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Besos de Abril
Capítulo 1: Primer Beso [Yuzuriha x Yato] Jamir. Una semana después del fin de la guerra santa del siglo XVIII. Yuzuriha aún estaba de mal humor, pues las quejas de Yato la molestaron más de lo esperado. No comprendía porqué le costaba tanto aceptar la decisión de Athena. La guerra santa había terminado y ellos fueron de los pocos sobrevivientes. Debían estar agradecidos y continuar con su vida, tal y como se los pidió su diosa. Pero, ¿Por qué le molestaba su actitud?, es decir, Yato siempre se mostró leal hacia Athena y su misión como Santo. Era de esperarse que quisiera regresar al Santuario después de la derrota de Hades. Quizás porque no quería que él se fuera. Yuzuriha comprendía bien que su misión como guerrera había terminado, por lo que ahora tenía derecho a vivir en paz, como una persona común. Ella lo aceptaba, pues entendía que no todo se trataba de batallas contra divinidades. Además, el sacrificio de su diosa, de Pegaso y de Alone, fue con el objetivo de brindarles un futuro a ellos y a la humanidad. La exSanto de plata estaba dispuesta a tomar esa nueva oportunidad. Pero si Yato no lo veía así, ella no podía hacer nada. Y era una lástima, pues el joven en verdad le agradaba, en especial cuando su lado caballeroso salía a relucir. Y hablando del susodicho, lo vio caminando por el sendero, de regreso a casa. Se podía notar que al fin consiguió pescar algo para la cena, pues en su hombro se apreciaba un costal con algunas aletas de pescado sobresaliendo. —Vaya, pensé que ya ibas a medio camino de regreso al Santuario— comentó ella con burla. Yato desvió la mirada y torció levemente la boca, haciendo una mueca de fingida indiferencia. —No tengo prisa por volver, además, no quiero dejarte sola— hizo una pausa abrupta. —¡Quiero decir, dejarlos solos!, ¡Eso, no quiero dejarlos a ti y a Atla solos! — Yuzuriha sonrió sutilmente. El exSanto de Unicornio era pésimo para disimular sus emociones. Se dio cuenta de ello desde que se conocieron, y conforme se desarrolló la guerra santa, pudo confirmar que aquel muchacho, tenía un interés en ella. Y el sentimiento era mutuo. —No te preocupes, estaremos bien— respondió, acercándose con paso firme. —Ya dije que me quedo— gruñó Yato, cruzándose de brazos. —Es mi última palabra y… — no terminó la frase. Antes de poder reaccionar, Yuzuriha se había plantado frente a él, colocando las manos sobre sus hombros para evitar que se moviera. Un segundo después, los labios de ella se posaron sobre los suyos con suavidad y calidez. El beso fue corto, pero lo suficientemente firme como para dejarlo pasmado, con los ojos muy abiertos y la respiración pausada. Aquel había sido el primer beso de Yuzuriha, y probablemente, también de él. —De acuerdo, me alegra saber que no te irás— la joven tomó el costal con los pescados como si nada, encaminándose a la choza. —Ahora, ayúdame a preparar la cena. — Yato no dijo nada, apenas parpadeó un poco, sonrojándose con fuerza. Agachó el rostro para esconder el color, así como la enorme sonrisa que se formó en su cara. Comenzó a seguirla, aceptando que su nueva vida le estaba dando sorpresas muy gratas, y todo se lo debía a la diosa Athena.***
Continuará… Me gusta esta pareja, quizás algún día escriba algo más de ellos.