Capítulo 5: Crisis Blanca
28 de marzo de 2026, 20:19
Patrullaje: 14 – 15 de marzo de 2022
Noche del 15 de marzo, ya listo para escribir una entrada más aquí, hablando sobre lo ocurrido ayer y hoy, siendo este, un patrullaje para evitar que haya más víctimas de la “Crisis Blanca”, el cual fue un incidente relacionado con el “Día Blanco”, el día que ocurre un mes después de San Valentín en donde los hombres dan un regalo de agradecimiento a sus novias para regresarles el favor que ellas les hicieron al darles un regalo en San Valentín. Conforme escriba esto narraré el incidente y cómo pudo resolverse.
Para comenzar, estaba molesto debido a que justo en ese mismo día tocaba hacer patrullaje. Y eso, porque le compre a Hamu-Chan un par de zapatos blancos que me costaron mucho, debido a que yo debo regresarle el favor luego de que ella me regalara esos tenis hace un mes. Sí, ambos nos dimos regalos, pero si ella tambien me regresa el favor no me molesto, porqué es mejor compartir entre dos que de uno a otro cada cierto tiempo. Era triste el no ver a Hamu-Chan en un día tan especial por el trabajo, pero ni modo, reglas son reglas. Para comenzar, en la estación fuimos testigos de cómo Sawaki Kira se molestó en venir de Fukushima a Tokio a darle un regalo a Kana-Chan y a quedarse a desayunar con nosotros.
Luego de estacionarse, Ibuki y Shima entraban a la estación de policía y este último reprendía a Ibuki por los berrinches que hacía por obvias razones.
- Si no dejas de hacer pucheros le voy a decir a Hamu-Chan que tu regalo lo compraste a último momento.
- Es que no entiendes Shima-Chan. ¿Por qué tenían que hacernos venir a trabajar en un día como hoy? – decía Ibuki murmurando y con una cara digna de un “soldado caído”
- Aunque haya amor dentro de la policía, el trabajo es primero, debemos vigilar que todas las parejas de la ciudad sean felices hoy.
- A cambio de que yo no le de sus zapatos a Hamu-Chan. Eres cruel.
- Yo no soy cruel. Solo dije la verdad. ¡YA DEJA DE MURMURAR! ¿Eh? ¿Escucho una guitarra, y un saxofón? – los dos se acercaron y notaron que efectivamente sonaban los instrumentos dichos por Shima, la guitarra tocada por Josuke y el saxofón por Sawaki Kira, y este último, con su voz recitaba una hermosa canción de amor a Kana. Al finalizar, todos los presentes en la estación, Josuke incluido, aplaudían y Kana abrazaba y besaba a Sawaki cómo agradecimiento. Ibuki y Shima también aplaudían.
- Que suerte tienen algunos. – dice Ibuki. Shima le dio un codazo y contestó:
- No seas envidioso. ¿Ese es el novio de Kana-Chan? Se ve algo musculoso, y muy joven. ¿Cómo se llamaba?
- Sawaki Kira, y tampoco tenías que golpearme. – replica Ibuki. Un rato después, la unidad 4 se encontraba desayunando lo que Sawaki les invitó a todos en la estación. Club Sándwiches, té negro de limón para beber y Pay de queso cómo postre. Shima y Jinba todavía estaban sorprendidos al conocer a Sawaki, se preguntaban cómo alguien joven y de cara linda como él podía tener algo de músculos a una edad no tan temprana. Sawaki mostraba lo que le dio a Kana, ella traía una pulsera de plata con el nombre “Kira” grabado en ella, y Sawaki tambien, pero con el nombre de “Kana” grabado.
- ¡Ese regalo es muy hermoso! Y brillante. – dijo Ibuki asombrado.
- Buen regalo le diste a Kana-Chan para el Día Blanco. Te luciste Kira-Kun. – menciona Josuke.
- Gracias Kai-Kun, Ibuki-San.
- Eso es muy tierno. Me pregunto que le habrá dado mi hijo a mi nuera hoy. Bueno, pero, ¿desde cuándo conoces a Futaba y a Josuke? – le preguntó Jinba a Sawaki, este contestó:
- Kana-Chan y yo nos conocimos en Fukushima hace casi cuatro años, y nos hicimos novios a los dos meses. Después de que se mudara a Fukuoka ocasionalmente la visitaba ahí, hasta que paró aquí, en Tokio. En cuanto a Kai-Kun… técnicamente lo conozco desde hace muchos años, desde el primer torneo en el que ganó su dojo gracias a él.
- ¿Cómo, desde hace años? - pregunta Shima. Josuke intervino.
- Digamos…, que Kira-Kun y yo tenemos “encuentros predestinados” cada cierto tiempo.
- ¿Cómo que “encuentros predestinados” Josu-Chan? – dice Ibuki.
- Sucede que él también practica artes marciales y él es de un dojo rival que se lleva muy bien con K.O. Kenpo en el que también el salió con cinta negra. Los dos nos conocimos en ese torneo. Él y yo protagonizamos la pelea final, Kira-Kun no tenía músculos pero si era un oponente muy fuerte, aun así pude levantarme y los deje a él y a su dojo en segundo lugar dándole la victoria al mío.
- Tampoco tenías que ser presumido Kai-Kun.
- No estoy presumiendo Kira-Kun. Luego nos volvimos a encontrar en el otro torneo, aunque lastimosamente ahí no peleamos. Después él fue un Senpai cuando entré en la academia de policía, era el de mayor edad, ya que al igual que Kana-Chan, él tiene 25. Un poco más tarde, no llegué a pensar que estos dos fuesen novios. Y dos años después de estar en Fukuoka y terminar aquí en Tokio y en MIU, ya me lo vuelvo a encontrar nuevamente gracias a Kana-Chan. Al igual que Setsuna, él y yo somos grandes amigos y rivales, con la diferencia de que somos de dojos distintos.
- ¿Setsuna? Oh, es cierto. Kana me dijo hace rato que en la madrugada de tu cumpleaños peleaste contra “ese energúmeno” y recibiste dos disparos. Perdón si soy descortés, pero, ¿estas bien?
- Claro que estoy bien. Salí bien en mi fisioterapia de hace unos días, ya estoy totalmente recuperado. Solo diré que a Kyoshi y a su asistente les dieron 20 años de cárcel. Él se lo buscó por su agresividad. Y no quiero recordar eso. Iré a buscar albahaca para mi té, permiso. – Josuke salió de ahí apenado.
- ¿Qué fue eso? – dijo Sawaki.
- Lo siento muchachos. Fue mi culpa. Kira sabía del choque que tuvo la esposa del Sensei de Kai-Kun, pero no de lo que ocurrió después. Se me había olvidado que no debía decirle a nadie. – dijo Kana
- Vamos a disculparnos con Kai-Kun, amor, pero ¿por qué no lo quiere recordar?
- ¿Cómo que por qué? Tu deberías saberlo ya que eres su amigo. Persona INFJ… – contestaba Shima de forma cortante.
- Oh, lo siento, también olvidé eso, bueno, vamos, ahora volvemos. – contestó Sawaki apenado, y este y Kana salieron de ahí y lo encontraron, efectivamente preparando su té de albahaca.
- ¿Kai-Kun? ¿Qué estás haciendo? ¿Acaso no te gustó mi té helado?
- Oh, Kira-Kun, Kana-Chan, no es eso, si me gusta tu té. Solo estoy preparando mi té para beber durante el patrullaje, pero… si querías que te hablara que lo que sucedió con Kyoshi, simplemente me lo pudiste haber pedido, no me habría molestado. Y no estoy molesto contigo Kana-Chan. Me dejé llevar por mi represión, ya saben, el ser una persona INFJ. – Sawaki se acercó a él y le dijo a Josuke.
- Golpéame, todo ha sido mi culpa.
- ¿Qué? – dijo Josuke sorprendido.
- Kira, ¿Qué vas a hacer? – dijo Kana.
- Esto ha sido mi culpa, no debí meterme en algo que involucre tus recuerdos. Así que si quieres, golpéame hasta que estes satisfecho. No pondré resistencia. – Todo se quedó en silencio por unos segundos hasta que Josuke, de forma seria dijo:
- No voy a hacer eso. Es mi culpa por decirle a todos que no lo mencionen. Además, disfruto pelear contigo, pero cuando se trata de divertirnos o darles a los estudiantes de nuestros respectivos dojos una demostración, no cuando hay problemas cómo este. Y, no quiero que cuando regreses a Fukushima pregunten quien te dio una golpiza.
- Tu cómo siempre respetando tu código de honor. Entonces, ¿podemos abrazarnos? Pese a que seamos rivales, también somos amigos, y quiero que nos sigamos encontrando de formas “predestinadas” cómo hoy en el futuro. Por favor.
- Eso sí puedo hacerlo, amigo. – dijo Josuke, ambos sonrieron y se abrazaron, con todo y palmadas en la espalda. Kana pensó:
“Esa sí que es verdadera amistad.”
En el estacionamiento, todos se despedían de Sawaki, quien iba a recoger su motocicleta.
- Bueno amor, ya me tengo que ir. Ambos tenemos trabajo que hacer, Kai-Kun y sus compañeros patrullarán pronto.
- Si Kira. Te amo, te veo después. – Kana le dio un último beso en la mejilla. Después, Ibuki y Josuke chocaron puños con él.
- Cuando quieras volver, sabes que siempre serás bienvenido amigo. – dijo Josuke.
- Pero primero avisa para que sepas si estamos o no. – respondió Ibuki.
- Ibu-Kun, eso ya lo sabe. – le dijo Josuke abruptamente.
- Kai-Kun, gracias por tu cumplido. Y no te molestes con Ibuki-San, es amable que lo recuerde.
- No me molestaba, solo decía.
- Bien, Jinba-San, Shima-San, fue todo un placer. Espero volverlos a ver pronto a ustedes también. – le dijo Sawaki alzando las manos para decir adiós.
- Fue un placer conocerte Sawaki-Kun. – dijo Shima.
- Cuando vuelvas te haré un Udon que no vas a olvidar como agradecimiento por el desayuno.
- Es verdad Jinba-San. Kai-Kun me dijo que usted cocina excelente. Esperaré con ansias su comida. – contestó Sawaki ya subiéndose a su motocicleta y poniéndose el casco, y después se despidió.
- Me voy. ¡Adiós!
- ¡Adiós! – dijeron todos mientras Sawaki se comenzaba a retirar del lugar a toda velocidad con su moto. A los pocos minutos, la Biblioteca Móvil de la MIU401 y el Melónpan de la MIU404 arrancaron para la clásica jornada de vigilancia las siguientes 24 horas.
Gracias a lo que Sawaki hizo en la estación, reflexioné mejor las cosas y ya al comenzar el trabajo ya se me había pasado la angustia de no ver hoy a Hamu-Chan. Recordé que hay tiempo para todo, y Hamu-Chan entiende que no siempre la veré por el trabajo de la policía. Así que solo había que tener paciencia, ser el mismo de siempre, y aprovechar el trabajo. Volviendo al tema principal, hora y media después de partir, comenzaron los problemas. No solo a nosotros, sino a la gran mayoría de las MIU que les correspondían trabajar esta jornada, nos tocó ir a auxiliar a paramédicos y ambulancias, ya que extrañamente hubo personas que se comenzaron a intoxicar, ¿solo por comer malvaviscos? Suena raro, pero de verdad, los malvaviscos eran la causa de dicha intoxicación. Luego tuvimos una reunión de emergencia para dictaminar que había ocurrido algo en una fábrica de malvaviscos que puedo definir con una sola palabra: SABOTAJE.
Ya parece cliché que últimamente atendamos casos en fábricas, pero esta vez es distinto, ya que fue en una fábrica que si está operando y no en una abandonada cómo en las otras veces.
Lo malo, es que Josu-Chan se sintió mal porqué vio morir a un niño, y me abrazó llorando.
Lo único bueno, el reencuentro son Saionji Taro de la unidad 212. Ese tipo fue aplicante con Jinba-San cuando me lincharon, y Josu-Chan ocupó mi lugar acompañando a Shima-Chan durante su prueba. Pasó, y ahora nos lo encontramos de vez en cuando en algunos patrullajes.
Mientras hacían su vigilancia por las calles, Ibuki nuevamente ya estaba tranquilo y sonriendo, era más que obvio que Shima, quien conducía esta vez había notado esto, y le dijo:
- Ya se te paso el enojo, ¿verdad?
- Si Shima-Chan, ya me siento mejor.
- Recuerda que Hamu-Chan sabe de nuestro trabajo. No tienes por qué desesperarte si no puedes salir con ella esta noche. Además… se te olvidó algo.
- ¿Yo… olvidar? ¡Oh no! Si lo olvidé, hoy tenía reunión con padres de familia esta tarde.
- ¿Ya ves? Hoy parece que el destino no quiere que los dos estén juntos el día de hoy.
- Si. Shima, al menos si te vestiste de acuerdo a esta festividad.
- ¿Apenas lo notaste, idiota? Playera blanca, y Chaqueta gris. Eso apenas empieza a ser similar a tu clásico outfit blanco que justo tenías que traer hoy.
- Creo que sí. Además… me visto así para “deslumbrar” y para respetar el día de hoy. En las últimas dos semanas solo me he vestido de negro, y quiero conservar la costumbre de “Blanco y Negro” cómo siempre.
- ¿Tus camisas de cuadros y de colores no cuentan?
- Cuentan como negro.
- Ahora que lo mencionas, hoy casi todos en la estación tenían puesto vestido o camisa blanca, hasta el suéter de rombos de Josu-Chan era blanco y gris. Y Jinba-San y yo nos vestimos con los mismos colores, siento que le copié.
- Y Sawaki-Kun, que “deslumbró” a Kana-Chan con un traje elegante totalmente blanco solo con chaqueta sin mangas de color negro. Creo que la chaqueta de manga larga la olvidó a propósito en su casa. A decir verdad, se veía sexy.
- Cambiemos el tema. No sé por qué hasta el día de hoy me terminas engatusando con tus temas tontos para hablar.
- El Día Blanco no es un tema tonto Shima. Mira a esas parejas que si la están pasando bien el día de hoy.
- Ah, es verdad. Lo siento, es que a veces me siento mal por no tener una pareja amorosa a mi edad, siendo la última, mi ex novia, con la que tuve que terminar para concentrarme en mi carrera policial.
- Mmmhhh… no te preocupes, no era mi intención entristecerte.
- No es necesario, no me estas entristeciendo, solo estoy pensando en que ella de seguro ya es feliz al lado del hombre de sus sueños.
- Y esa mujer no era cómo…
- ¡NI SE TE OCURRA METER A KIKYO-SAN EN ESTO! Además… no tengo porqué contarte mi vida amorosa.
- Tu empezaste. Si se nota que este día te pone nostálgico. Hoy no se ve que estas al cien.
- Lo que pasa es que… Ah… Olvídalo. – en ese momento suena la radio para dar una alerta.
- “Policía Metropolitana a todas las unidades, hay personas que están sufriendo intoxicaciones y problemas estomacales cerca de Ikebukuro en Toshima, pero también hay casos en la calle principal de Asagaya en Suginami y en las afueras de Haneda en Ota. Las ambulancias y médicos de lugar no son suficientes necesitan ayuda, patrullas cercanas, respondan. Cambio.”
- MIU404. Vamos de inmediato. Partiendo desde Okubo en Shinjuku a atender el caso Ikebukuro en Toshima. Cambio. – responde Shima. El camión de Pan de Melón comenzaba a cambiar su rumbo tras atender la llamada en la radio.
- ¿Intoxicaciones en varias partes? – se pregunta Ibuki.
- Esto es raro, y más cuando está ocurriendo en otros lugares de la ciudad. – le contestó Shima. La unidad 404 llegó al lugar indicado unos pocos minutos después. Ahí había dos ambulancias partiendo del lugar, dos más recién estacionadas y varios paramédicos atendiendo lo que parecían ser casi 45 personas. Tras bajar, uno de ellos se dirigió a Ibuki y Shima de forma un poco desesperada.
- Buenos días, ustedes son los policías ¿verdad? Qué bueno que llegaron, síganme, aquí necesitamos de su ayuda. – Ibuki y Shima hicieron todo lo que los paramédicos les indicaron, checaron presiones, pusieron etiquetas de prioridad a las personas dependiendo de su estado de salud y ayudaron a los paramédicos a repartir herramientas, entre otras cosas. Paso alrededor de hora y media cuando todas las personas fueron atendidas. Sin embargo, todas las personas habían dicho que lo último que comieron eran malvaviscos, cosa que dejó pensativos a todos.
- Esto… fue… agotador. – se dijo Shima con bastante cansancio.
- Bastante… y… raro. Shima-Chan. – le contesto Ibuki estando igual.
- Tengan… les damos… unas botellas… con agua. – dijo un paramédico mientras les aventaba unas botellas de agua.
- Gracias. – dijeron ambos.
- ¿Por qué dices que esto es raro Ibuki?
- ¿No oíste el diagnostico Shima? Todos los intoxicados dijeron que lo último que comieron antes de sentirse mal eran malvaviscos… podría decir que comieron malvaviscos de hace días… pero nosotros no somos los únicos atendiendo esta situación.
- En lo último tienes razón, probablemente se trate de un ingrediente que no debió estar en la fabricación de dichos malvaviscos. – suenan las radios en los auriculares de ambos.
- “Policía Metropolitana a todas las unidades, reunión urgente en el cuartel central de Tokio, al acabar su servicio a los paramédicos se les pide de inmediato su asistencia. Cambio.”
- MIU404. Entendido. Ya hemos finalizado con nuestro servicio. Iremos para allá de inmediato. Cambio.
Un rato después, los del 404 fueron al lugar indicado y en el recinto había varias personas, todas pertenecientes a alguna unidad MIU. De repente se dirigió hacia ellos una persona de cabello castaño, de 1.85 metros de estatura, con cara recién rasurada, y que vestía una polera blanca, con chaqueta corta de color gris y pantalón de mezclilla azul. Su nombre era Saionji Taro.
- Shima-San, Ibuki-San. Buen trabajo.
- Saionji-Kun. Buen trabajo. – dijeron ambos. – este se acercó y les dio la mano e Ibuki y Shima le tomaron la mano para saludar. Obviamente Ibuki después le haría su clásico “saludo”.
- Tiempo sin verte Saionji-Kun, ¿cómo has estado? – dice Shima
- Todo va de maravilla, pero ya vieron lo de hoy.
- Justo en el Día Blanco. ¿Todo salió bien con tu compañero al atender a las personas? – preguntó Ibuki.
- Afortunadamente sí, atendimos a 30 personas.
- Nosotros a 45, o creo que un poco menos, ya perdí la cuenta. – contestó Shima. Jinba y Josuke aparecen con cara de preocupación.
- Buen trabajo. – decían ambos al entrar al recinto.
- Ibuki, Shima. Llegaron antes que nosotros. Cuanto tiempo, mi ex aplicante Saionji.
- Jinba-San, Josuke-Kun. Buen trabajo. ¿Por qué tienen esa cara?
- Jinba-San, Josu-Chan. Buen trabajo – dijeron tanto Ibuki como Shima. Este último agregó:
- ¿Pasó algo malo con su jornada de ayuda? – tras decir la pregunta, Josuke parecía no aguantar más, comenzaron a salir lágrimas de sus ojos.
- ¡Abrázame! – Josuke rompió en llanto y rápidamente abrazó a Ibuki. Este se sorprendió al principio, pero le regresó el abrazo con una sonrisa.
- ¿Qué pasó hermanito? – le dijo.
- Creo que mi abrazo no fue suficiente. A nosotros no nos fue tan bien. Fallecieron 3 personas, y la razón por la que Josuke está así, es porque una de ellas… era un niño, y murió frente a sus ojos. – decía Jinba tambien comenzando a llorar de forma suave, Josuke asentaba con la cabeza, afirmando que lo que decía Jinba era cierto. La sonrisa de Ibuki desapareció.
- Lo lamento Josu-Chan.
- Gracias… Ibu-Kun. Hasta recuerdo… las últimas palabras del niño… mientras lo atendía el paramédico… “Mamá, ¿voy a estar bien? Quiero ir a la feria… después de mejorarme” Pero falleció, y la madre lloró más que el paramédico y yo juntos. – Ibuki se impactó al escuchar eso. Sin dejar de abrazar a su hermano jurado, juntó sus manos y susurró una oración. Luego dijo:
- Josu-Chan, eso es terrible. Si nos reunieron aquí seguro fue porque ya se investigó algo.
- Déjame abrazarte también. – dijo Shima. Ibuki soltó a Josuke para que fuera abrazado por Shima también.
- Kaito. Es cierto que por normalidad, tenemos que lidiar con la muerte algunas veces, pero… esto es muy diferente a lo habitual. Lo lamento mucho.
- Gracias Shima-San.
Unos minutos después, Josuke se comenzó a sentir mejor. Ya una vez, todos los equipos MIU fueron juntados en grupos dependiendo de la MIU en la que pertenecen (MIU1, MIU2, MIU3 y MIU4), Abiko Toji, un superior de la policía que se encargaba de dirigir a los capitanes de las MIU, apareció en el estrado, comenzó a mostrar una presentación electrónica en el que se encontraban la foto de una fábrica de dulces, de nombre Gummy Cloud, unas fotos de las maquinarias y algunos ingredientes, y el título el cual era: “Crisis Blanca”. Se explicó que la fábrica había sufrido un sabotaje en las maquinas haciendo que se fuera la luz del lugar y se le había puesto un ingrediente extraño que era lo que intoxicaba a la gente. La presentación hizo transición y mostro las imágenes de 3 personas, las cuales eran las sospechosas de lo que pudo haber sucedido. Tras finalizar la presentación, se les asignó la misión a todos de seguir con los paramédicos hasta recibir nuevas instrucciones.
Después de todo lo que explicó uno de nuestros superiores, y luego de que Josu-Chan ya se sintiera mejor, seguimos trabajando con los paramédicos, hasta que nos llegó la alerta de que alguien estaba corriendo con medicamentos presuntamente robados y lo alcanzamos, pero resultó ser un malentendido, en el que descubrimos a uno de los sospechosos, el cual estaba muy enfermo y no podía salir de casa. Por lo tanto, el quedó libre de sospecha. Sin embargo, en la noche capturamos al culpable, en una casual persecución que era realizada por Jinba-San, Josu-Chan y una patrulla. Fue algo que yo podría decir que fue desafortunado, ya que el tipo chocó y fue hospitalizado en calidad de detenido. En el hospital, efectivamente comprobamos que este tipo de verdad estaba mal de la cabeza.
El Melónpan seguía a una ambulancia cómo parte del trabajo de ayuda a los paramédicos. Ibuki conducía y Shima revisaba los documentos que a todas las unidades se les dieron sobre el sabotaje y los sospechosos diciendo:
- En resumen, hubo un sabotaje en la fábrica, lo que provocó que no haya luz, y en eso, el culpable entro, le agregó algo extraño a la mezcla de malvaviscos, y todavía no se ha identificado que era exactamente. Hay tres personas que pertenecen al departamento de maquinaria que son sospechosas de lo que ocurrió.
- Y ahora en las noticias ya se dio a conocer todo lo que ocurrió con Gummy Cloud, los productos ya están siendo retirados de las tiendas, y el presidente asume su responsabilidad pagando el tratamiento médico a las familias de los infectados. Tal y cómo Abiko-San dijo, esto es una “Crisis Blanca”.
- Por el número de víctimas, Gummy Cloud podría enfrentar demandas, y cómo el presidente de la compañía dará dinero para pagar tratamientos, en el peor de los casos, irían a la quiebra, pese a que esa es una de las compañías de dulces más importantes de la región. – el celular de Shima suena para alertar un mensaje. Era Jinba, mostrando una foto en la que él y Josuke hacían el almuerzo para sus respectivos paramédicos. Josuke mostraba una sonrisa que indicaba que ya se sentía totalmente mejor luego de haber presenciado la muerte de un menor de edad en su turno de ayuda.
- Que bueno que Josu-Chan ya está bien. Jamás lo había visto entristecerse de esa forma por solo ver morir a alguien. Josu-Chan si sabe cómo lidiar con muertes en los casos, pero ver morir a un pobre niño que solo quería pasar el día en la feria con su mamá hirió su corazón, le dio en donde más le duele. No me quiero ni imaginar cuantos niños han comido esos malvaviscos. – dice Ibuki.
- ¡Ni lo menciones! Bueno, siendo sincero, creo que lo que dijo el niño antes de morir fue lo que provocó la tristeza en Josu-Chan, y supongo que sus recuerdos reforzaron esa tristeza, recordemos que la necrofobia de Josu-Chan no está curada al 100%. Apuesto a que ni Kyu-Chan y el gran jefe lo habían visto llorar de esa manera. Solo ellos y tú pueden regresarlo a la realidad. Por algo te abrazó al llegar.
- En eso te doy la razón. Oh, mira, nos detuvimos en un restaurante. – un paramédico se bajó de la ambulancia y se dirigió a Ibuki y a Shima diciendo:
- Vamos a almorzar, vengan, nosotros invitamos.
- Vamos allá. Muchas gracias. – contesto Shima.
- Entendido, hora de comer, ya me dio hambre. Muchas gracias. – agregó Ibuki.
- Cuida tus palabras. Decir que tienes hambre de esa forma es una falta de respeto. – le susurró Shima.
Durante los siguientes minutos todos comieron Temaki en el restaurante, pero repentinamente recibieron un llamado indicándoles que siguieran a una persona que corría con medicamentos presuntamente robados cerca de donde estaban. Cómo Ibuki y Shima habían terminado de comer primero, con permiso de los paramédicos fueron a pie a las cercanías del restaurante, y ahí vieron a varios metros de distancia a un sujeto con ropa deportiva ancha y con un cubrebocas puesto corriendo con una bolsa totalmente negra en las manos.
- Debe ser él. Creo que es tu turno de correr, Ibuki.
- Siempre a la orden Shima-Chan. – tras verificar que no haya tráfico, Ibuki cómo siempre tomó aire, se preparó en posición y Shima dijo:
- ¡Ahora! – al decir eso, Ibuki comenzó la carrera hacía la persona, aunque fue en vano, ya que un par de cuadras después, el tipo entró a lo que parecía ser su casa, abriendo la llave de la puerta, y al momento de entrar cerró la puerta. Shima con la bici alcanzó a Ibuki y tambien llegó a ver a la persona entrar.
- Hay que tocar. – Shima se acercó a la puerta y comenzó a tocar en ella. Ibuki decía:
- Buenas tardes. Policía. Necesitamos que nos abra la puerta. Necesitamos hacerle unas preguntas. – lo que dijo Ibuki funcionó. La puerta se abrió un poco y una mujer joven, la cual era la persona que había corrido, al ver cómo Ibuki y Shima mostraban sus placas de policía les dijo:
- Buenas tardes, les recomiendo que usen un cubrebocas. Hay una persona enferma aquí adentro.
- Eh, entendido. – dijo Shima. Ambos detectives portaron su cubrebocas y entraron a la casa.
- ¿En qué les puedo ayudar? – dijo la mujer.
- Usted es la persona que estaba corriendo por la calle, ¿cierto? Nos avisaron que se sospecha que usted robó los medicamentos que se encontraban en la bolsa que usted tiene puesto en esa mesa. – dijo Ibuki señalando la bolsa.
- ¿Qué? Esto es un error. Aquí tengo la factura. – dijo la mujer un poco asustada. Mientras esta sacaba la factura una patrulla y un par de oficiales llegaron en ayuda de Ibuki y Shima. Un par de minutos después, con la factura cómo prueba, se demostró que la mujer decía la verdad. Los medicamentos si habían sido comprados.
- Bueno. Por lo visto usted si compró legalmente los medicamentos. Pero, ¿por qué tenía que correr de esa manera? – dijo uno de los oficiales.
- Es que la persona enferma que estoy atendiendo es mi hermano, y casi se le pasaba la hora de su medicina. – Al decir eso, un hombre de apariencia pálida, que tenía cara de enfermo por gripe se acercó lenta y débilmente a la puerta de la sala y dijo:
- Satsuki ¿Qué está pasando?
- Aoi, no debes levantarte, regresa a la cama. Ocurrió un problema con la policía, pero ya está resuelto. – Shima pareció reconocer la cara del hombre, y sacó el celular, y resultó que era uno de los sospechosos del sabotaje a la fábrica.
- Una pregunta. Usted es Watanabe Aoi ¿cierto?
- Eh, sí ¿se le ofrece algo?
- ¿Desde cuanto lleva usted enfermo?
- ¿Por qué me pregunta eso?
- Verá. Usted, y otras dos personas, son sospechosas de un sabotaje a la maquinaria de Gummy Cloud, la empresa en donde usted trabaja, y durante dicho sabotaje, a la mezcla de malvaviscos se le agregó un ingrediente extraño. Mientras, hay gente que ya comió malvaviscos envenenados, varios están intoxicados, y algunos hasta han muerto. – le contestó Ibuki.
- ¿Me están acusando? Yo estoy enfermo desde hace 5 días. – dijo Aoi.
- No lo estamos acusando. Solo queremos preguntarle donde estaba usted el día en el que ocurrió el incidente. – dijo Shima
- ¿Qué día ocurrió el sabotaje que mencionan? – dijo Aoi
- Hace dos días, el 12 de marzo. – le contestó Ibuki
- Mi hermano y yo estuvimos en el hospital. Sufrió una migraña y lo llevé ahí. Se le diagnosticó que lo que tiene es influenza. – Satsuki sacó de un cajón unos papeles de hospital, recetas médicas y notas del paciente con el nombre de Aoi. Todos tenían la misma fecha, 12 de marzo de 2022.
- ¿Y usted es la única que ha venido a cuidar de él?
- Sí, verá, soy casada, sin hijos, normalmente soy ama de casa, ya que mi marido trabaja todo el día en una empresa de publicidad. La empresa me llamó para avisarme que mi hermano no podía trabajar porque se había enfermado y yo lo he cuidado desde entonces.
- Bueno. En ese caso, solo necesitamos notificar a nuestros superiores para que expliquen todo, y así estará libre de sospecha Watanabe-San. – dijo Shima. Pasó casi una hora para que con las pruebas, Watanabe ya quedara libre de sospecha. Mas tarde, continuaron el seguimiento a los paramédicos hasta que al caer la noche, todas las unidades finalizaron su servicio con ellos. Una vez, Ibuki y Shima se separaron de su grupo, estos ya tomaban agua en su vehículo.
- Bien hecho Ibuki.
- Bien Hecho Shima.
- Bien, ¿y ahora que…? Ya terminamos con los paramédicos, pero aún queda un sospechoso por “atrapar”.
- Bueno, solo queda esa persona, ya que la que nosotros vimos está muy enferma, y la unidad de Saionji-Kun, la 212 encontró a Abe Kanji, el otro sospechoso, pero resultó que en el día del sabotaje, él viajó a Kioto porqué tenía que visitar a un pariente que está mal de salud.
- Sin embargo nos dieron información muy importante sobre la persona que falta.
- Si, según los datos, se llama Okano Aida, y este tipo, a diferencia de los otros dos, fue despedido hace un par de meses por provocar un accidente en el que casi mata a dos de sus compañeros. Aparte, este tipo ha tenido encuentros con la policía en dos ocasiones, una por volarse un alto y otra porque en uno de sus empleos anteriores, donde era repartidor, entregó una rata muerta dentro de un paquete y casi mató a golpes a su superior que lo despidió a causa de lo de la rata. Según el expediente de la policía, este tipo tiene problemas mentales, y por eso se comporta así.
- Esta es de las pocas veces en las que dices algo razonable, idiota. Esta vez si te creeré cuando digas que él es el culpable del sabotaje.
- Pues claro Shima-Chan. Él es el único sospechoso que falta, y ya se comprobó que los otros dos son inocentes.
- Este trastornado de alguna manera se las arregló para entrar a la fábrica sin que lo vieran, sabotear el sistema de luz, y agregar ese ingrediente a la mezcla de malvaviscos. Tal vez tenga problemas en la cabeza, pero también tiene su lado inteligente. – repentinamente sonó la radio.
- “¡ATENCIÓN! Necesitamos refuerzos. Hay una persecución en curso en la intersección de Oimachi en Shinagawa. Cambio.”
- Justo en donde nosotros estamos. – se dijeron Ibuki y Shima. De repente a unos metros más adelante, se ve a una auto negro avanzar a toda velocidad, sin cuidar los límites y esquivando por poco a otros autos que estaban cerca mientras los claxon de los vehículos de la calle comenzaban a sonar, provocando un embotellamiento que por poco se convierte en choque. Un par de segundos después, aparece Josuke corriendo y patinando con su Skateboard teniendo cuidado con los demás vehículos al pasar por la calle. Y otro par de segundos más adelante aparecieron la Biblioteca Móvil de la unidad 401, conducida por la única persona dentro, Jinba, y una patrulla detrás a toda velocidad.
- ¡Josu-Chan, Jinba-San! ¡Vamos! – dijo Shima y comenzó a conducir mientras Ibuki sonaba la sirena y sacaba la luz roja. En la persecución, Josuke no perdía de vista el auto negro, el cual se voló un alto y por poco atropella a un par de personas. Sin reducir su velocidad, Josuke presionó el botón de su cable auricular y dijo:
- ¡Eso estuvo muy cerca! Hay una cuadra tranquila y sin autos cerca de mi posición actual. Veré si puedo cortar camino. Cambio.
- Deja que nos encarguemos Josu-Chan. Sigue patinando en donde estas. Cambió. – dijo Shima en su radio. Josuke voltea a vio el Melónpan justo comenzando a pasar a toda velocidad por dicha cuadra. Por la ventana se veía a un Ibuki sonriente haciéndole un pulgar arriba.
- ¡SHIMA-SAN, IBU-KUN! – grito Josuke sonriendo y tambien sacando un pulgar arriba, luego volvió a impulsarse.
- ¡Muchachos! ¡Qué bueno que vinieron a la acción! La persona que está en el carro es el culpable, Okano Aida. Cambio. – dijo Jinba en su radio.
- ¡Entendido, Jinba-San, estamos en contacto. Cambio. – dijo Ibuki en la radio. El Camión de la unidad 404 avanzó más y logro llegar a una esquina en donde se detuvieron para bloquear el paso al auto negro. Su conductor, al verse rodeado, intentó doblar en una cuadra antes de la esquina, pero esa calle era sentido contrario, y una camioneta roja con una mujer conduciendo estaba pasando. Y en lo que casi fue un choque, la camioneta logró esquivar el auto y frenar rápidamente, pero el auto, al intentar esquivar se dio vuelta a la izquierda y chocó en un poste de luz, acabando así con la persecución. Al poco tiempo, todos se detuvieron, Josuke al frenar su Skateboard fue hacía la camioneta roja para verificar cómo estaba la conductora.
- Disculpe. Policía de Tokio, MIU401 ¿Se encuentra bien? – dijo sacando su placa.
- Eh… sí…. ¿Qué… fue eso? – dijo la conductora bastante asustada.
- Solo es nuestro trabajo. Disculpe el susto. – dijo Josuke y se alejó de la camioneta. Todos se acercaron hacía la zona del choque en donde la puerta del copiloto se abrió de una forma estrepitosa, y el culpable, de cara ligeramente ensangrentada y con una cicatriz en la mejilla izquierda salió mareado de ahí, y al intentar pararse, cayó al suelo inconsciente, mostrando que se había roto la mano y la pierna derecha.
- Creo que esta persecución terminó muy mal. – dijo el oficial de la patrulla.
- Creo que hay que llamar a una ambulancia. Si sobrevive, habrá que interrogarlo cuando despierte. – respondió Josuke.
- No puede ser. – agregó Ibuki.
- Es nuestra culpa por bloquear el paso en esa esquina. – dijo Shima.
- Ibuki, Shima. No se culpen. Lo que importa es que estamos cumpliendo nuestro deber, y evitamos provocar más líos en la calle. – mencionó Jinba, los cuatro sonrieron y se chocaron los puños cómo siempre se suele hacer para indicar la unión de la unidad 4 de MIU.
Pero la cosa no terminó ahí. Ahora todos tenían que estar en el hospital mientras el detenido era atendido. Los cuatro cenaban comida de la calle en la sala de espera mientras conversaban sobre lo que sucedió.
- Provecho. – dijeron todos. Luego Jinba continuó
- Bueno, con esta detención logramos evitar que las cosas se pusieran de mal en peor.
- ¿Cómo fue que ocurrió todo? – dijo Shima
- ¿Desde donde siguieron al malito? – agregó Ibuki
- Pues, la Segunda División de Investigación mandó a dos detectives a catear la casa de Okano una vez que se verificó que vivía allí, y cuando ya iba a venir, notó nuestra presencia, los detectives se quedaron a continuar el cateo y los oficiales y nosotros dos lo perseguimos desde Jiyugaoka en Meguro.
- Lo que el chico dijo. Si la persecución los sorprendió, lo que encontramos en la casa fue aún peor. Todo estaba desordenado y había basura como no tienen idea, había fotografías tachadas con lo que parecía ser su propia sangre, un rifle, marcas por todas las paredes, varias drogas y pastillas, y lo más importante, lo que aparentemente es el veneno, que esta siendo examinado ahora mismo en los laboratorios del Departamento Metropolitano.
- Efectivamente, ese tipo esta loco. Estoy seguro de que terminará en un manicomio o algún lugar similar una vez que se recupere.
- Seguro Shima-San, pero lo más importante, ahora que ya fue capturado, esa pobre gente ya podrá descansar en paz, más aquel niño.
- ¿Todavía te sientes mal por lo del niño?
- Un poquito Ibu-Kun, pero gracias a lo que cocinamos para nuestros paramédicos ya estoy bien. Es cierto que tengo necrofobia, pero eso no debe impedirme hacer mi trabajo. Gracias por preocuparse.
- No te fuerces Kaito, recuerda practicar un poco más el autocontrol.
- Shima-San. Ya se parece a mí terapeuta.
- ¿Vas con un terapeuta? – preguntaron todos.
- ¿Por qué se sorprenden? Mi tío, Yohi-Kun y yo vamos con un terapeuta de vez en cuando para controlar nuestro “estrés policial”. – luego de que Josuke dijera eso, unos detectives de la Segunda División de Investigación salieron a la sala de espera, y uno de ellos les dijo:
- Unidad MIU 4, ya se pueden retirar. El Departamento Metropolitano confirmó qué el veneno era una mezcla de Árnica y Belladona.
- ¿Plantas venenosas? Con eso se confirma que también había trafico de flora en el crimen. – dice Jinba.
- Bueno, nos vamos. Buen trabajo. – dijeron todos inclinándose.
- Buen trabajo. Gracias por su ayuda. – dijeron los detectives.
Ni fue ni muy relevante lo que hicimos después de todo. Pero sí lo último. Por perder una apuesta unos días antes, a los cuatro nos tocó hacer la fiestecita del Día Blanco al día siguiente. Aunque para Shima-Chan fue muy molesto, para mí fue muy divertido, en especial, porqué en la fiesta le di mi regalo a Hamu-Chan. Shima-Chan y yo tuvimos que volver aquí en casa para bañarnos y cambiarnos la ropa, y en mi caso, para tomar el regalo apenas la excapitana Kikyo-San me mandó un mensaje diciendo que vendría a la fiesta. ¡Que emoción!
Al día siguiente, apenas terminó el patrullaje, ya todos en la estación estaban reunidos para armar la fiesta del Día Blanco, y todo transcurrió de la siguiente manera. Shima y Josuke escribirían los reportes de investigación de todo lo ocurrido durante el patrullaje, Ibuki y Jinba, Itomaki y Kana irían a comprar todo lo necesario para hacer comida y postres referentes al Día Blanco. Mientras Shima y Josuke escribían sus respectivos reportes, en la televisión las noticias indicaban que la “Crisis Blanca” había terminado, que el delincuente, conocido cómo Okano Aida ya había sido arrestado, y que Gummy Cloud pese a haber tenido no muchas deudas por lo ocurrido, reforzarían la seguridad de sus fábricas y harían que los dulces en el futuro sean cuidadosamente examinados para prevenir que accidentes cómo el visto volviera a ocurrir.
- Que lindo es cuando todo tiene un final feliz. – dice Shima.
- Usted lo ha dicho. – contesta Josuke.
- ¿Me permites darte un consejo?
- Lo que usted diga Shima-San. Por algo a usted lo veo cómo a un mentor.
- Sonará ridículo, pero… la próxima vez que te llegues a sentir mal cómo ayer, busca un saco con arena o algo esponjado y haz tu práctica de Karate en él.
- ¿Qué?
- No siempre vas a necesitar un abrazo para sentirte bien, a veces tienes que liberar esas emociones negativas cómo lo haces con tu enojo. Según Kyu-Chan y tú, el entrenamiento que haces casi a diario sirve para liberarte, ¿o no? – Josuke sonrió y contestó:
- Supongo que es verdad. Si bien, suena violento lo que usted me dijo, tomaré en cuenta su consejo de realizar un pequeño entrenamiento en mis ratos libres cuando patrulle con Jinba-San. – Shima sonrió también al escuchar eso de su compañero más joven.
- Bien, ahora hay que terminar estos reportes, ya que en un par de horas, tendremos que ser meseros, excepto tú, ya que por primera vez usarás la botarga de Polymaru-Kun.
- Estoy emocionado por ser Polymaru-Kun. Espero que no sea tan complicado usar la botarga.
Mientras en un supermercado, todo era un caos con las compras, ya que mientras Itomaki y Kana ocupaban lugar en la larga fila de la caja, Ibuki y Jinba no paraban de discutir cual sería la crema ideal para endulzar los postres.
- Ibuki Idiota, te digo que la crema batida ira bien con la comida.
- No Jinba-San, la leche condensada es mejor, ya que verterlo es un manjar, y es perfecto para pasarla cómo un niño.
- ¡Aquí tu eres un niño, en cuanto a tu cabeza! La leche condensada atraerá insectos.
- ¡Usted es un Senpai cascarrabias! La crema batida se va a deshacer cuando pase mucho tiempo y la comida se verá fea.
- ¡Crema Batida!
- ¡Leche Condensada!
- ¡CREMA BATIDA!
- ¡LECHE CONDENSADA!
- ¡¡¡CREMA BATIDA!!!
- ¡¡¡LECHE CONDENSADA!!!
- ¡¡¡¡¡YA CALLENSE USTEDES DOS!!!!! – gritó Kana a lo lejos.
- ¡Sus gritos llaman la atención de todo el super! – dijo Itomaki asustado.
Al final, no se tuvo ni menos remedio que usar los dos ingredientes mencionados para crear unos postres que quedaron espectaculares para la hora de la fiesta. A la hora, todos estaban vestidos de meseros de una forma bastante elegante, mientras Josuke, ya tenía puesta su botarga de Polymaru-Kun, el cual tenía un malvavisco gigante de peluche en sus manos.
- ¡Bueno muchachos después de varias horas, por fin! Ya podemos hacer nuestra fiesta del Día Blanco. – dice Jinba a los demás.
- ¡HAGAMOSLO! – dijeron todos los demás.
Ibuki y Shima comenzaban a repartir lo suyo mientras decían:
- Jamás pensé que volvería a vestirme de mesero, pero no para un caso, sino para un evento ridículo.
- ¿Todavía no superas el hecho de que aún no tienes novia Shima-Chan? – dijo Ibuki sonriente.
- No empieces con tus tonterías ahora idiota. No estoy de humor ahorita.
- Creo que quieres un poco de mi Kyun-Kyun. – dijo Ibuki intentando abrazarlo.
- Nada de tus empalagosidades en el trabajo. – dijo Shima alejándolo. Ibuki no dejaba de sonreír ni de decir cosas tontas sobre el amor mientras repartía a las mesas que le correspondían.
Mas tarde, cerca del ocaso, una vez casi terminada la fiesta. El Polymaru-Kun fue hacía la mesa donde Kikyo, Yutaka y Hamu-Chan estaban cuando con una voz chillona, el Polymaru-Kun dijo.
- Woof-Woof. Se le pide a Hano Mugi, mejor conocida cómo Hamu-Chan pasar a la mesa que se encuentra en la zona en donde se puede mirar el ocaso. Woof-Woof.
- Hola disfraz de Polymaru-Kun. ¿Quién eres esta vez? ¿Eres Kai-Kun? – dijo Yutaka.
-Te hace falta mucha práctica para practicar la voz de un personaje infantil Josuke. – dijo Kikyo.
- Puedes volver ruda tu voz, pero no puedes volverla chillona. No todas las personas pueden hacer eso. – dijo Hamu-Chan riendo. El Polymaru-Kun avergonzado se sacó la cabeza para mostrar la cara de vergüenza y pena de un Josuke algo sudado por el tiempo que estuvo dentro del traje.
- Lo sabía. Soy malísimo para esto. – se dijo.
- No estoy diciendo que lo estas haciendo mal. Solo te digo que lo practiques mejor. Es más, el Woof-Woof te quedó muy bien.
- Gracias Kikyo-San.
- Kai-Kun, ¿jugamos un rato?
- Si Yutaka, pero Hamu-Chan, Ibu-Kun la espera en la mesa mencionada. Feliz Día Blanco atrasado.
- Oh, gracias Kai-Kun, bueno Yuzu-Chan, voy para allá. Nos vemos en la casa.
De un momento a otro, Hamu-Chan llegó a la mesa indicada mientras Ibuki aún con el traje elegante de mesero la esperaba.
- ¡Que guapo te ves de mesero Ai-Chan! – dijo Hamu-Chan alegremente.
- ¡Que bueno que viniste amor! Desde que la excapitana dijo que estarías aquí volví a casa por tu regalo, cariño.
- Oh, gracias amor. – Hamu-Chan abrió el regalo y vio los zapatos blancos.
- ¡Ibuki, no debiste molestarte!
- Me regalaste unos tenis caros el mes pasado, así que tenía que devolverte el favor.
- Que lindo Ai-Chan. Muchas gracias. – dijo Hamu-Chan mientras le daba un abrazo a Ibuki.
- Bien he aquí traigo los postres tortolitos. – decía Josuke aún dentro de la botarga acercándose con los platillos y otras cosas listas para pasar aunque de forma atrasada, un Día Blanco lleno de amor. Al final, Ibuki y Hamu se sentaron juntos, se abrazaron, se dieron un beso en la mejilla y después se quedaron viendo el atardecer.
Y con este lindo atardecer termino lo que fue el día de hoy, que creo que fue algo monótono y aburrido a comparación de las entradas anteriores, pero ya finalicemos con esto:
MIS ACIERTOS:
La forma en la que ayudamos a los paramédicos fue bastante buena en mi opinión. Aprendí nuevas cosas acerca de cómo los doctores y las personas que trabajan en una ambulancia se preparan para poder atender a la gente y ayudar a que todos estén bien si llegan a ocurrir problemas con su salud.
MIS ERRORES:
Mi precipitación al inicio por no haber podido ver a Hamu-Chan al inicio, si bien es cierto que tengo impulsos que poco a poco voy controlando, también debo cuidar que mi cabeza tenga siempre en mente que hay tiempo para todo, que no siempre podré hacer cosas de acuerdo a mis planes, ya sea, por el trabajo o por otros asuntos. El tiempo es oro y siempre hay que aprovecharlo, y cómo siempre, el trabajo es primero.
PARA TERMINAR:
Debo hacer que Shima-Chan se deje de amargar la vida por estar soltero y buscar cómo animarlo a que vuelva a encontrar el amor. Pero también debo buscar la manera e hacerle ver a Josu-Chan que hay mas maneras de liberar emociones negativas que no solo sean llorar. Shima-Chan dijo que le dio de consejo que siguiera entrenando con un costal de arena o con algo esponjado, cosa que me parece buena, pero tambien quiero que Josu-Chan se tranquilice sin tener que utilizar sus recuerdos o su Karate cómo recurso. Bueno, esto ha sido todo, espero que todo siga saliendo bien cómo siempre. GOTCHU BYE-BYE.