00000000
Cuando Shaoran despertó por la mañana, el espejo le devolvía la mirada de una adorable anciana canosa. No podría ir así a la fiesta, por lo que se volvió a la cama a intentar dormir un poco, con la esperanza de despertar en un cuerpo que realmente le sirviera de acompañante a su novia. Pero Shaoran había dormido toda la noche y no tenía sueño. Aunque lo intentaba con ahínco, sólo daba vueltas en la cama. ¿Debería ir? Podría hacerme pasar por la abuela de Sakura. –Ni hablar. –se dijo Shaoran. Shaoran volvió a probar otra táctica, poniéndose música relajante. –No pido mucho, por favor. Quiero ser un hombre.00000000
–¿Por qué no has traído acompañante? –dijo Maki, la jefa de Sakura de forma algo inquisitoria. –Todo el mundo ha traído a su cita. ¿No puede venir? Tu cita es la gran atracción. Sakura miró a su jefa con duda sin entender a qué se refería. –¿Y eso por qué? –preguntó Sakura, que en aquellos momentos sólo tenía ganas de matar a su jefa. –Porque todo el mundo describe a una persona diferente y tienen curiosidad. –respondió Maki. –¿Sales con alguien o no? –Sí. Te sorprenderás cuando lo veas. –dijo Sakura. –Pues si es un hombre que te deja sola en un día como este, no sirve para nada. Deberías romper con él. Mira a tu alrededor y búscate uno nuevo. –dijo Maki. Entonces, Sakura sintió cómo alguien la agarraba de la mano. Sakura se sobresaltó al sentir el contacto y al mirar, vio a un hombre atractivo que le asintió con la cabeza, haciéndole saber que era quien había estado esperando tanto tiempo. –¿Llego tarde? –preguntó Shaoran. –Llegas justo a tiempo. –dijo Sakura sonriéndole de vuelta. –Hola, ¿cómo está? –dijo Shaoran a modo de saludo. La jefa de Sakura comenzó a reír por el increíble acompañante de Sakura y le dio una palmada en la espalda que casi hace caer a la castaña. –Wow. Encantada de conocerlo. Soy Maki, la jefa de Sakura. Encantada. Bueno, os dejaré asolas. Debo atender a los invitados. Disfrutad de la fiesta. –dijo Maki nerviosa, al no esperar la presencia de aquel imponente hombre. –Ha sido realmente difícil. –le dijo Shaoran al oído una vez que Maki los dejó solos. –He despertado siendo una abuelita. –¿En serio? –preguntó Sakura mientras Shaoran asentía. –Oh, dejad de miraros como bobos. Me vais a hacer vomitar. –intervino Eriol, que finalmente había ido a la fiesta. –Mejor vamos a otro sitio a tomar una copa. Sakura y Shaoran seguían mirándose el uno al otro. –Oh, otra vez. Dejadlo ya. Un rato después, los tres se fueron a un club de moda. –Por favor, Shaoran. Tus ojos brillan, literalmente. Déjalo ya. –dijo Eriol. Entonces, Eriol se dirigió a su nueva conquista, a la que había invitado a unirse. –Aunque veas muy guapo a Shaoran, en realidad es un inútil. Porque cada mañana se levanta con un aspecto diferente. Un día es chino, otro día es una mujer. Una vez incluso era una tía buena y casi me enrollo con ella. –Ni le escuches. –le dijo Shaoran a Sakura, que apenas podía aguantarse la risa. –Pero yo no cambiaré. –continuó Eriol. –Quiero vivir contigo. –¿De qué hablas? –dijo la acompañante de Eriol. –No puede existir alguien así. –Claro que sí. Míralo. Díselo, Shaoran. –dijo Eriol. –Eriol, creo que te has pasado con las copas. –intervino Sakura al percibir que Shaoran comenzaba a sentirse incómodo. –¿Tú crees? Bueno, quizás sí. A decir verdad, te odio, Sakura. –dijo Eriol. –Pasa de él, Sakura. Está borracho. –dijo Shaoran. –Oye, ¿no habéis pedido la silla del amor? –preguntó Eriol. –¿Por qué usaste un seudónimo y luego indicas tu dirección? ¿La habéis probado ya? –Será una broma, ¿verdad? –preguntó Sakura sin poder contener la risa, sabiendo a qué silla se refería. –Por supuesto. –dijo Shaoran. Entonces Eriol se acercó al oído de Sakura. –Es un buen tío. No le hagas daño. Sé que eres una mujer maravillosa, y precisamente es eso lo que me preocupa. –dijo Eriol. Era la primera vez que escuchaba a Eriol hablar tan en serio. Quizás no estuviera tan borracho como creían. –Siento odiarte. –¿Qué te ha dicho? –preguntó Shaoran. Pero Sakura negó con la cabeza, haciéndole saber que era una tontería más, aunque en realidad no lo era para nada. –Creo que estoy demasiado borracho. Necesito mear. Mi vejiga está a punto de reventar. –le dijo Eriol a su acompañante mientras se levantaba. –¡Ja, ja! Vejiga. Qué buena palabra. –¿Nos vamos antes de que vuelva? –sugirió Shaoran. Sakura miró a Eriol, que de camino al baño le pidió matrimonio a una joven de otra mesa y le aseguró que criaría a sus hijos mientras ella llevaba el dinero a casa. Sakura asintió con la cabeza mientras reía. Shaoran tomó a Sakura de la cintura y se marcharon a su casa, donde llevaron su relación al siguiente nivel. Tras desnudarse mutuamente de forma lenta, comenzó una sesión de caricias y besos. Tras los preliminares, ocurrió lo inevitable y se fundieron en un solo ser. Sakura intentó retener en su memoria el tacto y el sabor de los besos de Shaoran. Tras hacer el amor durante toda la noche, Sakura se unió al vídeo de registro que grababa Shaoran. Él siguió manteniendo el mismo físico porque ninguno de los dos había podido dormir y cuando se dieron cuenta, era la hora de desayunar. Shaoran nunca había salido tan sonriente en un vídeo, aunque esta vez él no dijo nada. Ella se acercó y lo abrazó por detrás con una taza. –Lo hemos pasado estupendamente. –dijo Sakura. –Eso es todo por hoy. –dijeron a coro. A partir de ese día, siempre que sus vidas se lo permitían, comenzaron a salir juntos en los vídeos de registro. Continuará…