El baile de la tiniebla eterna

Slash
NC-17
Finalizada
0
Tamaño:
91 páginas, 30.498 palabras, 16 capítulos
Descripción:
Publicando en otros sitios web:
Consultar con el autor / traductor
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección

Capítulo 15

Ajustes
Caigo en la vida real. En mi mundo, donde todo son borrones de color ahora mismo. Me cuesta respirar y me siento débil. No consigo levantarme. Entonces, unas manos cuyo tacto reconocería en cualquier circunstancia me ponen de lado y él entra en mi campo de visión. -¿Ya está?-digo débilmente. -No lo sé. Creo que es hora de consultarle a Miko. Pero primero, ¿cómo estás? ¿cómo te sientes? -Como si me hubiera caído de un barco volador. Pero creo que no tengo nada roto. Miro donde estoy tumbado y son raíces. Enormes, irregulares, tupidas. Conozco bien este sitio. -¿En qué momento hemos llegado al árbol Lifa?- pregunto muy confundido. -No lo sé. ¿Qué hago? ¿Puedes moverte? -Creo que si. Con mucho esfuerzo me siento y él me ampara. -No, no puedo mucho, no. Él solo se queda ahí, sujetándome con miedo de que me desplome. -He pasado mucho miedo- dice al fin. -Y yo. ¿Cómo llegaste… allí? -Me desperté y estabas de pie, como en un trance. Te llamé y no me respondías. Y cuando te toqué, noté algo. Una llamada, una pulsión. Solo la seguí y estaba allí contigo. En el momento justo de salvarte el trasero. -Y tanto. Me besa y casi se me olvida dónde estamos y qué acaba de pasar. Estaré loco, pero creo que oigo mi nombre en un eco lejano. -Por favor, dime que tú también escuchas eso, porque no puedo soportar oír más cosas en mi cabeza. -Yo también oigo algo. Algunas voces se acercan más y Kuja empieza a gritar. -¡Aquí, en la hondonada! -¿Qué haces? -Esa voz era la de Yitán. ¡Yitán! ¡Aquí! ***** Con una mantita, sobre los hombros, sentado en un cómodo sillón en el Hilgarade VI, me veo rodeado de amigos y familia. Miko tiene una mano en mi pecho y otra en el de Kuja. Los ojos cerrados con concentración. Por fin los abre y nos dedica una mirada muy enfadada. Sus manos vuelan hasta nuestras nucas, donde nos da una colleja a cada uno. Parece una nimiedad, pero estoy débil y me duele más de lo que estoy dispuesto a admitir. -¿Cómo no se os pasó por la cabeza consultarme sobre las cosas raras que le pasaban a Blank?- exclama Mikoto- ¡Me he enterado de camino a aquí! Idiotas… -¿Y cómo nos habéis encontrado?- pregunta Kuja, frotándose la zona del impacto. -Cid le colocó una baliza de cristal a tu nave antes de dártela. Por si ocurría algo. -Osea que siempre pudo ver donde andaba. Siento que mi privacidad ha sido violada. ¡Ah, cabrones! ¡Así es como sabíais que visitaba Daguerreo! -Esa baliza nos ha ayudado a encontrarte en medio de la nada cuando estabas demasiado hecho polvo para andar. Así que creo que debes dejarlo estar, pardiez- me recrimina Bakú. -Puede que sí. Miko, entonces ¿Tiniebla Eterna se ha ido o no?- pregunto. -Ha desaparecido. Parte de su esencia ya forma parte de vosotros. Pero después de haber peinado el aura de la zona y haberos inspeccionado, creo que sí, que ahora sí lo habéis vencido. -Pero, esa parte que está en nosotros, ¿puede traerlo de vuelta?- pregunto preocupado. -Creo que no. -… Ya, voy a necesitar una respuesta más definitiva. -Pues no puedo dártela. Hay cosas en el universo que ni siquiera comenzamos a comprender aún. -Al menos, ¿explicación más detallada de lo que ha pasado? Miko suspira. -Cuando Yitán venció a tiniebla eterna, este debió conseguir salvar su consciencia de algún modo. No sé por qué eligió parasitar a Blank. Quizá le era más fácil por ser un disipador. A él no puedo preguntarle directamente, esa parte de la historia murió con él. -Pero, ¿por qué acabamos aquí? ¿Cómo sabíais que nos habíamos ido? -Nos avisaron de que te habías llevado tu nave, que llevabas a Kuja desmayado en brazos y te comportabas muy raro- dijo Bakú-. En cuanto nos enteramos, seguimos la baliza hasta aquí. -Dio la casualidad de que yo estaba en el castillo y decidí venir- dijo Miko-. Sois idiotas, lo vuelvo a decir. -Ya, ahora visto sí. Pero unos científicos locos quisieron abrirnos en canal. Teníamos cosas urgentes en las que pensar. -Ya…- dice Miko mirándome de reojo- Cosas importantes sin duda. Esta lo sabe. Esta sabe todo. De algún modo nota que hay algo más entre nosotros, y yo noto que lo nota, y ella noto que yo lo noto. Entonces habla de nuevo; -Conozco la historia. Por cierto, vaya carnicería, nos han contado por radio, la que encontraron en la guarida. Me imagino que allí, Tiniebla tomó el control y ya os trajo aquí. -¿Para qué? -Aquí podía abrir de nuevo el portal del mundo cristalino para destruir el núcleo de Gaia. Y necesitaba matar a Kuja para tomar su esencia de vuelta y tener el poder necesario. -¿Y cómo se metió Kuja en mi mente? Si no podía usar magia, aún tenía puesto ese cacharro que inhibe el poder mágico- digo recordando el odioso collar de metal. -Fácil. La esencia que conservaba de Tiniebla Eterna hizo de puente. Y el vínculo que os une hizo el resto. La sala se queda en silencio. -¿Vinculo?- pregunta Bakú -¿Y segura que su consciencia se ha ido?- corto yo- ¿Y si vuelve? -No puedo estar cien por cien segura de que no pueda volver. Pero vedlo de este modo, ahora hay dos portadores de su esencia. Y creo que seréis buenos guardianes. La parte de su poder que queda en este mundo está dentro de vosotros. -Quieres decir… Miro mi mano y una daga color negro obsidiana aparece en mi palma. Sonrío.
0 Me gusta 0 Comentarios 0 Para la colección