella lo viera de esa manera. -Maldita sea... ¿Por qué siempre me miras de esa forma?- Billy alzó la voz con furia y Ce agachó la mirada de inmediato avergonzada. Él resopló inconforme, dispuesto a desquitar todo su coraje con ella... y sus músculos se tensaron. -Ya te he dejado muy claro que tú irritante presencia me desagrada... ¿Por qué estás aquí? ¿Que no tienes nada mejor que hacer?- Le recalcó con rencor, alzando la voz y pasándose la lengua sobre sus colmillos. Billy estaba tratando de intimidarla... y parecía que estaba surtiendo efecto. Ella movió su pie ansiosamente y al escucharlo así, su sonrisa se borró de su rostro por completo. -Lo siento, yo... no quería molestar...- Once detuvo sus palabras, sabía que no servía de nada explicarle a Billy sus intenciones, él la odiaba y eso no cambiaría nada. -Me iré ahora.- Comentó decaída y una expresión de tristeza se apoderó de su rostro. Dio media vuelta, apretó sus manos y caminó derrotada hacia la puerta sin mirar atrás. Billy se sentía satisfecho, por fin se había deshecho de ella... así tendría algo de paz. Pero su mente le jugó una mala pasada y las palabras de su hermana resonaron en su cabeza. "Lo único que ella quiere es ser tu amiga" -Espera.- Le ordenó a la castaña autoritariamente, justo antes de que ella tocará el pomo de la puerta. Ce se quedó inmóvil, sin voltear todavía hacia él. -¿Qué es lo que realmente quieres? ¿Por qué insistes tanto en acercarte a mi?- Exigió desesperado, sin nada de tacto. -No lo sé...- Le dijo ella, volteando lentamente hasta encontrarse con su rostro. -Pensé... que tal vez tú y yo, podríamos ser amigos.- Ofreció ella con una cálida sonrisa en su rostro. -¿Amigos? Ha...-Billy rió burlonamente mostrando sus colmillos. -Tienes que estar de broma... eso no sucederá ni en un millón de años.- Arrugó la nariz, rechazando su oferta de inmediato sin tacto alguno. Al parecer Max tenía razón, está tonta realmente creía que podían jugar a ser amigos... -¿Por qué no?- Once volvió a darse la vuelta y formó un puchero con la boca inconforme, juntando el entrecejo. -Porque no, yo no me hago "amigo" de ningun perdedor y menos de mocosas fastidiosas como tú.- Escupió asqueado por su actitud tan insistente. -Sabes... La verdad es que no toleró los fenómenos de tu tipo, me causan repulsión.- Billy la vio a la cara con una expresión de desagrado y al notar su gesto tan humillante, Ce frunció el ceño enojada, viendo a Billy resentida. -¿Por qué finges?- Aumentó el tono de su voz muy enfadada. -¿A qué diablos te refieres?- Billy tenso la mandíbula... frunciendo aún más las cejas y descifrando desde antes a lo que ella quería llegar. -Cuando toque tu rostro en Starcourt, me di cuenta de que no eres alguien malo... solo finges serlo.- Lo confronto con valor, aferrándose a lo dicho. -Ya te lo dije antes y está será la última vez que lo repita, rara... ¡No me conoces ni una mierda para suponer cosas sobre mí!- Sus ojos se afilaron como navajas, sin mover ni un solo músculo de su cuerpo. -Así qué será mejor que cierres la boca si no quieres enfrentar las consecuencias después... Ya me cansé de tus estúpidos juegos absurdos.- Billy la amenazó tajantemente, tratando de alejarla, pero Once no le prestó atención. -Tú solo aparentas ser alguien aterrador porque tienes miedo a que te hagan daño otra vez... y alejas a los demás porque no quieres que ellos te lastimen a ti.- Prosiguió ella decidida, hablando solo con la verdad. Pero esa fue la gota que derramó el vaso para Billy. -Te dije que cierres la boca.- Estalló en cólera, rechinando los dientes. -No lo haré, tú fuiste quien pregunto y tienes que escuchar.- Ce dió un paso al frente, dejándole clara su postura. -¡Maldita sea!- Billy gritó perdiendo la paciencia, se levantó de golpe y la tomó del brazo con fuerza, acercándose amenazadoramente hasta tenerla a centímetros de su cara respirando agitadamente. Once podía sentir el aliento áspero de Billy rozando sobre sus mejillas... pero ella no retrocedió ni un momento. Él apretó su agarre con la intención de causarle daño pero al subir sus pupilas celestes, su sorpresa fue mayor al verla completamente imperturbable. -Ya no te tengo miedo... sé que no me harás daño.- Comentó con tranquilidad, segura de ella misma. Él comenzó a temblar de impotencia, retandola con la mirada, tratando de amedrentarla... pero eso ya no estaba funcionando en lo absoluto. Once en cambio solo lo observó con melancolía... sus ojos marrones eran amables y empáticos hacia él. Ella subió su pequeña mano temblorosa hacia Billy y le acarició la mejilla suavemente con ternura... justo como ese día. Él, se quedó totalmente petrificado, sin saber que hacer... mientras Once le sonreía cálidamente con una expresión solemne marcada en su rostro. Justo en ese momento, Billy arrancó su muñeca bruscamente con la otra mano, apartándola de tajo de su rostro. -En tu jodida vida vuelvas hacer eso otra vez.- Le ordenó enfadado, con una mirada aterradora. -Tu y yo no somos iguales, grábatelo bien en tú estúpida cabeza.- Él encajó los dedos sobre su delicada piel con hostilidad. - Y por tu propio bien... aléjate de mí de una vez por todas... está es mi última advertencia.- La aventó de golpe y ella se tambaleó a punto de caer. Once pudo estabilizarse y de inmediato, levantó la cabeza con los ojos llorosos. -N-No entiendo... ¡¿Entonces por qué me salvaste?!- Ella alzó la voz reprochandole su comportamiento y Billy guardó silencio, tratando de procesar su pregunta... Él parpadeó desconcertado, cerrando sus nudillos bruscamente... tampoco sabía la respuesta. Sólo recordaba haber sentido un fuerte impulso por protegerla, sin saber a ciencia cierta la razón y ahora se arrepentía rotundamente. Si solo hubiera sabido con anticipación que está tonta chica estaría pegado a él todo el maldito tiempo, tratando de acercarse a su verdadero yo... jamás lo hubiera hecho. Billy, al no tener una buena contestación para ella, se quedó totalmente mudo. De verdad le hacía hervir la sangre no tener un punto válido para callarla... pero no sabía qué más decir, ella lo había agarrado con la guardia baja. Entrecerró los párpados visiblemente cabreado, moviendo su pierna descontroladamente y apartando su cabeza al lado contrario para evadirla. Once alzó las cejas, ladeando su cabeza tiernamente. Su silenció lo confirmaba todo, ella estaba en lo cierto. -Los amigos no mienten.- Pronunció efusivamente, muy feliz. Billy posó sus pupilas azules en ella confundido, pensando... ¿En qué diablos significaba eso? -Te lo dije, tenía razón.- Y una chispa de luz iluminó sus bellos ojos. Muy emocionada, Once no pudo evitar dibujar una sonrisa amplia en sus cachetes y él alzó una ceja, todavía sin comprender lo que decía. -Ya cállate y deja de estar fastidiando.- Movió su hombro derecho en protesta, chasqueando la lengua. Billy se volteó, pensando en que por fin se iría después de todo lo que pasó... pero fue todo lo contrario. La chica se quedó a un lado de él totalmente radiante. -¡Maldición! ¡Solo déjame en paz de una puta vez! ¡Lárgate!- Pero ella no estaba escuchándolo en lo absoluto y seguía viéndolo con total admiración. Billy contrajo el cuello hacia atrás consternado por su actitud. -¿Que acaso eres masoquista?- Soltó aquello sarcásticamente. -Maso... ¿Qué es eso?- Le preguntó ingenuamente y Billy chocó su mano en su frente con desesperación. La vio de reojo, examinando sus facciones y si, era verdad también... Ella era estúpidamente ingenua. En ese instante, Max entró sin anunciarse todavía molesta y ambos voltearon al escuchar la puerta abrirse. -Ya te tocan tus medicinas, cabeza hueca.- Exclamó con fastidio hacía su hermano. -Oh...Hola Ce, no te vi entrar.- La saludó sorprendida y Once volteó con entusiasmo, su cara irradiaba total felicidad. Max junto el ceño extrañada y luego volvió a ver a Billy desorientada. -Me doy cuenta que estás muy contenta... ¿Pasó algo de lo que no me enteré?- Hizo una mueca pícaramente y Billy le lanzó una mirada asesina, cruzándose de brazos. -Pudrete Max.- Le reclamó sin tacto y ella abrió la boca indignada. -¡Qué te pasa idiota!- Max se quejo en voz alta, completamente roja del coraje. -Lo que me pasa, es que está loca no ha dejado de acosarme desde que llegó aquí. ¡Ya llévatela de mi vista!- Le ordenó exasperado, señalando a Once. -¡¿Qué?! ¡Cómo te atreves a decir eso de Ce!- Max comenzó a gritar muy fuerte enojada e inevitablemente ambos comenzaron a pelear eufóricamente. Ce se quedó inmóvil en medio de los dos, viendo a uno y después a otro, hasta que no pudo contener más sus carcajadas. Ella se abrazó el estómago, riendo alegremente. con los ojos cerrados y los dos voltearon a verla con el ceño fruncido bastante confundidos, dejando la discusión de lado. La chica californiana apretó los labios y posó su mano en su cadera, tratando de aguantar sus ganas de reír también, pero no lo logró... Max de igual forma estalló en carcajadas. Billy las observó a ambas con desagrado, dándoles la espalda... Sin mirarlas más. Él comenzó a ignorarlas y de repente, fue imposible para él no ver a Ce por el rabillo del ojo con una expresión suave en su rostro. Ella... ya había podido t raspasar una capa de su duro caparazón, sin que él fuera consciente de ello.
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