Bajo la luna llena

Slash
R
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planificada Mini, escritos 4 páginas, 1.025 palabras, 2 capítulos
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Ajustes
Sako no entendió el significado de lo que era perder hasta que escuchó las palabras del chico al que admiraba: “No me sigas. Iré al gremio mágico de Umemiya Hajime. Sigue tu camino.” En ese momento su mundo se rompió en infinitos trozos. Hiragi lo había apartado y ahora se iba sin mirar atrás, sin mirar hacia él. Sako no supo gestionar ese momento. Su magia se disparó de forma violenta e incontrolable. Ese día pegó a idiotas que lo molestaron hasta que sus nudillos dolieron, dejó que su magia se desbordara en un grito de auxilio hacia nadie en particular. Ese día Tomiyama y Togame lo tomaron bajo su ala. Porque en un mundo mágico es mejor no estar solo, Sako decidió que no regresaría hacia Hiragi. Nunca. Porque a veces el rencor, el orgullo y sentimientos que no tenían aún nombre, pesaban más que el cariño. Se sintió desechado como un simple objeto y eso dolía demasiado. Tal vez fue en ese momento que su coraza se comenzó a formar, que el mundo le dejó de importar mientras agonizaba en un dolor, que, con el tiempo, se apagó. No porque dejara de doler o importar, sino porque Sako cerró bajo llave su corazón bajo la atenta mirada de los que ahora eran su compañía. Shishitoren, el gremio de magos con políticas más severas.

***

Hiragi suspiró una vez estuvo a solas. Apartar a Kota no era plato de buen gusto ni para él. ¿Pero qué podía hacer? Ese chico era un mago que eventualmente se llenaría de ideas contra las criaturas mágicas, algo que no podía evitar. Y Hiragi no podía arriesgarse porque él no era un mago, era un hombre lobo. Estaba acostumbrado a ser repudiado, pero no por Sako. Se estaba adelantando a los hechos. Tal vez debía esperar a que el joven Sako tomara sus propias decisiones. Pero el miedo, oh, el miedo.

***

Mientras Hiragi ayudaba a Umemiya en el gremio, iban pasando los años. Hiragi aprendía magia. Le hacía feliz porque era capaz de usarla, nadie antes le había enseñado, pero Umemiya no era como los demás magos. Umemiya captó a varios magos de alto rango como Tsubaki, Momose y Mizuki. La idea era clara: cambiar la sociedad desde la raíz y para ellos Umemiya buscaba convertirse en el director de la escuela de magia, sitio al que van todos los usuarios de magia antes de ser admitidos a los gremios. El problema era que en la legislación actual no se admitían criaturas mágicas. Umemiya iba a cambiar eso y Hiragi lo ayudaría. Ya no sabía que había sido de Sako y eso aún pesaba en su corazón. ¿Por qué le molestaba tanto? Eso ya lo pensaría en otro momento. ¿Tenía sentido? Él lo apartó. Pero no podía evitar que doliera, que en su corazón aún viviera el recuerdo de ese chico al que alguna vez defendió de matones y con quién pasó tiempo. Solo deseaba que Sako hubiera encontrado su camino. Y el tiempo seguía pasando.
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