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Años después, muy lejos de Ithar, existía un pequeño planeta llamado Elaris. No tenía grandes ciudades ni puertos gigantescos como Marte. Era un lugar tranquilo: casas blancas construidas junto al mar, árboles de hojas azules moviéndose con el viento y faroles flotando lentamente cuando llegaba la noche. El taller de Rheon y Vaela estaba construido sobre un acantilado frente al océano. Siempre olía a metal caliente, sal y piezas mecánicas desperdigadas. Esa noche, Vaela estaba inclinada sobre una mesa desmontando una radio mientras Rheon intentaba arreglar un pequeño motor flotante que claramente llevaba muerto años. −Te dije que no iba a funcionar −murmuró ella sin levantar la vista. −Y yo te digo que sí. El motor explotó soltando humo negro directamente en la cara de Rheon. Vaela soltó una risa seca y le lanzó un trapo para limpiarse. −Qué sorpresa. Antes de que pudiera seguir burlándose, la puerta del taller se abrió de golpe, Dos niños entraron corriendo llenos de arena hasta las rodillas. La niña mayor llevaba el cabello oscuro recogido de cualquier manera y los mismos ojos de Vaela. El pequeño, en cambio, tenía la sonrisa descarada de Rheon y sujetaba algo entre las manos −¡Papá, mira! Rheon levantó la vista mientras el le enseñaba una pequeña piedra plateada que emitía destellos suaves. −La encontramos en la playa. Vaela miro con sorpresa. −¿Dónde exactamente? −Cerca de las rocas grandes −respondió la niña−Cayó del cielo. Rheon tomó el fragmento entre los dedos, durante un instante se quedó completamente quieto...porque aquella luz…se parecía demasiado. El pequeño levantó inmediatamente la cabeza. −¿Es como la estrella de Ithar? El taller quedó en silencio apenas un segundo. Vaela apoyó lentamente las herramientas sobre la mesa mientras Rheon seguía observando el brillo plateado entre sus manos. Después el niño preguntó casi susurrando: −¿Nos cuentas otra vez la historia? Rheon levantó lentamente la vista hacia el cielo visible desde el taller, aquella noche estaba lleno de estrellas. Y entonces sonrió. −Solo si prometéis no interrumpir cuando llegue la parte donde Kael hacía cosas increíblemente estúpidas por Lyra. Los dos niños se sentaron enseguida en el suelo, Vaela negó con la cabeza divertida mientras volvía a su radio. Y Rheon comenzó: −Hace mucho tiempo… en un planeta llamado Némesis… vivía un idiota que construía misiles para salvar estrellas fugaces.Capítulo 6: Sacrificio... y todo vuelve a empezar.
24 de mayo de 2026, 7:07
La puerta se cerró y el sonido metálico atravesó la nave. Kael seguía inmóvil contra el suelo mientras la gravedad artificial comenzaba lentamente a estabilizarse otra vez. Pero él no se movió, ni siquiera cuando Vaela consiguió matar a la Umbra y corrió hacia los controles, ni tampoco cuando las naves Varkhiel comenzaron a alejarse. Lyra se había ido, todo le daba igual. Vaela lo observó unos segundos desde la cabina mientras dirigía la nave y esta vez no hizo ninguna broma.
−Kael…
Él apartó lentamente la mirada hacia el vacío exterior, la nave negra de Zareth desaparecía entre las estrellas y dentro iba Lyra. Kael cerró los ojos un instante, después se levantó.
−Kael.
Él caminó hacia los compartimentos de armas.
−No.
Kael la ignoró completamente. Abrió uno de los paneles metálicos y comenzó a cargar munición en una de las armas Varkhiel que habían quedado en el suelo. Vaela avanzó rápidamente hacia él.
−Escúchame bien porque no voy a repetirlo: ir solo detrás de Zareth es la peor idea que has tenido en tu miserable vida.
Kael siguió revisando el arma.
−Entonces es una idea normal en mí.
−No estoy bromeando.
−Yo tampoco.
Vaela lo agarró del brazo obligándolo a mirarla. Y entonces entendió que Kael no estaba enfadado sino que parecía vacío. Como si hubiera vuelto exactamente al mismo lugar donde estaba antes de encontrar a Lyra.
−No vas a salvarla tú solo −dijo Vaela más bajo esta vez.
Kael sostuvo su mirada unos segundos.
−No pienso volver a quedarme sin hacer nada.
Vaela soltó lentamente su brazo porque comprendió que no lograría detenerlo. Las luces de la nave parpadearon otra vez. El motor seguía muriendo poco a poco. Kael activó uno de los radares intentando localizar la trayectoria de Zareth. Entonces algo apareció en pantalla, una señal automática.
−¿Qué es eso?
Kael abrió el mensaje. Era un audio, primero con interferencias y después…la voz de Lyra. El corazón de Kael se detuvo un segundo.
−Kael… si estás escuchando esto significa que Vaela no consiguió impedir que hiciera algo estúpido y que logré enviar el mensaje.
Vaela sonrió.
−Me cae bien esta chica.
La grabación seguía llena de ruido, Lyra parecía estar hablando en susurro desde una nave en movimiento.
−Zareth me lleva hacia Ithar.
Kael levantó inmediatamente la vista: Ithar, las ruinas y el origen de todo.
La voz de Lyra se volvió más baja.
−Creo… creo que quieren abrir Eclipse allí.
El sonido se distorsionó unos segundos y después volvió.
−Te diría que no vengas... pero no me vas a hacer caso, así que no vengas solo.
Kael soltó una pequeña risa, ambos conocían perfectamente que iba a ignorar esa parte. Y entonces Lyra añadió algo más. Algo que hizo que Kael dejara de respirar un instante.
−Y Kael… gracias por hacerme sentir… como una persona.
La grabación terminó. Vaela observó a Kael unos segundos y después suspiró.
−Bueno... odio admitirlo, pero supongo que vamos a Ithar.
Kael seguía mirando la pantalla apagada, la última frase de Lyra seguía resonando dentro de él. Muy lentamente levantó la vista hacia las estrellas. Tendría que ir a Ithar, el lugar donde lo perdió todo y donde ahora podría también perderla a ella.
La nave descendió sobre Ithar en completo silencio. Kael observó las ruinas desde la cabina mientras las manos se le tensaban lentamente sobre los controles. El planeta seguía igual o quizá peor. Las ciudades flotantes, que antes eran verdes y agradables, estaban partidas en enormes fragmentos suspendidos sobre el vacío. Las antiguas torres brillaban débilmente entre grietas de luz negra que atravesaban el cielo como heridas abiertas.
Vaela apagó el motor principal.
−Odio este sitio.
Kael no respondió porque Ithar no parecía un lugar sino un recuerdo enfermo. Descendieron entre restos de estructuras destruidas hasta llevar cerca del antiguo distrito científico. Apenas las compuertas se abrieron, un viento helado atravesó las ruinas arrastrando polvo plateado. Vaela cargó el arma al hombro.
−Bien. Rescatamos a tu estrella suicida, destruimos el fin del universo y nos vamos. Plan sencillo.
Entonces escucharon pasos, ambos levantaron las armas inmediatamente pero la figura que apareció entre las ruinas hizo que Kael se detuviera: Rheon. Tenía el brazo cubierto de sangre y varias heridas atravesándole la armadura, pero seguía vivo. Vaela abrió mucho los ojos y luego sonrío.
−Eres imposible de matar.
−Lo intentaron con ganas −murmuró él.
Rheon caminó hasta ellos.
−Llegáis tarde.
Aquella frase bastó para que el ambiente cambiara, Kael sintió el pecho tensarse.
−¿Dónde está Lyra?
Rheon levantó lentamente la vista hacia el cielo roto de Ithar... y allí estaba. Suspendida sobre las ruinas centrales, brillando, encadenada. Miles de fragmentos de luz giraban alrededor de su cuerpo mientras, debajo de ella, Eclipse se abría lentamente como una grieta gigantesca atravesando el cielo. Las Umbras salían continuamente desde el interior.
Kael comenzó a avanzar inmediatamente, Rheon lo agarró del brazo, y murmuró:
−Escucha primero.
−No hay tiempo.
−Precisamente por eso.
Kael se detuvo apenas.
−Las estrellas fugaces no fueron creadas para abrir Eclipse.
Vaela le miró confusa.
−Entonces ¿por qué demonios la persiguen?
Rheon miró hacia Lyra.
−Porque las portadoras son lo único capaz de cerrarlo. Cada cierto tiempo Eclipse despierta… y el universo crea una estrella capaz de sellarlo otra vez. Por eso las estrellas fugaces desaparecen tan rápido. Ninguna sobrevive después de usar su núcleo.
Kael sintió un vacío inmediato en el estómago. No. No.
Rheon continuó antes de que pudiera hablar.
−Zareth cree que puede controlar Eclipse antes de que Lyra lo cierre. Si lo consigue, las Umbras atravesarán todas las galaxias y le darán dominio y control.
El cielo de Ithar parecía romperse, Rheon, Vaela y Kael se acercaron más al centro...pero se detuvieron en seco al ver a Lyra más de cerca. Decenas de estructuras metálicas atravesaban la plataforma central sujetándola de brazos y piernas mientras una energía blanca recorría todo su cuerpo obligándola a permanecer suspendida frente a Eclipse.
Zareth observaba la escena desde una plataforma superior satisfecho.
−El núcleo ya ha despertado por completo −dijo mientras las sombras seguían extendiéndose por Ithar− Cuando Eclipse se abra del todo, ningún sistema podrá resistirse a nosotros.
Kael apenas lo escuchó porque Lyra acababa de levantar lentamente la cabeza y al verlo… sonrió.
−Suéltala.
−¿Todavía no entiendes lo que es ella?
Kael comenzó a avanzar, las Umbras descendían alrededor como animales protegiendo el portal.
−Lyra no es una cosa.
−No −respondió Zareth observándola− Es el principio de algo mucho más grande.
Kael disparó y el caos explotó inmediatamente. Vaela y Rheon comenzaron a atacar desde las estructuras laterales mientras las explosiones iluminaban las ruinas de Ithar. Las Umbras descendieron con chillidos monstruosos y los Varkhiel respondieron abriendo fuego. Kael corrió entre el combate sin apartar la vista de Lyra.
Ella intentaba liberarse pero las cadenas absorbían toda su energía. Cada vez que brillaba… Eclipse se abría un poco más.
−¡Kael, no! −gritó al verlo acercarse.
Demasiado tarde, Kael atravesó una de las plataformas y consiguió llegar hasta ella mientras todo temblaba bajo sus pies. De cerca era peor porque pudo ver como la luz estaba consumiéndola. Kael levantó rápidamente las manos hacia las cadenas y la energía le quemó inmediatamente. Lyra cerró los ojos con fuerza.
−No puedes romperlas…
Kael siguió intentándolo.
−Claro que puedo.
−Kael…
−No voy a dejarte aquí.
Rheon apareció peleando con dos soldados Varkhiel mientras Vaela disparaba desde una estructura superior.
−¡Kael! ¡El portal sigue abriéndose!
Lyra respiró agitadamente.
−Escúchame… si me liberas ahora, Eclipse terminará de abrirse.
Kael se detuvo apenas un segundo.
−Entonces encontraremos otra forma.
Ella sonrió muy débilmente, como si ya supiera que no existía. Entonces Kael vio el núcleo de las cadenas. Toda la energía estaba en una estructura suspendida justo encima del borde de Eclipse. Entendió inmediatamente lo que debía hacer...y Lyra también.
−No.
Kael la miró, aquella mirada tranquila le dio más miedo que cualquier otra cosa.
−Kael, no hagas eso.
Él sonrió apenas, muy cansado.
−Siempre termino haciendo cosas estúpidas contigo.
Antes de que Lyra pudiera detenerlo, Kael corrió hacia el núcleo de energía.
−¡KAEL!
Zareth comprendió demasiado tarde lo que intentaba hacer.
−¡Detenedlo!
Las Umbras descendieron violentamente, pero Kael llegó primero y atravesó el núcleo con el arma energética. La explosión fue inmediata, las cadenas se rompieron y Lyra cayó hacia delante liberada justo cuando la estructura comenzaba a colapsar directamente sobre Eclipse.
...Kael perdió el equilibrio...
...Durante un segundo sus ojos se encontraron...
...Y Lyra entendió...
−No…
...Kael sonrió...después cayó dentro de Eclipse.
....
El mundo entero pareció detenerse, Lyra gritó su nombre mientras el portal comenzaba a abrirse violentamente tras absorber la energía liberada. Las Umbras comenzaron a salir por cientos. Zareth levantó la vista maravillado.
−¡Sí…!
Pero Lyra lo miró como si ni siquiera estuviera allí.
−Tú nunca entendiste nada.
Zareth le miró y Lyra dio un paso hacia Eclipse. La luz bajo su piel comenzó a brillar y las Umbras reaccionaron inmediatamente, no hacia ella sino hacia Zareth. La sonrisa del hombre desapareció.
−¿Qué…?
Rheon comprendió antes que nadie, las Umbras no obedecían a Zareth, obedecían a Eclipse...y Lyra era quien podía controlarlo ahora. Zareth retrocedió un paso por primera vez.
−¡Detenedla!
Los Varkhiel intentaron avanzar pero era demasiado tarde. El miedo apareció finalmente en su rostro.
−No… Esperad…
Zareth intentó huir mientras la oscuridad comenzaba a envolverlo entre chillidos monstruosos.
−¡NO!
Zareth desapareció entre las Umbras mientras Eclipse comenzaba a absorberlas violentamente de regreso hacia el interior del portal.
Pero Lyra ya solo veía a Kael desaparecer dentro de aquella oscuridad infinita, entonces comprendió algo.
Todavía podía cerrarlo, pero solo desde dentro, atrayendo a las umbras. Las lágrimas comenzaron a mezclarse con la luz que recorría su cuerpo. Vaela entendió inmediatamente lo que iba a hacer.
−Lyra…
Ella giró apenas hacia ellos y sonrió. Aquella sonrisa pequeña que siempre aparecía antes de hacer algo impulsivo, después echó a correr directamente hacia Eclipse.
−¡LYRA! −gritó Vaela.
Lyra saltó dentro del portal justo cuando miles de Umbras intentaban atravesarlo, entonces la luz explotó.
Dentro de Eclipse no existía el suelo, ni el tiempo, solo oscuridad y estrellas rotas flotando alrededor.
Kael abrió los ojos lentamente y la vio. Lyra descendía hacia él brillando como una auténtica estrella fugaz atravesando la noche. Kael sintió una mezcla terrible de alivio y dolor.
−Eres idiota…
Lyra soltó una pequeña risa entre lágrimas.
−Aprendí de ti.
Las Umbras comenzaron a rodearlos mientras Eclipse empezaba finalmente a cerrarse, la luz se estrechaba cada vez más.
Se acercaba el final.
Kael extendió la mano hacia ella, Lyra corrió entre la oscuridad intentando alcanzarlo mientras todo se derrumbaba alrededor. Y justo antes de que Eclipse terminara de cerrarse…sus dedos se encontraron. Kael la atrajo hacia él y la besó. Un beso breve. Desesperado. Lleno de todo lo que ya no tendrían tiempo de decirse.
Después, Eclipse se cerró y las Umbras desaparecieron al instante.
El cielo roto de Ithar volvió lentamente al silencio. Rheon y Vaela se quedaron inmóviles observando el lugar donde el portal había estado segundos antes. Solo había estrellas.