Una Ninja En MHA

Het
G
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1
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Emparejamientos y personajes:
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planificada Mini, escritos 19 páginas, 8.456 palabras, 4 capítulos
Descripción:
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Capítulo 4

Ajustes

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El tiempo avanzo de forma lenta, dónde la niña tuvo una clase de deja vu, recordaba como un grupo de cuatro personas la seguían de igual forma que aquellos mocosos, los cuales lograron que les pasará su número de celular, todo con tal de que no se aventure a salir y tratar de buscarla, ya que no podia garantizar su protección si se meten con alguien que no debían Había pasado un mes desde que los había salvado a ambos de un par de matones, recuerda como era seguida por ambos, teniendo que aguantarse las ganas de sonreír, había olvidado que se sentía que alguien no le tema, su primer escuadrón fue un poco extraño, pero se acostumbro, ahora con el par de mocosos tuvo que hacer lo mismo Aun recuerda que ambos se auto invitaron a la lujosa cafeteria a la que iba, sacando un sonrojo al ver que no tenian dinero para comprar algo, asi que ella les tuvo que invitar a comer, Tenten siempre vaciaba su cartera cuando ambas salían a comer, le gustaba mimar a las personas, aquel gesto con el par de mocosos solo les saco una sonrisa, sin duda el par le recordaban a Naruto y su pequeña amiga Tenten, que se emocionaban cuando les compraba algo Ellos charlaban y le sacaban una que otra palabra a la niña de su edad, cuando iba a regresar a su hogar ninguno quiso dejarla irse sola, decían que era muy peligrosa la ciudad y que ellos la iban a cuidar, por lo que para poder sacarlos de encima les dio su direccion de casa y tuvo que tomar un taxi Claramente aquello no fue bien pensado ya que ahora tenía que lidiar con un par de mocosos que la visitaban a menudo, quedándose a almorzar, es claro que los adultos aquí se preocupaban cuando les conviene, se alegraba de que al menos ambos tienen padres que se preocupaban por ellos Había conocido a los progenitores de ambos, ya que Mirio fue llevado por su padre, ya que no confiaba mucho el dejarlo irse tan lejos y con alguien desconocido, pero despues de conocer a la menor lo dejo venir mas seguido, solo con la condición de que le llame cuando salga para poder recogerlo Con Tamaki ella misma tuvo que llevarlo a su hogar, dónde conoció a la preciosa madre del azabache, ella era igual al menor solo que tiene ojos dorados, un precioso color, fue muy amable la mujer que no le costó mucho quererla Sin que ella pudiera evitarlo dos personas demasiado diferentes a ella entraron a su vida (de nuevo) pero despues de dias comenzo a acostumbrarse a ellos y les dejaba acompañarla a almorzar o comer, claro que cuando deba trabajar les enseñaba que no debian meterse, si querian verla debian ser ordenados y no causar problemas Cuando conocieron por primera vez el trabajo de la niña ambos temieron, después de todo solo eran niños de siete años y estaban rodeados por posibles villanos, ella tuvo que cubrir sus características para que nadie los reconociera, era un sello pequeño que tuvo que crear cuando estaba demasiado cansada para usar el henge, el rubio cambio a un chico de cabellos rosados con ojos café, mientras que el azabache tuvo que tener el cabello rubio y sus ojos de un color negro, de esa forma podía protegerlos y que no tuvieran que correr el riesgo de que aficionados los lastimen Con una pequeña amenaza nadie se les acercaba, solo para vigilar a ambos de lejos para que nadie se metiera con ellos, eran los protegidos de los clandestinos, lo cual era algo para decir, ninguno de esos idiotas fue tan amable, simplemente vigilaban que no se hagan daño o algún idiota novato termine enemistando a la campeona Así que tal como Yune se acostumbro a ellos y su presencia, los mocosos igual se acostumbraron a las peleas clandestinas, dónde saludaban a los adultos que solo les daban una mirada, de esa forma Tamaki logro acostumbrarse a los desconocidos, mas sigue siendo igual de ansioso, solo que menos que antes Ninguno dijo nada ya que sabian que debe ser duro para ella tener que sobrevivir, asi que la ayudaban llevando comida para que este sana y cuidaban sus heridas cuando ella estaba demasiado cansada como para sanarse a sí misma

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—yue-chan— como es costumbre la mencionada fue recibida por un gran abrazo del chico rubio —nos prometiste ir a la cafeteria con nosotros— —lo se, pero el dia de ayer me llego un cliente— El de ojos azules hizo un puchero, a pesar de tener diez años, este sigue siendo un niño mimado con la de cabellos blancos, aunque sabía muy bien cuando no pasarse de la raya, la niña simplemente dejaba pasar la actitud del mocoso, sin molestarle el tener que cumplir sus pequeños caprichos, que mayormente son comidas —debo ver su salud, pero si quieren acompañarme no hay problema, no creo tardar mucho— Desde que llegó a aquel mundo han pasado cerca de cuatro años (ahora tiene diez años, siendo en su mundo que hubiera tenido veintisiete), era bastante tiempo si se sentaba a meditar, no le molestaba tener una amistad con los mocosos, el rubio era el que le dejaba ser infantil a su modo, lograba sacar una personalidad muy distinta a lo que estaba acostumbrada, lograba sacarle risas o en el mejor de los casos una sonrisa, el azabache nunca cambio mucho, seguía siendo el mismo tímido de siempre, aunque mayormente era con desconocidos, su tiempo en las áreas clandestinas hizo que dejara de pensar demasiado en su ansiedad, porque en cierta parte se sentia seguro Mientras que ella era como una madre con ellos, aunque en el cuerpo que tiene se define más como una hermana mayor, era la responsable de que ninguno de ellos se meta en problemas, un grupo bastante equilibrado si le preguntan —bueno— Entre los tres comenzaron a avanzar por las calles, siendo saludados por todos, después de todos esos años todos podían reconocer a los bastardos de Yune, una forma amable de decir que estaban bajo su protección, algo que no muchos logran, si bien tiene a sus protegidos eran muy pocos como para contar con las palmas de sus manos —yue, entrarás con nosotros a la secundaria?— —no lo se, sabes que no me gustan mucho esos entornos, por algo termine la primaria en linea— —podrías probar...— susurro bajito el de orejas puntiagudas  —tal vez lo intente— en su hombro colgaba su bolso, hasta que escucho su celular sonar, por lo que con una mirada pidio silencio a ambos —bueno?— —Fukirima-sama!— el grito la hizo despegar su celular del oido, aquello dolio —necesitamos ayuda, la pequeña Sue acaba de tener una recaida— eso alerto a la albina —enseguida llego, inyecte lo que les deje, no dejen que cierre sus ojos, lo máximo que puedo tardar son cinco minutos— con la confirmación de saber que es lo que debían administrar ella terminó la llamada —vamos debemos de apresurarnos—

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Despues de horas en el consultorio privado de la familia de su paciente (que solo era una habitación con equipo médico), ella con alivio salio de la habitacion, habia sido un poco dificil, pero nada que no pudiera solucionar con algo de ninjutsu médico, además de remedios naturales que ella tenía a la mano Cuando acabo con la paciente le dejo descansar, era algo que necesitaba con urgencia, una vez fuera del área desinfectada se acomodo su ropa, yendo a la sala, donde sus amigos junto a los familiares del paciente la esperaban con algo de angustia —la paciente esta fuera de peligro— eso alivio a los mayores, que con una sonrisa le agradecieron —solo deben seguir las instrucciones y ella estara recuperada dentro de un mes aproximado— —muchas gracias— Ambos adultos hicieron una reverencia, después de todo es el único médico en el area que está dispuesta a ayudar en aquellos barrios por un precio no tan elevado, ese fue su tercer trabajo, solo que sus clientes son quienes deciden cuando llamarle, ella solo dejo en claro cual era su precio —no fue nada— les tranquilizo con una sonrisa, lo cual fue de gran ayuda ya que ambos dejaron de tener tenso el cuerpo —cualquier cosa tienen mi numero, llamen si necesitan algo o tienen alguna duda sobre el medicamento— Mientras Yune se despedía de sus clientes Mirio junto a Tamaki comenzaron a guardar las cosas de su amiga de forma ordenada, habían aprendido con el tiempo como la joven tenía su orden, cuando recibió su pago ambos tomaron de la mano a la chica y entre los tres se despidieron —muy bien vayamos a comer algo— ofrece la chica a sus acompañantes, guardando el dinero en su bolsa, no queriendo tener el dinero a la mano —sii!— el rubio emocionado comenzo a correr por las calles —vamos por un menu infantil!— Tanto Yune como Tamaki no tuvieron de otra mas que aceptar, pero a medio camino se encontraron un pequeño puesto de dorayakis, aquellos pecesitos dulces que eran la perdición de la joven, que haciendo uso de su gran fuerza detuvo el andar del rubio —que sucede yue-chan— Ella señalo el puesto, haciendo que los amigos se miren a los ojos, sabian que una vez a su amiga se le mete algo, no hay nadie en el mundo que la pueda detener, asi que, resignados fueron al puesto de pecesitos No se quejaban, puesto que esos dulces eran lo unico que lograba sacarle un brillo a la de ojos rojos, siempre eran opacos, pero cuando había algo que llamaba su atención estos parecían brillar cual estrellas —me da cuatro docenas de dorayakis— una vez en el puesto fue Mirio el que pidio para los tres —enseguida sale su pedido— los tres se sentaron en una de las mesas, esperando el pedido —yue-chan, que quieres ser de grande— —???— ella no entiende a qué se refiere el rubio, ya tiene tres empleos que le pagan muy bien, además la admisión para la escuela aún no inicia, así que no debía preocuparse por ello —ya sabes, en el futuro, no puedes vivir toda tu vida en lo clandestino, debes ver por tu bien— el azabache asintió, estando de acuerdo con el de ojos azules —bueno... Obasan me dijo que deberia intentar probar con ser una heroina, dice que en cuanto inicie a salvar vidas ya lo era, pero que no debía esconderme de la ley, que puedo sacar mi licencia de heroe y usar mi don libremente— con brillos en los ojos, vio como la persona que les habia atendido en un inicio dejaba una charola con los pececitos —entonces planeas ser una heroina?— eso emociono al de ojos grandes, después de todo tanto el como Tamaki apuntaban al curso de héroes —eso seria genial— —solo tomaría el examen para poder obtener mi licencia— —aun asi, seria divertido...— susurro el Amajiki mientras tomaba uno de los pececitos —lo pensare, nos quedan cuatro años para decidir— —muy bien, si aceptas seremos los mejores heroes que la sociedad podrá conocer— animo el rubio, sin saber que ella por primera vez sonrió, una verdadera, era pequeña, pero ahi estaba —incluso podemos crear una agencia nosotros tres, la llamaríamos "The Big Three"— "tal vez ser heroes no sea tan malo"

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