Besos de Abril

Het
G
Finalizada
2
Tamaño:
15 páginas, 4.707 palabras, 8 capítulos
Descripción:
Notas:
Publicando en otros sitios web:
Prohibido en cualquier forma
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección

8. Beso de Despedida

Ajustes
Hola: Dejo el octavo y último capítulo de esta actividad, la cual se me hizo bastante entretenida, aunque no soy mucho de escribir romance y besos. Muchas gracias por leer y por los comentarios que gusten regalarme. Atención: Todos los personajes de Saint Seiya y Saint Seiya: The Lost Canvas, pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Teshirogi respectivamente. La historia es de mi autoría personal, la cual solamente escribí por diversión.

***

Capítulo 8: Beso de Despedida [Aiacos x Violeta] Guerra santa del siglo XVIII. Navío Negro. Violeta permanecía reclinada sobre la baranda de madera, contemplando la lejana cordillera del Himalaya. El Navío Negro se desplazaba a velocidad constante sobre las nubes, acercándose a su objetivo. El viento agitaba su larga cabellera negra, mientras sus pensamientos se perdían en la nada. Estaba a punto de enfrentar un gran reto contra los Santos de Athena y no podía dejar de sentir la emoción recorriendo su pecho. Sabía que ahora era el turno de Aiacos, su superior, de unirse a la contienda. Y ella no podía estar menos emocionada, pues era la oportunidad de demostrar su fuerza y habilidades ante él. Sin embargo, en el momento que distinguió la cordillera en el horizonte, un extraño presentimiento la invadió. El hecho de que fuese un Espectro de Hades, no la exentaba de ser mujer y de poseer aquel sexto sentido que le advertía de lo que se avecinaba. En esta ocasión, su corazonada era para mal. Entonces, oyó pasos detrás de ella, así como el tintineo metálico de un Sapuri. Ladeó un poco el rostro para encontrarse con Aiacos, quien le dirigía una sutil sonrisa. —¿Estás lista, mi hermosa ala derecha? — Violeta no pudo evitar un ligero sonrojo. El juez Garuda era un sujeto muy volátil con la mayoría de sus subordinados. Pero con ella, las cosas eran diferentes. La mujer se había ganado el respeto y la confianza de Aiacos, gracias a su firme compromiso y lealtad con el ejército de Hades. No obstante, aquello no fue lo único que consiguió de él. Muy pocos lo sabían, pero entre ambos, surgió algo más que sólo una relación militar de soldado y general. Esto no estaba permitido entre los Espectros de Hades, por eso lo disimulaban. Pero eso no les impidió dejarse llevar por aquel sentimiento tan humano, llamado amor. Era riesgoso y tal vez pronto lo pagarían. Aquel era el principal temor de Violeta, el cual había mantenido guardado para sí misma, hasta ahora. —Estoy lista— respondió con seguridad. —Pero, aquel presentimiento del que te hablé, sigue presente. — —No hay nada que temer, nosotros acabaremos con el ejército de Athena, y nuestro dios nos recompensará— afirmó el juez con sobrada confianza. Ella desvió la mirada, pues sabía que Aiacos nunca demostraría temor ante nada, ni ante nadie. De pronto, lo sintió a su lado, rodeándola con delicadeza en un inesperado abrazo. —Mírame— pidió. Violeta lo hizo, y no pudo evitar sentir una contracción en el estómago cuando sus miradas se encontraron. Fue sólo por un instante, pero en aquellos ojos, había un rastro de preocupación que el juez no lograba disimular. Al menos no con ella. —Pase lo que pase, yo estaré a tu lado Violeta, incluso en la muerte. — Las manos de Garuda subieron hasta las mejillas de la mujer, tomándola con suavidad. —¿Lo prometes? — inquirió ella, sin dejar de mirarlo fijamente. —Sí, lo prometo— se inclinó para besarla. Ella juntó los párpados, correspondiendo con sinceridad y devoción. Lamentablemente, aquello se sentía como el último beso que Aiacos le regalaba. Era la despedida y ambos los sabían.

=FIN=

***

Ellos se me hicieron una pareja trágica, pero me gusta verlos juntos. De nuevo, gracias por leer.
2 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección