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Aunque la calma en la vida de Manjiro Sano era demasiado pedir. Una tarde mientras limpiaba la habitación, Mikey encontró algo, o más bien prestó atención a algo que siempre había estado ahí: el diario de Shinichiro. Mikey pensó en qué secretos podría esconder aquello, nunca lo había leído por una mezcla de respeto a la privacidad, pero ahora, necesitaba aferrarse a algo en la miseria de no tener a Emma y que su relación con Izana aún no era la mejor. En el diario había garabatos, fotos de los fundadores de Black Dragons, resúmenes de sus días, nada raro, hasta que llegó a una parte en específico. Direcciones de orfanatos, información sobre amantes de su difunto padre y lo que más perturbó a Mikey, una fecha de nacimiento y dos palabras “nuestro hermano”. Siguió leyendo y vio que Shinichiro no encontró a Izana por azar, sino que este buscaba a un hermano biológico, uno al que ya no podría conocer. Mikey sintió una mezcla de emociones muy complicada, apretó la mandíbula y tensó los dedos alrededor del diario casi por instinto. Un hermano. Uno que seguramente no sabe que tiene una familia. Alguien que estuvo en orfanatos según pudo suponer por el diario. Se preguntó que clase de vida tuvo ese hermano perdido, alguien que tenía su edad a juzgar por la fecha, solo un par de meses menor. Era repugnante pensar en las cosas que había hecho su padre, pero este chico, fuera quién fuese, no tenía la culpa. Y en ese momento Mikey decidió que lo buscaría.Prólogo
15 horas y 7 minutos hace
La pelea de Toman contra Tenjiku terminó con la victoria de Toman. Izana sobrevivió y con Mikey dispuesto a conservar a todos sus hermanos consigo, decidió perdonar el hecho de que Emma estuviera en coma.
Aunque Izana recibió una paliza después de recuperarse del impacto por bala. Draken descargó en este toda su frustración y dolor, y nadie pudo decirle nada en contra ya que Izana era, aunque manipulado, el responsable de todo el problema.
Takemichi observó, ahora sin la carga de llevar el futuro de todos en sus hombros, porque ya no tendría que regresar. Se prometió a sí mismo que se quedaría al lado de Mikey, pues ese es su mayor deseo. Aun sin entender el trasfondo de esa necesidad, seguía con Hina, eso debía significar algo, pero… no.
Takemichi solo podía pensar en Mikey, en que echaba de menos su sonrisa honesta y no la que usaba como máscara. Así que sin entenderse ni a sí mismo se quedó, ya no más viajes en el tiempo.
Mikey no dijo nada, pero en el fondo esto le daba tranquilidad, una paz que por ahora no quería romper con preguntas.