Capítulo 16
1 de junio de 2026, 15:51
Ha sido agotador. Y necesitamos unos días para reponernos del todo.
La guarida ha quedado bastante destrozada después de que los pirados del laboratorio fueran a por nosotros.
Parece ser que ese es el cáncer que hay que erradicar ahora. Según Cid, son unos pirados que llevan años torturando, bajo el disfraz de la investigación, a sujetos poco comunes.
Como disipadores y genómidos.
No han encontrado nada que relacione a Tiniebla Eterna en todo eso. Solo fue la tormenta perfecta que aprovechó para llevarme al límite.
Será costoso llegar al fondo de eso, pero no esta noche.
Como nuestra casa está destrozada parcialmente, nos estamos quedando en el castillo de Lindblum.
Ahora espero a Kuja en su puerta, vestido de punta en blanco. He visitado a Victor por mi cuenta, y me ha preparado a fondo para la ocasión.
Estoy nerviosito, pero creo que mantengo la compostura de puertas afuera. Aun así, cuando él asoma por la puerta, tan guapo y perfecto como siempre, me noto temblar un poquito.
Me mira de arriba abajo con aprobación.
-Me emociona que te interese la moda. Aunque me ofende que hayas ido de compras sin mí.
-Iremos las veces que quieras. Pero esta vez quería sorprenderte. Kuja, ¿quieres tener una cita conmigo?- digo ofreciéndole el brazo como aquella vez, cuando llegó a Lindblum y lo fui a buscar.
-Nada me gustaría más- dice sonriendo y aceptando el ofrecimiento.
*****
Primera parada, una buena cena. He preparado esta noche a fondo.
He elegido con cuidado el restaurante. De los que tienen demasiados tenedores y cuchillos diferentes en la mesa. Me camuflo a la perfección, y sé que cubiertos escoger porque ambos comemos lo mismo y solo imito a Kuja.
De postre, pasteles Sukuma para él y tarta de fresas con nata para mí. Accedo a probar un mordisquito de uno de sus pasteles y no puedo evitar arrugar la expresión ante el amargor profundo y empalagoso.
Él toma un poco de nata de mi tarta y me besa.
-Para que se te quede mejor sabor- me dice al separarse. Dios, cómo me encanta.
Segunda parada, una buena sala de baile.
Recomendada por el mismísimo Cid. Está lleno de caballeros y damas elegantes, pero no me amilano.
Sé bailar. Y le demuestro que sé hacerlo. Con todos los giros, las vueltas y las reverencias que este acto conlleva.
Tercera parada, una sala de baile de reputación más cuestionable.
No estaba seguro de esta parada, pero veo que enseguida está vibrando con el ritmo de la música y me arrastra con él a la pista de baile, donde le demuestro que se moverme muy bien aquí también. Esta vez de forma menos pija, más pegados.
Cuarta parada. El todo por el todo.
Hay un edificio que se quedó a media reconstrucción después de que átomo a las órdenes de Brahne atacara la ciudad. El piso de más arriba en dicho edificio no tiene techo. Hay guirnaldas de luz tenue colgadas, algunas velas, y un sofá que nos costó un huevo y medio subir hasta aquí a Yitán y a mí.
Él, Cid y Garnet me han ayudado a preparar todo esto. Si no, no me habría dado tiempo tan rápido. Son los únicos a los que les he contado nuestra gran cercanía y mis intenciones.
Yitán flipó un poco. A ver, que tu hermano de sangre y tu mejor amigo al que consideras un hermano se líen, debe chocar. Pero lo aceptó bien rápido.
Y ahora aquí estamos, tumbados en el sofá mirando las estrellas. Muy juntos, con nuestros dedos entrelazados.
Nos besamos y creo que es el momento. Me yergo y me siento recto en el sofá, y Kuja me imita.
-Una gran noche, Blank. Eres todo un romántico y me encanta esta faceta tuya.
-Bueno, merecías una gran noche. Mereces todas las cosas buenas que haya en este mundo Kuja.
-No tanto como lo mereces tú, querido.
Oh oh, me están entrando los nervios. De pronto toda mi elocuencia desaparece y me encuentro casi balbuceando;
-El caso es que… sé que no nos conocemos hace mucho, y quizá sientas que todo es muy precipitado. Pero… pero siento algo Kuja. Siento algo por ti. Y yo… bueno, a mí me encantaría. Esto… me estoy frustrando solo y lo estoy estropeando, lo siento- digo tapándome la cara, roja como mi pelo.
-Yo también te quiero, Blank.
Aparto las manos y lo miro en shock.
-¿O no era eso?
-Si lo es. Te quiero. Quiero una relación seria contigo, Kuja. Sin tapujos. Si tu quisieras, claro- mi voz va perdiendo seguridad al ver su mejor cara de póker hasta la fecha.
Tarda en responder y me entra el pánico.
-Oh dios, veo el terror en tu mirada. Lo siento, era demasiado tentador hacerme el duro- acaricia mi pelo y me mira a los ojos-. ¿Y qué otra cosa va a significar un te quiero? Mi novio es un poco bobo, pero es tan lindo cuando se pone nervioso…
El corazón no me cabe en el pecho.
-No es rival para mi novio. Él sí que es perfecto en todo.
Y vamos a besarnos cuando oímos un levísimo ruido en la zona en penumbra de la habitación.
Estaba tan absorto que no me había dado cuenta, pero ahora presiento a alguien en las sombras. A más de alguien.
Suspiro y me pongo en pie.
-Me habéis estropeado un momento mágico y estoy muy cabreado. Salid ya para que pueda patearos el culo y seguir a lo mío.
Sale un hombre. Y otro, y otro más de entre las sombras. Van de un negro que conocemos bien.
Kuja se ríe y se pone en pie.
-Oh, no te disgustes, querido. Un poco de adrenalina es afrodisíaca. ¿Quieres bailar un poco más?
Sonrío y hago aparecer con una floritura innecesaria una espada profusamente ornamentada en mi mano. Está además perfectamente equilibrada, afilada como para cortar un cabello al viento.
Es todo de lo más innecesario, pero surte efecto y veo como se pinta el miedo y el desconcierto en la cara de nuestros enemigos.
-A bailar.
Y como es costumbre en mí, hago el primer movimiento de la batalla.