The Beauty Inside

Gen
PG-13
Finalizada
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38 páginas, 18.190 palabras, 12 capítulos
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Capítulo 9

Ajustes
Aquella noche Tomoyo se quedaría a dormir con Sakura en su casa. Hacía tiempo que no quedaban y la morena había insistido. Tomoyo tenía mucha curiosidad por el novio de Sakura, por lo que aprovechando que estaba en la ducha, le cogió el móvil a su amiga y lo que vio la impresionó. Tenía un montón de fotografías con una persona diferente. La mayoría de veces eran hombres de diferentes edades, pero también había algunas con mujeres e incluso con un niño. –¿Por qué me estás mirando el teléfono? –preguntó Sakura saliendo del baño mientras se lo arrebataba a Tomoyo de las manos. –Eres buena, amiga. –¿En qué? –¿Quiénes son todos esos hombres? –preguntó Tomoyo. –Sólo son amigos. Dejemos el tema. –dijo Sakura tajante y temiendo que su amiga pensara que era una promiscua. Tomoyo vio a su amiga tan incómoda que decidió no insistir. Si había algo que no le gustaba era tratar con una Sakura enfadada. A Sakura le dolía no poder contarle la verdad a Tomoyo, pero si lo hiciera la tomaría por loca. No se sentía preparada para ello.

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Shaoran y Sakura fueron a la tienda de lanas de Ieran y se pararon en el escaparate. Ese día, Shaoran era una atractiva mujer morena algo más baja que Sakura. –Esta tienda es de mi madre. –dijo Shaoran para que Sakura mirara a través del ventanal. –Esa es mi madre, Ieran Li. Sakura conocía la tienda porque fue allí donde compró su anillo de hilo. Ahora comprendía por qué aquella tienda le transmitía paz a su novio. Nada como el amor de una madre. Nada más entrar, Ieran supo que aquella mujer era su hijo cuando le mostró el anillo de hilo. El recibimiento de Ieran fue muy acogedor. Incluso estuvo enseñando a Sakura a tejer. Para Shaoran fue todo un alivio ver que su madre y su novia habían congeniado. Mientras Ieran la enseñaba ante la atenta mirada de Shaoran, llegó una clienta, por lo que se levantó para atenderla él mismo. –Shaoran me ha dicho que no es buen hijo. –dijo Sakura, aprovechando que su novio se había levantado de la mesa para atender a la clienta. –Dice que no te visita lo suficiente. –Es un hijo maravilloso. Más de lo que él piensa. ¿Tú estás bien estando con él? –preguntó Ieran, a la que no le pasaron desapercibidas sus incipientes ojeras. –Debe de ser muy duro para ti. Sólo deseo que no te haga daño la situación. Sakura no supo qué decir. Sólo sonrió ante los buenos deseos de su suegra.

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Unos días después, las compañeras de trabajo de Sakura decidieron salir a tomar algo después de la jornada a un izakaya cercano al trabajo, por lo que avisó a Shaoran de que no podrían quedar esa tarde. A Sakura no le apetecía mucho ir porque sabía que estaba siendo el centro de las miradas desde que Shaoran estuvo en la fiesta con ella y todas sentían curiosidad por su novio. Tal y como pensaba, Sakura no se equivocó. Después de brindar, comenzaron a someterla a un tercer grado que ella procuró aguantar estoicamente. –¿Cómo está el bombón de tu novio? –preguntó Chiharu, una de sus compañeras. –¿Es el que vi el otro día frente a la tienda? –preguntó Rika. –¿Lo viste? –preguntó Naoko. –Estuve trabajando hasta tarde, pero me pareció que estaba diferente a la vez que estuvo en la fiesta. –¿Cuánto tiempo lleváis juntos? –preguntó Naoko. –¿Por qué no lo llamas y que se una a nosotras? –sugirió Chiharu. –¡Sí!¡Llámalo! –la siguió Rika. Sakura tenía una sonrisa nerviosa ante la propuesta cuando le sonó el móvil. –Mira, le llama su enamorado. Dile que venga. –insistió Yamazaki. –Además, estoy en inferioridad. Necesito más representación masculina. –Mejor otro día. –dijo Sakura levantándose para hablar con más privacidad. –¡Dile que si tiene a un amigo guapo, se venga también! –dijo Naoko mientras Sakura se alejaba, desatando las risas de la mesa. –Hola, ¿dónde estás? –preguntó Sakura fuera del izakaya en el que estaba con sus compañeras. –Aquí. –respondió una voz masculina. –¿Dónde es aquí? –volvió a preguntar Sakura. –Encuéntrame. –dijo Shaoran. Sakura comenzó a mirar a su alrededor. Había bastante gente por la calle e intentó centrarse en los hombres que hablaban por teléfono. –Déjalo. ¿Dónde estás? –le pidió Sakura un tanto agobiada. De repente, Sakura sintió una mano en la mano que sujetaba su bolso, provocándole un gran susto. Cuando miró era un guapo castaño que le devolvía una sonrisa, pero a Sakura no le hizo gracia y se soltó bruscamente. –Lo siento. Pensé que sería divertido. –se disculpó Shaoran, consciente de que a Sakura no le había hecho gracia la broma. Shaoran notó algo extraño en Sakura. Sus ojos estaban más apagados y tenía las ojeras bastante pronunciadas. Sakura se giró y se marchó, dejando a un Shaoran paralizado al no esperar aquella reacción. Sakura era una persona muy dulce y no entendía por qué estaba así, pero decidió no agobiarla. Por la noche, mientras Sakura estaba leyendo en su cama, recibió la llamada de Shaoran. Me he acostumbrado a su presencia. Pero Sakura no respondió. Entonces recibió un mensaje pidiéndole perdón y en el que le aseguraba que no lo volvería a hacer. Pero nunca tuve en cuenta la situación desde su perspectiva. Shaoran volvió a enviarle un mensaje, pero esta vez era un audio. –Lo siento muchísimo, Sakura. No pensé que te asustaría.

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Shaoran estaba en su mesa de diseño intentando trabajar. Realmente le supo fatal haber asustado así a Sakura, pero debía de estar demasiado enfadada porque desde que le envió el audio no había recibido ninguna clase de feedback.Entonces, cuando perdió la esperanza de saber de ella ese día, recibió un mensaje. Knock, knock. Abre la puerta, por favor. Cuando Shaoran le abrió sonrió. –No sonrías. –le advirtió Sakura. –Todavía sigo enfadada contigo. –Entonces, ¿por qué estás aquí? –preguntó Shaoran al ver la cara de Sakura, que parecía más de una niña enojada. –Porque debería ser yo la primera persona que viera al Shaoran de mañana para que no me tome el pelo. –respondió Sakura. –Entonces, ¿te quedas a pasar la noche? –preguntó Shaoran. –Cállate y déjame entrar. Me muero de frío. –dijo Sakura. Shaoran se acercó a ella y la abrazó de forma protectora. –Eres idiota. Una vez dentro, Sakura se fue directamente a la cama, donde cerró los ojos. Shaoran se recostó a su lado. –Lo siento muchísimo. –volvió a disculparse Shaoran apoyado sobre su codo mientras veía a Sakura dormir. –No vuelvas a hacerlo de nuevo. –dijo Sakura somnolienta. –Nunca.

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Sakura despertó cuando la luz comenzó a asomar en la habitación. Tras desperezarse para desentumecer sus músculos miró a Shaoran que dormía a su lado. Y entonces fue testigo del cambio. Continuará…
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