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Otros tipos de relaciones
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planificada Maxi, escritos 6 páginas, 2.072 palabras, 2 capítulos
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La diseñadora sin castillos en el aire

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Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.

La diseñadora sin castillos en el aire

La música llenaba el taller de costura, las canciones de otros tiempos le calentaban el pecho y mantenían su buen humor. Kitty Section y todas sus canciones seguían ocupando un lugar muy especial en su vida, pese a ya no ser una niña. Le reconfortaba, era casi como si al escucharlos pudiera volver a ser la chiquilla que un día fue, la que se ahogaba en responsabilidades, pero que se mantenía en pie. El alfiler entre sus dedos atravesó la tela sin problemas fijando las piezas que cosería en breve. El vestido para asistir a la boda de Juleka y Rose pronto estaría terminado. Una sonrisa curvó sus labios al pensar en todo lo que sus amigas habían tenido que pasar y superar para llegar hasta aquel día. Si bien era cierro que ellas, como amigas, jamás las habrían dejado caer, lo que había marcado la diferencia había sido la determinación de ambas. Ni los insultos, ni las amenazas, ni la enfermedad de Rose, ni absolutamente nada, había sido un obstáculo capaz de separarlas. Marinette las adoraba y estaba tan feliz por ellas que, a veces, acababa llorando de emoción al pensar en ellas. Era una sentimental. Tikki se lo había dicho mil veces y tenía toda la razón del mundo. Aún la echaba de menos, a ella y a los demás kwami, se sentía cono si le hubiesen arrancado un pedazo de alma. Pero aquel ciclo ya estaba cerrado y agradecía la paz que ahora dominaba sus días. No más alertas akuma, no más mentiras para darse a la fuga, no más poner su vida en pausa. Ahora era una joven normal sobreviviendo a una vida normal. Su móvil sonó, sepultado entre los retales de gasa y chiffon. La fotografía de Rose amplió su sonrisa, descolgó sin perder un segundo más. —Hola, Rose. —Buenos días —contestó con aquel tono cantarín que alegraba a cualquiera—. Juleka y yo estamos acabando de organizar lo de las mesas y, bueno, queremos estar seguras de que no quieres venir con nadie a la boda. »Ya sé que no tienes pareja ahora, pero puedes traer a cualquier amigo o amiga, no es ningún problema. —Sí, estoy segura. Iré sola. Su última relación había sido un absoluto desastre. Quien dijera aquello de "nunca hay que mezclar trabajo con placer" sin duda había acertado con ella. No es que buscase tener algo dentro de su entorno laboral, sólo había ocurrido, un chispazo entre ella y su modelo principal, un apasionado romance que se congeló en cuanto él encontró otra marca para la que modelar. Él había intentado darle mil excusas, verla a solas y prometerle un sinfín de castillos en el aire, pero ella se había negado sintiéndose sucia y utilizada. Porque era evidente que la había usado para ganar fama y que, al lograrla, había volado de su lado. Adrien, años atrás, la había advertido de que el mundo de la moda estaba lleno de trepas y falsedad. Ella había deseado ver el lado bonito y, como resultado, se había estampado contra la realidad. Era tan estúpida. Ojalá no hubiese sido tan inocente. —Compartimos amistades, Rose —continuó sin perder el buen humor—. Todas estarán allí, así que no voy a estar sola en un rincón muriéndome de aburrimiento. No pasa nada, en serio, estaré perfectamente. Eso sí, no me sentéis en la mesa de los niños. Rose rió. —Lo sé, pero... bueno, si cambias de opinión dínoslo, podemos hacerle un hueco a quien sea. Marinette agradeció el gesto y reiteró su intención de ir sola antes de cambiar de tema. Quería preguntarle a Rose si sabía algo de Adrien y Luka. Ambos estaban fuera del país y su contacto con ellos había decaído en los últimos años. No es que hubiese pasado algo malo, simplemente la vida adulta ocupaba casi su día al completo y cuando se acordaba del móvil ya era de noche. Ellos tampoco hacían mucho por mantener aquel contacto tan estrecho que tuvieran al principio. Tal vez, simplemente, habían crecido y perdido interés, pero le dolía. Ambos eran importantes para ella. Finalmente, no se atrevió a sacar el tema. Se contentó con escucharla hablar de lo mucho que le gustaba el vestido de novia que le había confeccionado y las ganas que tenía de ponérselo. Rose estaba exultante de felicidad. Cuando colgaron, Marinette, suspiró. Clavó la mirada en su tablón de inspiración. En él colgaban algunas fotografías de sus amigos, entre ellas destacaban las de Luka y Adrien. Los dos hombres que habían puesto su vida patas arriba durante la adolescencia. Con Luka su relación sentimental había sido breve, demasiado, a veces aún se estremecía al recordar cómo le temblaban las rodillas cuando le sonreía y la besaba. Con él se había sentido tan cómoda y protegida que incluso era capaz de olvidarse de la carga de los prodigios. Pero había acabado, no habría sido justo seguir a su lado pensando en Adrien. Luka lo había aceptado, deseándole lo mejor con una sinceridad que se le clavó en el alma. Luka era extraordinario y lamentaba que no hubiese funcionado. Junto a Adrien había vivido un romance lleno de altibajos. Ambos se habían esforzado para sacarlo adelante, pero al final los obstáculos pesaron demasiado. Quedaron como amigos, porque no era culpa de nadie que no hubiera salido bien. Le dolía haber perdido aquellos dos grandes amores, porque sí, en su momento no supo verlo, pero el amor que sentía hacia Luka era muy real. No era de aquellos que te abrasaban y desataban un torbellino de mariposas inquietas. Era el tipo de amor que te abrazaba y refugiaba en la calma y seguridad más absolutas. Y lo echaba de menos. Añoraba amar de aquella manera tan intensa e incondicional. —Me encantaría que pudiésemos volver a vernos los tres —susurró. No dependía de ella, por supuesto. Lo deseaba de verdad.

Continuará

Notas de la autora: ¡Hola! Arrancamos con el pride month. A diferencia de otros años no tengo un principio y un final definidos, así que voy a la aventura totalmente. No sé cuántos capítulos saldrán de la idea que tengo en mente, lo que sí que sé es que voy a disfrutar escribiéndola. Esta historia trata de poliamor, si no te gusta el tema, te recomiendo no leer.
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