Bajo la luna llena

Slash
R
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planificada Mini, escritos 4 páginas, 1.025 palabras, 2 capítulos
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Ajustes
Un nuevo año estaba por comenzar en la academia de hechicería. Por primera vez en un siglo se cambiaba el director, Umemiya Hajime consiguió su propósito, aunque esto era solo el comienzo para el mago de treinta años. Hiragi seguía a su lado como subdirector. Todo iría bien: habían contratado nuevos profesores que fueran acordes a la nueva mentalidad y se había hecho un programa de inclusión para las criaturas mágicas que quisieran cursar hechicería. Todo era perfecto hasta que Hiragi leyó cierto nombre en el listado de profesores. — Umemiya. ¿Esto es un error? Ume levantó la vista de los documentos que estaba revisando y miró el nombre. Sonrió con suficiencia. — Es un excelente profesor de magia ritual. — Y es Sako. ¿Cómo pensaste en esto? — Dijo Hiragi sintiendo que tendría que tomar sus pastillas para el dolor estomacal ya de buena mañana. — Oh, bueno, era tu amigo, no estará tan mal. — Dijo con simpleza Umemiya. Estaba claro que lo hacía a propósito.

***

Hiragi no entendía el comportamiento de Umemiya, rara vez lo hacía. Ese mago tenía ideas absurdas. ¿Qué haría cuando viera a Sako? ¿Siquiera tendría la oportunidad de explicarse? ¿No sería demasiado incómodo? Era demasiado. Su estómago comenzó a doler y se tragó dos pastillas del medicamento contra la gastritis. — No deberías abusar de eso. — Dijo Kaji Ren entrando en el despacho de Hiragi. Kaji sería otro d ellos profesores en la academia, profesor de duelo mágico. Lejos de su apariencia seria se escondía alguien afable, pero solo con los suyos. Hiragi a menudo pensaba que Kaji era como un gato. — ¿Te envía Umemiya? — No, no necesito que nadie me envíe. ¿Tú sabes que admitir a Sako aquí no es tanto drama como piensas, no? — Dijo Kaji a la vez que sacaba una piruleta de su chaqueta y le quitaba el envoltorio. — Debe estar enfadado. — Seguramente. — Y él nunca ha sido de hablar mucho. — Cierto. Pero lo estás pensando demasiado. — Kaji se metió la piruleta en la boca y se dio media vuelta. — Solo sé tú mismo, explícales lo que sucedió. Y con eso Kaji salió del despacho dejando a Hiragi con una maraña de pensamientos desbocados. El curso escolar comenzaría en una semana, pero los profesores debían estar allí antes, así que, a más tardar, Sako estaría allí al día siguiente si es que no había llegado ya. Qué iba a hacer. No tenía ni idea de qué haría. La próxima luna llena estaba a tres semanas y eso solo lo alertaba más. No podría solucionarlo antes de esa noche. Pero… ¿Acaso había algo que solucionar? Le dolía el corazón en pensar en la posibilidad de que Sako le odiara. Se decía a sí mismo que extrañaba su amistad, pero siempre hubo algo más, un sentimiento que no quiso reconocer y que incluso ahora no reconocía. Nombrarlo lo haría real. Lo mejor era ir paso a paso… Sí. Eso no borraba la inquietud que sentía. ¿En qué clase de mago se habría convertido Sako? ¿En uno que lo odiaría o que lo amaría? No tenía ni idea, solo sabía que esta vez no lo podría apartar. Y que tampoco quería hacerlo.
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