Extra 1: A un año de que te fuiste
28 de marzo de 2026, 20:18
Día: 23 de enero
Creo que para que este no sea un típico diario aburrido de mis patrullajes, también escribiré algunas anécdotas que quiera atesorar y recordar aquí, y comienzo con algo que aunque sea triste, es una prueba de que las personas cercanas a mí siempre están conmigo. Son alrededor de las 10 de la noche y ya estoy escribiendo antes de dormir ahora que Shima-Chan se durmió.
Para comenzar, hoy es un día triste, ya que hoy se cumplió un año… de que Gama-San murió.
Todavía recuerdo cuando hablaron del hospital cuando hacía un reporte de investigación mal redactado sobre un robo, Josu-Chan contestó, y cuando mencionó mi nombre y el suyo y me dijeron todo cuanto tomé el telefono, me desplomé hasta que Shima-Chan me calmó. En el hospital Gama-San se disculpó por lo que me hizo y por haberme evitado a toda costa en la cárcel. También me heredó su casa, en donde vivo ahora y le prometí que nunca cometería un crimen ni haría algo cómo lo que él hizo, también Shima-Chan prometió cuidarme y seguirme enseñando como hasta ahora. Y se despidió dándome su bendición diciéndome que Reiko-San y él siempre estarán en mi corazón y yo siempre seré su muchacho.
El día de hoy todos me hicieron cosas conmovedoras para hacerme feliz, ya que hoy si me sentía algo mal por recordarlo. Pero de verdad, hoy me la pasé muy bien.
Para comenzar mi día, tuve una pesadilla en la que veía a Gama-San matando a Horiuchi, y yo no podía hacer nada, mis manos tenían los dedos que se encontraban entre el pulgar y el meñique amputados y en el pulgar tenía la etiqueta de “Bestia”. Y luego Shima-Chan me despertó, abrazándome para tranquilizarme
***INICIA SUEÑO***
- Debo llegar, debo llegar. – se nos ve a Ibuki corriendo hacía la casa, pero por más que corría por alguna razón no podía llegar a la casa. De un momento a otro se ve a Gama-San poniendo en el cuello de Horiuchi el rosario que le perteneció a Reiko cuando seguía viva.
- ¡GAMA-SAN! No lo haga. – grita Ibuki, pero no sirve. Hasta pareciera que nadie pudiese ver a Ibuki.
- Reiko te perdonaría. – decía Gama-San a Horiuchi.
- Ella solo era un obstáculo. – gritaba Horiuchi estando demasiado asustado.
- Pero yo nunca te perdonaré.
¡GAMA-SAN! ¡ESPERE! ¡NO LO HAGA! ¡AH! ¡MIS MANOS! – gritaba Ibuki mientras intentaba llegar y notaba que los dedos de sus manos ya habían sido amputados mientras que en su pulgar tenía la etiqueta de “Bestia”.
- No te perdonaré.
- ¡ESPERE! ¡Perdóneme!
- ¡No te perdonare!
- ¡GAMA-SAN NOOOO!
- ¡NO TE PERDONARÉ!
***FIN DEL SUEÑO***
- ¡Ibuki, despierta!
- ¡AAAAAHHHHH! – gritó exaltado Ibuki.
- Solo fue una pesadilla. – le decía Shima quien estaba parado, luego se agachó y lo abrazó
- Gracias. Te quiero. Soñé con aquel crimen.
- Con razón, no te preocupes, estoy aquí. Te traje el desayuno, Pan tostado, fruta y mermelada con algo de agua.
- De verdad cuando quieres eres tan lindo conmigo. – le contesta Ibuki mientras comenzaba a tranquilizarse. Con una sonrisa Shima le acarició la cabeza y replicó:
- Aún por más idiota que seas, a un hermano adoptivo se le debe dar algo de cariño, pero no siempre seré así contigo, por lo que tampoco te hagas ilusiones. – Con cara alegre, Ibuki contesta pensando que Shima miente:
- Si tú lo dices.
- Hablo en serio, idiota. A veces me pregunto si de verdad eres así o nomas te haces el imbécil.
Fuimos al cementerio, ambos dejamos flores a su tumba y la de Reiko-San, luego fuimos a hacer una pesca que valió la pena, ya que pude tener recuerdos de Sashimi.
Mas tarde, tras desayunar, bañarse y cambiarse, tomaron el camión de pan de melón y fueron a comprar cuatro ramos de girasoles para posteriormente ir al cementerio. Al llegar a las tumbas de Gama-San y Reiko-San, en cada tumba dejaron dos ramos de girasoles, uno por Ibuki y otro por Shima, como era de esperarse, Ibuki se arrodilló, se quitó las gafas, se persignó para rezar, y tras finalizar el rezo, sin levantarse, se puso a llorar. Shima ponía su mano izquierda sobre el hombre derecho de Ibuki y le decía:
- Llora todo lo que necesites, llorar te desahoga y te libera. – tras un rato, Ibuki dejo de llorar, y ambos se abrazaron mientras se comenzaban a ir del lugar.
- ¿Ya te sientes mejor?
- No mucho, pero ya no quiero estar aquí.
- Creo que para que te sientas bien iremos de pesca. Tomamos un bote y probamos suerte, como en tus viejos tiempos con Gama-San. ¿Te gustaría? – Ibuki sonrió y respondió:
- Claro Shima-Chan, por los viejos tiempos y por sentirme bien.
Los dos se fueron del cementerio y fueron a un lago, rentaron un bote, remos y chalecos salvavidas y partieron en él, no sin antes también sacar una nevera grande y llena de agua para la pesca. Tras llegar en un punto fijo para pescar, ambos hablaban:
- Aquí suele traerte Josu-Chan siempre, ¿verdad?
- Es que aquí es donde se pesca más.
- Me habías dicho que en temporada de pesca es cuando Gama-San te llevaba a ti en algún rio de Ibaraki y te enseñaba a pescar, ¿Cómo era pescar ahí en ese entonces?
- Apenas me acuerdo bien. Era bonito, y aunque no siempre consiguiéramos lo que queríamos, la pasábamos bien. Gama-San me llevaba ahí en algunos de sus días de descanso para conseguirle a Reiko-San los salmones que necesitaba para cocinar un Sashimi que de verdad, era un manjar, una gran delicia de sabor cuando los servía.
- ¿Y qué pasaba si no conseguían la pesca?
- Reiko-San ya estaba preparada para esos casos. Los Sashimis eran acompañados por ensaladas de verduras, huevo, ramen u otras cosas. Por lo que los tres no perdíamos nada si no conseguíamos un salmón. – en ese momento, algo picó el anzuelo. Ibuki y Shima lo jalaron y lograron capturar un salmón de casi un metro.
- No puede ser, Josu-Chan de verdad si obtiene buena pesca de aquí. – dice Shima sorprendido de ver aquel salmón mientras Ibuki lo metía en la nevera.
- Ni te sorprendas Shima-Chan. Hay más de donde vino eso. – decía Ibuki con una sonrisa en su cara. Alrededor de un rato capturaron tres salmones de un tamaño algo menor o similar.
Fuimos por un parque, y luego por un arcade, sacamos unos peluches muy lindos de una máquina, y tras mucho tiempo, finalmente subí de rango en el Taiko.
Tras salir del lago y volver a su camión, ambos decidieron detenerse y caminar cerca del parque en una avenida. Mientras caminaban se encontraron en una sala de arcades, de donde salían unos niños con un peluche que sacaron de una máquina de peluches con pinzas. Entraron y como era de esperarse, jugaron en dicha máquina, de la cual sacaron premio doble, un pequeño dinosaurio verde y felpudo cuya cola era sostenida por las manos de un conejito rosado tierno y con un corazón en su cara.
- ¡Suertudo! Sacaste doble.
- ¡Que linda mi suerte Shima-Chan! ¿Cuál quieres?
- ¿Cómo? No, tú te lo sacaste, no tienes porqué darme compasión.
- Un nuevo amigo para tu Polymaru-Kun no es tan malo. – Shima se ruborizó al instante, puso cara de vergüenza y le tapó la boca a Ibuki.
- ¡No digas eso en voz alta! Bueno, mejor me saco lo mío. – Shima también jugó y sacó otro conejito de la máquina, pero sostenido por un panda grandecito.
- ¡Eres fenomenal Shima! – dice Ibuki con cara de tener envidia por el peluche del panda.
- ¡No te voy a cambiar ningún peluche aunque me pongas esa cara! – en ese momento, se ve un arcade de Taiko No Tatsujin Nijiiro ver. de cerca.
- ¿Por qué no intentas recuperar terreno en Taiko?
- Supongo que esta mejor. – Fueron a la máquina, Ibuki cargó su progreso con su Banapass, su Don-Chan apareció, y seleccionó el modo Dan Dojo.
- ¿Dan Dojo? ¿Qué modo es ese?
- Es el modo en donde debes pasar 3 canciones con ciertas condiciones para subir de rango. Ya hoy dejo el rango Kuroto y pasaré al rango Meijin para que ya solo me falten dos rangos para estar igual con Josu-Chan.
- ¿Dan? ¿Rango Kuroto? Que buen juego de palabras con ese personaje llamado Dan Kuroto de Kamen Rider Ex-Aid.
- No metas al Rider Genm en esto, cómo si no supieras que Taiko hizo colaboración en esa temporada. – contesta Ibuki mientras seleccionaba la etapa Meijin.
- ¿Taiko en un Kamen Rider?
- Kamen Rider Ex-Aid tiene de temática principal los videojuegos.
- ¿Qué rango es Josu-Chan?
- Tatsujin, el rango máximo, pero debo superar el rango Meijin y Chojin para jugarlo y estar igual con él. Ya has silencio, ya va a comenzar la partida.
- Esta bien. – comenzó la partida y Shima no podía creer lo difícil que era el juego actualmente. Hasta le preocupaba lo alocadamente rápido que Ibuki golpeaba el tambor y sus esquinas con las baquetas para acertar las demasiadas notas Don y Ka que aparecían en pantalla en un abrir y cerrar de ojos.
“Ya ni me acordaba de que esta dificultad existía, perdería al instante de tan solo ver lo rápido y juntas que aparecen las notas. Ibuki, ¿de verdad así se juega esto?, no voy a pagar la maquina si la llegas a descomponer. No me imagino a Josu-Chan jugando también de esta forma.”
Pasaron varios minutos, Ibuki estaba totalmente concentrado jugando hasta que logró terminar.
Donderful Combo!!
Donder Experimentado – Kuroto – Taibuki Ai → Donder Glorioso – Meijin – Taibuki Ai
- ¡Por fin lo logré!
- Oye, tu Don-Chan, se transformó, parece un Kabuki.
- Es normal, sirve para indicar que efectivamente alcanzaste ese rango, pero el traje es opcional, mi traje en el juego permanece intacto en realidad.
- Creo que nos vamos, ya nos esperan en la casa. Si todavía te sientes mal, Hamu-Chan te animará.
- ¿Vamos con la excapitana? Estoy nervioso.
- Hamu-Chan nunca se enojará contigo, está muy bien informada de lo que hacemos cuando patrullamos, supongo que entenderá la ausencia de una semana por cuidar de los Kurosaki.
- Tienes razón. Vamos.
Al final, oh sorpresa, la pesca era para que comiéramos en casa de la excapitana, todos, excepto por Jinba-San que con su familia fueron a visitar a una cuñada suya en otra ciudad, los niños hicieron un bonito cartel para animarme y volví a hablar con Hamu-Chan tras más de una semana de no verla.
En un parque cercano a la casa de Kikyo, estaban Kokonoe, Josuke y Yutaka jugando, cada quien con sus respectivos guantes de beisbol y una de las tres bolas (cada una era de cada quien). Kokonoe no tenía puesta la chaqueta y su camisa estaba arremangada hasta el codo, mientras que Josuke, tenía su aspecto para la hora de pelear (suéter amarrado a la cintura). Mientras jugaban, Kokonoe hacía las poses de un Pitcher y Josuke estaba parado a un lado para recibir la bola que sería lanzada en cualquier momento. Kokonoe se decía:
- Kokonoe está en posición, Kokonoe, comienza a incorporarse, prepara el lanzamiento y… – la bola es lanzada y Josuke la atrapa mientras dice:
- … lanza la bola, la cual es atrapada por Josuke y después procede a …
- A decir que ya estoy aburrido, ya no quiero jugar, ustedes dos solo se lanzan la bola a ustedes mismos y a mi nada, no es justo. – Les dice Yutaka muy molesto. Los dos primos Kokonoe se sintieron mal por esto.
- Eh, Yutaka, lo siento. – contesta Josuke
- Perdona, sucede que Kai-Kun y yo ya no estamos tan juntos como antes por mi trabajo en la Primera División, apenas tengo tiempo libre.
- ¿Y por qué me trajeron si solo ustedes están jugando? Si Ibuki-San estuviera aquí no estaría aburrido.
- Yutaka, entiende que Ibu-Kun no puede estar aquí ahora, ya hasta tú sabes qué día es hoy.
- Si, entiendo, pero ustedes dos, ¿no deberían jugar al beisbol de verdad con un bate y más gente en lugar de estar aquí? Mamá me tiene dicho que a veces en la policía se hacen juegos de beisbol de verdad.
- Mira Yutaka, lo del beisbol entre la policía, es que solo cuando todos tienen tiempo libre o cuando es una ocasión especial, y además, cuando Ibuki-San y Kai-Kun juegan contigo y los demás niños, es por qué no es malo que los adultos a veces recuerden cuando eran niños.
- Lo que Yohi-Kun quiere decir, es que no es malo volver a ser niño cuando ya eres grande.
- Nosotros dos a veces nos damos la oportunidad de jugar para quitarnos todo este estrés de encima, recordando cuando jugábamos cuando yo visitaba a Kai-Kun en donde vivía o en los primeros años que llegó a vivir conmigo.
- Pero me han dicho que también se ponen a ver películas o ver videojuegos de vez en cuando.
- También forma parte de volver a ser niños Yutaka.
- ¡¡¡HEY!!! – se escucha una voz a lo lejos. Era Maki, quien con su hermana mayor, de nombre Sakurako.
- ¡Maki! – dijeron todos con cara de asombro. Tras llegar esta le dio un cartel.
- Buenos días. Tome Josuke-Sensei, lo que nos pidió a Yutaka, a mí, y a todos los del grupo. – Josuke lo recibe y lo guarda.
- ¿Le pusiste el brillo Maki-Chan? – dice Yutaka.
- Sí Yutaka-Kun, pero, ¿por qué lo guarda?, ¿no lo quiere ver Josuke-Sensei?
- Recuerden que esto es una sorpresa para animar a Ibu-Kun.
- Buenos días, perdón si no saludé, pero ¿por qué animar?, ¿le sucedió algo malo a Ibuki-San?
- Sakurako-Chan, es complicado. Hoy es el primer aniversario luctuoso de una persona que fue muy importante para él. – le contesta Kokonoe
- Oh, entiendo, lo siento mucho. – dice Sakurako con una cara un poco ruborizada, a lo que Kokonoe contesta:
- ¿Por qué tiene esa cara? – Maki interviene diciendo:
- Es que a mi hermana le gus… – Sakurako abruptamente le tapa la boca a su hermanita.
- ¿Qué? – pregunta Kokonoe.
- Nada, no quiso decir nada, ya nos vamos. – dice Sakurako estando algo asustada.
- Esta bien, gracias. – menciona Josuke mientras se alejan.
- Creo que lo que Maki iba a decir, es que le gusto a su hermana, ¿verdad? – dice Kokonoe un poco nervioso.
- Eso creo, felicidades Kyu-Chan, ya eres un imán de chicas. – dice Yutaka.
- ¡Yutaka! No le digas así a Yohi-Kun, se pone más nervioso.
- ¿Qué dijiste Kai-Kun?
- Nada, Yohi-Kun, nada.
A lo lejos, Sakurako regañaba a su hermana.
- ¿Por qué dijiste eso?
- Porqué tienes miedo de decirle al primo de Josuke-San que te gusta, no te hagas.
- ¿Cuántas veces debo decirte que no te metas en mis asuntos?
- Es que tu hablas en voz alta cuando chateas. Una vez escuche que le dijiste a una amiga que te gusta que se vista formal ya que en sus pantalones se le nota su trasero cuando no tiene puesta su chaqueta
- ¡Cállate!
Kokonoe, Josuke y Yutaka volvieron a casa de Kikyo.
- Ya Yutaka, entiende que hasta ellos dos necesitan volver a pasar un poco de tiempo en familia.
- ¿Pero puedo jugar con Ibuki-San si viene mamá?
- No sé si tenga ánimos de jugar contigo por el día de hoy, es mejor que no insistas.
- ¿Por qué mientras no terminas de pintar las jirafas que llevaré en el jardín de niños?
- Si, ya voy. – Yutaka va a la habitación de Hamu.
- Gracias Hamu-Chan.
- No hay de que Yuzu-Chan.
- Kokonoe, Josuke, no se preocupen los entiendo, hasta el gran jefe me tiene dicho que siempre que tienen la oportunidad, ustedes dos pasan el tiempo juntos.
- Estoy agradecido de que lo entienda Kikyo-San. – contesta Kokonoe, Josuke agrega:
- Es que entre primos-hermanos, siempre hay conexión, gracias Kikyo-San. – ambos primos se chocan puños.
Un rato después se escucha la canción de Melónpan, Ibuki y Shima ya habían llegado.
- ¿En serio estos dos tenían que traer el camión de pan de melón?
- Creo que todos nos preguntamos lo mismo Kikyo-San. – dice Josuke estando un poco desconcertado. Los 404 entraron a la casa y se quitaron sus zapatos en la entrada.
- Ya llegamos. – dicen ambos.
- Bienvenidos – dicen las mujeres de la casa.
- ¡Ibuki-San, Shima-San! – grita Yutaka corriendo a abrazarlos, ambos lo reciben.
- ¡Yutaka, tiempo sin verte! – dicen ambos.
- Shima-San, Ibuki-San, bienvenidos. – dice Kokonoe.
- Ibu-Kun, Shima-San, por fin vinieron. Eh, Ibu-Kun, ¿te encuentras bien?
- Claro que me encuentro bien Josu-Chan. Por cierto, mira… – le muestra su celular en donde se mostraba en pantalla su perfil actualizado en Taiko.
- Por fin, después de varios meses, por fin ascendiste a Meijin, ya estas a dos lugares de que estemos iguales de nuevo en Taiko.
- Pero no estamos del todo completos, Jinba-San no vino hoy porque fueron a visitar a una cuñada.
- De todas formas ya me mando su mensaje de apoyo Shima-Chan.
- Amor. – Hamu llegó y abrazó a Ibuki
- Hamu-Chan. – dijo Ibuki muy alegre devolviéndole el abrazo.
Pasaron varios minutos, Kikyo y Hamu cocinaron la pesca, Ibuki se emocionó al ver el cartel que los de La manada le hicieron, después, este y Yutaka jugaron a lanzar la bola, Ibuki si se sentía bien para jugar con Yutaka después de todo.
A la hora de la comida:
- Prove…
- Esperen… – dice Kokonoe, este se acerca a Ibuki, le toma un mechón de la parte media de su cabello y lo amarra con una liga. Todos comenzaron a reír, Ibuki incluido al verse en un espejo.
- ¡Miren, mi nuevo peinado! – dice Ibuki bastante alegre.
- Esto fue idea tuya, pero te daba vergüenza hacerlo, ¿verdad Kaito?
- Algo así Shima-San, pero Yohi-Kun quería hacer algo similar a las cosas que hago, por eso dejé que lo haga.
- Ahora sí, provecho.
- Provecho.
Mas tarde, en el patio trasero, Ibuki y Hamu estaban sentados en el árbol mientras estaban tomados de los brazos.
- Me alegra saber que te sientas bien pese a que se cumplió un año de que murió Gama-San, debió ser doloroso para ti.
- Así es, pero la vida sigue, no voy a estar triste por siempre, además, todavía los tengo adentro de mí.
- Que lindo que te haya dado ese crucifijo antes de partir, y que se haya disculpado por todo lo que ocurrió.
- Todavía me pregunto si pude haber evitado que haya hecho eso o el asesinato de Reiko-San. Hasta creo que te enojaste cuando por lo ocurrido ya no podíamos vivir los tres juntos en la casa como te propuse con tal de protegerte de los que te perseguían.
- No me enojé, también entiendo que fue algo inesperado que lo arrestaran, y no te preocupes. A pesar de que si hayan dado conmigo, al menos agradezco a todos por haberme salvado, más a Yuzu, a Shima y a ti.
- Gracias Hamu-Chan. – dijo Ibuki sonriente y melancólico.
- Entiendo que por el trabajo estes muy ocupado, antes de que Shima y tu vinieran Josuke me contó lo que pasaron con los Kurosaki, ¿qué te cegaron y otra vez te dejaste llevar a tal punto de sacarte sangre de la mano izquierda?
- Es que no podía creer que me vencieron de esa forma.
- Hasta Shima dijo que te preocupaste hace rato pensando que me enojaría contigo.
- Perdón.
- No te preocupes Ai-Chan, nunca me enojaré contigo, desde que conozco a Yuzu-Chan, ella también ha estado muy ocupada con su trabajo y a veces llega hasta muy noche. Siempre te amaré. Además has hecho mucho por mí, y no sabía como pagarte, así que entre todos hicimos esto para animarte.
- Nunca me deberás nada Hamu-Chan, conque nos sigamos amando como ahora es más que suficiente.
- O sea, ¿Qué con mi Ufufu y tu Kyun-Kyun es más que suficiente? – Ibuki asintió con la cabeza poniendo cara de niño y luego se abrazaron y besaron.
Y terminamos bien el día, ya aquí en casa, Shima-Chan y yo nos bañamos, cenamos y me animó un poco más antes de dormir. No sin antes molestar un poco a Shima-Chan con lo de los peluches jejeje.
El tiempo pasó y en el resto del día todo pasó bien, a tal punto de que al regresar a casa, Ibuki estaba dándose un baño sentado en la bañera con toda el agua enjabonada, obviamente, la el área de la bañera en el baño estaba cerrada con una puerta corrediza. Shima entra a lavarse las manos en el lavabo mientras pregunta:
- ¿Te gustó todo lo de hoy?
- Claro que si Shima-Chan, pero no debieron molestarse en hacer todo eso para mí. – responde Ibuki alegremente mientras sumergía más su cuerpo hasta el cuello en la bañera y se pasaba Shampoo en el cabello, Ibuki sí que disfrutaba la hora de bañarse.
- Es que por el cómo eres, pensamos que estarías muy triste el día de hoy.
- Shima-Chan, a pesar de que Gama-San haya partido hace un año, hay que avanzar en la vida, no hay que pensar todo el tiempo en el pasado, debemos concentrarnos en el presente, para así forjar nuestro futuro.
- Tienes razón, hay que vivir nuestro presente, algo que aprendí muy tarde.
- Nunca es tarde para siempre estar aprendiendo Shima-Chan.
Mas tarde, luego de que ambos terminarán de bañarse y cenaran, Ibuki estaba sentado en la cama, mirando por la ventana las estrellas que emitían un brillo muy hermoso, con una cara que al principio estaba triste, pero que eventualmente, luego de que una lagrima saliera de sus ojos, se volvía una cara alegre. Shima se cepillaba los dientes y al terminar, vio a Ibuki en la cama y con el crucifijo en sus manos, mientras Shima se acercaba, Ibuki se decía en voz baja:
- Ya pasó un año Gama-San, un año de que se fue, y tanto Shima-Chan como yo hemos cumplido nuestras respectivas promesas. Mi promesa de nunca caer en tentación y hacer algo de lo que luego me llegue a arrepentir, y la suya de seguirme enseñando cómo usted hizo conmigo. He podido seguir saliendo adelante gracias a Shima y a todo este equipo como familia que me acompaña en todo momento, ya sea bueno o malo. Gama-San, Reiko-San: sigo y seguiré haciendo este trabajo de forma honrada y respetuosa, como debe de ser, para auxiliar a las personas que necesitan ayuda y dar un castigo ejemplar a las personas malas con tal de que sean perdonadas. Con esto, se qué están y seguirán estando orgullosos de mí. Gracias por tanto.
Shima se sentó en la cama también, se acercó a Ibuki, lo abrazó y le acarició el cabello.
- Te quiero Ibuki, me alegra que sigas siendo el mismo. – dice Shima con una sonrisa, Ibuki reacciona de forma infantil mientras dice:
- Lo mismo digo Shima. Mas cariñosito no puedes ser. – Shima lo soltó al instante.
- Ya empezaste, idiota.
- Cárgame. – Ibuki gateaba.
- ¿De verdad eres un idiota o nomas te haces? No voy a cargarte.
- Claro, tienes urgencia de abrazar a tu Polymaru-Kun y a tus nuevos peluches, ¿cierto?
- ¡Claro que no! Bueno, sí, pero solo un poquito, además, tú también abrazas a tu Polymaru-Kun a veces.
- Pero lo hago por comodidad, no por gusto.
Y así fue como Ibuki y Shima hicieron esta pequeña pero divertida discusión sobre los peluches que sacaron en aquel arcade.
Y esto es todo por hoy con esta anécdota extra. Fue bonito poder recordar aunque un poquito a Gama-San, Reiko-San y todo lo que hicieron por mí durante varios años. Gracias a ellos estoy en donde estoy ahora, y siempre estaré agradecido por haberme salvado y haberme convertido en un hombre de bien. GOTCHU. BYE-BYE
GAMA-SAN, REIKO-SAN. LOS QUIERO