Capítulo 14: El Yakuza que nos "ayudó" (Parte 1)
28 de marzo de 2026, 20:21
Patrullaje: 22 – 24 de julio de 2022
Días mencionados en esta parte: 22 – 23 de julio de 2022
Buenos días, tardes o noches. Sinceramente, no sé por dónde comenzar o cómo fue que terminé sucumbiendo a esto de que… por primera vez en mi vida… tenga que escribir una entrada en este “Diario” que está lleno de narraciones y evaluaciones bien escritas pero con un poco de “idiotez” dentro de ellas (excepto por Kyu-Chan y Kaito). Se supone que esto fue una actividad propuesta por el psiquiatra que nos atendió en 2020 y 2021, y el idiota (cómo yo me refiero coloquialmente a Ibuki) accedió a hacerla, pero yo no, ya que esto era algo tonto al no tener nada que ver con un “Reporte de Investigación” real. Y ver que iniciando 2022, reinició el “Diario” cómo una “posible capsula del tiempo para futuros policías o cómo algo interesante para gente que se lo encuentre en un mundo postapocalíptico” poniéndole un título largo en la portada (“Reportes De Investigación De Un Idiota Inexperto, Pero Bien Intencionado Detective”) no solo me parece tonto, sino que hasta me da vergüenza.
Por todo este párrafo supongo que ya saben quién soy, pero si no, les doy un contexto rápido. Soy Shima Kazumi el compañero principal del idiota de Ibuki Ai en la MIU404, y básicamente, su hermano en el corazón al que siempre llama “Shima-Chan”.
En el “Diario” original, hubo coevaluaciones de todos (Jinba-San, Kaito, Kyu-Chan y Kikyo-San) excepto de mí por obvios motivos, y en este nuevo “Diario” veo que Kyu-Chan y Kaito ya hicieron una entrada cada uno (por eso el paréntesis del primer párrafo), que veo que si están bien estructuradas, así que intentaré adoptar este formato para mi turno en este “Diario” actual.
Para comenzar, estas serán dos entradas: una de patrullaje y otra de algo mayor. El asunto a tratar aquí es algo delicado ya que toca algo que es muy común en el país: La Yakuza. Yo estoy relevando al idiota debido a que cómo el no conoce muy bien la forma en la que operan los dos grupos que protagonizarán esta entrada, siento que debo dar un poco de contexto de estos grupos, pese a que tanto Ibuki como Kyu-Chan y Kaito ya atendieron casos que involucran a uno o a los dos grupos.
NOTA: Debo aclarar que ninguno de los dos grupos tuvo que ver con la historia de Hano Mugi (Hamu-Chan) con Etori ni con el caso Kuzumi en general. Eso es punto y aparte.
El primero, Yatagarasu-Gumi o simplemente “Yatagarasu”: fundado a finales de los 80, actualmente con 1500 miembros siendo de los más grandes del país y con sede principal es en Osaka, es un grupo que sigue un “Código de Honor” basado en la nobleza y de ayudar al bien común (cosa irónica ya que después de todo son criminales), vigilando las zonas más trabajadoras de Japón, en donde suele haber gente de clase media o baja, que trabaja duro todos los días para seguir adelante.
El segundo, Kuranashi-Kai o simplemente “Kuranashi”: Fundado a mediados de los 90, actualmente con 1200 miembros siendo un tamaño promedio para un grupo y con sede principal en Kioto, este grupo es básicamente lo contrario al grupo anterior, se dedican a toda clase de crímenes, desde robos, hasta asesinatos, violaciones, extorsión, etc. Estos literalmente se “deshacen” del pobre inocente que se cruce en su camino. Estos tipos son tan viles, que están en la lista de grupos peligrosos de la Ley de Contramedidas del Crimen Organizado del país.
La cosa aquí es que estos grupos desde el 2010 tienen una pelea campal por el dominio de Tokio, especialmente de los Barrios Especiales, y tanto Jinba-San cómo Kikyo-San y yo hemos tenido la experiencia suficiente para saber cómo operan y cómo hacerles frente.
Dejaré de dilatar la introducción y comenzaré a narrar. En esta parte, narraré el patrullaje en el que tuvimos que vigilar las zonas en donde miembros Kuranashi han matado inocentes cómo respuesta a los asesinatos en orden zodiacal chino hechos por un miembro Yatagarasu (cosa que Ibuki ya narró por lo que he leído aquí), siendo que durante la noche se rescató a un Yatagarasu gravemente herido y por órdenes de nuestros superiores se le consideró un testigo protegido (pero eso lo profundizaré más adelante). Para comenzar, tuvimos que hacer un recuento de lo sucedido desde el mencionado caso anterior para así hacer el servició del día con la información necesaria para vigilar las respectivas zonas que nos tocarían a Jinba-San/Kaito y a Ibuki/Yo.
En la sala de la oficina de la MIU 4 se abre una caja de tamaño mediano con un cuchillo mientras Shima dice:
- Taro-Kun nos dio este paquete cuando ya íbamos a entrar a la estación. Viene del orfanato y escuela de Take-Kun.
- ¿En serio? Me pregunto de que es o por qué nos lo están mandando. – dice Jinba. Ibuki y Josuke terminan de abrir la caja y ven una bonita sorpresa. Un juego de peluches caseros un poco cabezones de Ibuki, Shima, Jinba, Josuke y Kokonoe. Mientras que el peluche de Ibuki era un ejemplar, los de los demás eran dos ejemplares. Los peluches tenían los siguientes aspectos. El de Ibuki era igual al que recibió en su cumpleaños, tenía unos ojos de color rojo y negro, una boca cómo de gato alegre y unas gafas hechas de estambre que podían quitarse y ponerse. Los de Shima tenían una boca seria, ojos tristes de color azul y negro y hasta los lunares en la boca y oreja de Shima. Los de Jinba tenían los mismos ojos de Shima pero de color morado y negro y la misma boca de Ibuki. Los de Josuke tenían ojos amarillos y negros con ceño fruncido y una boca alegre que mostraba determinación. Y los de Kokonoe… básicamente tenían ojos de color verde y negro y una boca totalmente neutral cómo los primeros días de este en la MIU 4 durante el 2019. Todos los peluches tenían ropa similar a los que los agentes usan, y el de Josuke tenía Magatamas reales.
- Esto es muy hermoso. ¿De verdad Take-Kun lo hizo para nosotros? – dice Jinba.
- No puedo creerlo. Peluches de todos nosotros. Y los míos tienen una Magatama de verdad cada uno. Mamá… Papá… – contestó Josuke quien por poco saca lágrimas de alegría al ver cómo sus peluches tenían la dichosa Magatama colgada en su cuellito y le hacía recordar nuevamente a sus padres de forma maravillosa. Ibuki procede a leer la carta que estaba adentro, la cual decía:
Para mis amigos los oficiales de MIU:
Ustedes me regalaron un perrito llamado Polimaru-Kun y mi maestro de escuela me ayudó a hacer el de todo el equipo. El de Ibuki-San es uno porqué el primero se lo di en su cumpleaños, mientras que para todos los demás les hice 2. Uno para el trabajo y uno para su casa. Espero que les guste. Se los hice con mucho cariño.
Shindo Takeshi “Take-Kun”
P.D.: El maestro consiguió Magatamas reales para los peluches de Kai-Kun por si se lo preguntan.
- Esto es lo más lindo que he recibido en todos estos años que he dado servicio. – dice Jinba viéndose muy agradecido al ver sus peluches.
- Este niño si tiene futuro. Tiene dicho que quiere ser arquitecto, pero tal vez se le dé mejor el poder hacer peluches cuando sea grande. – contestó Shima mientras discretamente ponía uno de sus “yo” peluches junto al peluche pequeño de Polimaru-Kun de su escritorio con una cara muy ruborizada.
Poco después todos están sentados en la mesa del comedor y Jinba les muestra un mapa de los Barrios Especiales diciendo:
- Bueno. Se supone que para este patrullaje, todas las MIU que hoy trabajan, desde la MIU 1 hasta nosotros la MIU 4 debe patrullar varias zonas de los Barrios Especiales. Al chico y a mí nos corresponde Shibuya, Shinjuku y Toshima, mientras que a ti Shima y a ti Ibuki les corresponde Nakano, Setagaya y Suginami. El objetivo de todas las MIU el día de hoy por mientras es el mismo: Vigilar posible actividad por parte de los Kuranashi en los callejones o zonas semivacías. Desde que detuvimos al Yakuza asesino del zodiaco chino que pertenece a los Yatagarasu, los Kuranashi han respondido matando a las personas solitarias que habitan los barrios que normalmente son territorio Yatagarasu, posiblemente con el propósito de hacerlos quedar mal parados por no ayudar a tiempo o no están donde deberían estar vigilando.
- Esto podría desatar una guerra si no actuamos a tiempo. – contesta Shima.
- Un juego de perros atrapando a un gato antes de que devore ratones. Me encanta cuando hacemos este tipo de cosas. – dice Ibuki mientras Josuke pone su mano en la cabeza de su hermano para acariciarlo y contestarle:
- Ibu-Kun, esto no es algo que se deba tomar cómo juego. Hay que proteger gente, y si es posible… arrestar a los perpetradores.
Al ya casi ser la hora de partir…
¡PODEMOS HACERLO! ¡MIU 4 UNIDA! – dice Jinba.
- ¡CIERTO! ¡MIU 4 UNIDA! – dijeron todos. Tras esto, cada pareja fue a sus respectivos coches convencionales y condujeron directo a las zonas que les correspondía vigilar.
Mientras la unidad 404 ya estaba entrando a la primera zona a vigilar, que es Nakano, Shima conduce el automóvil y dice:
- Muy bien. Mientras comenzamos nuestra vigilancia, hay algo que quisiera recalcar con respecto a los peluches.
- De que hablas Shima-Chan, ¿de lo lindo que fue Take-Kun con nosotros? – contesta Ibuki.
- No exactamente. Está bien que un “yo” peluche se quede en la oficina o nos acompañe en el patrullaje cómo los nuestros que trajimos con nosotros, pero también veo buena la idea de tener un peluche en casa, cómo el que Take-Kun te regaló originalmente en tu cumpleaños. Pero no creo tolerar que al llevar mi respectivo “yo” en la casa, tú a cada rato lo agarres para ponerte a jugar con él y tú “yo” peluche. Por eso traje mis dos peluches conmigo.
- ¿Qué te hace pensar que agarraré tu peluche sin permiso?
- Cómo si no te conociera. En varias juntas me he tenido que pegar a ti porqué te han llamado la atención por ponerte a jugar, dormir o hacer movimientos hiperactivos, cómo ponerte a temblar para aguantarte, mientras los demás están explicando. La última vez llevaste dos pares de ojos falsos para títeres y me arremedaste poniéndole un par a tu mano izquierda, pintando un punto en tu dedo índice haciéndolo ver cómo el lunar de mi boca y diciendo: “Hola. Soy Shima-Chan y soy un gruñón, pero en realidad soy bueno en el fondo y quiero a mi hermano el idiota de Ibuki”.
- ¿Y eso que tiene que ver con los peluches?
- Cómo te dijo Kaito antes de partir, esto no te lo debes de tomar cómo un juego. En la junta de hace un par de horas sobre la situación actual Yatagarasu/Kuranashi me tuve que poner junto a ti iniciando ya que te estabas durmiendo.
- ¿Y yo que culpa tengo de que nos citen tan temprano? Nosotros normalmente entramos a la oficina a las 8, no a las 7. Menos mal que ahí nos dieron el desayuno.
- Mejor dejemos el asunto de lado y concentrémonos en vigilar las calles. No podemos dejar que los Kuranashi se sigan saliendo con la suya y acaben con más inocentes.
- Bueno. Al menos estos peluches nos pueden servir cómo un amuleto. – dijo Ibuki mientras ponía el peluchito con sus gafas de estambre en frente de él en su respectiva parte del copiloto del salpicadero. Shima, cómo una forma de olvidar la pequeña discusión que tuvieron puso el suyo junto al de Ibuki a la derecha, formando al dúo en miniatura frente al idiota salvaje que Shima ve cómo un hermano.
Paralelamente, en el automóvil de la unidad 401 que se encontraba en Shibuya, Jinba conducía y Josuke era el copiloto. Este último estaba guardando sus 4 peluches (recordando que dos de ellos son para Kokonoe) en su mochila mientras Jinba le dice.
- No pensé que él maestro de la escuela de Take-Kun se molestara en ayudar al niño a hacer estos peluchines. Mis “yo” se ven espectaculares.
- ¿Trajo sus peluches también Jinba-San? – pregunta Josuke.
- Pues claro. No los podemos dejar solos en la oficina y que se pongan a llorar porque nosotros no estemos con ellos. Debemos traerlos para que nos ayuden en el patrullaje, aunque se deban quedar cuando hay que actuar, claro.
- Eso sí. Tan monos que nos vemos en peluches. – mientras Josuke decía eso, el automóvil de la unidad 401 se aleja de la escena.
En Suginami, por ahí del mediodía, la unidad 404 recibió reportes de que había un tipo sospechoso rondando en un callejón cercano a una tienda de autoservicio. Ibuki y Shima fueron al lugar. Y vieron que el sospechoso efectivamente era un Kuranashi, ya que Shima notó que las mangas de su camisa no cubrían completamente sus tatuajes y se notaba en ellas una “Luna creciente con ojos demoniacos”, siendo el símbolo del grupo Kuranashi-Kai.
El tipo, sin notar que Ibuki y Shima lo vigilaban comenzó a esperar a una mujer a quién pretendía apuñalar una vez saliera de su casa. Un par de minutos después, sale la mujer, el criminal la persigue sin que ella se dé cuenta… y junto cuando ya iba a levantar el cuchillo…
- ¡ALTO! – gritaron Ibuki y Shima. La mujer volteó y al ver que un sujeto detrás de ella la pretendía matar, esta dio un grito y se fue corriendo. Ibuki y Shima fueron y se comenzaron a enfrentar a él, siendo que Ibuki le hizo una distracción para que Shima lo tacleara y lo asegure en el suelo. Posteriormente una patrulla llegó y se llevó al criminal. Mientras los dos regresaban a su vehículo, Ibuki decía:
- Muy bien. Salvamos a una persona… pero todavía hay más que vigilar.
- Tu lo has dicho. – contesta Shima. Al volver a su auto, Ibuki le dijo:
- ¿Y cómo supiste que era un Kuranashi?
- Verás, es un poco complicado de explicar debido a que tu no conoces mucho tanto de ellos cómo de los Yatagarasu. Los Kuranashi en sus tatuajes suelen poner el símbolo del grupo, la cual es una luna creciente con unos ojos que parecen llorar sangre. – contestó Shima.
- Ah bueno. Entiendo. ¿Pero por qué crees que los Kuranashi están matando inocentes para asustar a los Yatagarasu? Eso para mí es una pérdida de tiempo y un error de cálculo fatal… ¡Kaboom!
- Lo que tú ves cómo un mal cálculo o pérdida de tiempo para ellos es “Terrorismo Psicológico” ¿Ya olvidaste lo que dijo Jinba-San? Los Yatagarasu se basan en la protección y el respeto. Si los Kuranashi demuestran que los "nobles" no pueden proteger ni a una anciana que cruza la calle, los Yatagarasu quedan mal parados frente a los que deberían proteger. Matar civiles que no sean protegidos es el daño colateral que los Kuranashi necesitan realizar para manchar la imagen de sus rivales, los Yatagarasu.
- Bueno… dicho de este modo, pues sigamos con la vigilancia. – termina Ibuki y el automóvil de la unidad 404 se aleja del callejón.
Si bien hicimos una detención al mediodía en Suginami, dicha detención y una más que ocurrió en Chuo a manos de la MIU212 nos cobró factura a todas las MIU. Resultó que en ambas detenciones había miembros “Kuranashi” escondidos que tras ver cómo detuvimos a sus compañeros, supongo que alertaron al grupo para dejar de hacer sus respectivas actividades y rehacerlas por la noche. ¿Y por qué de noche? Por qué en la noche es donde las calles suelen ser más concurridas y la oscuridad es un buen acompañante para que estos tipos puedan hacer sus fechorías sin correr tanto riesgo de que los persigamos durante los actos. Básicamente, subestimamos su red de vigilancia. Lo que debió ser un par de arrestos limpio se convirtió en la bengala que incendió la noche, o en el idioma de Ibuki: cazamos dos moscas pero accidentalmente le pegamos a un avispero y ahora todas las avispas van tras nosotros haciendo “Bzzzzzz” y con el aguijón de fuera. Es muy irrelevante hablar de lo que sucedió en la tarde ya no ocurrió algo para narrar, pero ahora vayamos al caos de la noche.
Sucedió que hubo un Yakuza Yatagarasu que ayudó a un Salaryman que iba borracho a regresar a su casa, luego apareció un Kuranashi que originalmente quería matar al Salaryman pero el acompañamiento de Kitaoka Giichi (cómo se llama el Yatagarasu) lo había impedido. Una vez el Kuranashi reconoció al Yatagarasu, le disparó en el estómago, para que posteriormente una persona que fue testigo llamara a la ambulancia y Jinba-San y Kaito fuesen al lugar. Una vez el tipo fue llevado al hospital principal de Tokio por la ambulancia y nuestros compañeros, Kaito comenzó a tener dudas acerca de la moralidad y posteriormente Kyu-Chan también ya que este y Asakura también fueron al hospital y minutos después se confirmó que Kitaoka sería “Testigo Protegido”. Tras todo este problema, Jinba-San les contó una historia de cuando él y el Gran jefe Kokonoe-San (padre de Kyu-Chan y tío de Kaito) eran compañeros hace 30 años (teniendo la misma edad por cierto) y esté último aprendió que a veces debe haber un “Mal Necesario” para mantener bajo control la balanza del bien y el mal y evitar catástrofes de mayor magnitud. Al final, Kitaoka nos contó que estaban organizando un evento benéfico para un niño que urgentemente necesitaba una operación en su cerebro. Pero… nunca contamos con que un Kuranashi estuvo escuchando toda la conversación. Estuvimos distraídos en la conversación para ayudar a Kyu-Chan y a Kaito, que jamás esperamos que un espía del bando enemigo hubiese encontrado una “oportunidad de oro” para atacar.
Eran las 11:54 p.m. en un callejón de Shinjuku que estaba casi a oscuras. Vemos a un Salaryman con su chaqueta en una de sus manos y con la corbata de su camisa algo desabrochada. El tipo estaba borracho mientras andaba.
- Perdóname… hip… mi amor… hip… por ser tan… hip… guapo…hip… – cantaba el tipo sin darse cuenta de que casi en la entrada al callejón había un Yakuza del grupo Kuranashi recargando una pistola para dispararle y matarlo. Sin embargo, una figura aparece entre la oscuridad del callejón y se acerca al Salaryman para ayudarlo.
- Yuichi-San, ¿pero que hace pasando solo por estos callejones? Ah… se encuentra borracho. – dice el ayudante quien resulta ser Kitaoka Giichi del grupo Yatagarasu. Tras esto, sujeta por los hombros al hombre y lo ayuda a regresar a su casa que se encontraba unos metros más adelante.
- ¿Giichi-San…hip…? – dice el Salaryman quien parece reconocer la voz de su ayudante.
- Si, soy yo. Bueno ya llegamos. – dice Giichi quien toma las llaves del tipo, abre la puerta de su casa, le regresa las llaves al hombre, y se despide de él diciendo:
- Que descanse Yuichi-San. Espero que no le pegue duro la resaca.
Kitaoka sale de ahí, pero en eso el tipo Kuranashi lo intercepta gritando:
- ¡ALTO! Esto es un asal… pero si eres un alto rango de nuestros enemigos. – interrumpió el mismo hombre al reconocer a Kitaoka.
- Si, soy uno de los altos rangos del Yatagarasu, y tú eres un Kuranashi, ¿cierto? ¿Qué es lo que quieren? Supimos que han estado matando gente en este y otros callejones de los barrios, y al parecer querías hacer lo mismo con el hombre borracho.
- ¿Qué es lo que ustedes quieren en realidad? Si estamos haciendo estas cosas, es porqué ustedes mataron a algunos compañeros nuestros desde hace unos días.
- Sera mejor que te vayas de aquí si no quieres problemas.
- Bueno, pero los problemas… ¡los vas a tener tú! – en ese momento, el Yakuza saca la pistola y le dispara a Kitaoka en el estómago haciendo que caiga al suelo, y el malhechor se va corriendo de ahí. En un departamento que se encontraba en uno de los edificios del callejón, una mujer joven despertó con el disparo y vio por la ventana lo que estaba pasando. Al notar a Kitaoka sangrando inmediatamente marcó a emergencias en su celular y pidió una ambulancia.
A no muchas cuadras del incidente. Jinba y Josuke salían de comprar un café en una tienda de conveniencia, y este último se había quitado su suéter amarrándolo en su cintura cómo siempre suele hacer cuando va a pelear, revelando una playera negra de Skullgirls, que mostraba a Parasoul y su ejército “The Black Egrets”.
- ¿Y ese milagro que te quitaste el suéter si no hemos hecho algo de acción hoy? – pregunta Jinba con curiosidad, a lo que Josuke contesta de manera inocente:
- No lo sé Jinba-San, posiblemente sea el hecho de que el calor está aumentando por el verano. – tras contestar eso, la radio suena para indicar que un hombre se encuentra herido no muy lejos de donde Jinba y Josuke están, por lo que estos atienden el llamado y van de inmediato al lugar. Se bajan del automóvil y ven a Kitaoka tirado en el suelo y sangrando. Este al ver a la unidad 401 dice:
- Pero si son las personas… que cuidan… a Take-Kun… que bien… creí que este sería mi fin…
- ¡¿Kitaoka Giichi?! – contestaron Jinba y Josuke inmediatamente al reconocerlo. La mujer que llamó a emergencias va a hablar con Jinba de lo ocurrido mientras Josuke va hacía Kitaoka y comienza a poner presión a la herida usando un par de gasas.
- Kitaoka-San, ¿qué fue lo que pasó? Veo que tiene una herida de bala.
- Solo llevé a un asalariado borracho de regreso a su casa para evitar que un Kuranashi lo matara. – las gasas utilizadas por Josuke no parecen ser suficientes, por lo que las manos de este último comienzan a mancharse.
- Entonces usted protegió a alguien. Pero no sé si sentirme bien porque usted haya salido herido en el proceso. – mientras Josuke hablaba también pensaba:
“Se que es mi deber atender a una persona herida, pero esta persona es un criminal, y sin importar eso también debo cumplir con mi deber. Pero… ¿está bien que atendamos a alguien que posiblemente va a seguir haciendo actos delictivos después de ser atendido en un hospital?”
En eso, la ambulancia llega y se lleva a Giichi. Jinba y Josuke reciben órdenes de seguirlo al hospital, por lo que vuelven al automóvil. Adentro, Jinba comienza a hablar diciendo:
- Según la mujer que llamó a emergencias, Kitaoka fue disparado por una persona que se fue corriendo, y por lo poco que te dijo Kitaoka, se puede confirmar que la persona que le disparó fue un Kuranashi.
- Esta sangre que tengo ahora en mis manos pudo haber sido la del Salaryman si Kitaoka-San no hubiese llegado a tiempo. Jinba-San, sé que regularmente por obligación debemos comenzar a atender heridos en lo que se espera que sean atendidos por paramédicos y ambulancias, pero… ¿también estamos obligados a hacerlo con gente cómo ellos, con gente que pese a salvar a un inocente… en el fondo es un criminal? ¿En este patrullaje estamos ayudando a criminales “nobles” a vigilar que civiles no sean heridos por criminales “crueles”? – dice Josuke mientras ve sus manos, cuyas manchas de sangre parecen comenzar a secarse. Jinba da un respiro hondo y le contesta:
- Josuke… Chico… hay algo que debes de entender… Estamos obligados a seguir todas las órdenes que nos den. Aparte, los Yatagarasu son criminales que miden sus acciones con la policía, siendo que solo debemos intervenir cuando ocurre un asesinato o un crimen grave cómo los que cometen los Kuranashi, los cuales al contrario de los Yatagarasu, ellos son catalogados por el gobierno de este país cómo Peligro Nacional. – al poco tiempo llegan al hospital, y minutos más tarde, la unidad 404, y un vehículo de la Primera División de donde salieron Kokonoe y Asakura llegaron también al mismo lugar.
A excepción de Josuke que estaba en el baño lavándose las manos, todos se reúnen en la sala de espera, junto al consultorio en donde Kitaoka estaba siendo atendido.
- Muchachos, Asakura-San. – dice Jinba.
- Oímos que rescataron a Kitaoka Giichi en Shinjuku. ¿Qué sucedió? – menciona Asakura.
- Llevó a un Salaryman borracho a su casa, después un Kuranashi apareció en frente de él y le disparó. Eso sucedió. – contestó Jinba.
- A propósito, ¿dónde está Kai-Kun? – pregunta Kokonoe.
Ahora vemos a Josuke en el baño lavándose las manos con desesperación con tal de quitarse la sangre de Kitaoka lo más pronto posible.
- Debo quitarme esta sangre. El tan solo verla ya me hace recordar nuevamente cuando perdí a Mamá y Papá. – se susurraba. Al paso de un par de minutos terminó de lavarse las manos para salir del baño y encontrarse a su primo-hermano esperándolo en la puerta.
- Yohi-Kun ¿Pero qué haces aquí? – preguntó Josuke inmediatamente. Su primo le dio un rápido abrazo, lo acarició y le dijo:
- Jinba-San acaba de contar lo que sucedió. Asakura y yo hemos venido por órdenes de nuestros superiores, de hecho Ibuki-San y Shima-San también están aquí. ¿Te encuentras bien?
- De no haber sido por Kitaoka-San, ese Salaryman hubiese sido el que derramara su sangre en mis manos. Pero ahora me pregunto si está bien ayudar a esta clase de personas, las del bajo mundo. – dice Josuke con pena, cosa que dejó curioso a su primo. Al volver ambos a la sala de espera, Josuke va por su mochila, saca los peluches que se parecen a su primo y se los da.
- Toma Yohi-Kun. Take-Kun hizo esto para nosotros. – Kokonoe quedó asombrado por sus “yo” peluches y por el parecido que estos tenían, luego leyó aquella carta que también estaba en la mochila y dijo con una sonrisa.
- Que hermoso. ¿De verdad Take-Kun hizo esto para nosotros? – sin embargó su sonrisa desapareció lentamente y continuó hablando:
- Me cuesta aceptar que estos peluches se originaron por haber rescatado a un niño que ahora nos aprecia. Un niño que efectivamente estaba siendo criado por un Yakuza Yatagarasu que ahora está fallecido. – todos escuchan lo que dice e Ibuki se le acerca diciendole:
- Kyu-Chan… ¿qué crees que hubiese pasado si no hubiésemos encontrado a Take-Kun? Podría haber tenido un destino peor si era secuestrado por los Kuranashi. Es más… Taro-Kun nos dio otra carta con un sobre, en donde me dio collarcitos con cruces en medio para mis peluches, ya que les hacía falta un crucifijo cómo el mío. – Ibuki procede a mostrar el único peluche que le dieron con su collar ahora puesto. El otro lo tenía guardado en su billetera, y se lo pondría al peluche recibido en su cumpleaños una vez regresara a casa tras el trabajo. Shima luego dijo:
- Son unas simples crucecitas de metal con forma de santa cruz, no se comparan con las Magatamas reales que el maestro de Take-Kun consiguió para los peluches de Kaito, pero la intención es lo que cuenta. – Kokonoe también se asombró por los peluches de su primo con las Magatamas puestas, pero de repente, a él y a Asakura les llega un mensaje de voz en LIME y al abrirlo es escuchó lo siguiente:
“Tenemos informes de que los Yatagarasu están organizando un evento. No sabemos de qué se trata, dónde, cuándo o si tiene que ver con el caso actual contra los Kuranashi, pero hasta que todo este posible altercado entre gente de la Yakuza no se acabe, a todos los agentes de la Primera División se les ordena tratar a Kitaoka Giichi del grupo Yatagarasu cómo TESTIGO PROTEGIDO. Repito: Kitaoka Giichi es un TESTIGO PROTEGIDO. Cualquier actualización favor de reportarse. Cambio y fuera.”
- ¿Qué cosa? ¿TESTIGO PROTEGIDO? ¿Un Yakuza? – pregunta Kokonoe desconcertado por lo que acaba de escuchar. Asakura le contesta:
- Kokonoe-Kun, son las órdenes. No debemos descuidar a Kitaoka-San hasta que se ponga fin a una posible guerra entre los dos grupos. Después de todo, los Yatagarasu son nobles, mientras que los Kuranashi son considerados un Peligro Nacional por la Ley de Contramedidas del Crimen Organizado. – Kokonoe vuelve a tomar la palabra y dice:
- Creo que ya estoy teniendo las mismas dudas de Kai-Kun sobre lo que es correcto y lo que no. ¿Acaso con esto estamos ayudando a los criminales, o mejor dicho, a los criminales “buenos”? – Shima inmediatamente intervino y dijo:
- Kyu-Chan, Kaito, entiendo lo que están pensando en este momento tras el rescate de Kitaoka y la orden de tratarlo cómo testigo protegido, pero nada, ni nadie es perfecto. El bien y el mal deben coexistir para que la balanza este bien equilibrada. – tras lo dicho por Shima, Jinba después agregó:
- Miren Chicos, si los Yatagarasu no estuvieran en esta ciudad, ¿qué creen que ocurriría ahora? Los Kuranashi ya habrían convertido esta ciudad en un matadero y nuestro trabajo tendría muchas más dificultades de las que actualmente tenemos. Mas gente o compañeros nuestros ahora estarían bajo tierra. – Kokonoe y Josuke piensan en lo que Shima y Jinba les dijeron y este último contesta:
- En eso tienen razón, pero… ¿Esto no mancha la reputación de la policía… o sí? – Shima contesta:
- Verán. Cuando ocurrió la Segunda Guerra Mundial, la Yakuza ayudó a la policía y al gobierno a contener las huelgas laborales debido al conflicto bélico que ocurría en ese entonces. Hasta la Yakuza tuvo que actuar en China y Corea mandando grupos espías en los poblados japoneses en esos países y con eso la situación estuvo bien para él país. Hasta que después de la guerra, la policía y el gobierno han endurecido las leyes contra la Yakuza hasta el día de hoy. Deberían leerse Memorias de un Yakuza de Saga Junichi o Rufianes, Yakuza, Nacionalistas: Las violentas políticas del Japón Moderno de 1860 a 1960 de Siniawer Eiko Maruko.
- Shima, mejor deja que yo narré algo más generacional. – dijo Jinba.
- ¿Generacional? – preguntan todos los presentes.
- Verán. Todos saben que antes de dedicarme únicamente a la MIU para ayudar a jovencitos cómo ustedes dos, hubo un tiempo en el que trabajé en la Primera División de Investigación y uno de los compañeros que tuve… cómo se los digo… fue el mismísimo Gran jefe de la Policía, Kokonoe Atsuhito.
- ¿Mi papá? – preguntó Kokonoe.
- ¿Mi tío? – preguntó Josuke.
- Así es. Sucede que si bien, él y yo tenemos la misma edad, originalmente él pensaba algo distinto. Hace 27 años tuvimos que atender un caso que involucraba el asesinato de varias mujeres, menores de edad incluidas, que se resistían a tener que hacer trabajos contra su voluntad en el entretenimiento para adultos, lo que se resume en una red de trata de blancas. Lo que pasó, es que Kokonoe-San y yo habíamos capturado a uno de los asesinos de las mujeres ya mencionadas y en la entrevista el tipo mencionó que solo seguía órdenes de sus jefes, pero que sabía cómo operaban y cómo secuestraban a sus víctimas. Entre los superiores se planteó que él sujeto nos diera las pruebas suficientes para desmantelar esa red a cambio de reducir sus años en la cárcel y que al salir no tuviese libertad condicional. Obviamente Kokonoe-San se opuso al principio, argumentando que aunque uno de los culpables los este “ayudando”, eso no debería garantizarle un trato preferencial, que la ley no debía tener “favoritos”. Le conté de forma similar a cómo acaba de hacer Shima lo ocurrido en la segunda guerra con el gobierno y la Yakuza, pero no me creyó mucho. No fue hasta que investigó la veracidad de lo que le dije y que se logró desmantelar esa red, arrestar a todos los perpetradores y liberar a esas mujeres… que el compañero que hoy es el jefe aprendió que a veces, por muy ilegal o injusto que parezca… para atrapar al demonio que incendia el bosque, tienes que darle agua al demonio que solo quema un árbol. En resumen, en situaciones que sean muy delicadas, con tal de evitar que el conflicto se agrave, se requiere de un Mal Necesario. – Kokonoe y Josuke estuvieron reflexionando la historia que contó Jinba sobre su papá/tío y cuando iban a hablar se escucha una voz que sale de la puerta de la habitación de Kitaoka, siendo la de este último quién dice:
- ¿Me permitirían dar mi opinión al respecto? Perdón que me esté metiendo en su asunto. – Asakura entra y contesta:
- Si es lo de la orden, confirmamos que usted ahora es testigo protegido, pero necesitaremos que nos diga lo que su grupo está organizando.
- Se los diré en cuanto de mi opinión de lo que piensan el hijo y sobrino de Kokonoe-San. – al ser mencionados, estos y los demás entraron a la habitación con sus respetivos peluches, incluyendo el de Ibuki. Kitaoka los vio y les dijo:
- Antes de opinar… ¿quién hizo estos peluches que se parecen a ustedes? – los primos proceden a mostrarle la carta de Take-Kun, lo que hace que este comience a sacar lágrimas de sus ojos y diga:
- ¿De verdad… esto se los hizo Take-Kun? Hasta incluso tiene… una Magatama y una santa cruz.
- Si. Take-Kun los hizo para todos nosotros… y lo de la Magatama y la cruz es algo basado en mi primo e Ibuki-San. – dijo Kokonoe mientras Josuke e Ibuki señalaban sus respectivos collares. Luego Josuke pregunta:
- Y bien… ¿que nos quiere pregunta? – Kitaoka contesta:
- Desde que les agradecí el otro día por cuidar del mismo Take-Kun, ¿creen que les miento?
- ¿Cómo? – preguntó Kokonoe.
- Ustedes dos… entiendo que al ser jóvenes quieren seguir las letras al pie de la letra, pero lo que sus compañeros que ya llevan años les dicen es verdad. Es cierto que nosotros los Yatagarasu de forma no directa ayudamos a que todo en la ciudad este bajo control. Y lo que les agradezco de Take-Kun es verdad. Si bien, es cierto que Tsugami Daichi lo estuvo criando por menos de un año, él se aseguró de no meterlo en este bajo mundo en el que sigo hasta ahora, y me alegra saber que ustedes no lo traten cómo el hijo de un “criminal noble”.
- ¿Y qué tiene que ver eso con lo que Shima-San y Jinba-San nos están diciendo sobre la moralidad? Al menos admiten que de forma no directa ayudan a la policía. – contestó Josuke. Kitaoka respira hondo y dice:
- Verán. Asakura-San, Jinba-San y Shima-San conocen mi historia, pero ustedes dos y creo que hasta Ibuki-San aún no, así que dejen les explico. Yo no estoy en este horrible mundo de la Yakuza por voluntad propia. En realidad, yo fui arrastrado a esto. – tanto Kokonoe y Josuke cómo Ibuki ponen cara de sorpresa al escuchar eso y Jinba continúa con lo siguiente:
- Es verdad. En su expediente en la Base de Datos policial tenemos registros de que su padre murió en un choque cuando tenía 8 años, y un año más tarde su madre falleció de cáncer de páncreas. Fue llevado a un orfanato, pero huyó al poco tiempo. Se volvió un líder de los niños de la calle y el los organizó para hacer trabajos de mediano tiempo con tal de sobrevivir, y así fue hasta los 15 años. – tras lo dicho por Jinba, el propio Kitaoka continuó diciendo:
- Gracias Jinba-San, pero justo aquí ocurrió lo horrible. Un día, íbamos de regreso a nuestra casa por haber juntado dinero suficiente para lo equivalente a una cena familiar, pero eso se convirtió en mi primer roce con los Kuranashi. Estos tipos nos robaron el dinero, intenté recuperarlo y… los tipos nos golpearon brutalmente a todos hasta la muerte. En el momento que pensaba que todo para mí iba a terminar, apareció la persona que me adoptó, un exlíder Yatagarasu que no hace muchos años perdió la vida. Al recuperarme me dolió demasiado saber que a excepción de mí, ninguno de los niños a los que yo guiaba seguía vivo. – Kitaoka comenzaba a llorar, pero se calmó a los pocos segundos y terminó de narrar.
- Al saber que ahora estaba en un grupo Yakuza, pensé que ahora estaría viviendo un destino peor que la muerte… pero con el paso del tiempo vi que ellos no son cómo los asesinos que me quitaron a las personas que yo cuidaba… son gente que pese a estar en un submundo criminal, se encargan de hacer que la gente permanezca segura en las zonas bajas de las distintas ciudades del país. A evitar que los Kuranashi sigan arrebatándole la vida a hombres, mujeres y niños inocentes. Ahora, a mis 35 años de edad, ayudo al grupo con la protección y las estrategias siendo que yo soy de alto rango. Y si estoy en este mundo, no es para vengar a aquellos niños que me vieron cómo un “hermano mayor”, es para evitar que la gente viva en carne propia lo que yo hace 20 años. Y la última foto de los niños y yo está en mi hogar, y en mi tatuaje. – al terminar de contar su historia, Kitaoka les muestra a todos su brazo derecho en donde su tatuaje mostraba las caras de varios niños y niñas que pertenecieron a su grupo. – Kokonoe, Josuke e Ibuki quedaron en shock por toda la historia contada y por el tatuaje.
- Yo… yo no sé… que decir de todo esto. – dice Kokonoe.
- Jamás había escuchado una historia tan desgarradora de parte de un Yakuza. – se dijo Ibuki quien posteriormente se puso a rezar. Al final, un Josuke que sacaba lágrimas de sus ojos, pero conservaba su mirada seria y formal dice:
- Tienes una historia traumática mucho peor que la mía. Yo perdí a mis padres al cumplir 10 años, y el ver sus cuerpos al día siguiente fue lo que me provocó la necrofobia que tengo hasta ahora. Pero, saber que tus “hermanos menores” murieron de una forma muy cruel y dolorosa, y que tu hayas sobrevivido gracias a un Yatagarasu, ya me hace pensar de una mejor manera la moral de las personas, independientemente de su aspecto. – tras terminar de hablar Kokonoe toma la palabra y dice:
- Yo también digo lo mismo que mi primo. Ver que ese tatuaje guarda una historia horripilante y también tu razón para ser parte de ese grupo, también hace que empiece a ver la moralidad con otros ojos.
- ¿Ahora ya entienden por qué a veces debe haber un mal necesario? – les pregunta Jinba a los primos, quienes sonríen y asientan con la cabeza. Sin embargo, Shima interviene y dice:
- Kaito. Quiero disculparme contigo, si por el regaño que te hice hace unos días estuviste teniendo estas dudas de moralidad.
- ¿Qué? – dijeron todos sin entender lo que dijo Shima. Josuke al ser la persona dirigida contesta:
- ¿De qué habla Shima-San?
- El día anterior al caso de Ijika Yuya, el compañero de Kitaoka que comenzó todo este alboroto actual Yatagarasu vs. Kuranashi, me había enterado de que Nakado y tú hicieron las paces con Kube-Kun en UDI. Y te pregunté que tenías que ver con el asunto de Nakado-San, así me contaste que hace 4 años amenazaste de cárcel a Kube si volvía a hacer daño a UDI, en especial a Nakado-San. Y ahora me doy cuenta de que… me pasé cuando me dijiste todo lo ocurrido.
*** INICIA FLASHBACK (6 de julio del 2022) ***
En la oficina de la MIU 4 se encontraban únicamente Shima y Josuke y este último dice:
- Nakado-Senpai me confesó todo lo que él y Kibayashi-San hicieron cuando ocurrió lo de la publicación del libro de Shishido sobre los asesinatos alfabéticos de Takase, siendo que este último fue el perpetrador del asesinato de la que era novia de mi Senpai, Kojiya Yukiko.
- Eso no contesta que tienes que ver con la disculpa de Nakado hacía a Kube-Kun. – dice Shima.
- A eso voy Shima-San. Sucede que Kube-Kun originalmente entró a UDI cómo el espía de una editorial que ayudó a Shishido con lo del libro, siendo parte de toda la locura que por poco termina enterrando a UDI. Kube estuvo sacando información clasificada de todo UDI y sus miembros, no solo de mi Senpai. Una vez terminó todo… cuando me gradué de la academia de policía, cuando mi tío me dio la noticia de que Nakado-Senpai era inocente, fui a hablar con él de lo ocurrido y me lo confesó todo. Lo perdoné porqué fue honesto conmigo y porque lo quiero, pero mi cerebro se enfocó tanto en querer defenderlo que reuní a Kube en una oficina, cuestionándome a mí mismo cómo pudieron perdonarlo o por qué no arrestaron a todos los de esa editorial. Ahí le hice una amenaza. Si Kube volvía a hacer algo que dañara a UDI o a mi Senpai, yo haría lo que fuera para que se quedara el resto de su vida en la cárcel…
Shima quedó totalmente horrorizado por lo que acababa de escuchar, pero luego comenzó a decirle a Josuke:
- Kaito, ¿te das cuenta de lo que hiciste con esa amenaza de hace 4 años?
- ¿A qué se refiere? – pregunta Josuke. Shima intentó contenerse pero luego gritó:
- ¡¿ACASO NO TE DAS CUENTA DE QUE CON ESO QUE HICISTE PUDISTE ARRUINAR LA REPUTACIÓN DE TU FAMILIA?! – Josuke puso unos ojos muy asustados con ese grito y Shima continuó hablando:
- Josuke Kaito. Recién te estabas graduando de la policía. Una cosa es que no puedas hacer arrestos porqué aun no tenías un cargo en la policía… pero… ¡HACER UNA AMENAZA ES CRUZAR LA LINEA DE LA MORALIDAD! Con decirle a Kube que te asegurarías de darle cadena perpetua en la cárcel usaste el apellido de los Kokonoe para acorralar a un civil. ¡ESO QUE HICISTE NO ES JUSTICIA, ESO ES ABUSO DE PODER! Entiendo cuanto quieres a Nakado, pero si usas tu placa cómo un arma para defender tus sentimientos o a las personas que te rodean, ahí ya te vuelves un policía corrupto y te conviertes en lo que perseguimos.
*** FIN DEL FLASHBACK ***
- Ahora que lo recuerdo, Kai-Kun no hace muchos días que me contó sobre eso de lo que se quiere disculpar ahora.
*** INICIA FLASHBACK (14 de julio de 2022) ***
Casi a las 10:30 a.m., luego de terminar unas exhaustivas 24 horas de patrullaje en la MIU, Josuke regresaba a la mansión Kokonoe, en la que luego de bañarse y luego prepararse para tomar una siesta reparadora en su habitación comienza a sonar su celular de llamada, siendo de Nakado.
- ¿Nakado-Senpai? – se dice Josuke algo confundido y luego procede a contestar.
- Bueno, ¿Nakado-Senpai?
- Kai-Kun. No estas ocupado ahorita, ¿verdad? – le dice Nakado.
- No en realidad, ya estaba por tomar una siesta ya que regresé de terminar mi servicio de hoy y recién acabo de bañarme. ¿Sucede algo importante?
- No exactamente. Solo te hablo para decirte que más tarde felicites a tu primo cuando regrese a tu casa.
- ¿Felicitar a Yohi-Kun? ¿Pasó algo bueno mientras yo estaba con Jinba-San?
- Solo te diré, que resolvió una “duda técnica”.
- ¿Duda técnica?
- No quiero arruinarte la sorpresa. Es mejor que lo descubras por tu cuenta, estoy ocupado ahorita. Solo hablaba para decirte eso. Cuídate. Adiós.
- Oh, entendido Nakado-Senpai. Adiós. – se cuelga la llamada y Josuke se queda pensativo mientras tomaba su siesta.
Mas tarde, a las 8 p.m., Kokonoe regresa exhausto en su casa, va a su habitación a quitarse la chaqueta y corbata de su traje formal y los pone en la cama. Posteriormente va a la habitación de Josuke para platicar con su primo sobre cómo le fue a cada uno en su día.
- ¿Kai-Kun? Ya estoy en casa. – dice Kokonoe mientras toca la puerta y luego entra, solo para ver que su primo no está. Luego Kokonoe revisa su reloj para darse cuenta de la hora que es y volver a decir:
- Son las ocho. Esta en el Ofuro, bueno. Me iré a bañar con él. – tras decir eso, toma una ropa interior y su pijama, va al baño, de desnuda poniendo toda la ropa recién quitada (incluyendo la chaqueta y corbata) y se dirige al ofuro familiar, en donde Josuke estaba posicionado en la esquina de la derecha y se enjabonaba los brazos para decir:
- Llegas 3 minutos tarde Yohi-Kun. – Kokonoe le sonríe mientras se sumerge y se posiciona en la esquina de la izquierda y se empieza a enjabonar. Posteriormente le contesta:
- Y bien, ¿cómo estuvo todo ayer y hoy con Jinba-San?
- Nada en especial. Solo arrestamos a un borracho que causó alboroto en Shibuya diciendo cosas conspiranoicas. ¿Puedes creer que por poco profana la estatua de Hachiko yendo a orinarle?
- ¿De verdad? Últimamente nos suceden cosas raras en el trabajo.
- Hablando de cosas raras, Nakado-Senpai me dijo que te felicite. Que resolviste una “Duda técnica” en la Primera División.
- Te lo contó. ¿verdad? – dice Kokonoe apenado mientras comenzaba a enjuagarse y a jugar con el agua.
- No Yohi-Kun, y tampoco te pongas así. ¿Qué fue lo que sucedió? – dice Josuke mientras se pasaba Shampoo en el cabello y también jugaba con el agua.
- Verás. Una víctima cayó de un edificio en Setagaya y por falta de investigaciones, Kariya-San lo quiso hacer ver cómo un accidente, y yo noté una inconsistencia de tres minutos entre el fallecimiento y la caída de la víctima. Por lo que fui sin permiso a UDI a pedirle a Nakado-San y a las damas que me ayudaran a descifrar lo ocurrido. Se descubrió que la víctima murió por estrangulamiento. Una vez llevé las pruebas, si bien me reprendieron por desobedecer órdenes, me felicitaron por mi trabajo. Sucedió que al volver a investigar el edificio, se descubrió que las cámaras de seguridad del lugar donde murió la víctima habían sido destruidas, pero se rescató el almacenamiento de una de ellas y se vio que entre los tres minutos de inconsistencia, el culpable fue quien retiraba y destruía las cámaras.
- Déjame ver si entendí. La víctima fue estrangulada, en un lapso de tres minutos, las cámaras del lugar fueron retiradas y destruidas, y luego de esos tres minutos la víctima fue tirada del edificio, ¿o me equivoco?
- Es correcto Kai-Kun, pero la cosa no terminó ahí. En los restos de las cámaras que se recuperaron se detectó el ADN del culpable por lo que hoy en la mañana pudimos capturarlo.
- Bien hecho Yohi-Kun. Pero algo dentro de mí me dice que no lo hiciste solo.
- Adivinaste. Te voy a ser sincero. Le pedí ayuda a Shima-San.
- Eso pensé. Hay algo sobre Shima-San que no he hablado contigo. Pero quiero hablarlo en mi habitación.
- Esta bien. Terminamos el baño y vamos.
Un rato después, los primos ya tenían sus pijamas puestas y Josuke estaba sentado en la cama abrazando un peluche de Polimaru-Kun.
- Y bien, ¿qué querías contarme? – dice Kokonoe. Josuke de forma seria comienza a hablar.
- Sucede que… cómo sabes, recientemente Nakado-Senpai y yo finalmente arreglamos todo con Kube-Kun tras 4 años. Pero Shima-San me pidió que le contará porqué tenía que ver yo en el problema de Nakado-Senpai y Kube-Kun y le confese lo que le hice a Kube ese día.
- ¿La vez que lo amenazaste?
- Sí. Y Shima-San me reprendió cómo nunca en mi vida. Me he puesto a reflexionar en lo que me dijo. Que si de verdad hubiese metido a Kube a la cárcel por lo que le hizo a Nakado-Senpai, no solo habría roto mi pureza, sino también habría acabado con mi carrera antes de sin siquiera empezar… con la tuya también… y con la reputación de esta familia. – Josuke no aguanta más sus sentimientos y comienza a sacar lágrimas. Kokonoe se acerca a él y le dice:
- Kai-Kun, no es para que llores.
- Pero, si mi tío se hubiese llegado a enterar de eso de hace 4 años, de seguro hubiese metido a Nakado-Senpai y a Kibayashi-San a prisión, echando a perder la amistad de mi Papá y mi Senpai. Yohi-Kun, perdóname si por un acto imprudente, puse en riesgo la reputación de esta familia. Es más, golpéame, no pondré resistencia. – Kokonoe se sorprende por lo dicho por su primo, pero él lo único que hace es darle un golpe afectuoso en la espalda, luego se acerca a él, toma su Magatama la cual emite un hermoso brillo y sonriendo le dice:
- Eres mi primito. Jamás te voy a hacer daño. No olvides que de niños nos prometimos nunca hacernos daño y siempre estar juntos en lo bueno y lo malo porqué somos familia. Para mí siempre serás alguien de corazón incorruptible, ¿por qué? Porqué si bien, nunca cumpliste esa amenaza y entiendo lo mucho que quieres a Nakado-San, entendiste a Kube-Kun. Supiste que el siempre sufrió el rechazo de su padre y que al trabajar en esa editorial estaba desesperado por pertenecer a un lugar, pero ahora ya sabe a dónde pertenece y está estudiando para ser un excelente patólogo forense. Y si bien, yo sé muy bien lo ocurrido hace cuatro años, esto es un secretito entre nosotros dos. No quiero que mi papá llegue a pensar que hacemos abuso de poder y la familia se meta en serios problemas.
- …Yohi-Kun… – dice Josuke ya llorando. Kokonoe procede a darle un fuerte abrazo y Josuke se lo regresa aferrándose a él y mientras comienza a sonreír le decía:
- Gracias… Yohi-Kun. Gracias por mucho… perdón por tan poco. Te quiero y adoro mucho.
- Tu nunca me deberás nada. Sabes que mientras yo esté aquí, tú siempre estarás respaldado.
Pasan un par de minutos y Josuke deja de llorar para decir:
- Ahora me doy cuenta que Shima-San ha hecho mucho por nosotros, mucho más que Jinba-San e Ibu-Kun juntos. Creo que deberíamos hacerle un regalo. – posteriormente Kokonoe le contesta:
- Que buena Idea. Pero creo que necesitamos tiempo para pensarlo. Sabes cómo es Shima-San.
- Entendido.
- ¿Qué te parece si nos animamos un poco, cenamos y jugamos Mario Kart 8 Deluxe?
- ¿No estaría mejor Worms Armageddon? Una guerra de gusanitos no estaría mal.
- Bueno. Lo que tu digas. – tras esto, los primos se preparan para ir a cenar y luego jugar.
*** FIN DEL FLASHBACK ***
Josuke estaba pensativo por todo lo que acababa de decirle Shima sobre querer disculparse y luego dice:
- Shima-San. No necesita disculparse. Yo efectivamente merecía ese regaño de usted con tal de terminar de redimirme por lo que hice hace 4 años. Usted se ha preocupado mucho más por Yohi-Kun y por mí de lo esperado. Y siempre lo seguiremos admirando. Es más, Yohi-Kun y yo queremos hacerle un regalo. – de repente Shima interrumpe a Josuke y le contesta:
- Gracias Kaito. Pero lo único que quiero cómo regalo… es que ustedes dos sigan aprendiendo lo que es ser un buen oficial de la policía. Ustedes son la nueva generación de policías que nosotros necesitamos para que en el futuro enseñen a otra generación. Un abrazo. – Shima, Kokonoe y Josuke se dan un abrazo grupal que termina con las sonrisas de ellos tres. Todos los demás aplaudían este gran momento de aprendizaje entre los primos Kokonoe. Posteriormente todos se ponen a ver sus respectivos peluches y Jinba les dice:
- Mírenlos bien. Estos peluches no son solo lana y algodón o versiones “Chibi” de nosotros. Son la forma en que el destino nos da las gracias. Que Take-Kun haga esto para nosotros es una señal de que nosotros somos más que héroes para él. – tras lo que Jinba mencionó, Kitaoka interviene y dice:
- Cuando Tsugami seguía vivo y me hablaba de Take-Kun, él siempre decía que los policías cómo ustedes eran como los dioses del antiguo Japón, pero más ruidosos. El ver que ahora es visitado a menudo por ustedes desde que lo rescataron y lo llevaron al orfanato, y ver que Take-Kun y su maestro de escuela se tomaron la molestia de hacerles estos peluches… me hace pensar que, tal vez, mi destino no haya sido en vano. Por eso les he estado agradeciendo que cuiden de él, y posiblemente de otras personas, para que no sufran lo mismo que yo.
- No sé qué es lo que Gama-San y Reiko-San me dirían si vieran que un niño me dio un peluche con mi apariencia y hasta un crucifijo. – dice Ibuki al ver su peluche.
- Lo mismo digo, pero con Kousaka en mi caso. Todo este asunto me ha recordado que pese a las apariencias, todavía hay gente con corazón en este mundo. – dice Shima sonriendo mientras observaba con detalle sus peluches.
- Ahora ya sé que la moralidad de un policía a veces necesita de un mal que no busca corromperlo, sino ayudarlo. – dice Kokonoe mientras veía los peluches, tanto los de él cómo los de su primo, a lo cual esté último al también verlos dice:
- Siento que en este mes he aprendido de la moralidad lo suficiente para identificar que no hay que juzgar a alguien cómo Kitaoka-San por su apariencia. A veces por muy extraño que parezca, algunas personas que habitan en las sombras también tienen buenas intenciones.
Tras el momento, pasaron unos minutos más para que todos vuelvan a estar bien emocionalmente, y tras esto, ahora todos procederían a preguntarle a Kitaoka sobre lo que están organizando los Yatagarasu, siendo esa la razón por la que ahora era Testigo Protegido. Asakura comenzó a hablar y dice:
- Bueno. Ya una vez estando todos calmados y en buen estado procedo a rectificar lo que sucederá ahora. Usted Kitaoka-San, por órdenes de nuestros superiores, hasta que se ponga fin a la situación actual de su grupo en contra de los Kuranashi, ahora es un testigo protegido.
- Puedo suponer fácilmente el porqué de esto Asakura-San. Su equipo policial ya investigó que nosotros estamos ayudando a organizar un evento, pero no es nada ilícito ni algo que tenga que ver con la costumbre de enfrentarnos a los Kuranashi. – respondió Kitaoka, cosa que puso a pensar a los demás. Kokonoe tomó la palabra y preguntó:
- ¿De qué se trata el evento que están ayudando a organizar? – Kitaoka sonrió a la pregunta de Kokonoe y le contestó:
- ¿Cómo se los digo sin que suene cómo algo ilícito? Verán, justamente estábamos hablando de niños, ¿no? Viendo que ya estamos en día 23, mañana 24, desde las 5 p.m. en el parque infantil de Tenjinyama tenemos planeado una Kermés con tal de juntar dinero para pagar la operación de un niño de 7 años que necesita que se le retire un tumor en su cerebro ya que corre riesgo de contraer cáncer o en el peor de los casos, morir. – lo dicho por Kitaoka dejó atónitos a todos.
Sin embargo, en la sala de espera había algo, o mejor dicho, alguien que había estado escuchando la conversación de los agentes con Kitaoka una vez estos entraron a la habitación. Era un hombre encapuchado que rápidamente salió del hospital, se metió en el automóvil en el que este había llegado, cerró todas las puertas y ventanas con llave y procedió a quitarse su chamarra con capucha, mostrando que tenía tatuajes en su cuerpo. Era un Yakuza del grupo Kuranashi. El tipo procedió a sacar su celular y a realizar una llamada.
En una zona industrial que se encontraba muy oculta en las afueras de Tokio, vemos lo que afuera parece ser una zona de carga y descarga industrial, pero que por adentro… era la sede del grupo Kuranashi en Tokio. En la sala principal, el tipo que le había disparado a Kitaoka en aquel callejón de Shinjuku estaba siendo brutalmente golpeado por tres hombres que se supone son sus compañeros. Mientras lo atacaban, estos le decían:
- ¡ERES UN ZOPENCO! ¡Desperdiciaste la única oportunidad que teníamos para desestabilizar a los Yatagarasu en la ciudad!
- ¡Tenías frente a ti a un alto rango Yatagarasu, y solo le disparate en el estómago, si le hubieses dado en el corazón, así si habría muerto!
- ¡Sabía que no debíamos dejarte solo en Shinjuku! ¡Cometiste un error que de seguro nos costará muy caro!
Los tipos seguían torturando al tipo quien ya estaba noqueado, a duras penas podía moverse y ya tenía sangre saliendo de su cara, hasta que un cuarto hombre aparece en la escena y grita:
- ¡YA BASTA, DETENGANSE! – los tres hombres se detuvieron. Luego el hombre continuó y dijo:
- El jefe acaba de recibir una llamada del compañero que fue a investigar el hospital, y lo que temíamos ocurrió. El alto rango Yatagarasu va a ser testigo protegido. – al escuchar eso, uno de los hombres saca una pistola y comienza a apuntar al malherido hombre que disparó a Kitaoka, pero el sujeto dice:
- ¡Guarda esa arma!
- Pero si él fue el que… – intentaba decir el tipo de la pistola hasta que el cuarto hombre dijo:
- ¡Que guardes esa arma! El compañero espía nos dio información que podría significar una oportunidad muy valiosa. Mañana por la tarde hay un evento para recaudar fondos en el parque de Tenjinyama. El espía escucho a Kitaoka Giichi decirlo en su conversación con los perros de la policía.
- ¿En serio? – dijo el segundo hombre.
- Si matamos a todas las personas que vayan a ese parque desprestigiaríamos por completo a los Yatagarasu y la ciudad estaría cerca de ser nuestra. – dice el tercer hombre, quien era el que había sacado su pistola hace un momento.
- No tan rápido. ¿Hay más información? – replicó el primer hombre.
- Solo se sabe que al parecer, uno de los perros, posiblemente el más joven tiene miedo a ver cosas muertas, creo que se llama necrofobia. El jefe acaba de mandar a tres tipos más al hospital. Se les ordenó hacer un sabotaje a la electricidad, y matar a Kitaoka si es posible, siempre y cuando los perros no se atraviesen en su camino.
Vemos a un automóvil negro estacionarse en el hospital justo detrás del automóvil del Yakuza Kuranashi, del cual efectivamente salieron otros tres tipos de ese grupo, listos para acatar las órdenes que les dio su jefe. El sujeto espía salió de su respectivo vehículo y tácticamente se separaron. Su objetivo era claro: cortar la electricidad y de ser posible, matar a Kitaoka Giichi. Al cabo de unos minutos se apagaron todas las luces del hospital y la voz de Ibuki se escuchó:
- ¿Qué pasó? ¿Quién apagó las luces?
Bueno, creo que con esto voy a acabar la narración de la primera mitad de esta historia. Viendo que al idiota le hicieron coevaluación al final de la segunda parte, pues yo también lo haré de esta forma. Solo espero que él no descubra de pronto lo que hice o que al menos, no abra el diario hasta que yo escriba la segunda parte. Quiero hacerle una coevaluación bastante adecuada de cómo ha trabajado a lo largo de este caso. Bueno, sin más nada que decir me despido. SHIMA KAZUMI, FUERA.