Ithar

Het
G
Finalizada
2
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26 páginas, 10.375 palabras, 6 capítulos
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Capítulo 5: La captura

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      Nadie habló durante varios segundos después de que la grabación terminara. El único sonido dentro del escondite era el zumbido de los ventiladores y las interferencias del archivo roto. Kael seguía inmóvil con la voz de Yara todavía parecía clavada en los oídos: “Kael, si encuentras esto…”. Había pasado años odiándose a sí mismo por no haber podido salvarla y ahora descubría que incluso antes de morir… había intentado protegerlo. Rheon apagó lentamente el holograma.       −Eso es todo lo que conseguimos recuperar.       Lyra seguía mirando la mesa.       −¿Qué significa “portadora”…?       −Significa que los Varkhiel no quieren matarte−Vaela hizo una pausa antes de continuar mientras miraba directamente a Lyra−Quieren usarte.       Kael notó cómo Lyra apartaba apenas las manos, como si de repente temiera tocar cualquier cosa.       −No… −murmuró− Yo no puedo abrir nada.       Rheon negó lentamente.       −Tal vez no todavía.       Aquella frase hizo que Kael reaccionara inmediatamente.       −¿Todavía?       −Las portadoras despiertan poco a poco.       Lyra retrocedió un paso.       −No… yo solo… yo solo viajaba…       Pero las palabras comenzaron a romperse solas porque incluso ella sabía que no era verdad. Entonces, Kael recordó: sus ojos brillando en Marte, la reacción de las Umbras, la forma en que los Varkhiel la perseguían, su despertar justo después de la muerte de Yara...todo encajaba demasiado bien. Lyra bajó lentamente la mirada.       −Entonces… ¿todo esto es por mi culpa?       Kael respondió rapidamente.       −No.       Ella levantó la vista y Kael dio un paso hacia ella.       −Nada de esto es culpa tuya.       Y lo dijo con una firmeza que sorprendió incluso a sí mismo. Entonces las luces del escondite parpadearon violentamente, Vaela se giró inmediatamente hacia uno de los radares y su expresión cambió.       −Tenemos un problema...o varios       Rheon se acercó rápidamente y vio en la pantalla múltiples señales acercándose hacia el sector inferior de Marte.       −Varkhiel.       −Ojalá fueran solo ellos.       Entonces apareció otra señal irregular y moviéndose demasiado rápido.       −Umbras…       Rheon reaccionó inmediatamente cerrando los archivos holográficos y comenzando a guardar varios dispositivos en una mochila metálica.             −Nos han localizado.       Kael lo miró con tensión.       −¿Cómo?       Vaela se quedó completamente inmóvil, muy lentamente bajó la vista hacia el pequeño artefacto que había robado a los Varkhiel, el inhibidor, y comprendió.       −Mierda…       Rheon giró hacia ella.             −¿Qué pasa?       −El rastreador estaba dentro del núcleo del aparato. No lo vi.       Pero antes de que pudiera decir nada, una explosión sacudió el nivel superior, entonces se escuchó aquel sonido, el chillido de las Umbras que habían entrado. Lyra retrocedió instintivamente y sus ojos grises comenzaron a brillar apenas. Rheon agarró rápidamente un arma.       −Tenemos cinco minutos antes de que este sector quede cerrado.       −Tres −corrigió Vaela mirando el radar.       Kael tomó inmediatamente la mano de Lyra.       −Nos vamos.       Salieron del escondite atravesando túneles estrechos hasta llegar a la calle. La gente corría en todas direcciones y alarmas rojas iluminaban las calles. Las Umbras descendían entre los edificios. Una Umbra atravesó el techo metálico de uno de los mercados, su cuerpo negro parecía hecho de oscuridad líquida mezclada con huesos. Y entonces levantó lentamente la cabeza, directamente hacia Lyra. Kael sintió cómo ella se tensaba porque la Umbra la había reconocido. El monstruo soltó un chillido y comenzó a avanzar entre la gente destruyéndolo todo.       −¡Corred! −gritó Rheon.       Soldados Varkhiel comenzaron a aparecer desde las plataformas superiores mientras las Umbras seguían descendiendo. Vaela lanzó una pequeña bomba luminosa que explotó frente a los soldados cegándolos varios segundos.       −¡Por aquí!       Entraron en un túnel estrecho lleno de tuberías ardientes mientras detrás seguían escuchándose disparos y rugidos monstruosos. Lyra respiraba agitadamente.       −Todo esto… ocurre por mi culpa…       Kael giró inmediatamente hacia ella.       −No vuelvas a decir eso.       −Pero es verdad.       −No.       Ella levantó lentamente la vista y Kael comprendió que de verdad tenía miedo.       −Kael… si me entrego...       −No.       La respuesta fue inmediata, violenta incluso, Kael cerró los ojos y la atrajo hacía sí con fuerza. Luego le susurró en el oído.       −Estoy cansado de escuchar cómo la gente decide desaparecer creyendo que es lo correcto.       Lyra lo observó unos segundos, parecía que iba a decir algo, pero entonces el túnel explotó frente a ellos. Una figura descendió lentamente entre humo. El hombre llevaba una armadura oscura atravesada por líneas plateadas. Su rostro era demasiado sereno para todo el caos que lo rodeaba. Y cuando sus ojos se posaron sobre Lyra…sonrió.       −Por fin −dijo suavemente.       Rheon levantó el arma inmediatamente.       −Zareth.       El hombre apenas le dedicó una mirada porque toda su atención seguía fija en Lyra.       −La portadora, la llave. Eclipse realmente despertó.       Kael se colocó inmediatamente delante de Lyra. Zareth lo observó apenas.       −Kael Orven… qué irónico. La misma persona que destruyó Ithar terminará abriendo Eclipse.       Kael sintió la rabia subirle al pecho.       −Yo no destruí Ithar.       −No, porque pensamos que la otra era la llave. Pero ella sí lo hará.       Lyra retrocedió horrorizada.       −No…       Zareth dio un paso hacia ellos.       −Ven conmigo y nadie más morirá esta noche.       Kael levantó el arma.       −Tendrás que matarme primero.       Y Zareth sonrió otra vez.       −Eso siempre estuvo previsto.       Entonces todo ocurrió demasiado rápido. La Umbra que permanecía detrás de Zareth se lanzó hacia ellos atravesando el túnel. Rheon empujó a Kael y a Lyra contra una pared justo antes de que las garras negras atravesaran el lugar donde estaban. La explosión sacudió todo el corredor. Vaela disparó inmediatamente varios proyectiles de energía.       −¡Moveos, ahora! ¡Hacía la nave de carga!       Kael agarró la mano de Lyra y comenzaron a correr mientras detrás de ellos el túnel se derrumbaba. Vaela ya estaba intentando abrir la compuerta de una vieja nave de carga mientras los disparos Varkhiel intentaban alcanzarla. Kael seguía cubriendo a Lyra detrás de unas cajas metálicas cuando vio a Rheon detenerse frente al panel central del reactor. Y entendió inmediatamente.       −No.       Rheon levantó apenas la vista hacia él.       −El cierre automático no aguantará.       −¡Entonces buscamos otra salida!       Rheon miro a Vaela.       −Sácales de Marte.       Vaela apartó la mirada un segundo, porque sabía lo que iba a pasar. Rheon le lanzó algo pequeño, una llave magnética que Vaela la atrapó sin discutir. Eso fue lo peor, porque significaba que entendía que no había alternativa. Kael avanzó otra vez hacia Rheon, pero esta vez Rheon lo sujetó del hombro.       −Escúchame bien.        Rheon sacó un pequeño detonador metálico.       −No hay tiempo.       Rheon lo empujó violentamente hacia la nave.       −Todavía me debes una pelea, idiota.       La compuerta comenzó a cerrarse entre ambos. Kael golpeó el metal intentando abrirla otra vez.       −¡RHEON!       La nave salió disparada fuera de Marte apenas segundos antes de que media base subterránea desapareciera entre llamas. Las luces parpadearon violentamente y el radar comenzó a emitir un pitido agudo. Vaela levantó la vista y soltó una maldición.       −Nos siguen de nuevo...       Tres naves Varkhiel emergieron detrás de ellos atravesando la oscuridad espacial. Y entre las sombras, moviéndose como una deformación viva entre las estrellas… apareció una Umbra. Kael reaccionó al instante agarrando una de las armas mientras Vaela intentaba estabilizar el motor.       −¡Necesitamos saltar ahora de Vía!       −¡El núcleo está destrozado!−gritó ella− ¡Si forzamos otro salto explotaremos!       Las compuertas traseras reventaron y soldados Varkhiel comenzaron a entrar disparando. Kael respondió inmediatamente con disparos. Y entonces…Zareth apareció entre el humo. Caminando lentamente entre los soldados como si nada de aquello pudiera tocarlo. Sus ojos se clavaron directamente sobre Lyra.       −Ya está−dijo con calma− No puedes seguir huyendo.       Kael se colocó inmediatamente delante de ella levantando el arma.       −Ni te acerques.       −¿Todavía no entiendes? No persiguen la nave. La persiguen a ella.       Lyra lo entendió y Kael también. Si seguía con ellos… jamás dejarían de perseguirlos. Zareth dio un paso más.       −Ven conmigo y esto termina.       −¡No le escuches! −gritó Kael.       Pero Zareth habló sin apartar la vista de Lyra.       −Míralo bien. Todo lo que tocas termina destruido.       Lyra lo miró y vio el cansancio en sus ojos. Comprendió que llevaba demasiado tiempo perdiendo personas. Por eso, muy despacio… levantó una mano y la apoyó sobre la de él. Kael giró inmediatamente hacia ella.       −No.       Ella intentó sonreír pero ya estaba llorando.       −Kael…       −No.       Esta vez sonó roto. Kael la agarró más fuerte.       −No voy a dejar que te lleven.       Ella cerró los ojos apenas un instante, después susurró muy bajo:       −Pero yo no puedo dejar que te maten por mi culpa.       Antes de que él pudiera reaccionar, Lyra apartó lentamente sus manos de las de Kael y dio un paso atrás. Kael sintió auténtico pánico.       −Lyra… no hagas esto. Ella lo miró una última vez y entonces caminó hacia Zareth. Kael reaccionó inmediatamente intentando alcanzarla. Pero Zareth movió apenas una mano, la gravedad explotó dentro de la nave y Kael salió volando violentamente contra el suelo. El golpe le arrancó el aire de los pulmones.       −¡KAEL! −gritó Lyra.       Intentó volver hacia él pero Zareth ya la sujetaba del brazo. Las compuertas comenzaron a cerrarse lentamente detrás de ellos. Kael intentó levantarse desesperadamente mientras la gravedad seguía aplastándolo.       −¡LYRA!       Ella estaba llorando ya sin intentar ocultarlo y aun así… seguía retrocediendo. Porque sabía que si corría hacia él… no tendría fuerzas para marcharse. Lo último que Kael vio fue sus ojos grises brillando entre el humo mientras las puertas terminaban de cerrarse.       Y Kael dejó de luchar porque por primera vez desde Némesis…el vacío volvió.
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