Abre la puerta

Slash
PG-13
Finalizada
0
Emparejamientos y personajes:
Tamaño:
12 páginas, 3.411 palabras, 3 capítulos
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Capítulo 3. Cada uno a un lado de la puerta

Ajustes
Bakugou seguía con la cabeza apoyada contra la puerta. Y en contra de su férrea voluntad, una pequeña y rebelde lágrima bailaba en la comisura de su ojo. Entonces llamaron a la puerta. Pudo notar los toques que Kirishima propinaba a la madera. No como si quisiera romperla, pero sí de forma enérgica. —Bakugou. Abre la puerta. Esto pareció romper el poco equilibrio mental que le quedaba, y gritó: —¡¿Estás sordo o qué!? ¡He dicho que te vayas! Ahora ya lo sabes. Ya tienes tu respuesta, ¿Entiendes ahora que no puedo estar cerca de ti? Al otro lado, notó un solo toque sobre la puerta que los separaba. Echó una ojeada por la mirilla y vio a Kirishima apoyado de una manera parecida a la que él estaba. Los separaban 4 centímetros de madera. —¿Y por qué no vas a poder estar cerca de mí? —¡Porque cada maldita vez que te vea voy a querer besarte! Eres un imbécil, un ruidoso y un pesado. Pero… Eres la mejor persona que he conocido. Eres todo lo que yo no soy. —¿Sabes lo primero que pensé cuando te vi? La pregunta tomó a Bakugou por sorpresa. ¿De qué diablos estaba hablando? Así que se quedó callado y escuchó. —Pensé que eras increíble. Que tenías un don increíble. Pensé que quería llegar a ser como tú. Pero pensaba que estabas totalmente fuera de mi alcance. Y entonces sin más, me enviaste un mensaje para que viniera a tu casa. Y siempre había refresco de melón en tu nevera exclusivamente para mí. Crees que no me doy cuenta de que a mí me permites mucha más cercanía que a los demás, pero no es así. —Cállate, por favor. Vete—susurró, pero lo suficientemente alto para que el otro lo escuchara. —¿Si me das un beso, cómo esperas que me vaya sin más? —Porque no quiero hacerte daño— después de decir eso, Kirishima siguió callado, pero evidentemente seguía allí—. Soy una persona difícil. Y obsesiva. Y me he obsesionado contigo. Pero… cuando nos enfrentamos en el festival deportivo… no me conté un pelo y te vapuleé. —Entonces… ¿Piensas que no soy digno de alguien como tú? ¿Es eso? ¿No soy lo suficientemente bueno? —No. No, para nada es eso. Es que, fue la primera vez que me sentí mal por pegar a alguien. Sé que soy un psicópata. Pero… Ya me gustabas. Y no voy a parar ante nada para conseguir mi objetivo de ser el mejor. Y no quiero hacerte daño por el camino. Porque no merezco a alguien como tú. —Bakugou, yo nunca me interpondría entre tú y tu sueño. Me encanta que seas tan constante, que tengas una meta fijada. Yo sé que nunca podré alcanzarte. Tampoco quiero hacerlo. Solo quiero ser lo suficientemente bueno para que puedas verme como un igual. ¿O es que es un problema estar al lado de alguien débil como yo? —No digas idioteces. Eres fuerte y confiable. Eres una persona increíble Kirishima. —Te prometo que si abres la puerta y en un minuto no consigo convencerte de que hablemos, me iré. Bakugou se lo pensó. Pero es que tenía curiosidad. ¿Qué podría decir aquel idiota en un minuto para hacerlo cambiar de opinión? Así que poco a poco, abrió la puerta. No le esquivo la mirada a Kirishima. De hecho, la buscó. Mirándolo con todo el desafío que pudo reunir. Entonces, Kirishima dio un par de pasos. Bakugou estuvo a punto de retroceder, pero se contuvo en el último momento. Momento en el cual Kirishima se ponía a su altura, y le daba un beso. Sorprendido, no atinó a hacer nada. Solo se quedó allí, con el corazón latiendo a mil. Puso una mano en el pecho del otro para apartarlo, pero entonces sintió el corazón ajeno. Latía tan rápido como el suyo. Y, sinceramente, no quería apartarlo en absoluto Kirishima no le daba tregua. Había empezado con un roce más bien suave. Pero estaba aumentando el ritmo. Cuando el beso pasó a otro nivel en la escala de lo picante, Bakugou se apartó. —¿Dónde has aprendido a hacer eso?— preguntó con su habitual tono de mala leche. —Oh, es la primera vez. Pero veo películas, ¿sabes? —¿Qué clase de películas? —Déjame pasar y tal vez te lo cuente. —¿Y te crees que ya está? —Por mi sí. He descubierto que me gusta besarte. Me gustaría que dejases de ser tan bobo y repetirlo toda la eternidad. —Pero… —Ni peros ni leches. No puedes decidir unilateralmente en esto. Me has besado. Yo quiero besarte de vuelta. Creo que hay muy poco que pensar aquí. —Maldito, no me gusta que cojas la manía de replicarme— dijo en un tono casi normal para él. Kirishima rio. —Pues deberías acostumbrarte. Vale, aquel Kirshima medio pícaro le gustaba. Quizá le enseñase cuánto le gustaba. Así que lo acercó hacia sí mismo cogiéndolo por la nuca y cerró la puerta de paso. Había cosas que hablar con un poco de seriedad, pero quizá ya se había dicho lo suficiente durante un rato.
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